miércoles, 28 de noviembre de 2018

EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV. Sesión 9

Con frustración y rabia contenida Braag decidió abandonar el lugar que había visto en sus visiones, el combate estaba claramente decantado hacia los humanos que habían aparecido en el ultimo momento, escupió al suelo maldiciendolos, había perdido a parte de sus guerreros, pero eso poco importaba, sabía que mas vendrían al amparo de su poder, y con ellos volvería al lugar sagrado..., y después ya se encargaría de arrasar el pueblo de esa maldita bruja y de esos entrometidos humanos...




El combate fue duro y brutal, Erwin se vio rodeado por varios hombres bestias que gracias a su superioridad numérica se las veían felices, pero su habilidad con la espada hizo que el combate poco a poco cayera de su lado, aunque fue herido por varios de ellos, su armadura de Caballero Pantera le defendió lo suficiente para que cayeran muertos a su alrededor, ayudando en los últimos momentos del combate a Sonja, la cual sin la pericia de Erwin acabo con varias heridas.





Al otro lado del camino combatían Ogmund y Nikkit, lo que parecía un combate controlado contra el Bestigor se complico al aparecer de la nada dos hombres bestias, los dos se enfrentaron contra Nikkit, un mediano al que pronto aplastarían entre sus pezuñas, o eso es lo que seguramente pensarían antes de caer bajo sus ataques, y aunque el combate fue reñido y Nikkit sufrió varias heridas, al final consiguió alzarse victorioso, teniendo tiempo de ayudar a Ogmund en su encarnizada lucha contra el Bestigor, su lucha fue cuanto menos agónica, ambos combatientes se atacaban y paraban los ataques a la par, pero poco a poco la velocidad en los ataques del Bestigor fueron haciendo mella en el iniciado de Sigmar, hasta que en uno de esos envites Ogmund dejo sus defensas al descubierto, el gran hacha del Bestigor voló hacía su desprotegido cuello anunciando su muerte, pero como tantas otras veces Sigmar parecía salvaguardar a su siervo, justo cuando el hacha avanzaba hacia su objetivo un rayo de luz, un simple rayo de luz atravesó las nubes perpetuas de las Montañas del Fin del Mundo para iluminar el signo de Sigmar que colgaba del cuello de Ogmund, causando que el Bestigor tuviera que cerrar los ojos haciendo que su ataque pasara a escasos milímetros del cuello de Ogmund, esta repentina ceguera fue aprovechada para con rápido movimiento de su brazo golpear con su martillo en el pecho de la bestia, con tal fuerza que varias costillas del Bestigor se rompieron, cayendo de espaldas sobre la blanca nieve sin un ápice de vida, solo uno de los hombres bestias junto al Shaman consiguieron huir de la carnicería que allí se había producido.




Sin tiempo que perder se dirigieron hacia la gran grieta que que había al borde del pequeño lago, de su interior provenía un calor sofocante y un olor a azufre, a pocos metros de la entrada encontraron el cuerpo sin vida de Troy, el cual debería llevar un par de días muerto, en ese momento escucharon un grito de terror que provenía de fuera de la grieta, al salir para comprobar quien o que había provocado ese grito pudieron ver al fantasma de Troy junto a dos aldeanos, y junto a ellos el espectro con el que horas antes habían combatido, sin pensárselo dos veces cargaron contra el, no antes de que poseyera a uno de los aldeanos, convirtiéndose en un enorme oso blanco, al igual que la anterior vez tras recibir varias heridas a causa de sus enormes garras el gran oso blanco cayó herido de muerte después de un ataque poderoso de Sonja que consiguió hundir su espada hasta la cruceta, pero aun no estaba vencido, el espectro se materializo ante ellos, Ogmund, Nikkit y Sonja se enfrentaron a el mientras Erwin se retiraba unos pasos por miedo a ser poseído por el espectro al tener la marca del oso en su cuerpo, ante el ataque del espectro Sonja fue la primera en caer ante su toque helado, pero poco a poco Nikkit y Ogmund junto a Erwin que se les unió mas tarde consiguieron derrotarle haciendo que su esencia volviera a donde había surgido, dejando a Sonja tumbada en la blanca nieve volvieron a penetrar en la grieta, descendieron hasta llegar a una pequeña cámara donde un rio de lava se remansaba antes de seguir su curso, allí había cinco escudillas sobre la lava, en ellas al parecer había plata liquida burbujeando, un sexta escudilla estaba sobre la piedra al lado de la lava, en ella la plata se había solidificado partiéndose en dos trozos, con cuidado la volvieron a colocar sobre la lava, al lado de las otras cinco, poco a poco la plata empezó a fundirse hasta que empezó a burbujear, con rapidez empezaron a desandar el camino, allí el calor y la falta de aire limpio eran insoportables, al cuerpo de Troy le dieron santa sepultura lanzándolo a la lava, después recogieron a Sonja y guiados por Nikkit descendieron hacia la aldea de Morton donde la anciana Bruja del Hielo Yulenka Vólkova les atendió con sus heridas.

Durante los dos siguientes días intentaron encontrar el lugar sagrado, pero a causa de las nieves que cayeron por la noche o bien los puntos de referencia ya no estaban o el camino para llegar hasta el lugar se había cerrado, sin mas tiempo que perder se despidieron de Sonja, ella tenía que partir a darle noticias de lo ocurrido a su señora Natasha Petrova y nuestros Héroes tenían que seguir hacia la ciudad de Chernozavtra, la cual según les contó Sonja había sido arrasada durante la primera invasión del Caos, para luego volver a ser habitada y ser golpeada duramente por la peste donde nuevamente fue abandonada dejando a los muertos allí donde caían, por eso paso a ser llamaba la ciudad de los muertos, por desgracia la despedida fue amarga, Sonja no podía permitir que se llevaran las espadas sagradas de sus hermanas, y como bien le recordó Nikkit de que la habían salvado la vida y que habían arriesgado sus vidas por su causa poco podía hacer, avergonzada ante las palabras del Halfling se separo de ellos afligida por el dolor de no poder ayudarles como ellos la habían ayudado a ella, tras abandonar la aldea  de Morton descendieron de las Montañas del Fin del Mundo, poco a poco el frío fue haciéndose menos intenso mientras caminaban por las grandes estepas de esta parte de Kislev, sin ningún contratiempo avanzaron hacia la ciudad de Chernozavtra, la cual según sus mapas no debería estar a mas de un día de camino....



Continuara....




lunes, 19 de noviembre de 2018

EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV. Sesión 8

Braag mirara con atención el circulo de piedras que tenía delante, desde que había tenido la suerte de encontrar aquella tumba de los Dioses Oscuros todo había cambiado, los propios Dioses habían guiado sus pasos otorgándole sus bendiciones y colmandolo de poder, habían guiado sus pasos hasta aquel lugar inhóspito, un lugar casi inaccesible en las Montañas del Fin del Mundo, con cada día que pasaba mas hombres bestias y mutantes se unían bajo sus ordenes, algo estaba cambiando en el Norte, los vientos traían tiempos de guerra y destrucción...


