Tras varios días de viaje poco a poco sus pasos les habían llevado hasta el paso que les permitiría cruzar las temibles Montañas del Fin del Mundo, los primeros copos de nieve ya caían sobre sus cabezas pero nada que ver cuando dentro de unas meses el paso quedará prácticamente cerrado por las nevadas y el frío, abrigados con pieles enormes copos de nieve caían lentamente posándose con suavidad sobre el solitario camino que transitaba por aquel salvaje paraje, caminaban intranquilos, nunca antes habian estado tan al Norte y nunca antes habían visto un lugar tan inhóspito como las Montañas del Fin del Mundo.
Sus cavilaciones fueron súbitamente interrumpidas por el pifiar de sus corceles, a unos metros de su posición había un grupo de sacerdotisas fuertemente armadas, cubiertas de sangre, la escena helaba la sangre, varias de ellas parecían terriblemente despedazadas por algún animal salvaje, o quien sabe por qué, con precaución se acercaron a donde estaban las mujeres, en el suelo había huellas de un gran oso, las sacerdotisas estaban todas muertas menos una, Sonja Ivanova, gemia dolorosamente mientras se debatia entre la vida y la muerte, gracias a la ayuda de Ogmund la pudo estabilizar hasta que recuperando un poco la conciencia les pidió que la ayudasen, que llevaran a sus hermanas al cercano pueblo de Morton y que acabarán con el gran Oso Blanco, recogieron también los enseres que portaban antes de ser atacadas por el gran Oso Blanco, entre ellos había una gran libro antiguo que por título rezaba ANTIGUOS DIOSES DEL NORTE, Erwin lo pudo mirar cuando Sonja descansaba camino del poblado de Morton, ya que cuando esta estaba despierta no le quitaba ojo, el libro hablaba sobre los espíritus Laedstef, antiguos espíritus que habían venido del Norte, y que habían sido encerrados o de algún ritual para hacer algo con ellos, en el poco tiempo que dispuso para ojear el libro no pudo sacar mucho mas en claro.
Tras una media hora de camino por fin llegaron al poblado de Morton, allí los aldeanos les recibieron amablemente, fueron llevados hasta el centro del pueblo, donde una mujer ya entrada en años les esperaba a la puerta de su cabaña, al parecer era la líder espiritual del poblado, Yulenka Petrova, a la que Ogmund pudo reconocer como una Bruja del Hielo, sin apenas mediar palabras hizo pasar a Sonja al interior de la cabaña y junto a ella a Erwin, tras desnudarla para lavarla y recubrir sus heridas con una pasta machacada a base de hierbas la envolvió con gruesas pieles, junto al cuerpo de la mujer desnuda hizo que se acostara Erwin, el calor de su propio cuerpo ayudaría a Sonja a pasar la noche, el frío del invierno había penetrado en su interior, si la fortaleza de Erwin conseguía mantenerla caliente venceria al frío que recorría su cuerpo, si no ambos sucumbirian ante el.
Mientras, fuera de la cabaña Nikkit y Ogmund observaban como los aldeanos preparaban los cuerpos de las otras cinco sacerdotisas para alguna especie de ritual funerario, al parecer el grupo de sacerdotisas llevaban un tiempo merodeando por la zona buscando algún lugar, de vez en cuando habían pasado o dormido en el poblado, mantienen una buena relación con Yulenka, la cual antes de la caída de la noche realizó los ritos funerarios quemando en una gran pira los cuerpo de las cinco sacerdotisas muertas, Ogmund y Nikkit descansaron esa noche en una de las cabañas de los aldeanos, junto a una familia que les trato como a uno mas de la unidad familiar.
Al día siguiente el cuerpo de Sonja presentaba claros síntomas de mejora, su color de piel a diferencia del pálido de la noche anterior ahora era mas bronceado, de sus heridas no quedaba ni rastro y su respiración era mas sosegada, Yulkenka hizo levantarse a Erwin y dándole la ropa le indico donde descansaban sus amigos para que se juntara con ellos, justo llego a tiempo para desayunar una gachas junto a ellos mientras se ponían al día de lo sucedido, apenas habían acabado de desayunar cuando la puerta de la cabaña fue abierta de golpe, en ella se recortaba la silueta de Sonja, ya recuperada, con espada en mano les exigió que le dieran el libro que portaba cuando las encontraron en el camino, sin discutir se le fue entregado, ya mas tranquila les abordo para ver si la ayudarían a cazar al oso que les había atacado, ante la existencia de que les contara que estaba pasando y que tenía que ver en ello el oso y el libro, decidió contarles que el oso era un espíritu antiguo que había sido liberado de su cautiverio, esto estaba profetizado en el libro, por eso habían viajado hasta aquí intentando encontrar el sitio donde reposaba el espíritu de Beorg y el de sus cinco lugartenientes, si eran liberados la muerte se cernía a su paso, en tiempos antiguos varias Brujas del Hielo habían conseguido encarcelar sus espíritus en plata fundida en algún lugar donde el calor los mantuvieran encerrados, la única forma de eliminarlos era mediante armas de palta o mágicas, o volviendo a meter al espíritu en la plata líquida o inmolarse con el espíritu dentro, tras meditarlo un poco decidieron ayudar a Sonja.
Tras pertrecharse se internaron en el bosque buscando huellas de la bestia, el primer día sus esfuerzos no encontraron su recompensa, salvo a última hora de la tarde, encontraron unas huellas erráticas de pies humanos, siguiendolas dieron con un aldeano con signos de haber sido atacado por algún animal, estaba exhausto y con una fiebre alta, le indicaron el camino que debía seguir hasta llegar al poblado, pero como mas tarde averiguaron nunca alcanzo el poblado, o bien cayo exhausto antes de llegar o se perdió por el camino, Sonja también les informo que durante los últimos días que habían buscado por el bosque habían encontrado rastros de un grupo de hombres bestias, quizás fuera casualidad o tuvieran algo que ver con el Laedstef, justo antes de caer la noche por fin Nikkit encontró rastros que podrían permanecer al oso, avanzaban en dirección Norte, de noche poco mas podria hacer, asi que decidieron volver al poblado a descansar y seguir mañana desde ese punto.
Después del merecido descanso a primera hora partieron hasta el punto donde el día anterior habían encontrado las huellas, junto a ellos varios grupos de aldeanos también salieron a buscar a los aldeanos que días anteriores no habían vuelto, tras rastrear la zona fueron avanzando hasta que encontraron las pisadas de cuatro personas que caminaban hacia el Norte, nada extraño salvo que un poco al lado de esas huellas había huellas de dos personas que habían regresado corriendo, decidieron seguir las huellas de las cuatro personas para ver que había sucedido, varios cientos de metro mas adelante pudieron ver un cuerpo ensangrentado de un aldeano tirado en el suelo, y a su lado de rodillas otro aldeano, cuando se acercaron este ultimo se giro asustado, tras hablar con el les contó que de repente un gran oso blanco cargo contra ellos, los cuatro salieron corriendo pero el tropezo y cayo al suelo, su amigo dio media vuelta para ayudarle, pero en ese momento una gran zarpa le rozo la cara para después lanzar por los aires a su amigo despedazandolo cuando cayo al suelo, horrorizado corrió para esconderse entre los árboles, hasta que cuando ya no se oía nada pudo salir de su escondite y acercarse a ver a su amigo, en su cara aun se apreciaba el terror que había sentido, alrededor se podían ver huellas de un gran oso, dejando al aldeano empezaron a revisar las huellas intentando ver que dirección había seguido cuando de repente Erwin noto como algo apretaba su hombro, la presión fue en aumento hasta notar como la armadura cedia, abriéndose ante la fuerza de unos colmillos que llegaron hasta su carne dejando ver su propia sangre resbalar por su brazo, al girarse la escena que contemplaron fue horrorosa, el aldeano se retorcía en movimientos antinaturales, su cara aun conservaba rasgos humanos, pero tenía un gran hocico como un oso,con puntiagudos dientes, ante la sorpresa de todos el aldeano en cuestión de segundos se había transformado en un gran oso blanco, alzándose sobre sus patas traseras emitió un gran grito que helo la sangre de todos aquellos que lo escucharan....
martes, 6 de noviembre de 2018
miércoles, 31 de octubre de 2018
EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV. Sesión 6
El gélido aire de las montañas del Fin del Mundo era como un bálsamo para Ogmund, después de que sus compañeros le sacaran de ese maldito lugar el sentirse otra vez al aire libre le hacía recuperar sus fuerzas, tras unos minutos de descanso era hora de pensar que hacían, podían regresar a Voltsara a pedir ayuda, quizás en el templo de Taal y Rhya pudieran auxiliarles..., pero antes de eso decidieron bajar una última vez, Nikkit quería probar a tirar una antorcha dentro de la habitación , quería cerciorarse que una vez lanzada la antorcha al recogerla esta seguía allí, con una cuerda atada a su cintura penetro en la cámara circular lanzando la antorcha en dirección a la habitación, en ese momento varios fantasmas goblins avanzaron hacia el con los brazos extendidos, con rapidez Nikkit se giró para acudir donde estaban sus compañeros, pero para su asombro donde debía estar el pasillo que daba a las escaleras ahora había un muro de sólida piedra, sin apenas tiempo para pensar que hacer se lanzo a la carrera hacia el muro de piedra, por suerte para el el muro resulto ser una especie de ilusión, en su carrera lo atravesó sin causarse ningún daño, llegando junto a sus compañeros, juntos estiraron de la cuerda recuperando la antorcha encendida, con ello dedujeron que la habitación al parecer no era ningún portal.
Con esa certeza Nikkit se atrevió a penetrar en la habitación con la antorcha, quizás una vez penetrase podría vislumbrar su interior, atándose la cuerda y con la antorcha en su mano avanzo rápido hacia la habitación, en cuanto se acerco a ella varios fantasmas goblins salieron abalanzándose sobre el, sin prestarles atención penetro en la oscuridad, dentro de ella no veía nada, ni siquiera el resplandor de la antorcha que portaba en su mano, tampoco se oía nada, un silencio de ultratumba reinaba en el lugar, solo sentía como los fantasmas hurgaban en su interior, y aunque se resistía con toda sus fuerzas al final noto como su pequeño corazón era apretado hasta hacerle perder la conciencia.
Mientras en el pasillo Erwin y Ogmund aguantaban la cuerda, cuando notaron que esta daba un tirón empezaron a tirar rápida de ella, de repente parecía que el bulto del que tiraban era mas liviano, al salir de la habitación oscura pudieron ver con claridad la razón, en el otro extremo de la cuerda no vieron el cuerpo de Nikkit, en su lugar había un esqueleto de un ser de mediana altura, bien podría tratarse de un halffling, un goblin o un enano, lo que quedaba del cuerpo estaba en tal estado que era imposible averiguarlo, por suerte decidieron tirar de la cuerda, ya que cuando trajeron el cuerpo hasta donde estaban ellos, el cuerpo por arte de magia se convirtió otra vez en Nikkit, no tenia pulso, con rapidez Ogmund consiguió que su corazón volviera a latir recuperando poco a poco sus fuerzas, tras hablar decidieron tapar la entrada con piedras y buscar ayuda en el pueblo de Voltsara,
con los ultimas luces de la tarde llegaron, allí pudieron reencontrarse con su camarada Leopold, también pudieron hablar con el administrador Ivan Ilyitch Hertzen, tan altivo como la primera vez que lo conocieron, les arengo a acabar su trabajo lo antes posible, ante las demandas de Nikkit, Ogmund y Erwin, les presento al Padre Arsavyn, era el encargado junto a un joven novicio de dirigir el pequeño templo dedicado a Taal y Rhya, el padre Arsavyn era un hombre ya entrado en años, demasiado mayor como para acompañarles en su regreso al templo enano, pero les ofreció su ayuda, les proporcionó agua bendecida del propio templo, así como sus plegarias durante toda la vigilia para que sus armas limpiaran aquel lugar, así que con la esperanza de que eso sirviera de algo le entregaron sus armas al padre Arsavyn para que sus oraciones y ruegos las infundieran de un poder lo suficiente poderoso como para acabar con el mal que allí moraba.
