Ahí estaban esos tres extranjeros, a punto de descolgarse por las murallas de la ciudad, con un simple movimiento de su mano podría impedir que escaparan de la ciudad, como todos, solo buscaban el oro, pero hacía muchos, muchos años que no había escuchado el nombre de Sulring Durgul, quizás fuera un simple disparate pero hacía muchos años que había dejado de creer en las simples coincidencias, los vientos del Norte estaban empezando a soplar con fuerza y aun sin saberlo esos tres desagradecidos le podrían ser de ayuda para sus propios planes...
Tras el ataque por sorpresa de Ogmund a Annandil todo ocurrió muy deprisa, Ogmund siguió enarbolando el martillo delante suyo, incluso lanzó el agua de su cantimplora alrededor con la intención de intentar localizarlo por si estaba invisible, pero de nada sirvió todo aquello, Erwin se movió con cautela hacia un lateral de la habitación, alerta ante lo que pudiera ocurrir, mientras que Nikkit permanecía alerta al lado de la escalera, él fue el primero que vio como la escalera se iba derrumbando, las piedras rodaban hasta ir juntándose formando un cuerpo humanoide de casi dos metros y medio, el combate fue duro pero tras varios golpes espectaculares por fin pudieron derrotarlo y con rapidez subieron hasta la azotea de la torre, allí se produjo un pequeño enfrentamiento entre Nikkit y Ogmund, Nikkit le recrimino a Ogmund el ataque sin sentido sobre Annandil, el cual les podría haber costado la vida a los tres, pero Ogmund lo justifico con que era un nigromante y que todo lo que había realizado en la ciudad era mas que suficiente para que mereciera la muerte, con los no muertos viniendo hacia donde se encontraban dejaron esa discusión apartada y tras pensarlo decidieron que irían a la casa mas lujosa de la ciudad para ver si encontraban en ella algo de oro para los Dolgan o al propio Annandil para darle muerte, tras correr por las murallas saltaron sobre el tejado de la mansión, con tan mala suerte que Nikkit cayó sobre una zona del tejado que no estaba en buenas condiciones, haciendo que parte de el se derrumbara bajo su peso, cayendo en medio de una habitación bastante amplia, tras Nikkit descendieron Ogmund y Erwin, la habitación era una gran alcoba, en ella sentada delante de un tocador había una no muerta vestida con ropajes recargados y varias joyas de gran valor, acompañada por dos no muertas vestidas como damas de compañía, una de ellas le peinaba el pelo mientras la otra recogía los mechones de pelo que se le desprendían para volver a colocarlos con alguna especie de pasta, para que así se quedarán de nuevo pegados en la cabeza, las tres no muertas se giraron hacia ellos pero no se movieron ni respondieron ante las preguntas de Nikkit, tras unos segundos salieron por la puerta dejando a las tres no muertas detrás para ir inspeccionando la primera planta de la mansión, tras recorrer varias habitaciones de invitados llegaron al final del pasillo donde detrás de una gran puerta accedieron a un gran despacho, Erwin encontró un diario donde se relataba los últimos días de la ciudad cuando cayó presa de la peste, mientras Ogmund encontró una caja fuerte detrás de uno de los cuadros, tras varios intentos infructuosos de abrirla hizo acopio de fuerzas y con la palanca que llevaban forzó la caja fuerte hasta abrirla, en ella había una gran cantidad de monedas además de un sello real del Zar de Kislev, con todo ello y con los no muertos escuchándose en el piso de abajo salieron corriendo por donde habían entrado, ascendieron por el tejado y de allí hasta las murallas desde donde descendieron hasta ponerse a salvo de la ciudad maldita de Chernozavtra, ahora solo les quedaba lidiar con los Dolgan y con los Hobgoblins para salir de allí.
A Dafa le contaron que habían acabado con el nigromante que allí vivía, pero que la ciudad estaba maldita y que tardaría años en que todo volviera a como debería de ser, para reforzar sus palabras le entregaron el diario que habían traído de la ciudad para que pudiera dar validez a sus palabras delante de los Jefes de los Dolgan en el se relataba como una extraña enfermedad había acabado con mas de la mitad de la población, y como por el bien del Zar y de Kislev habían cerrado las puertas para que nadie pudiera salir y extender la enfermedad, incluso ante la falta de alimentos dándose casos de canibalismo, Dafa creyó sus palabras y ayudado por el diario convenció a los Jefes de que debían abandonar las pretensiones de entrar en la ciudad, después de reunirse con ellos les devolvió el diario y entre ambos decidieron que llevarían el oro que habían sacado de la ciudad a Habblo para pagar el paso del vado a los Dolgan, pero los jefes Dolgan no tenían que enterarse de aquello, para ellos sería que los Hobgoblins les dejaban pasar porque no querían enfrentarse en combate, sin perder tiempo cogieron el dinero de la ciudad y unas joyas que el propio Dafa tenía y se dirigieron hasta el vado, cruzaron y fueron escoltados por los hobgoblins hasta la tienda de Habblo, allí le hicieron entrega del pago de los Dolgan, y aunque se mostró un poco desconfiado de la prominencia de las monedas de oro, con la ayuda de las palabras de Ogmund y de Nikkit consiguieron convencerle de que el oro era de los Dolgan y que para nada ellos habían penetrado en la ciudad de los muertos, tras el pago acordaron que al día siguiente los Dolgan abandonarían el lugar, esa noche durmieron en la tienda de Habblo, para al día siguiente junto a los jefes tribales encabezaron la caravana de los Dolgan mientras cruzaban el vado y el campamento Hobgoblin, la tensión se palpaba en el ambiente, con miradas asesinas en ambos bandos, pero Habblo mantuvo su palabra y no se produjo ningún ataque y los Dolgan por fin abandonaron aquel lugar para dirigirse a sus tierras mientras nuestros tres héroes seguían su camino en dirección contraria, hacia las Montañas del Fin del Mundo, en dirección a Kislev, durante tres días una gran patrulla de Hobgoblins montados en lobos estuvo intentando dar con ellos, pero tras varios días de fracaso decidieron volver sin su presa...