El gran Oso blanco rugió mientras se lanzaba contra Erwin, Nikkit corrió tan rápido como pudo hacia Erwin y el Oso para ayudar a su amigo, mientras Ogmund y Sonja permanecían aun paralizados ante lo que sus ojos habían presenciado, por suerte Erwin pudo esquivar uno tras otro los zarpazos y bocados del Oso a la vez que con su espada le iba infringiendo cortes por todo su cuerpo, Nikkit se les unió poco después, al igual que Sonja y Ogmund, suerte o quizás el favor de los Dioses, pero el Oso no consiguió herir a ninguno de ellos, sintiéndose acosado y malherido intentó huir del combate pero en un ataque desesperado para que no escapase Ogmund consiguió atravesar uno de sus flancos con su espada, hundiendo toda la hoja en su cuerpo, este con un gran rugido de dolor cayó en el suelo muerto, en ese momento su cuerpo empezó a retorcerse hasta volver a tener la apariencia del aldeano que unos minutos antes habían encontrado, su cuerpo sin vida estaba lleno de heridas, entonces pudieron presenciar como de su cuerpo emergió un espíritu lleno de odio y frustración, el cual se deshacía en guijarros de aire que se perdieron hacia el Norte.

Mientras aún recuperaban el aliento pudieron escuchar pasos de alguien que venía corriendo, del bosque nevado emergió un aldeano que gritando y moviendo los brazos les pedía que no atacaran al Oso, el hombre decía llamarse Torkel, el Profeta,   los Antiguos Dioses estaban volviendo y le habían hablado, colmarían de regalos a sus siervos, el Oso protegía al poblado de Morton de los Hombres Bestias, el tenía también el mordisco del Oso al igual que Erwin al que llamaba hermano, como a todos aquellos que se unieran a ellos, cuando todos vieran el resurgir de los Antiguos Dioses todos se unirían a ellos.

Al parecer el aldeano conocía la ubicación de un lugar antiguo, donde los Antiguos Dioses le habían guiado, quizás podría ser lo que estaban buscando, con halagos se unieron a el para que les guiase a aquel lugar, tras un par de horas de un arduo ascenso Tokel hizo un alto para que tanto Nikkit como Ogmund fueran iniciados en el nuevo credo, arrodillados con el torso desnudo fueron marcados con el mordisco del Oso, el cual lo realizo Torkel con un cuchillo, tras ello ya eran todos hermanos, listos para recibir a los Antiguos Dioses, tras caminar otra media hora por fin llegaron, ante ellos un acantilado de unos cuarenta metros, debajo podían ver los restos de lo podría haber sido un templo, rodeado por uno de sus lados de un río que nacía de unos cascadas que de formaban en el mismo acantilado, desembocando en un pequeño lago a los pies de las ruinas, del cual emergían vapores, tras una mirada de complicidad entre ellos,  Nikkit y Ogmund atacan con sus armas a Torkel, pero sus armas atraviesan el cuerpo como si de aire se tratara, pero Torkel asustado ante el ataque retrocede perdiendo pie en el borde del acantilado, pero en vez de caer su cuerpo permanece flotando en el aire, su cara refleja aun el horror de haberse visto atacado por sus propios hermanos y horrorizado desciende hacia el valle para luego salir corriendo huyendo de ellos, sin ni siquiera darse cuenta que es un espíritu, tras la imposibilidad de poder bajar por allí empiezan a caminar por el acantilado hasta dar con una parte menos elevada consiguiendo descender al valle.





Según se adentran en el descubren un antiguo camino medio enterrado entre la vegetación y la nieve, aun se puede apreciar alguna que otra baldosa, a la derecha del camino solo quedaban los restos de los cimientos de lo que había sido una casa, delante de ellos el río que nacía de la cascada del acantilado cruzaba el camino que llevaba hasta la pequeña elevación donde habían visto los restos de lo que podría haber sido un templo, un único vado cruzaba el río, a la izquierda el río se remansaba en un pequeño lago, en el lugar se percibía un extraño olor, mientras caminaban hacia el vado Nikkit escucha como unos guijarros se desprendían de alguna roca y iban a parar al lago, intenta aguzar su vista hacia el lugar donde aquello había sucedido pero no observa nada extraño, en cambio Ogmund si que le pareció observar que durante un momento algo brillaba en aquella zona, quizás algo metálico, también pudo observar una grieta en la pared del acantilado cerca de donde se encontraban, con cautela se acercar y encendiendo una antorcha penetran en ella, la grieta de unos dos metros de ancho se adentraba unos ocho metros, al fondo lo único que encontraron fue un secadero de hojas, todas eran de la misma especie, pero desconocían que tipo de hoja era, tras revisar la grieta volvieron a salir al exterior, para su asombro un grupo de ocho hombres bestias peinaban la zona de las ruinas, mas a lo lejos, al otro lado del lago había otro hombre bestia ataviado con extraños ropajes, acompañado con uno mucho mas grande que el resto, en cuanto fueron descubiertos los hombres bestias empezaron a correr hacia ellos, Erwin y Sonja les esperaron en su parte del vado, donde podrían hacerse fuertes mientras los hombres bestias lo intentaban cruzar de uno en uno, mientras Nikkit y Ogmund agazapados entre las ruinas de la antigua casa utilizaban sus hondas para ir derribando a dos de los hombres bestias que cayeron muertos rodando por la ladera hasta el río, todo el plan funcionaba hasta que algo extraño ocurrió, de repente el hombre bestia que era mas grande desapareció de donde estaba para aparecer a la espalda de Nikkit y Ogmund, soltando sus hondas empuñaron sus armas y empezaron a combatir contra su nuevo adversario, al cual gracias a su superioridad numérica mantuvieron a raya, a la siguiente que le sucedió lo mismo fue a Sonja, un hombre bestia aparecieron junto a ella enzarzándose en un combate cerrado, Erwin se mantuvo firme en su defensa del vado, siendo cargado por un hombre bestia mientras otro se materializaba a su espalda, en el otro lado del lago se podía escuchar los gritos guturales del que parecía ser el jefe de los hombres bestias, por suerte para Erwin de momento gracias a sus dotes de guerrero los mantenía a raya, pero poco a poco les iban rodeando por lo que todo podía cambiar en cuestión de segundos...



martes, 6 de noviembre de 2018

EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV. Sesión 7

Tras varios días de viaje poco a poco sus pasos les habían llevado hasta el paso que les permitiría cruzar las temibles Montañas del Fin del Mundo, los primeros copos de nieve ya caían sobre sus cabezas pero nada que ver cuando dentro de unas meses el paso quedará prácticamente cerrado por las nevadas y el frío, abrigados con pieles enormes copos de nieve caían lentamente posándose con suavidad sobre el solitario camino que transitaba por aquel salvaje paraje, caminaban intranquilos, nunca antes habian estado tan al Norte y nunca antes habían visto un lugar tan inhóspito como las Montañas del Fin del Mundo.