Al día siguiente con las primeras luces del alba partieron en dirección al templo enano con la determinación acabar con el mal que aún anidaba allí, a media mañana y sin ningún contratiempo llegaron hasta el lugar, quitaron las piedras que tapaban la trampilla y bajaron a su interior, como el día anterior Nikkit se ato una cuerda a su cintura, con su hacha en una mano y el vial del agua bendecida en la otra se encamino hacia la habitación oscura, mientras Erwin y Ogmund aguantaban la cuerda, Erwin no perdía de vista a Nikkit mientras que Ogmund vigilaba las escaleras de acceso al templo, Nikkit arrojo parte del agua bendita a la oscuridad, esta al entrar en contacto con ella empezó a burbujear emitiendo pequeñas volutas de humo, en ese momento de la oscuridad emergió una cabeza de un goblin con sus mandíbulas desencajadas de una forma antinatural, prácticamente en ellas podría caber la cabeza de Nikkit, el fantasma del goblin empezó a morder la cabeza de Nikkit al tiempo que con sus manos hurgaba en sus interior, mas fantasmas empezaron a surgir de la oscuridad con las mismas intenciones, y aunque Nikkit en un intento desesperado empezó a esparcir el agua bendita a la vez que daba hachazos a diestro y siniestro, pero no pudo evitar caer al suelo sin aliento al notar como sus ultimas fuerzas le abandonaban, Erwin contemplo todo aquello desde donde estaba, empezó a tirar de la cuerda cuando Ogmund con un grito de aviso le alertaba del peligro que se les avecinaba, de la pared sur del pasillo habían emergido dos fantasmas goblins que se abalanzaron sobre ellos, Ogmund cayo inconsciente mientras como la vez anterior algo estranguló su corazón, mientras que Erwin aterrado ante lo que le había ocurrido a Nikkit empezó a subir escaleras arriba alejándose de aquel lugar de pesadilla, cuando hubo subido un buen trecho de escaleras y sin apenas ya aire pudo recomponerse y calmarse un poco, cogiendo valor empezó a desandar sus pasos, al llegar al final de la escalera vio el cuerpo inerte de Ogmund, con rapidez lo saco al exterior donde pudo reanimarlo, luego ambos volvieron a bajar, recuperando el cuerpo sin vida de Nikkit, su cuerpo estaba pálido y sin pulso, ya nada se podía hacer por el, aquel lugar les superaba, taparon la entrada para que nadie mas sucumbiera ante el mal que allí anidaba y con una gran tristeza regresaron de vuelta a Voltsara, ya era de noche cuando por fin llegaron, antes de llegar hasta la mansion del administrador se encontraron con su camarada Leopold, le dieron las malas nuevas de la muerte de Nikkit, este apenado se acerco al cadáver del Halffling, pero al verlo se giro hacia Ogmund y Erwin recriminandoles que aquello no era de buen gusto, en ese momento Nikkit se acaba de incorporar como si se hubiera levantado de una buena siesta, ya no presentaba esa palidez y su corazón volvía a latir, ante la duda de que algún ser hubiese ocupado el cuerpo de Nikkit, Erwin le pregunto acontecimientos del pasado que solo Nikkit podía conocer, al parecer era Nikkit, que podía haber pasado no lo sabían ni tampoco querían darle muchas vueltas, su compañero volvía a estar entre ellos.
Pusieron al día de todo lo acontecido al arrogante Administrador de Voltsara, aguantando una vez mas sus dotes de superioridad, y al día siguiente partieron en dirección a Kislev, satisfechos por haber cumplido con la misión que les encomendaron, pero con el mal sabor de boca de no poder haber vencido el mal que habitaba en el templo enano, tras dos días de viaje por fin llegaron a Kislev, durante el viaje Nikkit aprovecho para alejado de miradas indiscretas quemarse a conciencia la zona del pecho donde le había salido el símbolo de Slaanesh.
Una vez en Kislev lo primero que hicieron fue entrevistarse con Bogdanov, el cual les felicito por sus avances en Voltsara, dejándoles un par de días de descanso hasta que les encomendara su siguiente misión, a los dos días de estar en Kislev fueron llamados a palacio, fueron llevados hasta las puertas que daban acceso a la gran sala de Zar Radii Bohka, allí se encontraron con Bogdanov, en ese preciso momento un gran frío empezó acercarse por el pasillo, por el caminaba una mujer joven, vestida con ropajes violetas, rodeada de un pequeño séquito todo el mundo se arrodillaba a su paso, incluso el propio Bogdanov hinco una rodilla al suelo inclinando su cabeza en muestra de sumisión y respeto ante la hija del Zar, la Emperatriz de Kislev, también conocida como la Reina del Hielo Katarin Bokha, la mayor representante de las Brujas del Hielo, conocedora del Saber del Hielo, una magia tan antigua como el propio Viejo Mundo, según se alejaba el frío también lo hacia con ella, Bogdanov les llevo a un reservado en uno de los laterales del pasillo, allí les expuso su siguiente misión, los tres partirían esta misma tarde en dirección a las estepas Orientales, mas allá de las montañas del Fin del Mundo, a la ciudad de Chernozavtra, en ella deberían encontrar a Gurthgano Gorthaudh para darle un mensaje, Sulring Durgul se encuentra en Bolgasgrad, el les daría nuevas instrucciones de lo que hacer, tras equiparse para el largo y frío viaje partieron hacia el Este, camino a las antiguas y colosales montañas del Fin del Mundo, si hace unos meses alguien en una taberna les hubiera dicho que cruzarían las montañas del Fin del Mundo se hubieran reído en su cara mientras pedían otra ronda de cerveza, pero el destino es tan caprichoso y desconcertante que siempre acababa sorprendiendo hasta al mas sabio...
martes, 23 de octubre de 2018
EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV. Sesión 5
Tras el duro enfrentamiento con el guerrero del Caos, Nikkit, Erwin y Ogmund descansaron un rato antes de empezar a descender por la trampilla de la que había salido el guerrero del Caos, con la luz de una antorcha pudieron vislumbrar unos peldaños que descendían varios metros bajo tierra, sin duda habían sido realizados por unas manos expertas, mientras descendían en la cabeza de Ogmund resonaron unas palabras, una voz le instaba a que limpiara el lugar de la corrupción que en el templo había, cuando por fin terminaron de descender se toparon con un pasillo que desembocaba en una cámara circular, en medio de ella había una semiesfera de cristal, la cual en su día serviría para iluminar el complejo gracias a otra que habría arriba en el exterior, pero que tras el derrumbe de las columnas que había en el exterior el agujero del techo se había tapado impidiendo entrar ninguna luz, alrededor de la cámara circular pudieron ver cinco arcos, pero cuando aún no habían decidido que hacer Nikkit vislumbro algo moverse entre las sombras, al prestar mas atención el sobresalto fue grande cuando vio como un enano con la cara distorsionada por la agonía de la muerte cargaba contra el, sus pies no tocaban el suelo, se desplazaba levitando a unos centímetros del suelo, por unos momentos el pánico hizo presa de Nikkit, haciendo incluso que sus mas bajos instintos salieran a flote, Erwin confundido ante lo que estaba pasando también retrocedió unos pasos, mientras Ogmund reforzado en su fe hizo frente al fantasma del enano, al cual logró calmar con la promesa que venían a limpiar el lugar de la corrupción que se había apoderado de el, el enano no conocía a ese tal Sigmar del que Ogmund le hablaba, el había sido capturado y torturado hasta su muerte por los goblins que se habían apoderado del templo una vez los enanos lo habían abandonaron para regresar a la seguridad de las montañas, de eso hacia mas de tres mil años, eran los tiempos de la Guerra de la Barba, les imploro que dieran sepultura a su cuerpo para así poder ir con sus ancestros, con premura sacaron lo que quedaba de el al exterior y lo enterraron con el respeto que se merecía, al volver abajo el fantasma ya no estaba, por fin se había reencontrado con sus ancestros.
En la cámara central del templo enano pudieron ver distintos dibujos y pintadas goblins, pero detrás de estas aun estaban las runas que atestiguaban el origen del templo, alrededor de la cámara había cinco arcadas, una de ellas daba a una habitación vacía, otras dos estaban tapiadas burdamente con ladrillos de poca calidad, las otras dos habían sido tapiadas de igual forma, pero presentaban un agujero de un metro cuadrado, primero decidieron investigar una de las que tenían un agujero por donde poder entrar, dentro había huesos humanoides desperdigados y al fondo un catafalco sobre el que descansaba el esqueleto de lo que podría haber sido un chamán goblin, a sus pies tres bolsas de cuero, una de ellas desecha por el tiempo dejaba ver una calavera de un humano sonriendo, las otras dos en cuanto las tocaron se deshicieron, en una de ellas solo había como polvo, mientras que en la otra una especie de collar de huesos y dientes, sin pensarlo dos veces prendieron fuego a lo que allí había, de la otra arcada con agujero ninguna luz podía atravesar la oscuridad que había en sus interior, así que decidieron dejarla para el final, se encaminaron a una de las que estaba tapiada, tras derrumbar el muro pudieron ver otra habitación con distintos huesos esparcidos y al fondo otro catafalco sobre el que descansaba un goblin, parecía que hacía pocas horas que había fallecido, con mucha desconfianza se acercaron a el, Nikkit observo que en una de sus manos portaba un anillo de plata con una piedra ámbar engarzada, mientras, Ogmund tanteaba el suelo en busca de alguna trampa, pero fue Erwin el que pudo ver y alertar a sus compañeros que varios esqueletos goblins se levantaban y caminaban hacia ellos, retrocedieron hasta la entrada desde donde se hicieron fuertes, acabando con los esqueletos goblins sin ningún problema, una vez eliminada la amenaza volvieron a acercarse al goblin y con certero golpe de hacha Nikkit le corto los dedos de la mano del anillo ámbar, en ese momento el cuerpo del goblin empezó a descomponerse a gran velocidad, en cuestión de segundos solo quedaba un esqueleto, antes de quemar lo que allí había también rompieron el anillo y la piedra de ámbar, con paso firme se dirigieron a la otra arcada tapiada, empezaron a romperla cuando de repente un polvo acompañado de esporas salio de su interior, Ogmund pudo retirarse a tiempo, pero Nikkit y Erwin no tuvieron tanta suerte, sus ojos empezaron a irritarse hasta dejarlos ciegos, Ogmund pudo ver como la habitación estaba repleta de moho y hongos, siendo de distintos colores al fondo de la habitación donde había mas humedad y también parecía que había una tumba de la que el moho y los hongos se habían apoderado, ayudando a sus compañeros ciegos los tres subieron al exterior donde dormirían esperando que con el nuevo día ambos se encontraran mejor de sus ojos, en el exterior Georgyi no estaba en el claro donde lo habían dejado, no había rastro de el, poco podía hacer Ogmund, bastante tenia con cuidar de sus compañeros, haciendo acopio de resistencia Ogmund se dispuso a hacer guardia durante toda la noche, a media noche un ruido de unas pisadas pesadas alertaron a Ogmund, de donde venia el ruido también le pareció apreciar que las copas de los arboles se movían, las pisadas se dirigían hacia el claro donde estaban, si como parecía era un Troll la cosa no pintaba nada bien con Erwin y Nikkit ciegos, por suerte un fuerte aullido se escucho en la espesura del bosque haciendo dar media vuelta a las pisadas que hacia el claro se dirigían, la noche paso sin mas sobresaltos y el nuevo día trajo de nuevo la vista a Erwin y a Nikkit, tapándose la boca y los ojos con trapos humedecidos volvieron a bajar al templo enano con la intención de entrar en la habitación de los hongos, con sumo cuidado fueron dando un paso tras otro hasta que a mitad de habitación esporas fluorescentes empezaron a esplotar, con rapidez empezaron a retirarse, aunque no sin antes de que Ogmund esparciera el aceite de su farol por la habitación a la que luego prendió fuego mientras subían al exterior buscando aire fresco, con Nikkit teniendo que ser ayudado por Erwin, al parecer parte de las esporas le habían afectado haciendo que pasara de una tos a escupir sangre por la boca empezando a ahogarse, ya en el exterior y gracias a los auxilios de sus compañeros pudo recuperar el aliento, tras dejar que pasara un tiempo prudencial bajaron con cautela, cuando llegaron abajo la nube de exporas había desaparecido y el fuego se había encargado de quemar lo que en la habitación había habido, solo les quedaba la habitación de la oscuridad, entre los tres empezaron a derrumbar el resto de muro que quedaba de pie, aparte de la oscuridad lo que caía a su interior no emitía ningún ruido, cuando por fin terminaron de derrumbarlo de repente un goblin con ojos desorbitados y con su cuerpo mutilado se manifestó delante de cada uno de ellos, sin armas y flotando un par de centímetros sobre el suelo se avalanzaron atravesándo sus cuerpos con sus manos desnudas, Ogmund sintió como una mano agarraba su corazón estrujandolo, cayendo acto seguido inscociente en el suelo, Nikkit y Erwin recogieron su cuerpo corriendo hacia la salida, en su huida vieron como mas fantasmas salan de la habitación y Nikkit pudo comprobar como su arma les atravesaba sin causarles ningún daño, al parecer los espíritus no salían mas allá de la cámara circular por lo que en los peldaños de escalera estaban relativamente seguros, Ogmund poco a poco volvió en si y aunque al principio se negó a volver al lugar poco a poco hizo acopio de fuerzas y volvieron a intentarlo, estaban seguros que Ogmund había sido tocado por Sigmar, con sus propios ojos le habían visto hacer varios milagros, quizás el podría eliminar a los fantasmas, así que el solo entro atado con una cuerda a la cámara circular y allí con paso firme se dirigió a la habitación donde salieron los espíritus de los goblins mutilados, en cuanto se acerco a ella los espíritus acudieron a el ávidos del calor de los mortales y aunque Ogmund enarbolo su arma contra ellos lo único que sucedió fue las risas de estos mientras rodeándolo volvía a sentir como penetraban en su interior volviendo a sentir como su corazón era agarrado y estrujado, haciendo que perdiera la conciencia, tirando de la cuerda Erwin y Nikkit lo consiguieron arrastrar hasta donde se encontraban mientras los espíritus de los goblins les lanzaban miradas de odio....