Sus cavilaciones fueron súbitamente interrumpidas por el pifiar de sus corceles, a unos metros de su posición había un grupo de sacerdotisas fuertemente armadas, cubiertas de sangre, la escena helaba la sangre, varias de ellas parecían terriblemente despedazadas por algún animal salvaje, o quien sabe por qué, con precaución se acercaron a donde estaban las mujeres, en el suelo había huellas de un gran oso, las sacerdotisas estaban todas muertas menos una, Sonja Ivanova, gemia dolorosamente mientras se debatia entre la vida y la muerte, gracias a la ayuda de Ogmund la pudo estabilizar hasta que recuperando un poco la conciencia les pidió que la ayudasen, que llevaran a sus hermanas al cercano pueblo de Morton y que acabarán con el gran Oso Blanco,  recogieron también los enseres que portaban antes de ser atacadas por el gran Oso Blanco, entre ellos había una gran libro antiguo que por título rezaba ANTIGUOS DIOSES DEL NORTE, Erwin lo pudo mirar cuando Sonja descansaba camino del poblado de Morton, ya que cuando esta estaba despierta no le quitaba ojo, el libro hablaba sobre los espíritus Laedstef, antiguos espíritus que habían venido del Norte, y que habían sido encerrados o de algún ritual para hacer algo con ellos, en el poco tiempo que dispuso para ojear el libro no pudo sacar mucho mas en claro.


Tras una media hora de camino por fin llegaron al poblado de Morton, allí los aldeanos les recibieron amablemente, fueron llevados hasta el centro del pueblo, donde una mujer ya entrada en años les esperaba a la puerta de su cabaña, al parecer era la líder espiritual del poblado, Yulenka Petrova, a la que Ogmund pudo reconocer como una Bruja del Hielo, sin apenas mediar palabras hizo pasar a Sonja al interior de la cabaña y  junto a ella a Erwin, tras desnudarla para lavarla y recubrir sus heridas con una pasta machacada a base de hierbas la envolvió con gruesas pieles, junto al cuerpo de la mujer desnuda hizo que se acostara Erwin, el calor de su propio cuerpo ayudaría a Sonja a pasar la noche, el frío del invierno había penetrado en su interior, si la fortaleza de Erwin conseguía mantenerla caliente venceria al frío que recorría su cuerpo, si no ambos sucumbirian ante el.
Mientras, fuera de la cabaña Nikkit y Ogmund observaban como los aldeanos preparaban los cuerpos de las otras cinco sacerdotisas para alguna especie de ritual funerario, al parecer el grupo de sacerdotisas llevaban un tiempo merodeando por la zona buscando algún lugar, de vez en cuando habían pasado o dormido en el poblado, mantienen una buena relación con Yulenka, la cual antes de la caída de la noche realizó los ritos funerarios quemando en una gran pira los cuerpo de las cinco sacerdotisas muertas, Ogmund y Nikkit descansaron esa noche en una de las cabañas de los aldeanos, junto a una familia que les trato como a uno mas de la unidad familiar.
Al día siguiente el cuerpo de Sonja presentaba claros síntomas de mejora, su color de piel a diferencia del pálido de la noche anterior ahora era mas bronceado, de sus heridas no quedaba ni rastro y su respiración era mas sosegada, Yulkenka hizo levantarse a Erwin y dándole la ropa le indico donde descansaban sus amigos para que se juntara con ellos, justo llego a tiempo para desayunar una gachas junto a ellos mientras se ponían al día de lo sucedido, apenas habían acabado de desayunar cuando la puerta de la cabaña fue abierta de golpe, en ella se recortaba la silueta de Sonja, ya recuperada, con espada en mano les exigió que le dieran el libro que portaba cuando las encontraron en el camino, sin discutir se le fue entregado, ya mas tranquila les abordo para ver si la ayudarían a cazar al oso que les había atacado, ante la existencia de que les contara que estaba pasando y que tenía que ver en ello el oso y el libro, decidió contarles que el oso era un espíritu antiguo que había sido liberado de su cautiverio, esto estaba profetizado en el libro, por eso habían viajado hasta aquí intentando encontrar el sitio donde reposaba el espíritu de Beorg y el de sus cinco lugartenientes, si eran liberados la muerte se cernía a su paso, en tiempos antiguos varias Brujas del Hielo habían conseguido encarcelar sus espíritus en plata fundida en algún lugar donde el calor los mantuvieran encerrados, la única forma de eliminarlos era mediante armas de palta o mágicas, o volviendo a meter al espíritu en la plata líquida o inmolarse con el espíritu dentro, tras meditarlo un poco decidieron ayudar a Sonja.
Tras pertrecharse se internaron en el bosque buscando huellas de la bestia, el primer día sus esfuerzos no encontraron su recompensa, salvo a última hora de la tarde, encontraron unas huellas erráticas de pies humanos, siguiendolas dieron con un aldeano con signos de haber sido atacado por algún animal, estaba exhausto y con una fiebre alta, le indicaron el camino que debía seguir hasta llegar al poblado, pero como mas tarde averiguaron nunca alcanzo el poblado, o bien cayo exhausto antes de llegar o se perdió por el camino, Sonja también les informo que durante los últimos días que habían buscado por el bosque habían encontrado rastros de un grupo de hombres bestias, quizás fuera casualidad o tuvieran algo que ver con el Laedstef, justo antes de caer la noche por fin Nikkit encontró rastros que podrían permanecer al oso, avanzaban en dirección Norte, de noche poco mas podria hacer, asi que decidieron volver al poblado a descansar y seguir mañana desde ese punto.
Después del merecido descanso a primera hora partieron hasta el punto donde el día anterior habían encontrado las huellas, junto a ellos varios grupos de aldeanos también salieron a buscar a los aldeanos que días anteriores no habían vuelto, tras rastrear la zona fueron avanzando hasta que encontraron las pisadas de cuatro personas que caminaban hacia el Norte, nada extraño salvo que un poco al lado de esas huellas había huellas de dos personas que habían regresado corriendo, decidieron seguir las huellas de las cuatro personas para ver que había sucedido, varios cientos de metro mas adelante pudieron ver un cuerpo ensangrentado de un aldeano tirado en el suelo, y a su lado de rodillas otro aldeano, cuando se acercaron este ultimo se giro asustado, tras hablar con el les contó que de repente un gran oso blanco cargo contra ellos, los cuatro salieron corriendo pero el tropezo y cayo al suelo, su amigo dio media vuelta para ayudarle, pero en ese momento una gran zarpa le rozo la cara para después lanzar por los aires a su amigo despedazandolo cuando cayo al suelo, horrorizado corrió para esconderse entre los árboles, hasta que cuando ya no se  oía nada pudo salir de su escondite y acercarse a ver a su amigo, en su cara aun se apreciaba el terror que había sentido, alrededor se podían ver huellas de un gran oso, dejando al aldeano empezaron a revisar las huellas intentando ver  que dirección había seguido cuando de repente Erwin noto como algo apretaba su hombro, la presión fue en aumento hasta notar como la armadura cedia, abriéndose ante la fuerza de unos colmillos que llegaron hasta su carne dejando ver su propia sangre resbalar por su brazo, al girarse la escena que contemplaron fue horrorosa, el aldeano se retorcía en movimientos antinaturales, su cara aun conservaba rasgos humanos, pero tenía un gran hocico como un oso,con puntiagudos dientes, ante la sorpresa de todos el aldeano en cuestión de segundos se había transformado en un gran oso blanco, alzándose sobre sus patas traseras emitió un gran grito que helo la sangre de todos aquellos que lo escucharan....


miércoles, 31 de octubre de 2018

EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV. Sesión 6

El gélido aire de las montañas del Fin del Mundo era como un bálsamo para Ogmund, después de que sus compañeros le sacaran de ese maldito lugar el sentirse otra vez al aire libre le hacía recuperar sus fuerzas, tras unos minutos de descanso era hora de pensar que hacían, podían regresar a Voltsara a pedir ayuda, quizás en el templo de Taal y Rhya pudieran auxiliarles..., pero antes de eso decidieron bajar una última vez, Nikkit quería probar a tirar una antorcha dentro de la habitación , quería cerciorarse que una vez lanzada la antorcha al recogerla esta seguía allí, con una cuerda atada a su cintura penetro en la cámara circular lanzando la antorcha en dirección a la habitación, en ese momento varios fantasmas goblins avanzaron hacia el con los brazos extendidos, con rapidez Nikkit se giró para acudir donde estaban sus compañeros, pero para su asombro donde debía estar el pasillo que daba a las escaleras ahora había un muro de sólida piedra, sin apenas tiempo para pensar que hacer se lanzo a la carrera hacia el muro de piedra, por suerte para el el muro resulto ser una especie de ilusión, en su carrera lo atravesó sin causarse ningún daño, llegando junto a sus compañeros, juntos estiraron de la cuerda recuperando la antorcha encendida, con ello dedujeron que la habitación al parecer no era ningún portal.




Con esa certeza Nikkit se atrevió a penetrar en la habitación con la antorcha, quizás una vez penetrase podría vislumbrar su interior, atándose la cuerda y con la antorcha en su mano avanzo rápido hacia la habitación, en cuanto se acerco a ella varios fantasmas goblins salieron abalanzándose sobre el, sin prestarles atención penetro en la oscuridad, dentro de ella no veía nada, ni siquiera el resplandor de la antorcha que portaba en su mano, tampoco se oía nada, un silencio de ultratumba reinaba en el lugar, solo sentía como los fantasmas hurgaban en su interior, y aunque se resistía con toda sus fuerzas al final noto como su pequeño corazón era apretado hasta hacerle perder la conciencia.
Mientras en el pasillo Erwin y Ogmund aguantaban la cuerda, cuando notaron que esta daba un tirón empezaron a tirar rápida de ella, de repente parecía que el bulto del que tiraban era mas liviano, al salir de la habitación oscura pudieron ver con claridad la razón, en el otro extremo de la cuerda no vieron el cuerpo de Nikkit, en su lugar había un esqueleto de un ser de mediana altura, bien podría tratarse de un halffling, un goblin o un enano, lo que quedaba del cuerpo estaba en tal estado que era imposible averiguarlo, por suerte decidieron tirar de la cuerda, ya que cuando trajeron el cuerpo hasta donde estaban ellos, el cuerpo por arte de magia se convirtió otra vez en Nikkit, no tenia pulso, con rapidez Ogmund consiguió que su corazón volviera a latir recuperando poco a poco sus fuerzas, tras hablar decidieron tapar la entrada con piedras y buscar ayuda en el pueblo de Voltsara, 
con los ultimas luces de la tarde llegaron, allí pudieron reencontrarse con su camarada Leopold, también pudieron hablar con el administrador Ivan Ilyitch Hertzen, tan altivo como la primera vez que lo conocieron, les arengo a acabar su trabajo lo antes posible, ante las demandas de Nikkit, Ogmund y Erwin, les presento al Padre Arsavyn, era el encargado junto a un joven novicio de dirigir el pequeño templo dedicado a Taal y Rhya, el padre Arsavyn era un hombre ya entrado en años, demasiado mayor como para acompañarles en su regreso al templo enano, pero les ofreció su ayuda, les proporcionó agua bendecida del propio templo, así como sus plegarias durante toda la vigilia para que sus armas limpiaran aquel lugar, así que con la esperanza de que eso sirviera de algo le entregaron sus armas al padre Arsavyn para que sus oraciones y ruegos las infundieran de un poder lo suficiente poderoso como para acabar con el mal que allí moraba.

Al día siguiente con las primeras luces del alba partieron en dirección al templo enano con la determinación acabar con el mal que aún anidaba allí, a media mañana y sin ningún contratiempo llegaron hasta el lugar, quitaron las piedras que tapaban la trampilla y bajaron a su interior, como el día anterior Nikkit se ato una cuerda a su cintura, con su hacha en una mano y el vial del agua bendecida en la otra se encamino hacia la habitación oscura, mientras Erwin y Ogmund aguantaban la cuerda, Erwin no perdía de vista a Nikkit mientras que Ogmund vigilaba las escaleras de acceso al templo, Nikkit arrojo parte del agua bendita a la oscuridad, esta al entrar en contacto con ella empezó a burbujear emitiendo pequeñas volutas de humo, en ese momento de la oscuridad emergió una cabeza de un goblin con sus mandíbulas desencajadas de una forma antinatural, prácticamente en ellas podría caber la cabeza de Nikkit, el fantasma del goblin empezó a morder la cabeza de Nikkit al tiempo que con sus manos hurgaba en sus interior, mas fantasmas empezaron a surgir de la oscuridad con las mismas intenciones, y aunque Nikkit en un intento desesperado empezó a esparcir el agua bendita a la vez que daba hachazos a diestro y siniestro, pero no pudo evitar caer al suelo sin aliento al notar como sus ultimas fuerzas le abandonaban, Erwin contemplo todo aquello desde donde estaba, empezó a tirar de la cuerda cuando Ogmund con un grito de aviso le alertaba del peligro que se les avecinaba, de la pared sur del pasillo habían emergido dos fantasmas goblins que se abalanzaron sobre ellos, Ogmund cayo inconsciente mientras como la vez anterior algo estranguló su corazón, mientras que Erwin aterrado ante lo que le había ocurrido a Nikkit empezó a subir escaleras arriba alejándose de aquel lugar de pesadilla, cuando hubo subido un buen trecho de escaleras y sin apenas ya aire pudo recomponerse y calmarse un  poco, cogiendo valor empezó a desandar sus pasos, al llegar al final de la escalera vio el cuerpo inerte de Ogmund, con rapidez lo saco al exterior donde pudo reanimarlo, luego ambos volvieron a bajar, recuperando el cuerpo sin vida de Nikkit, su cuerpo estaba pálido y sin pulso, ya nada se podía hacer por el, aquel lugar les superaba, taparon la entrada para que nadie mas sucumbiera ante el mal que allí anidaba y con una gran tristeza regresaron de vuelta a Voltsara, ya era de noche cuando por fin llegaron, antes de llegar hasta la mansion del administrador se encontraron con su camarada Leopold, le dieron las malas nuevas de la muerte de Nikkit, este apenado se acerco al cadáver del Halffling, pero al verlo se giro hacia Ogmund y Erwin recriminandoles que aquello no era de buen gusto, en ese momento Nikkit se acaba de incorporar como si se hubiera levantado de una buena siesta, ya no presentaba esa palidez y su corazón volvía a latir, ante la duda de que algún ser hubiese ocupado el cuerpo de Nikkit, Erwin le pregunto acontecimientos del pasado que solo Nikkit podía conocer, al parecer era Nikkit, que podía haber pasado no lo sabían ni tampoco querían darle muchas vueltas, su compañero volvía a estar entre ellos.