martes, 2 de octubre de 2018
EL ENEMIGO INTERIOR.ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV.Sesión 4
Por fin habían dejado atrás los altos muros de Kislev, con decisión se encaminaban hacia el interior de los fríos prados de esta parte del Imperio, alejados de la civilización que el Imperio representaba para el Viejo Mundo, aun a lo lejos se vislumbraban las montañas del Fin del Mundo, tarde o temprano sus pasos hacía allí se habrían de dirigir, el destino ya estaba escrito, ya había empezado a rodar, y aunque sus planes no habían salido como ellos hubiesen querido no todo estaba perdido para reconducir la situación..., mientras, a miles de kilómetros de allí alguien solitario por fin regresaba al descanso de su hogar tras mucho tiempo fuera de el, partió siendo un niño y regresaba siendo todo un hombre, cansado, pero preparado para dar el siguiente paso en sus planes...
Tras haber acabado con rapidez con los dos hombres bestias empezaron a moverse despacio en dirección al claro, a medio camino algo les llamó la atención, en su camino un anciano estaba apoyado en un árbol descansando mientras recuperaba el aliento, vestido con ropas raídas y con una vara toscamente trabajada, su cara envejecida estaba parcialmente cubierta por su cabello y por una barba larga completamente blanca, mientras el grupo seguía escondido y vigilante Ogmund dio un pequeño rodeo para caminar hacia el anciano, este al oír pasos se irguió asustado, Ogmund le tranquilizó ofreciendo parte de sus viandas, al parecer el anciano estaba buscando dos liebres que habían caído en una de sus trampas pero que habían conseguido escapar, también pudo intuir que conocía el Viejo Bosque ya que era consciente de los pantanos que había al Norte y de los Trolls que allí habitaban, tras charlar un rato de estos temas y de teología por fin Ogmund le preguntó por el tema que hasta allí le había llevado, el anciano le pudo confirmar que mas adelante era cierto que había un claro donde reposaban unas ruinas de los días en los que Enanos y Elfos comían en la misma mesa, pero un ahora gran mal se había adueñado del lugar, tras ayudarle a incorporarse y utilizando el hombro de Ogmund de apoyo le pidió un poco de agua si no era abusar de su hospitalidad, hasta varias horas de camino no había ningún manantial, tras un par de tragos de la cantimplora siguió el camino que Ogmund le había señalado para encontrar las liebres que andaba buscando, a la vez que el anciano desapareció de su vista, Nikkit pudo primero escuchar y luego vislumbrar entre los árboles un gran lobo que poco a poco se iba alejando del grupo, tras regresar Ogmund hasta ellos volvieron a caminar despacio hacía el claro.
Desde el linde del claro, aún parapetados por los árboles pudieron ver un circulo de columnas rotas con restos de piedras y escombros, en el centro del claro dos hombres bestias montaban guardia, uno con cabeza de carnero y otro con cabeza de perro, tras discutirlo decidieron hacer igual que cuando acabaron con el hombre bestia con cabeza de zorro, Nikkit y Ogmund dispararían con sus hondas sobre el que tenía cabeza de carnero para luego cargad todos, pero esta vez la suerte no les fue tan propicia, las piedras no consiguieron apenas causar ningún daño por lo que cargaron sobre ellos trabandose en combate no antes de que el hombre bestia con cara de perro empezara a aullar dando la voz de alarma, el combate apenas duró unos minutos acabando con la vida de ambos engendros, pero justo en ese momento de uno de los lados del claro un ruido les llamo la atención, una trampilla se había abierto y de ella para sorpresa de los tres emergió un descomunal guerrero, ataviado con una armadura con el signo de Khorne en su casco, en sus manos una espada y un hacha, el Guerrero del Caos empezó a caminar hacia ellos mientras unas gotas de su propia sangre caían sobre un cáliz que portaba en su cintura, de el empezó a formarse un remolino con la propia sangre dando por fin forma a un demonio, de un rojo brillante, con grandes cuernos y una espada tan temible como la de su dueño, tanto Ogmund como Erwin fueron presa del terror retrocediendo hacia el bosque, mientras Nikkit rezaba todo lo que sabia mientras hacía frente a las dos abominaciones que tenía enfrente, ante la valentía del Halfling, Erwin saco valor de su interior y cargó contra el Guerrero del Caos, Ogmund siguió retrocediendo internándose en el bosque , mientras, el desangrador miraba a Nikkit con rabia y placer al mismo tiempo que notaba como el signo que tenía en el pecho le producía un poco de calor, el combate fue corto, el desangrador tras varios envites atravesó a Nikkit dejándolo moribundo en el suelo, y aunque este le pudo asestar varios golpes el desangrador no parecía acusarlos, mientras, el Guerreo del Caos sin ni siquiera defenderse ante los ataque de Erwin le propino varios golpes que hicieron que cayera al suelo indefenso, cogiéndolo con una mano y levantandolo le lanzo contra las piedras, dejándolo que agonizara antes de morir, tras esto el Guerrero del Caos avanzo internándose en el bosque en la dirección que Ogmund había salido huyendo.
Tras correr por el bosque al final Ogmund pudo recomponerse, tras varios minutos recuperando el aliento empezó a desandar los pasos, pudo ver como el Guerrero del Caos lo buscaba pero alejándose de el pudo esquivarlo mientras se dirigía hacia el claro para ver si sus compañeros aún seguían con vida, cuando llego el panorama era desalentador, Erwin yacía tirado sobre una piedras, sin moverse y con sangre por todo su cuerpo, cerca de el también en el suelo se encontraba Nikkit, el demonio se encontraba encima, disfrutando de su victoria y preparándose para aun disfrutar mas con el tormento de su presa, haciendo acopio de valor y rezando a Sigmar empezó a andar con sigilo hacia la espalda del demonio, pero justo al pasar al lado de Erwin unos guijarros se desprendieron haciendo girar la cabeza del demonio , una sonrisa maléfica asomo en su cara mientras avanzaba hasta su siguiente presa, lo que sucedió después fue un milagro, Ogmund cargo con su espada consiguiendo impactarle, en ese momento la sonrisa del demonio se desvaneció mientras la espada de Ogmund penetraba con facilidad en el cuerpo, lo siguiente que se produjo fue un alarido de rabia y frustración mientras el demonio se deshacía en miles de gotas de sangre hasta desaparecer, había poco tiempo que perder antes de que el Guerrero del Caos regresara, acercándose a Erwin le intento vendar las heridas, pero eran muy graves como para poder salvarlo, las de Nikkit tampoco eran mucho mejores, fue en ese momento mientras las lavaba alguna herida a Nikkit con el agua de su cantimplora cuando un segundo milagro ocurrió, donde caía el agua de su cantimplora las heridas iban cerrándose como si nunca hubiesen existido, tras curar a Nikkkit corrió donde estaba el cuerpo de Erwin haciendo lo mismo y viendo el mismo resultado, en unos pocos minutos ambos estaban de pie repuestos de las heridas que les habían causado sus enemigos.
Del bosque se empezaron a escuchar los pasos del Guerrero del Caos que regresaba, tras decidir quedarse a acabar con el decidieron esconderse detrás de unas piedras para intentar sorprenderle, el Guerrero del Caos entro en el claro con la confianza de alguien que se cree invulnerable, arrastrando llevaba a Georgyi, al cual dejó en medio del claro paralizado de terror, en ese momento saliendo de su escondite atacaron al Guerrero del Caos, fue en este momento cuando se produjo el tercer milagro, Ogmund fue recibiendo los ataques del Guerrero del Caos sin que apenas consiguieran causarle daño, mientras el mismo y sus compañeros iban mermando a su enemigo, hasta que Erwin cobro merecida venganza en un ataque que hizo hincar la rodilla al Guerrero del Caos para luego caer muerto en el suelo, agotados pero vivos habían conseguido acabar con tan temible enemigo, tras cortarle la cabeza y recoger a Georgyi se acercaron a la trampilla por donde había salido, en ella se podía ver una escalera que descendía al interior de la tierra, tras dejar a Georgyi en el exterior empezaron a bajar...
Tras haber acabado con rapidez con los dos hombres bestias empezaron a moverse despacio en dirección al claro, a medio camino algo les llamó la atención, en su camino un anciano estaba apoyado en un árbol descansando mientras recuperaba el aliento, vestido con ropas raídas y con una vara toscamente trabajada, su cara envejecida estaba parcialmente cubierta por su cabello y por una barba larga completamente blanca, mientras el grupo seguía escondido y vigilante Ogmund dio un pequeño rodeo para caminar hacia el anciano, este al oír pasos se irguió asustado, Ogmund le tranquilizó ofreciendo parte de sus viandas, al parecer el anciano estaba buscando dos liebres que habían caído en una de sus trampas pero que habían conseguido escapar, también pudo intuir que conocía el Viejo Bosque ya que era consciente de los pantanos que había al Norte y de los Trolls que allí habitaban, tras charlar un rato de estos temas y de teología por fin Ogmund le preguntó por el tema que hasta allí le había llevado, el anciano le pudo confirmar que mas adelante era cierto que había un claro donde reposaban unas ruinas de los días en los que Enanos y Elfos comían en la misma mesa, pero un ahora gran mal se había adueñado del lugar, tras ayudarle a incorporarse y utilizando el hombro de Ogmund de apoyo le pidió un poco de agua si no era abusar de su hospitalidad, hasta varias horas de camino no había ningún manantial, tras un par de tragos de la cantimplora siguió el camino que Ogmund le había señalado para encontrar las liebres que andaba buscando, a la vez que el anciano desapareció de su vista, Nikkit pudo primero escuchar y luego vislumbrar entre los árboles un gran lobo que poco a poco se iba alejando del grupo, tras regresar Ogmund hasta ellos volvieron a caminar despacio hacía el claro.