Pusieron al día de todo lo acontecido al arrogante Administrador de Voltsara, aguantando una vez mas sus dotes de superioridad, y al día siguiente partieron en dirección a Kislev, satisfechos por haber cumplido con la misión que les encomendaron, pero con el mal sabor de boca de no poder haber vencido el mal que habitaba en el templo enano, tras dos días de viaje por fin llegaron a Kislev, durante el viaje Nikkit aprovecho para alejado de miradas indiscretas quemarse a conciencia la zona del pecho donde le había salido el símbolo de Slaanesh.



Una vez en Kislev lo primero que hicieron fue entrevistarse con Bogdanov, el cual les felicito por sus avances en Voltsara, dejándoles un par de días de descanso hasta que les encomendara su siguiente misión, a los dos días de estar en Kislev fueron llamados a palacio, fueron llevados hasta las puertas que daban acceso a la gran sala de Zar Radii Bohka, allí se encontraron con Bogdanov, en ese preciso momento un gran frío empezó acercarse por el pasillo, por el caminaba una mujer joven, vestida con ropajes violetas, rodeada de un pequeño séquito todo el mundo se arrodillaba a su paso, incluso el propio Bogdanov hinco una rodilla al suelo inclinando su cabeza en muestra de sumisión y respeto ante la hija del Zar, la Emperatriz de Kislev, también conocida como la Reina del Hielo Katarin Bokha, la mayor representante de las Brujas del Hielo, conocedora del Saber del Hielo, una magia tan antigua como el propio Viejo Mundo, según se alejaba el frío también lo hacia con ella, Bogdanov les llevo a un reservado en uno de los laterales del pasillo, allí les expuso su siguiente misión, los tres partirían esta misma tarde en dirección a las estepas Orientales, mas allá de las montañas del Fin del Mundo, a la ciudad de Chernozavtra, en ella deberían encontrar a Gurthgano Gorthaudh para darle un mensaje, Sulring Durgul se encuentra en Bolgasgrad, el les daría nuevas instrucciones de lo que hacer, tras equiparse para el largo y frío viaje partieron hacia el Este, camino a las antiguas y colosales montañas del Fin del Mundo, si hace unos meses alguien en una taberna les hubiera dicho que cruzarían las montañas del Fin del Mundo se hubieran reído en su cara mientras pedían otra ronda de cerveza, pero el destino es tan caprichoso y desconcertante que siempre acababa sorprendiendo hasta al mas sabio...


martes, 23 de octubre de 2018

EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV. Sesión 5



Tras el duro enfrentamiento con el guerrero del Caos, Nikkit, Erwin y Ogmund descansaron un rato antes de empezar a descender por la trampilla de la que había salido el guerrero del Caos, con la luz de una antorcha pudieron vislumbrar unos peldaños que descendían varios metros bajo tierra, sin duda habían sido realizados por unas manos expertas, mientras descendían en la cabeza de Ogmund resonaron unas palabras, una voz le instaba a que limpiara el lugar de la corrupción que en el templo había, cuando por fin terminaron de descender se toparon con un pasillo que desembocaba en una cámara circular, en medio de ella había una semiesfera de cristal, la cual en su día serviría para iluminar el complejo gracias a otra que habría arriba en el exterior, pero que tras el derrumbe de las columnas que había en el exterior el agujero del techo se había tapado impidiendo entrar ninguna luz, alrededor de la cámara circular pudieron ver cinco arcos, pero cuando aún no habían decidido que hacer Nikkit vislumbro algo moverse entre las sombras, al prestar mas atención el sobresalto fue grande cuando vio como un enano con la cara distorsionada por la agonía de la muerte cargaba contra el, sus pies no tocaban el suelo, se desplazaba levitando a unos centímetros del suelo, por unos momentos el pánico hizo presa de Nikkit, haciendo incluso que sus mas bajos instintos salieran a flote, Erwin confundido ante lo que estaba pasando  también retrocedió unos pasos, mientras Ogmund reforzado en su fe hizo frente al fantasma del enano, al cual logró calmar con la promesa que venían a limpiar el lugar de la corrupción que se había apoderado de el, el enano no conocía a ese tal Sigmar del que Ogmund le hablaba, el había sido capturado y torturado hasta su muerte por los goblins que se habían apoderado del templo una vez los enanos lo habían abandonaron para regresar a la seguridad de las montañas, de eso hacia mas de tres mil años, eran los tiempos de la Guerra de la Barba, les imploro que dieran sepultura a su  cuerpo para así poder ir con sus ancestros, con premura sacaron lo que quedaba de el al exterior y lo enterraron con el respeto que se merecía, al volver abajo el fantasma ya no estaba, por fin se había reencontrado con sus ancestros.