Desde el linde del claro, aún parapetados por los árboles pudieron ver un circulo de columnas rotas con restos de piedras y escombros, en el centro del claro dos hombres bestias montaban guardia, uno con cabeza de carnero y otro con cabeza de perro, tras discutirlo decidieron hacer igual que cuando acabaron con el hombre bestia con cabeza de zorro, Nikkit y Ogmund dispararían con sus hondas sobre el que tenía cabeza de carnero para luego cargad todos, pero esta vez la suerte no les fue tan propicia, las piedras no consiguieron apenas causar ningún daño por lo que cargaron sobre ellos trabandose en combate no antes de que el hombre bestia con cara de perro empezara a aullar dando la voz de alarma, el combate apenas duró unos minutos acabando con la vida de ambos engendros, pero justo en ese momento de uno de los lados del claro un ruido les llamo la atención, una trampilla se había abierto y de ella para sorpresa de los tres emergió un descomunal guerrero, ataviado con una armadura con el signo de Khorne en su casco, en sus manos una espada y un hacha, el Guerrero del Caos empezó a caminar hacia ellos mientras unas gotas de su propia sangre caían sobre un cáliz que portaba en su cintura, de el empezó a formarse un remolino con la propia sangre dando por fin forma a un demonio, de un rojo brillante, con grandes cuernos y una espada tan temible como la de su dueño, tanto Ogmund como Erwin fueron presa del terror retrocediendo hacia el bosque, mientras Nikkit rezaba todo lo que sabia mientras hacía frente a las dos abominaciones que tenía enfrente, ante la valentía del Halfling, Erwin saco valor de su interior y cargó contra el Guerrero del Caos, Ogmund siguió retrocediendo internándose en el bosque , mientras, el desangrador miraba a Nikkit con rabia y placer al mismo tiempo que notaba como el signo que tenía en el pecho le producía un poco de calor, el combate fue corto, el desangrador tras varios envites atravesó a Nikkit dejándolo moribundo en el suelo, y aunque este le pudo asestar varios golpes el desangrador no parecía acusarlos, mientras, el Guerreo del Caos sin ni siquiera defenderse ante los ataque de Erwin le propino varios golpes que hicieron que cayera al suelo indefenso, cogiéndolo con una mano y levantandolo le lanzo contra las piedras, dejándolo que agonizara antes de morir, tras esto el Guerrero del Caos avanzo internándose en el bosque en la dirección que Ogmund había salido huyendo.
Tras correr por el bosque al final Ogmund pudo recomponerse, tras varios minutos recuperando el aliento empezó a desandar los pasos, pudo ver como el Guerrero del Caos lo buscaba pero alejándose de el pudo esquivarlo mientras se dirigía hacia el claro para ver si sus compañeros aún seguían con vida, cuando llego el panorama era desalentador, Erwin yacía tirado sobre una piedras, sin moverse y con sangre por todo su cuerpo, cerca de el también en el suelo se encontraba Nikkit, el demonio se encontraba encima, disfrutando de su victoria y preparándose para aun disfrutar mas con el tormento de su presa, haciendo acopio de valor y rezando a Sigmar empezó a andar con sigilo hacia la espalda del demonio, pero justo al pasar al lado de Erwin unos guijarros se desprendieron haciendo girar la cabeza del demonio , una sonrisa maléfica asomo en su cara mientras avanzaba hasta su siguiente presa, lo que sucedió después fue un milagro, Ogmund cargo con su espada consiguiendo impactarle, en ese momento la sonrisa del demonio se desvaneció mientras la espada de Ogmund penetraba con facilidad en el cuerpo, lo siguiente que se produjo fue un alarido de rabia y frustración mientras el demonio se deshacía en miles de gotas de sangre hasta desaparecer, había poco tiempo que perder antes de que el Guerrero del Caos regresara, acercándose a Erwin le intento vendar las heridas, pero eran muy graves como para poder salvarlo, las de Nikkit tampoco eran mucho mejores, fue en ese momento mientras las lavaba alguna herida a Nikkit con el agua de su cantimplora cuando un segundo milagro ocurrió, donde caía el agua de su cantimplora las heridas iban cerrándose como si nunca hubiesen existido, tras curar a Nikkkit corrió donde estaba el cuerpo de Erwin haciendo lo mismo y viendo el mismo resultado, en unos pocos minutos ambos estaban de pie repuestos de las heridas que les habían causado sus enemigos.
Del bosque se empezaron a escuchar los pasos del Guerrero del Caos que regresaba, tras decidir quedarse a acabar con el decidieron esconderse detrás de unas piedras para intentar sorprenderle, el Guerrero del Caos entro en el claro con la confianza de alguien que se cree invulnerable, arrastrando llevaba a Georgyi, al cual dejó en medio del claro paralizado de terror, en ese momento saliendo de su escondite atacaron al Guerrero del Caos, fue en este momento cuando se produjo el tercer milagro, Ogmund fue recibiendo los ataques del Guerrero del Caos sin que apenas consiguieran causarle daño, mientras el mismo y sus compañeros iban mermando a su enemigo, hasta que Erwin cobro merecida venganza en un ataque que hizo hincar la rodilla al Guerrero del Caos para luego caer muerto en el suelo, agotados pero vivos habían conseguido acabar con tan temible enemigo, tras cortarle la cabeza y recoger a Georgyi se acercaron a la trampilla por donde había salido, en ella se podía ver una escalera que descendía al interior de la tierra, tras dejar a Georgyi en el exterior empezaron a bajar...
lunes, 24 de septiembre de 2018
EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV. Sesión 3
En el horizonte ya podía vislumbrar las altas murallas de Kislev, imponentes, sus muros dejaban constancia de todas las batallas que habían presenciado contra las hordas que el Caos enviaba desde el Norte, sus ojos no apartaban la mirada de ellas, pero para alguien que le prestara la suficiente atención podría haber visto el rostro de alguien al que una gran angustia le atenazaba, una gran sombra se cernía sobre su rostro, algo ocultaba en su interior que quizás le llevará a su propia muerte o por senderos oscuros que ni el mismo imaginaba..., estaba en Kislev, donde los mas viejos aun cuentan como los antiguos y olvidados Dioses del Norte aún caminan entre los mortales, mientras los iniciados de los auténticos Dioses proclaman que son solo manifestaciones de los poderes ruinosos.
La noche había caído sobre el Viejo bosque, por suerte encontraron un pequeño claro en el que intentar pasar la noche, Nikkit haciendo usos de sus conocimientos de batidor pudo averiguar que el olor que provenía del Norte era a causa de algún cenagal o pantano cercano, también encontró una huella muy grande de algo que había pasado en esa dirección hacia unos cuatro o cinco días, intranquilos decidieron acampar en el borde sur del claro, Nikkit y Erwin decidieron quedarse en el suelo, mientras que Ogmund prefirió subirse a uno de los árboles con el riesgo de caerse al quedarse dormido, por suerte para él eso no sucedió, durante la primera guardia Erwin pudo escuchar ruido de unas pisadas de algo pesado que se acercaba, el ruido venía del Norte, aunque la luz era escasa si que pudo apreciar como las copas de los árboles se movían hacia los lados, con rapidez despertó a sus dos compañeros, tanto el como Nikkit se escondieron detrás de los árboles donde se encontraban, mientras que Ogmund intento hacer lo mismo entre las ramas de donde se encontraba, contuvieron el aliento mientras veían lo que al otro lado del claro aparecía entre los árboles, un enorme Troll de río cubierto de fango camino al centro del claro donde paro su avance, mirando a su alrededor empezó a husmear, por suerte para ellos gruñendo siguió caminando por donde hace unas horas habían llegado al claro, con la certeza de que mas tarde volvería y quizás no tendrían tanta suerte decidieron arriesgarse y caminar unas horas en la oscuridad del bosque, se dirigieron hacia el Sur avanzando a duras penas hasta encontrar un lugar donde poder parar a recuperar fuerzas, antes de que el Sol empezara a surgir por el Este, en la lejanía pudieron escuchar un grito de frustración.
Por fin ya de día Ogmund decidió subirse a un árbol, decidido empezó a subir hasta su copa, desde allí esperaba poder ver que tenían a su alrededor para así poder ver algún lugar que le llamara la atención, tras varios traspiés consiguió llegar hasta la copa, sacando su cabeza pudo respirar aire puro mientras escuchaba el cantar de los pájaros que por allí aleteaban, el cálido sol le bañaba la cara sintiendo como calentaba su piel, después de un día en el Viejo bosque aquello fue como un remanso de paz, tras unos segundos empezó a mirar a su alrededor, hasta donde le alcanzaba la vista solo podía ver árboles, hacia el Este llegaban hasta las mismísimas faldas de las montañas del Fin del Mundo, desde donde estaba se veían impresionantes, pero justo hacia el Sur hubo algo que le llamó la atención, parecía que a unas horas de donde estaban había una arboleda, en ella los árboles parecían mas altos, quizás y solo quizás aquello podría ser el lugar en el que según los espíritus se encontraba el Gran Árbol, y allí quizás pudieran encontrar a Gyorgyi Pyotrovich, no con cierta dificultad consiguió bajar del árbol y reunirse con Erwin y Nikkit, les contó lo que había visto indicando a Nikkit la dirección en la que estaba la arboleda, por suerte Nikkit con solo las indicaciones de Ogmund consiguió guiarlos hasta llegar al lugar sin perderse, en verdad Ogmund estaba en lo cierto con lo que había visto, allí había unos árboles que por su altura y grosor deberían ser mucho mas antiguos que el resto de árboles que tenían a su alrededor, pero aparte de ello lo que les llamó poderosamente la atención fue los sacrificios que colgaban de varias de las ramas de un árbol, eran animales que colgaban boca abajo, de algunos solo quedaban los huesos, justo debajo de ellos había hoscos canales que desembocaban en un agujero que parecía estar excavado de forma rústica, Nikkit también pudo apreciar que había pisadas de pies descalzos, aparentemente humanos, mientras desde la distancia contemplaban todo aquello Erwin por un segundo creyó ver una sombra que se movía entre los arboles, disimulando se lo comunico a sus compañeros.
Tras unos segundos de silencio empezaron a llamar a Gyorgyi, empezaron a decir que venían en nombre de su padre y necesitaban de su ayuda, una hombre de unos treinta años apareció de entre los árboles, iba completamente desnudo, una gran barba y el pelo largo y desmarañado, su cara parecía la de un niño pequeño, bobalicona y asustada, tras intentar tranquilizarlo para que confiara en ellos le preguntaron por los hombres bestias que habían atacado a la gente de la aldea, Gyorgyi no hablaba solo emitía ruidos guturales, pero con signos consiguieron entender parte de lo que les intentaba decir, al parecer hacia el Este había un claro con doce piedras donde se encontraba el grupo de hombres bestias, quizás el claro fuera el mismo en el que Alexis encontró unas ruinas y del que nunca mas volvió, su líder alguien que portaba una espada y un casco comandaba a cuatro hombres bestias, dos de ellos se encontraban con él en el claro, el de con cuernos enroscados en su cabeza y otro con grandes colmillos, un tercero estaba subido en algún árbol alejado del claro desde donde vigilaba, mientras otro al parecer con forma de mono patrullaba por la zona, con la ayuda de Gyorgyi como guía se encaminaron hacía allí.