En la cámara central del templo enano pudieron ver distintos dibujos y pintadas goblins, pero detrás de estas aun estaban las runas que atestiguaban el origen del templo, alrededor de la cámara había cinco arcadas, una de ellas daba a una habitación vacía, otras dos estaban tapiadas burdamente con ladrillos de poca calidad, las otras dos habían sido tapiadas de igual forma, pero presentaban un agujero de un metro cuadrado, primero decidieron investigar una de las que tenían un agujero por donde poder entrar, dentro había huesos humanoides desperdigados y al fondo un catafalco sobre el que descansaba el esqueleto de lo que podría haber sido un chamán goblin, a sus pies tres bolsas de cuero, una de ellas desecha por el tiempo dejaba ver una calavera de un humano sonriendo, las otras dos en cuanto las tocaron se deshicieron, en una de ellas solo había como polvo, mientras que en la otra una especie de collar de huesos y dientes, sin pensarlo dos veces prendieron fuego a lo que allí había, de la otra arcada con agujero ninguna luz podía atravesar la oscuridad que había en sus interior, así que decidieron dejarla para el final, se encaminaron a una de las que estaba tapiada, tras derrumbar el muro pudieron ver otra habitación con distintos huesos esparcidos y al fondo otro catafalco sobre el que descansaba un goblin, parecía que hacía pocas horas que había fallecido, con mucha desconfianza se acercaron a el, Nikkit observo que en una de sus manos portaba un anillo de plata con una piedra ámbar engarzada, mientras, Ogmund tanteaba el suelo en busca de alguna trampa, pero fue Erwin el que pudo ver y alertar a sus compañeros que varios esqueletos goblins se levantaban y caminaban hacia ellos, retrocedieron hasta la entrada desde donde se hicieron fuertes, acabando con los esqueletos goblins sin ningún problema, una vez eliminada la amenaza volvieron a acercarse al goblin y con certero golpe de hacha Nikkit le corto los dedos de la mano del anillo ámbar, en ese momento el cuerpo del goblin empezó a descomponerse a gran velocidad, en cuestión de segundos solo quedaba un esqueleto, antes de quemar lo que allí había también rompieron el anillo y la piedra de ámbar, con paso firme se dirigieron a la otra arcada tapiada, empezaron a romperla cuando de repente un polvo acompañado de esporas salio de su interior, Ogmund pudo retirarse a tiempo, pero Nikkit y Erwin no tuvieron tanta suerte, sus ojos empezaron a irritarse hasta dejarlos ciegos, Ogmund pudo ver como la habitación estaba repleta de moho y hongos, siendo de distintos colores al fondo de la habitación donde había mas humedad y también parecía que había una tumba de la que el moho y los hongos se habían apoderado, ayudando a sus compañeros ciegos los tres subieron al exterior donde dormirían esperando que con el nuevo día ambos se encontraran mejor de sus ojos, en el exterior Georgyi no estaba en el claro donde lo habían dejado, no había rastro de el, poco podía hacer Ogmund, bastante tenia con cuidar de sus compañeros, haciendo acopio de resistencia Ogmund se dispuso a hacer guardia durante toda la noche, a media noche un ruido de unas pisadas pesadas alertaron a Ogmund, de donde venia el ruido también le pareció apreciar que las copas de los arboles se movían, las pisadas se dirigían hacia el claro donde estaban, si como parecía era un Troll la cosa no pintaba nada bien con Erwin y Nikkit ciegos, por suerte un fuerte aullido se escucho en la espesura del bosque haciendo dar media vuelta a las pisadas que hacia el claro se dirigían, la noche paso sin mas sobresaltos y el nuevo día trajo de nuevo la vista a Erwin y a Nikkit, tapándose la boca y los ojos con trapos humedecidos volvieron a bajar al templo enano con la intención de entrar en la habitación de los hongos, con sumo cuidado fueron dando un paso tras otro hasta que a mitad de habitación esporas fluorescentes empezaron a esplotar, con rapidez empezaron a retirarse, aunque no sin antes de que Ogmund esparciera el aceite de su farol por la habitación a la que luego prendió fuego mientras subían al exterior buscando aire fresco, con Nikkit teniendo que ser ayudado por Erwin, al parecer parte de las esporas le habían afectado haciendo que pasara de una tos a escupir sangre por la boca empezando a ahogarse, ya en el exterior y gracias a los auxilios de sus compañeros pudo recuperar el aliento,  tras dejar que pasara un tiempo prudencial bajaron con cautela, cuando llegaron abajo la nube de exporas había desaparecido y el fuego se había encargado de quemar lo que en la habitación había habido, solo les quedaba la habitación de la oscuridad, entre los tres empezaron a derrumbar el resto de muro que quedaba de pie, aparte de la oscuridad lo que caía a su interior no emitía ningún ruido, cuando por fin terminaron de derrumbarlo de repente un goblin con ojos desorbitados y con su cuerpo mutilado se manifestó delante de cada uno de ellos, sin armas y flotando un par de centímetros sobre el suelo se avalanzaron atravesándo sus cuerpos con sus manos desnudas, Ogmund sintió como una mano agarraba su corazón estrujandolo, cayendo acto seguido inscociente en el suelo, Nikkit y Erwin recogieron su cuerpo corriendo hacia la salida, en su huida vieron como mas fantasmas salan de la habitación y Nikkit pudo comprobar como su arma les atravesaba sin causarles ningún daño, al parecer los espíritus no salían mas allá de la cámara circular por lo que en los peldaños de escalera estaban relativamente seguros, Ogmund poco a poco volvió en si y aunque al principio se negó a volver al lugar poco a poco hizo acopio de fuerzas y volvieron a intentarlo, estaban seguros que Ogmund había sido tocado por Sigmar, con sus propios ojos  le habían visto hacer varios milagros, quizás el podría eliminar a los fantasmas, así que el solo entro atado con una cuerda a la cámara circular y allí con paso firme se dirigió a la habitación donde salieron los espíritus de los goblins mutilados, en cuanto se acerco a ella los espíritus acudieron a el ávidos del calor de los mortales y aunque Ogmund enarbolo su arma contra ellos lo único que sucedió fue las risas de estos mientras rodeándolo volvía a sentir como penetraban en su interior volviendo a sentir como su corazón era agarrado y estrujado, haciendo que perdiera la conciencia, tirando de la cuerda Erwin y Nikkit lo consiguieron arrastrar hasta donde se encontraban mientras los espíritus de los goblins les lanzaban miradas de odio....



martes, 2 de octubre de 2018

EL ENEMIGO INTERIOR.ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV.Sesión 4

Por fin habían dejado atrás los altos muros de Kislev, con decisión se encaminaban hacia el interior de los fríos prados de esta parte del Imperio, alejados de la civilización que el Imperio representaba para el Viejo Mundo, aun a lo lejos se vislumbraban las montañas del Fin del Mundo, tarde o temprano sus pasos hacía allí se habrían de dirigir, el destino ya estaba escrito, ya había empezado a rodar, y aunque sus planes no habían salido como ellos hubiesen querido no todo estaba perdido para reconducir la situación..., mientras, a miles de kilómetros de allí alguien solitario  por fin regresaba al descanso de su hogar tras mucho tiempo fuera de el, partió siendo un niño y regresaba siendo todo un hombre, cansado, pero preparado para dar el siguiente paso en sus planes...



Tras haber acabado con rapidez con los dos hombres bestias empezaron a moverse despacio en dirección al claro, a medio camino algo les llamó la atención, en su camino un anciano estaba apoyado en un árbol descansando mientras recuperaba el aliento, vestido con ropas raídas y con una vara toscamente trabajada, su cara envejecida estaba parcialmente cubierta por su cabello y por una barba larga completamente blanca, mientras el grupo seguía escondido y vigilante Ogmund dio un pequeño rodeo para caminar hacia el anciano, este al oír pasos se irguió asustado, Ogmund le tranquilizó ofreciendo parte de sus viandas, al parecer el anciano estaba buscando dos liebres que habían caído en una de sus trampas pero que habían conseguido escapar, también pudo intuir que conocía el Viejo Bosque ya que era consciente de los pantanos que había al Norte y de los Trolls que allí habitaban,  tras charlar un rato de estos temas y de teología por fin Ogmund le preguntó por el tema que hasta allí le había llevado, el anciano le pudo confirmar que mas adelante era cierto que había un claro donde reposaban unas ruinas de los días en los que Enanos y Elfos comían en la misma mesa, pero un ahora gran mal se había adueñado del lugar, tras ayudarle a incorporarse y utilizando el hombro de Ogmund de apoyo le pidió un poco de agua si no era abusar de su hospitalidad, hasta varias horas de camino no había ningún manantial, tras un par de tragos de la cantimplora siguió el camino que Ogmund le había señalado para encontrar las liebres que andaba buscando, a la vez que el anciano desapareció de su vista, Nikkit pudo primero escuchar y luego vislumbrar entre los árboles un gran lobo que poco a poco se iba alejando del grupo, tras regresar Ogmund hasta ellos volvieron a caminar despacio hacía el claro.