Tras guiarles a través del bosque llegaron hasta donde estaba su objetivo, a lo lejos escondido entre las ramas de un árbol pudieron ver a un hombre bestia, tenía cara de zorro, al parecer estaba adormecido sobre la rama, tras meditarlo decidieron que Erwin esperaría donde se encontraba para no hacer ruido, Nikkit y Ogmund se acercarían hasta tenerlo a tiro de sus hondas y en el momento que le dispararan con ellas Erwin saldría corriendo hacia el árbol donde estaba el hombre bestia, así si caía le podría rematar, moviéndose silenciosamente consiguieron llegar lo suficientemente cerca para poder disparar sus hondas sin que se percatara de lo que estaba sucediendo, por desgracia las piedras no hicieron otra cosa que rebotar sobre su armadura, menos la última que consiguió darle en la cabeza, sin mucha fuerza pero lo suficiente para hacerle caer al suelo, en ese momento Erwin ya llegaba corriendo hacia donde había caído, la lucha fue rápida, aunque mientras aullaba consiguió resistir los primeros envites de Erwin, en cuanto Nikkit y Ogmund se le unieron el hombre bestia sucumbió a sus ataques, aun asustados por los gritos esperaron parapetados en el árbol a que algo ocurriera, por suerte el bosque seguía en calma y lo único que vieron fue llegar corriendo a Gyorgyi, asustado les hizo gestos de que el hombre bestia con forma de mono venía desde el Norte, con rapidez se escondieron entre los árboles esperando a que pasara para poder emboscarlo, a los pocos segundos de esconderse pudieron ver como el hombre bestia aparecía caminando hacia donde estaban, caminaba ajeno a todo lo que allí había pasado, en una de sus manos llevaba colgadas dos liebres a las que pensaba dar buena cuenta con su compañero, en ese momento Erwin y Nikkit pudieron ver que donde Ogmund estaba escondido sería fácil que el hombre bestia lo descubriera, solo les quedaba rezar para que eso no fuera así, por suerte Sigmar o quizás los espíritus del lugar les eran propicios, el hombre bestia paso al lado de Ogmund sin que se girara a mirar en su dirección, esto fue lo ultimo que hizo, en ese momento los tres se avalanzaron sobre el, lo siguiente que ocurrió fue que cayó muerto en el suelo mientras aun sorprendido agarraba con su mano las dos liebres, de momento todo estaba saliendo como lo habían planeado, Gyorgyi tapándose la boca con ambas manos les empezó a guiar hasta el claro...
La noche había caído sobre el Viejo bosque, por suerte encontraron un pequeño claro en el que intentar pasar la noche, Nikkit haciendo usos de sus conocimientos de batidor pudo averiguar que el olor que provenía del Norte era a causa de algún cenagal o pantano cercano, también encontró una huella muy grande de algo que había pasado en esa dirección hacia unos cuatro o cinco días, intranquilos decidieron acampar en el borde sur del claro, Nikkit y Erwin decidieron quedarse en el suelo, mientras que Ogmund prefirió subirse a uno de los árboles con el riesgo de caerse al quedarse dormido, por suerte para él eso no sucedió, durante la primera guardia Erwin pudo escuchar ruido de unas pisadas de algo pesado que se acercaba, el ruido venía del Norte, aunque la luz era escasa si que pudo apreciar como las copas de los árboles se movían hacia los lados, con rapidez despertó a sus dos compañeros, tanto el como Nikkit se escondieron detrás de los árboles donde se encontraban, mientras que Ogmund intento hacer lo mismo entre las ramas de donde se encontraba, contuvieron el aliento mientras veían lo que al otro lado del claro aparecía entre los árboles, un enorme Troll de río cubierto de fango camino al centro del claro donde paro su avance, mirando a su alrededor empezó a husmear, por suerte para ellos gruñendo siguió caminando por donde hace unas horas habían llegado al claro, con la certeza de que mas tarde volvería y quizás no tendrían tanta suerte decidieron arriesgarse y caminar unas horas en la oscuridad del bosque, se dirigieron hacia el Sur avanzando a duras penas hasta encontrar un lugar donde poder parar a recuperar fuerzas, antes de que el Sol empezara a surgir por el Este, en la lejanía pudieron escuchar un grito de frustración.
Por fin ya de día Ogmund decidió subirse a un árbol, decidido empezó a subir hasta su copa, desde allí esperaba poder ver que tenían a su alrededor para así poder ver algún lugar que le llamara la atención, tras varios traspiés consiguió llegar hasta la copa, sacando su cabeza pudo respirar aire puro mientras escuchaba el cantar de los pájaros que por allí aleteaban, el cálido sol le bañaba la cara sintiendo como calentaba su piel, después de un día en el Viejo bosque aquello fue como un remanso de paz, tras unos segundos empezó a mirar a su alrededor, hasta donde le alcanzaba la vista solo podía ver árboles, hacia el Este llegaban hasta las mismísimas faldas de las montañas del Fin del Mundo, desde donde estaba se veían impresionantes, pero justo hacia el Sur hubo algo que le llamó la atención, parecía que a unas horas de donde estaban había una arboleda, en ella los árboles parecían mas altos, quizás y solo quizás aquello podría ser el lugar en el que según los espíritus se encontraba el Gran Árbol, y allí quizás pudieran encontrar a Gyorgyi Pyotrovich, no con cierta dificultad consiguió bajar del árbol y reunirse con Erwin y Nikkit, les contó lo que había visto indicando a Nikkit la dirección en la que estaba la arboleda, por suerte Nikkit con solo las indicaciones de Ogmund consiguió guiarlos hasta llegar al lugar sin perderse, en verdad Ogmund estaba en lo cierto con lo que había visto, allí había unos árboles que por su altura y grosor deberían ser mucho mas antiguos que el resto de árboles que tenían a su alrededor, pero aparte de ello lo que les llamó poderosamente la atención fue los sacrificios que colgaban de varias de las ramas de un árbol, eran animales que colgaban boca abajo, de algunos solo quedaban los huesos, justo debajo de ellos había hoscos canales que desembocaban en un agujero que parecía estar excavado de forma rústica, Nikkit también pudo apreciar que había pisadas de pies descalzos, aparentemente humanos, mientras desde la distancia contemplaban todo aquello Erwin por un segundo creyó ver una sombra que se movía entre los arboles, disimulando se lo comunico a sus compañeros.
Tras unos segundos de silencio empezaron a llamar a Gyorgyi, empezaron a decir que venían en nombre de su padre y necesitaban de su ayuda, una hombre de unos treinta años apareció de entre los árboles, iba completamente desnudo, una gran barba y el pelo largo y desmarañado, su cara parecía la de un niño pequeño, bobalicona y asustada, tras intentar tranquilizarlo para que confiara en ellos le preguntaron por los hombres bestias que habían atacado a la gente de la aldea, Gyorgyi no hablaba solo emitía ruidos guturales, pero con signos consiguieron entender parte de lo que les intentaba decir, al parecer hacia el Este había un claro con doce piedras donde se encontraba el grupo de hombres bestias, quizás el claro fuera el mismo en el que Alexis encontró unas ruinas y del que nunca mas volvió, su líder alguien que portaba una espada y un casco comandaba a cuatro hombres bestias, dos de ellos se encontraban con él en el claro, el de con cuernos enroscados en su cabeza y otro con grandes colmillos, un tercero estaba subido en algún árbol alejado del claro desde donde vigilaba, mientras otro al parecer con forma de mono patrullaba por la zona, con la ayuda de Gyorgyi como guía se encaminaron hacía allí.
Tras guiarles a través del bosque llegaron hasta donde estaba su objetivo, a lo lejos escondido entre las ramas de un árbol pudieron ver a un hombre bestia, tenía cara de zorro, al parecer estaba adormecido sobre la rama, tras meditarlo decidieron que Erwin esperaría donde se encontraba para no hacer ruido, Nikkit y Ogmund se acercarían hasta tenerlo a tiro de sus hondas y en el momento que le dispararan con ellas Erwin saldría corriendo hacia el árbol donde estaba el hombre bestia, así si caía le podría rematar, moviéndose silenciosamente consiguieron llegar lo suficientemente cerca para poder disparar sus hondas sin que se percatara de lo que estaba sucediendo, por desgracia las piedras no hicieron otra cosa que rebotar sobre su armadura, menos la última que consiguió darle en la cabeza, sin mucha fuerza pero lo suficiente para hacerle caer al suelo, en ese momento Erwin ya llegaba corriendo hacia donde había caído, la lucha fue rápida, aunque mientras aullaba consiguió resistir los primeros envites de Erwin, en cuanto Nikkit y Ogmund se le unieron el hombre bestia sucumbió a sus ataques, aun asustados por los gritos esperaron parapetados en el árbol a que algo ocurriera, por suerte el bosque seguía en calma y lo único que vieron fue llegar corriendo a Gyorgyi, asustado les hizo gestos de que el hombre bestia con forma de mono venía desde el Norte, con rapidez se escondieron entre los árboles esperando a que pasara para poder emboscarlo, a los pocos segundos de esconderse pudieron ver como el hombre bestia aparecía caminando hacia donde estaban, caminaba ajeno a todo lo que allí había pasado, en una de sus manos llevaba colgadas dos liebres a las que pensaba dar buena cuenta con su compañero, en ese momento Erwin y Nikkit pudieron ver que donde Ogmund estaba escondido sería fácil que el hombre bestia lo descubriera, solo les quedaba rezar para que eso no fuera así, por suerte Sigmar o quizás los espíritus del lugar les eran propicios, el hombre bestia paso al lado de Ogmund sin que se girara a mirar en su dirección, esto fue lo ultimo que hizo, en ese momento los tres se avalanzaron sobre el, lo siguiente que ocurrió fue que cayó muerto en el suelo mientras aun sorprendido agarraba con su mano las dos liebres, de momento todo estaba saliendo como lo habían planeado, Gyorgyi tapándose la boca con ambas manos les empezó a guiar hasta el claro...
martes, 18 de septiembre de 2018
EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV. Sesión 2
El viejo bosque, según los ancianos del lugar tan viejo como las mismísimas montañas del Fin del Mundo, tan denso que según te vas adentrando en el ningún rayo de Sol es capaz de atravesar las copas de sus árboles, criaturas extrañas habitan en su interior, alimentándose del pavor de aquellos que en su locura pretenden adentrarse en el fuera de los pocos caminos que aún conserva, para algunos ancianos el último refugio para los antiguos Dioses que antaño caminaban entre los mortales por las tierras de Kislev...
Después de su conversación con el administrador Hertzen y aprovechando que aún tenían la tarde por delante decidieron que irían a hablar con el anciano Pyotr Pyotrovich, antes consiguieron algo de información de la gente que había por la finca, al parecer el anciano y su mujer Annya Ivanova habían tenido un hijo, Georgiy Pyotrovich, el cual hacía 23 años que había huido de su casa para vivir en el bosque, al poco de nacer era claro que por su comportamiento tenía la marca del Caos, incluso había quien creía que toda la familia la tenía, para los aldeanos el chico junto a los hombres bestias era el responsable de las muertes, Pyotr y su mujer vivían en una cabaña al norte de Voltsara, en las lindes del bosque a unos veinte minutos del poblado, había sido el carbonero del poblado a la vez que el brujo que hablaba con los antiguos Dioses y con los espíritus , tras averiguar como llegar hasta la cabaña, Erwin, Ogmund y Nikkit partieron, dejando a Leopold intentando averiguar algo mas entre las gentes del poblado, cuando volvieron a juntarse Leopold confirmó lo que ya habían averiguado de la gente que trabajaba para el administrador,
Tras unos veinte minutos caminando llegaron hasta la cabaña de Pyotr, en ella pudieron ver a Annya haciendo distintas labores del hogar mientras Pyotr descamisado partía leña, ambos mayores y enjutos demostraban una fuerza inusual para alguien de su edad, en cuanto Annya se percató de su presencia les dio la bienvenida a su hogar, mientras les acomodaba en unos asientos en el exterior de la cabaña les servía una copa de Kvas, un licor fermentado típico de la zona, tuvieron que espera un rato hasta que Pyotr hubo acabado de partir los troncos, con paso ligero se unió a ellos dándoles la bienvenida a su casa, tras preguntarles de donde venían escucho atentamente lo que habían venido a decirle, según Pyotr allí estaban a salvo ya que su hijo seguro que era el líder de esos hombres bestias y por eso nadie les atacaría, su hijo era un buen chico, incapaz de hacerle daño a nadie, esa contradicción la utilizó Nikkit para hacerle ver a Pyotr que algo no cuadraba cuando en las víctimas del poblado había cinco niños, también Nikkit utilizando toda su persuasión evito que Pyotr les echara de su casa después de que Erwin le faltara al respeto, tras meditarlo durante un rato accedió a intentar hablar con los antiguos espíritus, hacía muchos años que no los había invocado y no sabía si aceptarían aparecer y que implicaría aquello.
Antes de empezar les hablo de los verdaderos Dioses, los que antaño caminaban por estas tierras, los Dioses del Norte,
-Dazbog, Dios del Sol, el que viajó por los doce reinos del día antes de entrar en el inframundo de donde obtuvo el conocimiento sobre todas las cosas, junto a el siempre le acompaña un gran lobo.
-Perun, Dios del trueno, hijo de Dazbog, un hombre robusto con barba de cobre, siempre porta una poderosa hacha la cual regresa a su mano.
-Svetovid, Dios de la guerra y de la justicia, vigila todo lo que sucede, porta una poderosa espada en su única mano.
-Veles, Dios del inframundo y del engaño, hijo de Dazbog, asociado a una enorme serpiente que se enrosca a las raíces del árbol del mundo.
-Triglav, Dios de la vigilancia, con sus tres cabezas vigila el inframundo, la tierra y el cielo, tiene ataduras de oro en sus ojos y labios para así no poder juzgar los pecados de las personas ni hablar de ellos.
-Makosh, Diosa de la fertilidad el amor y la abundancia, era adorada por todas las mujeres.
-Berstuk, Dios del bosque, un hombre con cabello largo y peludo, con una gran barba cubierta de musgo.
-Stribog, Dios de los vientos y de los océanos, el protector de los navegantes.
-Chernobog, El Dios negro, el mal absoluto, el frío, el hambre, la enfermedad y la desesperación, rey de la oscuridad y los muertos, envuelto en una profunda oscuridad marchitando aquello por donde el camina.
También existían los espíritus,
-Domovoy, el espíritu del hogar, el abuelo chispas, protector del hogar y la familia.
-Maciew, el espíritu de los animales domésticos, el abuelo granero, protector de los animales .
-Polevik, el espíritu de la tierra y la guadaña, padre del gran árbol, protector del campo de la siembra.
Ante toda esta palabrería Ogmund no pudo menos que reírse interiormente, charlatanería del tres al cuarto, por mucho menos este hombre en tierras civilizadas habría sido quemado en una hoguera, tras meditarlo decidieron que no invocarán a ningún Dios por miedo a lo que ello pudiera implicar, por lo que Pyotr intentaría invocar al Abuelo Chispas, para ello penetraron en el interior de la cabaña, todos menos Annya y Erwin, este ultimo había faltado al respeto de su familia y no era bienvenido, Ogmund y Nikkit entraron en la caballa y en silencio vieron como Pyotr bendecía alimentos que ponía sobre un pequeño altar mientras realizaba plegarias, tras un buen rato empezaron a pensar que estaban perdiendo el tiempo cuando los ojos de Nikkit absortos en la contemplación de las llamas de la chimenea notaron algo extraño, un ser de unos cuatro centímetros se movía entre ellas, mientras le pegaba un codazo a Ogmund llamando su atención sobre la chimenea pudieron ver atónitos como un ser adorable salia entre sus llamas, en la cara de Pyotr se vislumbraba la felicidad de quien ve a un amigo tras varias décadas separados, tras unos segundos de asombro Nikkit y Ogmund hablaron con el, presto a ayudarles en lo que pudiera, pero por desgracia poco sabía del paradero de Georgiy, una gran tristeza le embargaba cuando recordaba la partida del chico, sin apenas sacar mas información volvió a fundirse en las llamas desapareciendo, aún incrédulos ante lo que habían presenciado salieron fuera caminado hasta el pequeño cobertizo que había detrás de la casa, en el Pyotr intento invocar al el espíritu de los animales, tras realizar una ofrenda y tras varias plegarias un ser de unos treinta centímetros salio de entre la paja que allí había, malhumorado y con cara de pocos amigos lo único que pudieron sacar en claro de el, es que Georgiy aun seguía con vida en el bosque, pero desconocía su paradero, mientras hablaban o mejor dicho discutían con el, notaron que cosas extrañas sucedían, el cinturón de Nikkit se soltó solo y en el interior de la bolsa de dinero de Ogmund algo se movía, aunque como bien pudo comprobar no había nada extraño en su interior, Erwin alejado un poco de donde estaban si que pudo ver con asombro lo que estaba sucediendo, con la luna ya colgando en el oscuro cielo caminaron hasta el linde del bosque viejo, allí Pyotr empezó a invocar a los padres de los cereales, dibujo en el suelo unos signos para luego hacerse un corte en la mano y sobre ellos dejar caer algo de sangre, un ligero viento dio paso a murmullos, delante de ellos de la misma tierra empezaron a brotar unos seres de apenas dos centímetros de alto, hasta donde alcanzaba su vista se podían ver estos seres murmurando en siseos, salvo uno que empezo a decir, llega la cosecha, llega la cosecha, la tierra tiene sed, llega la cosecha, llega la cosecha, la tierra tiene sed...., tras lo cual todos los demás entre susurros empezaran a decir los mismo, con cada pregunta tanto Nikkit como Ogmund sacrificaban parte de su sangre para saciar la tierra, obteniendo que Georgiy estaba en el bosque con el gran árbol, cansados de dar su sangre y tras darse cuenta de que no sabían mas de lo que ya les habían contado los espíritus de los cereales le ofrecieron hacer mas afiladas sus armas hasta la noche siguiente, Ogmund decide no participar mas en este acto impío de manifestaciones del Caos, mientras que Nikkit ofrece a la tierra mas sangre mientras los seres recorren el arma que Nikkt deja en el suelo delante de ellos, tras esto y tras amenazarlos se vuelven a fundir con la tierra.
Tras preguntar a Pyotr por el gran árbol y cerciorándose que no existe deciden rechazar el ofrecimiento de dormir en su casa, vuelven al poblado, si antes estaban en duda de intentar invocar a algún Dios, ahora habiendo visto que puede ser posible el temor de lo que pueda pasar les hace preferir internarse mañana en el bosque viejo para intentar buscar a Georgiy o algún rastro de los hombres bestias.
Pasan la noche descansando en el poblado de Voltsara, para al día siguiente a primera hora adentrarse en el bosque viejo en dirección Noreste, según se adentran en sus entrañas apenas resquicios de luz consiguen atravesar las frondosas copas de los arboles, apenas un metro separa un árbol de otro, el avance es lento, tras mediodía y sin haber encontrado ningún rastro deciden seguir adelante en vez de volver al poblado, poco a poco se van adentrando en el bosque sin apenas ningún sonido de animales o aves, hasta que la oscuridad se va haciendo mas tupida según va anocheciendo...
Después de su conversación con el administrador Hertzen y aprovechando que aún tenían la tarde por delante decidieron que irían a hablar con el anciano Pyotr Pyotrovich, antes consiguieron algo de información de la gente que había por la finca, al parecer el anciano y su mujer Annya Ivanova habían tenido un hijo, Georgiy Pyotrovich, el cual hacía 23 años que había huido de su casa para vivir en el bosque, al poco de nacer era claro que por su comportamiento tenía la marca del Caos, incluso había quien creía que toda la familia la tenía, para los aldeanos el chico junto a los hombres bestias era el responsable de las muertes, Pyotr y su mujer vivían en una cabaña al norte de Voltsara, en las lindes del bosque a unos veinte minutos del poblado, había sido el carbonero del poblado a la vez que el brujo que hablaba con los antiguos Dioses y con los espíritus , tras averiguar como llegar hasta la cabaña, Erwin, Ogmund y Nikkit partieron, dejando a Leopold intentando averiguar algo mas entre las gentes del poblado, cuando volvieron a juntarse Leopold confirmó lo que ya habían averiguado de la gente que trabajaba para el administrador,
Tras unos veinte minutos caminando llegaron hasta la cabaña de Pyotr, en ella pudieron ver a Annya haciendo distintas labores del hogar mientras Pyotr descamisado partía leña, ambos mayores y enjutos demostraban una fuerza inusual para alguien de su edad, en cuanto Annya se percató de su presencia les dio la bienvenida a su hogar, mientras les acomodaba en unos asientos en el exterior de la cabaña les servía una copa de Kvas, un licor fermentado típico de la zona, tuvieron que espera un rato hasta que Pyotr hubo acabado de partir los troncos, con paso ligero se unió a ellos dándoles la bienvenida a su casa, tras preguntarles de donde venían escucho atentamente lo que habían venido a decirle, según Pyotr allí estaban a salvo ya que su hijo seguro que era el líder de esos hombres bestias y por eso nadie les atacaría, su hijo era un buen chico, incapaz de hacerle daño a nadie, esa contradicción la utilizó Nikkit para hacerle ver a Pyotr que algo no cuadraba cuando en las víctimas del poblado había cinco niños, también Nikkit utilizando toda su persuasión evito que Pyotr les echara de su casa después de que Erwin le faltara al respeto, tras meditarlo durante un rato accedió a intentar hablar con los antiguos espíritus, hacía muchos años que no los había invocado y no sabía si aceptarían aparecer y que implicaría aquello.
Antes de empezar les hablo de los verdaderos Dioses, los que antaño caminaban por estas tierras, los Dioses del Norte,
-Dazbog, Dios del Sol, el que viajó por los doce reinos del día antes de entrar en el inframundo de donde obtuvo el conocimiento sobre todas las cosas, junto a el siempre le acompaña un gran lobo.
-Perun, Dios del trueno, hijo de Dazbog, un hombre robusto con barba de cobre, siempre porta una poderosa hacha la cual regresa a su mano.
-Svetovid, Dios de la guerra y de la justicia, vigila todo lo que sucede, porta una poderosa espada en su única mano.
-Veles, Dios del inframundo y del engaño, hijo de Dazbog, asociado a una enorme serpiente que se enrosca a las raíces del árbol del mundo.
-Triglav, Dios de la vigilancia, con sus tres cabezas vigila el inframundo, la tierra y el cielo, tiene ataduras de oro en sus ojos y labios para así no poder juzgar los pecados de las personas ni hablar de ellos.
-Makosh, Diosa de la fertilidad el amor y la abundancia, era adorada por todas las mujeres.
-Berstuk, Dios del bosque, un hombre con cabello largo y peludo, con una gran barba cubierta de musgo.
-Stribog, Dios de los vientos y de los océanos, el protector de los navegantes.
-Chernobog, El Dios negro, el mal absoluto, el frío, el hambre, la enfermedad y la desesperación, rey de la oscuridad y los muertos, envuelto en una profunda oscuridad marchitando aquello por donde el camina.