Desde el linde del claro, aún parapetados por los árboles pudieron ver un circulo de columnas rotas con restos de piedras y escombros, en el centro del claro dos hombres bestias montaban guardia, uno con cabeza de carnero y otro con cabeza de perro, tras discutirlo decidieron hacer igual que cuando acabaron con el hombre bestia con cabeza de zorro, Nikkit y Ogmund dispararían con sus hondas sobre el que tenía cabeza de carnero para luego cargad todos, pero esta vez la suerte no les fue tan propicia, las piedras no consiguieron apenas causar ningún daño por lo que cargaron sobre ellos trabandose en combate no antes de que el hombre bestia con cara de perro empezara a aullar dando la voz de alarma, el combate apenas duró unos minutos  acabando con la vida de ambos engendros, pero justo en ese momento de uno de los lados del claro un ruido les llamo la atención, una trampilla se había abierto y de ella para sorpresa de los tres emergió un descomunal guerrero, ataviado con una armadura con el signo de Khorne en su casco, en sus manos una espada y un hacha, el Guerrero del Caos empezó a caminar hacia ellos mientras unas gotas de su propia sangre caían sobre un cáliz que portaba en su cintura, de el empezó a formarse un remolino con la propia sangre dando por fin forma a un demonio, de un rojo brillante, con grandes cuernos y una espada tan temible como la de su dueño, tanto Ogmund como Erwin fueron presa del terror retrocediendo hacia el bosque, mientras Nikkit rezaba todo lo que sabia mientras hacía frente a las dos abominaciones que tenía enfrente, ante la valentía del Halfling, Erwin saco valor de su interior y cargó contra el Guerrero del Caos, Ogmund siguió retrocediendo internándose en el bosque , mientras, el desangrador miraba a Nikkit con rabia y placer al mismo tiempo que notaba como el signo que tenía en el pecho le producía un poco de calor, el combate fue corto, el desangrador  tras varios envites atravesó a Nikkit dejándolo moribundo en el suelo, y aunque este le pudo asestar varios golpes el desangrador no parecía acusarlos, mientras, el Guerreo del Caos sin ni siquiera defenderse ante los ataque de Erwin le propino varios golpes que hicieron que cayera al suelo indefenso, cogiéndolo con una mano y levantandolo le lanzo contra las piedras, dejándolo que agonizara antes de morir, tras esto el Guerrero del Caos avanzo internándose en el bosque en la dirección que Ogmund había salido huyendo.





Tras correr por el bosque al final Ogmund pudo recomponerse, tras varios minutos recuperando el aliento empezó a desandar los pasos, pudo ver como el Guerrero del Caos lo buscaba pero alejándose de el pudo esquivarlo mientras se dirigía hacia el claro para ver si sus compañeros aún seguían con vida, cuando llego el panorama era desalentador, Erwin yacía tirado sobre una piedras, sin moverse y con sangre por todo su cuerpo, cerca de el también en el suelo se encontraba Nikkit, el demonio se encontraba encima, disfrutando de su victoria y preparándose para aun disfrutar mas con el tormento de su presa, haciendo acopio de valor y rezando a Sigmar empezó a andar con sigilo hacia la espalda del demonio, pero justo al pasar al lado de Erwin unos guijarros se desprendieron haciendo girar la cabeza del demonio , una sonrisa maléfica asomo en su cara mientras avanzaba hasta su siguiente presa, lo que sucedió después fue un milagro, Ogmund cargo con su espada consiguiendo impactarle, en ese momento la sonrisa del demonio se desvaneció mientras la espada de Ogmund penetraba con facilidad en el cuerpo, lo siguiente que se produjo fue un alarido de rabia y frustración mientras el demonio se deshacía en miles de gotas de sangre hasta desaparecer, había poco tiempo que perder antes de que el Guerrero del Caos regresara, acercándose a Erwin le intento vendar las heridas, pero eran muy graves como para poder salvarlo, las de Nikkit tampoco eran mucho mejores, fue en ese momento mientras las lavaba alguna herida a Nikkit con el agua de su cantimplora cuando un segundo milagro ocurrió, donde caía el agua de su cantimplora las heridas iban cerrándose como si nunca hubiesen existido, tras curar a Nikkkit corrió donde estaba el cuerpo de Erwin haciendo lo mismo y viendo el mismo resultado, en unos pocos minutos ambos estaban de pie repuestos de las heridas que les habían causado sus enemigos.

Del bosque se empezaron a escuchar los pasos del Guerrero del Caos que regresaba, tras decidir quedarse a acabar con el decidieron esconderse detrás de unas piedras para intentar sorprenderle, el Guerrero del Caos entro en el claro con la confianza de alguien que se cree invulnerable, arrastrando llevaba a Georgyi, al cual dejó en medio del claro paralizado de terror, en ese momento saliendo de su escondite atacaron al Guerrero del Caos, fue en este momento cuando se produjo el tercer milagro, Ogmund fue recibiendo los ataques del Guerrero del Caos sin que apenas consiguieran causarle daño, mientras el mismo y sus compañeros iban mermando a su enemigo, hasta que Erwin cobro merecida venganza en un ataque que hizo hincar la rodilla al Guerrero del Caos para luego caer muerto en el suelo, agotados pero vivos habían conseguido acabar con tan temible enemigo, tras cortarle la cabeza y recoger a Georgyi se acercaron a la trampilla por donde había salido, en ella se podía ver una escalera que descendía al interior de la tierra, tras dejar a Georgyi en el exterior empezaron a bajar...

lunes, 24 de septiembre de 2018

EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV. Sesión 3

En el horizonte ya podía vislumbrar las altas murallas de Kislev, imponentes, sus muros dejaban constancia de todas las batallas que habían presenciado contra las hordas que el Caos enviaba desde el Norte, sus ojos no apartaban la mirada de ellas, pero para alguien que le prestara la suficiente atención podría haber visto el rostro de alguien al que una gran angustia le atenazaba, una gran sombra se cernía sobre su rostro, algo ocultaba en su interior que quizás le llevará a su propia muerte o por senderos oscuros que ni el mismo imaginaba..., estaba en Kislev, donde los mas viejos aun cuentan como los antiguos y olvidados Dioses del Norte aún caminan entre los mortales, mientras los iniciados de los auténticos Dioses proclaman que son solo manifestaciones de los poderes ruinosos.