También existían los espíritus,
-Domovoy, el espíritu del hogar, el abuelo chispas, protector del hogar y la familia.
-Maciew, el espíritu de los animales domésticos, el abuelo granero, protector de los animales .
-Polevik, el espíritu de la tierra y la guadaña, padre del gran árbol, protector del campo de la siembra.
Ante toda esta palabrería Ogmund no pudo menos que reírse interiormente, charlatanería del tres al cuarto, por mucho menos este hombre en tierras civilizadas habría sido quemado en una hoguera, tras meditarlo decidieron que no invocarán a ningún Dios por miedo a lo que ello pudiera implicar, por lo que Pyotr intentaría invocar al Abuelo Chispas, para ello penetraron en el interior de la cabaña, todos menos Annya y Erwin, este ultimo había faltado al respeto de su familia y no era bienvenido, Ogmund y Nikkit entraron en la caballa y en silencio vieron como Pyotr bendecía alimentos que ponía sobre un pequeño altar mientras realizaba plegarias, tras un buen rato empezaron a pensar que estaban perdiendo el tiempo cuando los ojos de Nikkit absortos en la contemplación de las llamas de la chimenea notaron algo extraño, un ser de unos cuatro centímetros se movía entre ellas, mientras le pegaba un codazo a Ogmund llamando su atención sobre la chimenea pudieron ver atónitos como un ser adorable salia entre sus llamas, en la cara de Pyotr se vislumbraba la felicidad de quien ve a un amigo tras varias décadas separados, tras unos segundos de asombro Nikkit y Ogmund hablaron con el, presto a ayudarles en lo que pudiera, pero por desgracia poco sabía del paradero de Georgiy, una gran tristeza le embargaba cuando recordaba la partida del chico, sin apenas sacar mas información volvió a fundirse en las llamas desapareciendo, aún incrédulos ante lo que habían presenciado salieron fuera caminado hasta el pequeño cobertizo que había detrás de la casa, en el Pyotr intento invocar al el espíritu de los animales, tras realizar una ofrenda y tras varias plegarias un ser de unos treinta centímetros salio de entre la paja que allí había, malhumorado y con cara de pocos amigos lo único que pudieron sacar en claro de el, es que Georgiy aun seguía con vida en el bosque, pero desconocía su paradero, mientras hablaban o mejor dicho discutían con el, notaron que cosas extrañas sucedían, el cinturón de Nikkit se soltó solo y en el interior de la bolsa de dinero de Ogmund algo se movía, aunque como bien pudo comprobar no había nada extraño en su interior, Erwin alejado un poco de donde estaban si que pudo ver con asombro lo que estaba sucediendo, con la luna ya colgando en el oscuro cielo caminaron hasta el linde del bosque viejo, allí Pyotr empezó a invocar a los padres de los cereales, dibujo en el suelo unos signos para luego hacerse un corte en la mano y sobre ellos dejar caer algo de sangre, un ligero viento dio paso a murmullos, delante de ellos de la misma tierra empezaron a brotar unos seres de apenas dos centímetros de alto, hasta donde alcanzaba su vista se podían ver estos seres murmurando en siseos, salvo uno que empezo a decir, llega la cosecha, llega la cosecha, la tierra tiene sed, llega la cosecha, llega la cosecha, la tierra tiene sed...., tras lo cual todos los demás entre susurros empezaran a decir los mismo, con cada pregunta tanto Nikkit como Ogmund sacrificaban parte de su sangre para saciar la tierra, obteniendo que Georgiy estaba en el bosque con el gran árbol, cansados de dar su sangre y tras darse cuenta de que no sabían mas de lo que ya les habían contado los espíritus de los cereales le ofrecieron hacer mas afiladas sus armas hasta la noche siguiente, Ogmund decide no participar mas en este acto impío de manifestaciones del Caos, mientras que Nikkit ofrece a la tierra mas sangre mientras los seres recorren el arma que Nikkt deja en el suelo delante de ellos, tras esto y tras amenazarlos se vuelven a fundir con la tierra.
Tras preguntar a Pyotr por el gran árbol y cerciorándose que no existe deciden rechazar el ofrecimiento de dormir en su casa, vuelven al poblado, si antes estaban en duda de intentar invocar a algún Dios, ahora habiendo visto que puede ser posible el temor de lo que pueda pasar les hace preferir internarse mañana en el bosque viejo para intentar buscar a Georgiy o algún rastro de los hombres bestias.
Pasan la noche descansando en el poblado de Voltsara, para al día siguiente a primera hora adentrarse en el bosque viejo en dirección Noreste, según se adentran en sus entrañas apenas resquicios de luz consiguen atravesar las frondosas copas de los arboles, apenas un metro separa un árbol de otro, el avance es lento, tras mediodía y sin haber encontrado ningún rastro deciden seguir adelante en vez de volver al poblado, poco a poco se van adentrando en el bosque sin apenas ningún sonido de animales o aves, hasta que la oscuridad se va haciendo mas tupida según va anocheciendo...
martes, 4 de septiembre de 2018
EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV. Sesión 1.
La noche cubría toda la ciudad de Middenheim, con ella habían cesado los ruidos del carnaval, para sus habitantes uno de los mejores carnavales de los últimos años, sin ningún atisbo de dudas lo habían vivido al margen de lo que en sus entrañas había estado sucediendo, nunca sabrían lo cerca que habían estado de ver el declive de su amada ciudad, incluso de su propia muerte, pero si alguien sabía de sus secretos y entresijos esos eran nuestros vapuleados héroes, poniendo sus vidas en peligro habían conseguido desbaratar los planes de Gideon y del juez Wasmeier...
Que día era o que hora del día era era algo que desconocían, desde que fueron llevados a los fríos calabozos del Palacio del Graf habían perdido la noción del tiempo, en su pequeña habitación habían tenido tiempo para estar enojados, desesperados sin saber que fortuna les esperaría y reflexivos intentando descubrir que les había llevado allí después de todo lo que habían pasado por salvar la ciudad, quizás la hipótesis mas sensata era que conocían demasiados secretos de la gente importante de la ciudad, la horca o ser quemados en el centro de la plaza bien podría ser su final...., pero por fortuna el destino no les tenía deparada su muerte, no de momento.
La puerta del calabozo se abrió dando paso a una fuerte luz proveniente de un candil, poco a poco sus ojos se fueron acostumbrando a la luz dejando entrever la figura de la ayudante del alto hechicero Albrecht Helseher, Janna Eberhauer les puso al corriente de la apremiante situación, gracias a amigos influyentes dentro de la corte se había conseguido que no fueran ejecutados, lo que fueran a hacer con ellos lo desconocía, pero por lo visto en sus pesquisas por salvar la ciudad habían descubierto cosas que les hacían ser un problema bastante molesto.
Por fin, al día siguiente eran sacados de los calabozos, escoltados por una docena de Caballeros Pantera fueron llevados a una audiencia con el Graf Boris, allí estaban todos los consejeros que quedaban en la ciudad, en algunos de ellos como Ar-Ulric o el Canciller Sparsam se notaba cierto nerviosismo, en los rostros de los tres Comandantes se reflejaba el claro desacuerdo de lo que aún estaba por suceder, una vez que estuvieron en la gran sala del trono el juez Ehrlich tomo la palabra disculpándose por el trato que les había dispensado después de todos los esfuerzos que habían realizado para salvaguardar a la ciudad y a sus habitantes, reconociendo la gran deuda que tenían con ellos, y por ello dándoles el mayor galardón que se le puede dar a cualquier hombre del Imperio, el pertenecer a la antigua y noble orden de los Caballeros Pantera...., y viendo las virtudes que habían demostrado y dado la urgencia del Zar de Kislev viajarían hacia allí mañana mismo en representación de la ciudad de Middenheim, mientras su compañera Wanda se quedaría a perfeccionar sus artes en la Real Escuela de Hechicería, con las nuevas abandonaron la sala del trono acompañados por los Caballeros Pantera, fueron llevados a los barracones donde se pudieron asear y vestir con ropas limpias para la ceremonia de los votos, en ellos juraron servir en cuerpo y alma a los Caballeros Pantera, servir y proteger al Graf Boris Todbringer, a su familia, a sus legítimos sucesores junto a sus consejeros con su propia vida, perseguir y destruir cualquier cosa o persona con la marca del Caos, así lo harían hasta que solo la muerte pudiera liberarlos de este juramento.
Durante el resto del día recuperaron sus antiguas pertenencias y fueron equipados con los enseres de un Caballero Pantera, también se les proporcionó caballos para Erwin y para Ogmund y un poni para el pequeño Nikkit, también el juez Ehrlich les dio una carta para entregar al Zar en Kislev y salvoconductos para viajar por el Imperio como emisarios de Middenheim, liberándolos de cualquier pago en los peajes, con el traía un compañero de viaje Leopold Gevheart, un Caballero Pantera que les ayudaría en lo que le fuera posible, por la noche fueron visitados por el Gran Capitular de la iglesia Sigmarita en Middenheim, Werner Stolz, tras hablar con ellos y rechazar el conocer lo que distintos altos cargos escondían realizó los ritos de iniciación para convertir a Ogmund en iniciado de Sigmar.
Con las primeras luces del alba emprendieron camino a caballo en dirección a Talabheim para luego navegar por el río Talabec y el Urskoi hasta llegar a su destino, Kislev, en su viaje pudieron ver como el clima se volvió mas frío según iban avanzando mas hacia el Este, con bosques llenos de ciénagas y marismas, grandes extensiones de vastas praderas y un suelo pobre, requiriendo de mucha labranza para obtener frutos de el, asentándose sus habitantes en poblados pequeños en los margenes del río, la sociedad Kislevita regida por clanes dirigidos por jefes con raíces norteñas, con distintas etnias, los Gospodars conforman la mayoría de la clase campesina, siendo traicioneros y mentirosos, mientras que los Ungol antaño grandes arqueros montados a caballo son el estrato mas bajo de la clase social, al Este de las Colinas del Fin del Mundo, en las grandes estepas los Dolgan con una cultura bárbara que gira alrededor del ganado y el caballo.
Al llegar a Kislev y gracias a las cartas que llevaban fueron escoltados por una docena de caballeros de la Orden del Lobo Blanco hasta palacio, allí fueron recibidos por el Zar Radii Bohka y sus consejeros, sorprendidos ante lo que el Graf Boris había mandado tras su petición de ayuda, tres caballeros Pantera y un niño o un medio hombre, gracias a que Leopold conocía algo de la lengua kislevita pudo entender parte de la conversación de los consejeros con el Zar, por lo visto tenían dudas de que fueran unos impostores, por lo que antes de enviarles al problema por el que habían pedido ayuda al Graf les mandarían a un problema menor, sin ni siquiera hablar con ellos fueron llevados a una sala anexa donde uno de los consejeros del Zar, Vladimir Ilyitch Bogdanov les da la bienvenida y sin mas dilación les informa que en una hora partirían hacía el Este, al pueblo de Volstara, donde algo ha causado una gran agitación, allí deberán hablar con el Administrador Iván Ilyitch Hertzn quien les informara y recibirán mas ordenes, una vez resuelto satisfactoriamente volverán aquí informando personalmente a Vladimir.
Tras viajar por el río Urskoy llegan a un pequeño muelle con algún que otro pequeño bote de pescadores, a los lados del camino se extiende un antiguo y frondoso bosque, donde su densa vegetación hace casi imposible atravesarlo sin seguir algún camino o sendero, tras seguir el sendero durante un kilómetro y medio el pueblo de Volstara se extiende ante ellos, como la mayoría de los enclaves rurales de Kislev se extiende a lo largo de un camino sin pavimentar, a los lados del camino cabañas de una sola planta con pequeños terrenos de labor detrás, al final del camino, en lo alto de una elevación está la mansión del administrador, los graneros y los puestos de los artesanos, al pie de la colina un pequeño templo local a Taal y Rhya, según avanzan por el polvoriento camino lo primero que les llama la atención es que nadie viene a recibirlos, solo el sonido de algún cerrojo o madera atrancando una puerta, justo cuando están llegando al final del pueblo, de una de sus casa un hombre sale trastabillando hasta caer en medio del camino, se vuelve a levantar mientras no para de carcajear mientras ayudándose con los brazos extendidos intenta mantenerse en pie, en ese momento camina hacia adelante hasta golpear con el caballo de Erwin volviendo a caer al suelo, percatándose en ese momento de la presencia de los extranjeros, vuelve a soltar una carcajada mientras desde el suelo intenta hacer una reverencia dándoles la bienvenida al pueblo maldito de Volstara, recordándoles que si han venido a que les arranquen los brazos no se preocupen que el viejo Tzeentch estará encantado de hacerles unos nuevos del color y la forma que deseen, tras sus palabras se vuelve a poner en pie mientras va dando tumbos por el camino hasta que su estómago vacía todo su contenido sobre el camino, sin prestarle mas atención consiguen llegar hasta el porche de la mansión del administrador Ivan Ilyitch Hertzen, vestidos con gran ostentación se disculpa por no haber sido avisado con tiempo y recibirlos con estos harapos, mientras se excusa con sus movimientos hace que sus joyas tintinen, tras este acto gratuito de ostentación les pone al día sobre el problema que sufre el poblado, hará cosa de tres meses Alexis vino diciendo que había encontrado un antiguo circulo de piedras con runas inscritas en ellas, no dijo donde, estaba buscando por la zona una buena veta de carbón cuando lo encontró, esa noche regreso tarde y al día siguiente partió antes del amanecer, nunca volvimos a verle, mande a un grupo de inspectores y trabajadores a buscarle. pero nunca lo encontraron, ni a el ni el lugar, desde entonces nada sucedió hasta hace cuatro semanas, encontramos los cuerpos mutilados de varios leñadores, desde entonces hemos restringido los viajes al bosque viejo, hemos perdido a doce personas, entre ellos a cinco niños,todos con las extremidades arrancadas, Hombres Bestias quizás, nadie que viviera para contarlo ha visto nada, no sabemos por donde buscar, Oleg uno de mis inspectores sugiere que deberías hablar con Pyotr Pyotrovich el carbonero, dice que su hijo es uno de ellos, esta viejo y senil y no creo que os vaya a llevar hasta su propio hijo, pero le dije a Oleg que os lo diría, y así lo he hecho, tras contarle todo lo que sabe les acomodan en uno de los graneros donde también pueden dejar sus caballos mientras deciden que pasos dar para resolver quien o que esta matando a los habitantes de Volstara.
Que día era o que hora del día era era algo que desconocían, desde que fueron llevados a los fríos calabozos del Palacio del Graf habían perdido la noción del tiempo, en su pequeña habitación habían tenido tiempo para estar enojados, desesperados sin saber que fortuna les esperaría y reflexivos intentando descubrir que les había llevado allí después de todo lo que habían pasado por salvar la ciudad, quizás la hipótesis mas sensata era que conocían demasiados secretos de la gente importante de la ciudad, la horca o ser quemados en el centro de la plaza bien podría ser su final...., pero por fortuna el destino no les tenía deparada su muerte, no de momento.
La puerta del calabozo se abrió dando paso a una fuerte luz proveniente de un candil, poco a poco sus ojos se fueron acostumbrando a la luz dejando entrever la figura de la ayudante del alto hechicero Albrecht Helseher, Janna Eberhauer les puso al corriente de la apremiante situación, gracias a amigos influyentes dentro de la corte se había conseguido que no fueran ejecutados, lo que fueran a hacer con ellos lo desconocía, pero por lo visto en sus pesquisas por salvar la ciudad habían descubierto cosas que les hacían ser un problema bastante molesto.
Por fin, al día siguiente eran sacados de los calabozos, escoltados por una docena de Caballeros Pantera fueron llevados a una audiencia con el Graf Boris, allí estaban todos los consejeros que quedaban en la ciudad, en algunos de ellos como Ar-Ulric o el Canciller Sparsam se notaba cierto nerviosismo, en los rostros de los tres Comandantes se reflejaba el claro desacuerdo de lo que aún estaba por suceder, una vez que estuvieron en la gran sala del trono el juez Ehrlich tomo la palabra disculpándose por el trato que les había dispensado después de todos los esfuerzos que habían realizado para salvaguardar a la ciudad y a sus habitantes, reconociendo la gran deuda que tenían con ellos, y por ello dándoles el mayor galardón que se le puede dar a cualquier hombre del Imperio, el pertenecer a la antigua y noble orden de los Caballeros Pantera...., y viendo las virtudes que habían demostrado y dado la urgencia del Zar de Kislev viajarían hacia allí mañana mismo en representación de la ciudad de Middenheim, mientras su compañera Wanda se quedaría a perfeccionar sus artes en la Real Escuela de Hechicería, con las nuevas abandonaron la sala del trono acompañados por los Caballeros Pantera, fueron llevados a los barracones donde se pudieron asear y vestir con ropas limpias para la ceremonia de los votos, en ellos juraron servir en cuerpo y alma a los Caballeros Pantera, servir y proteger al Graf Boris Todbringer, a su familia, a sus legítimos sucesores junto a sus consejeros con su propia vida, perseguir y destruir cualquier cosa o persona con la marca del Caos, así lo harían hasta que solo la muerte pudiera liberarlos de este juramento.
Durante el resto del día recuperaron sus antiguas pertenencias y fueron equipados con los enseres de un Caballero Pantera, también se les proporcionó caballos para Erwin y para Ogmund y un poni para el pequeño Nikkit, también el juez Ehrlich les dio una carta para entregar al Zar en Kislev y salvoconductos para viajar por el Imperio como emisarios de Middenheim, liberándolos de cualquier pago en los peajes, con el traía un compañero de viaje Leopold Gevheart, un Caballero Pantera que les ayudaría en lo que le fuera posible, por la noche fueron visitados por el Gran Capitular de la iglesia Sigmarita en Middenheim, Werner Stolz, tras hablar con ellos y rechazar el conocer lo que distintos altos cargos escondían realizó los ritos de iniciación para convertir a Ogmund en iniciado de Sigmar.
Con las primeras luces del alba emprendieron camino a caballo en dirección a Talabheim para luego navegar por el río Talabec y el Urskoi hasta llegar a su destino, Kislev, en su viaje pudieron ver como el clima se volvió mas frío según iban avanzando mas hacia el Este, con bosques llenos de ciénagas y marismas, grandes extensiones de vastas praderas y un suelo pobre, requiriendo de mucha labranza para obtener frutos de el, asentándose sus habitantes en poblados pequeños en los margenes del río, la sociedad Kislevita regida por clanes dirigidos por jefes con raíces norteñas, con distintas etnias, los Gospodars conforman la mayoría de la clase campesina, siendo traicioneros y mentirosos, mientras que los Ungol antaño grandes arqueros montados a caballo son el estrato mas bajo de la clase social, al Este de las Colinas del Fin del Mundo, en las grandes estepas los Dolgan con una cultura bárbara que gira alrededor del ganado y el caballo.
Al llegar a Kislev y gracias a las cartas que llevaban fueron escoltados por una docena de caballeros de la Orden del Lobo Blanco hasta palacio, allí fueron recibidos por el Zar Radii Bohka y sus consejeros, sorprendidos ante lo que el Graf Boris había mandado tras su petición de ayuda, tres caballeros Pantera y un niño o un medio hombre, gracias a que Leopold conocía algo de la lengua kislevita pudo entender parte de la conversación de los consejeros con el Zar, por lo visto tenían dudas de que fueran unos impostores, por lo que antes de enviarles al problema por el que habían pedido ayuda al Graf les mandarían a un problema menor, sin ni siquiera hablar con ellos fueron llevados a una sala anexa donde uno de los consejeros del Zar, Vladimir Ilyitch Bogdanov les da la bienvenida y sin mas dilación les informa que en una hora partirían hacía el Este, al pueblo de Volstara, donde algo ha causado una gran agitación, allí deberán hablar con el Administrador Iván Ilyitch Hertzn quien les informara y recibirán mas ordenes, una vez resuelto satisfactoriamente volverán aquí informando personalmente a Vladimir.
Tras viajar por el río Urskoy llegan a un pequeño muelle con algún que otro pequeño bote de pescadores, a los lados del camino se extiende un antiguo y frondoso bosque, donde su densa vegetación hace casi imposible atravesarlo sin seguir algún camino o sendero, tras seguir el sendero durante un kilómetro y medio el pueblo de Volstara se extiende ante ellos, como la mayoría de los enclaves rurales de Kislev se extiende a lo largo de un camino sin pavimentar, a los lados del camino cabañas de una sola planta con pequeños terrenos de labor detrás, al final del camino, en lo alto de una elevación está la mansión del administrador, los graneros y los puestos de los artesanos, al pie de la colina un pequeño templo local a Taal y Rhya, según avanzan por el polvoriento camino lo primero que les llama la atención es que nadie viene a recibirlos, solo el sonido de algún cerrojo o madera atrancando una puerta, justo cuando están llegando al final del pueblo, de una de sus casa un hombre sale trastabillando hasta caer en medio del camino, se vuelve a levantar mientras no para de carcajear mientras ayudándose con los brazos extendidos intenta mantenerse en pie, en ese momento camina hacia adelante hasta golpear con el caballo de Erwin volviendo a caer al suelo, percatándose en ese momento de la presencia de los extranjeros, vuelve a soltar una carcajada mientras desde el suelo intenta hacer una reverencia dándoles la bienvenida al pueblo maldito de Volstara, recordándoles que si han venido a que les arranquen los brazos no se preocupen que el viejo Tzeentch estará encantado de hacerles unos nuevos del color y la forma que deseen, tras sus palabras se vuelve a poner en pie mientras va dando tumbos por el camino hasta que su estómago vacía todo su contenido sobre el camino, sin prestarle mas atención consiguen llegar hasta el porche de la mansión del administrador Ivan Ilyitch Hertzen, vestidos con gran ostentación se disculpa por no haber sido avisado con tiempo y recibirlos con estos harapos, mientras se excusa con sus movimientos hace que sus joyas tintinen, tras este acto gratuito de ostentación les pone al día sobre el problema que sufre el poblado, hará cosa de tres meses Alexis vino diciendo que había encontrado un antiguo circulo de piedras con runas inscritas en ellas, no dijo donde, estaba buscando por la zona una buena veta de carbón cuando lo encontró, esa noche regreso tarde y al día siguiente partió antes del amanecer, nunca volvimos a verle, mande a un grupo de inspectores y trabajadores a buscarle. pero nunca lo encontraron, ni a el ni el lugar, desde entonces nada sucedió hasta hace cuatro semanas, encontramos los cuerpos mutilados de varios leñadores, desde entonces hemos restringido los viajes al bosque viejo, hemos perdido a doce personas, entre ellos a cinco niños,todos con las extremidades arrancadas, Hombres Bestias quizás, nadie que viviera para contarlo ha visto nada, no sabemos por donde buscar, Oleg uno de mis inspectores sugiere que deberías hablar con Pyotr Pyotrovich el carbonero, dice que su hijo es uno de ellos, esta viejo y senil y no creo que os vaya a llevar hasta su propio hijo, pero le dije a Oleg que os lo diría, y así lo he hecho, tras contarle todo lo que sabe les acomodan en uno de los graneros donde también pueden dejar sus caballos mientras deciden que pasos dar para resolver quien o que esta matando a los habitantes de Volstara.
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