La noche había caído sobre el Viejo bosque, por suerte encontraron un pequeño claro en el que intentar pasar la noche, Nikkit haciendo usos de sus conocimientos de batidor pudo averiguar que el olor que provenía del Norte era a causa de algún cenagal o pantano cercano, también encontró una huella muy grande de algo que había pasado en esa dirección hacia unos cuatro o cinco días, intranquilos decidieron acampar en el borde sur del claro, Nikkit y Erwin decidieron quedarse en el suelo, mientras que Ogmund prefirió subirse a uno de los árboles con el riesgo de caerse al quedarse dormido, por suerte para él eso no sucedió, durante la primera guardia Erwin pudo escuchar ruido de unas pisadas de algo pesado que se acercaba, el ruido venía del Norte, aunque la luz era escasa si que pudo apreciar como las copas de los árboles se movían hacia los lados, con rapidez despertó a sus dos compañeros, tanto el como Nikkit se escondieron detrás de los árboles donde se encontraban, mientras que Ogmund intento hacer lo mismo entre las ramas de donde se encontraba, contuvieron el aliento mientras veían lo que al otro lado del claro aparecía entre los árboles, un enorme Troll de río cubierto de fango camino al centro del claro donde paro su avance, mirando a su alrededor empezó a husmear, por suerte para ellos gruñendo siguió caminando por donde hace unas horas habían llegado al claro, con la certeza de que mas tarde volvería y quizás no tendrían tanta suerte decidieron arriesgarse y caminar unas horas en la oscuridad del bosque, se dirigieron hacia el Sur avanzando a duras penas hasta encontrar un lugar donde poder parar a recuperar fuerzas, antes de que el Sol empezara a surgir por el Este, en la lejanía pudieron escuchar un grito de frustración.




Por fin ya de día Ogmund decidió subirse a un árbol, decidido empezó a subir hasta su copa, desde allí esperaba poder ver que tenían a su alrededor para así poder ver algún lugar que le llamara la atención, tras varios traspiés consiguió llegar hasta la copa, sacando su cabeza pudo respirar aire puro mientras escuchaba el cantar de los pájaros que por allí aleteaban, el cálido sol le bañaba la cara sintiendo como calentaba su piel, después de un día en el Viejo bosque aquello fue como un remanso de paz, tras unos segundos empezó a mirar a su alrededor, hasta donde le alcanzaba la vista solo podía ver árboles, hacia el Este llegaban hasta las mismísimas faldas de las montañas del Fin del Mundo, desde donde estaba se veían impresionantes, pero justo hacia el Sur hubo algo que le llamó la atención, parecía que a unas horas de donde estaban había una arboleda, en ella los árboles parecían mas altos, quizás y solo quizás aquello podría ser el lugar en el que según los espíritus se encontraba el Gran Árbol, y allí quizás pudieran encontrar a Gyorgyi Pyotrovich, no con cierta dificultad consiguió bajar del árbol y reunirse con Erwin y Nikkit, les contó lo que había visto indicando a Nikkit la dirección en la que estaba la arboleda,  por suerte Nikkit con solo las indicaciones de Ogmund consiguió guiarlos hasta llegar al lugar sin perderse, en verdad Ogmund estaba en lo cierto con lo que había visto, allí había unos árboles que por su altura y grosor deberían ser mucho mas antiguos que el resto de árboles que tenían a su alrededor, pero aparte de ello lo que les llamó poderosamente la atención fue los sacrificios que colgaban de varias de las ramas de un árbol, eran animales que colgaban boca abajo, de algunos solo quedaban los huesos, justo debajo de ellos había hoscos canales que desembocaban en un agujero que parecía estar excavado de forma rústica, Nikkit también pudo apreciar que había pisadas de pies descalzos, aparentemente humanos, mientras desde la distancia contemplaban todo aquello Erwin por un segundo creyó ver una sombra que se movía entre los arboles, disimulando se lo comunico a sus compañeros.

Tras unos segundos de silencio empezaron a llamar a Gyorgyi, empezaron a decir que venían en nombre de su padre y necesitaban de su ayuda, una hombre de unos treinta años apareció de entre los árboles, iba completamente desnudo, una gran barba y el pelo largo y desmarañado, su cara parecía la de un niño pequeño, bobalicona y asustada, tras intentar tranquilizarlo para que confiara en ellos le preguntaron por los hombres bestias que habían atacado a la gente de la aldea, Gyorgyi no hablaba solo emitía ruidos guturales, pero con signos consiguieron entender parte de lo que les intentaba decir, al parecer hacia el Este había un claro con doce piedras donde se encontraba el grupo de hombres bestias, quizás el claro fuera el mismo en el que Alexis encontró unas ruinas y del que nunca mas volvió,  su líder alguien que portaba una espada y un casco comandaba a cuatro hombres bestias, dos de ellos se encontraban con él en el claro, el de con cuernos enroscados en su cabeza y otro con grandes colmillos, un tercero estaba subido en algún árbol alejado del claro desde donde vigilaba, mientras otro al parecer con forma de mono patrullaba por la zona, con la ayuda de Gyorgyi como guía se encaminaron hacía allí.




Tras guiarles a través del bosque llegaron hasta donde estaba su objetivo, a lo lejos escondido entre las ramas de un árbol pudieron ver a un hombre bestia, tenía cara de zorro, al parecer estaba adormecido sobre la rama, tras meditarlo decidieron que Erwin esperaría donde se encontraba para no hacer ruido, Nikkit y Ogmund se acercarían hasta tenerlo a tiro de sus hondas y en el momento que le dispararan con ellas Erwin saldría corriendo hacia el árbol donde estaba el hombre bestia, así si caía le podría rematar, moviéndose silenciosamente consiguieron llegar lo suficientemente cerca para poder disparar sus hondas sin que se percatara de lo que estaba sucediendo, por desgracia las piedras no hicieron otra cosa que rebotar sobre su armadura, menos la última que consiguió darle en la cabeza, sin mucha fuerza pero lo suficiente para hacerle caer al suelo, en ese momento Erwin ya llegaba corriendo hacia donde había caído, la lucha fue rápida, aunque mientras aullaba consiguió resistir los primeros envites de Erwin, en cuanto Nikkit y Ogmund se le unieron el hombre bestia sucumbió a sus ataques, aun asustados por los gritos esperaron parapetados en el árbol a que algo ocurriera, por suerte el bosque seguía en calma y lo único que vieron fue llegar corriendo a Gyorgyi, asustado les hizo gestos de que el hombre bestia con forma de mono venía desde el Norte, con rapidez se escondieron entre los árboles esperando a que pasara para poder emboscarlo, a los pocos segundos de esconderse pudieron ver como el hombre bestia aparecía caminando hacia donde estaban, caminaba ajeno a todo lo que allí había pasado, en una de sus manos llevaba colgadas dos liebres a las que pensaba dar buena cuenta con su compañero, en ese momento Erwin y Nikkit pudieron ver que donde Ogmund estaba escondido sería fácil que el hombre bestia lo descubriera, solo les quedaba rezar para que eso no fuera así, por suerte Sigmar o quizás los espíritus del lugar les eran propicios, el hombre bestia paso al lado de Ogmund sin que se girara a mirar en su dirección, esto fue lo ultimo que hizo, en ese momento los tres se avalanzaron sobre el, lo siguiente que ocurrió fue que cayó muerto en el suelo mientras aun sorprendido agarraba con su mano las dos liebres, de momento todo estaba saliendo como lo habían planeado, Gyorgyi tapándose la boca con ambas manos les empezó a guiar hasta el claro...