miércoles, 23 de octubre de 2019
miércoles, 16 de octubre de 2019
EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV, Sesión 12
Gurthgano Gorthaudh o mejor dicho Annandil contemplaba los cabellos de su amada Amrunmiriel mientras los volvía a pegar con delicadeza en la cabeza, como cada noche acudía a la alcoba de su amada a buscar su compañía y como cada noche durante estos últimos años salían a pasear a la luz de la luna, desde las murallas contemplaban las hogueras de los campamentos de los Dolgan y de los Hobgoblins, nunca les había quitado nada y en cambio ellos solo querían tomar la ciudad para saquearla y volver a dejarla abandonada, en todos estos años su poder y conocimiento sobre la nigromancia habían ido en aumento, sentía que le faltaba poco para dar con la clave para poder evitar la muerte y el sufrimiento de cualquier ser, y eso podría ser un gran logro para los tiempos que estaban por venir..., quizá entonces la gente empezara a ver que no todos los nigromantes eran malvados como algunos querían hacerles ver...
Tras pensarlo durante varias horas decidieron que al día siguiente volverían a entrar a la ciudad de los muertos, esta vez irían directamente a la torre de guardia, ayudados de unas cuerdas y garfios intentarían trepar hasta su azotea donde cuatro no muertos hacían guardia, hablaron con Dafa para que parlamentara con los jefes tribales dolgans para preparar el señuelo en la otra parte de la ciudad, Dafa se reunió con ellos, además de conseguir su ayuda también trajo consigo unos pocos hombres para que les ayudasen en su intento de entrar en la ciudad, y junto a ellos un ultimátum de los jefes, o volvían con algo o sus vidas podrían ser el precio.
A la mañana siguiente y tal como habían planeado los dolgans se abalanzaron sobre la puerta de entrada a la ciudad para atraer sobre ella a los no muertos, aprovechando esa situación Erwin, Ogmund y Nikkit acompañados cada uno por un dolgan escalaron las murallas de la ciudad y tomaron posiciones, Nikkit ayudado por el dolgan consiguió subir hasta el tejado de la casa de lo que en su día había sido la torre de vigilancia, escondiéndose agazapado detrás de la chimenea mientras atraía a los cuatro no muertos que estaban de guardia en la azotea de la torre, en ese momento Erwin y Ogmund se acercaron a la carrera a la torre y ayudados por los dolgan y las cuerdas con garfios consiguieron subir hasta donde estaban los no muertos, cargando sobre ellos, al mismo tiempo en su regreso el dolgan que había bajado hasta la ciudad para ayudar a Nikkit fue interceptado por cuatro no muertos que al notar su presencia habían salido de una de las casas, presa del pánico se quedó paralizado mientras estos le agarraban y le arrastraban a la parte trasera de la torre de guardia, mientras alguien vestido de hechicero y con voz de hobgoblin les ordenaba hacerlo, para suerte de nuestros héroes no se percataron de lo que estaba sucediendo en la azotea de la torre, tras desaparecer de su vista Nikkit también consiguió subir donde estaban sus compañeros y entre los tres consiguieron reducir a los no muertos, en la azotea había una trampilla, gracias a la palanca que llevaban consiguieron forzarla descendiendo a lo que parecían unos aposentos de algún erudito, en ellos pudieron encontrar ropas holgadas, viales y pergaminos vacíos junto a tita y plumas, con cautela bajaron al siguiente nivel, allí encontraron lo que parecía ser un laboratorio de un alquimista o mago, y en el, absorto en su trabajo había un humano de pelo blanco y ojos almendrados, con unas extrañas orejas, la parte superior de ellas estaban como cosidas, aunque era algo que claramente intentaba ocultar con su pelo, no se percato de su presencia hasta que Nikkit habló, era Gurthgano Gorthaudh, también conocido como Annandil, tras su primera sorpresa de como habían entrado allí y de saber sus motivos les contó lo que sabia de Sulring Durgul, había mantenido correspondencia con el aunque ya hacia mucho de ello, a el le debía todos sus conocimientos sobre nigromancia, la primera vez que entablo contacto estaba en Arabia y desde ese momento entre ellos se creo un vinculo, le ayudo a poder traer de vuelta a su amada muerta, ella murió por su causa cuando intento frenar que lo desterraran de su casa por ser un mestizo, en ese momento de desaparición la ayuda de Sulring fue como una bendición, el vinculo entre ambos solo se rompió cuando se entero que Annandil no era un eltharin como Sulring, aunque odiaba a su propia raza seguía defendiendo los grandes descubrimientos culturales de sus ancestros, Sulring tenia mas de cinco mil años, y unos conocimientos de la hechiceria, la nigromancia y la alquimia muy superiores a cualquiera, habiendo viajado por todo el Viejo Mundo, su obsesión era la búsqueda del secreto de la inmortalidad, era algo que ya entonces le obsesionaba y lo atormentaba.
Tras charla durante un buen rato con el, Annandil se relajo ofreciéndoles una taza de té a cada uno de ellos, hacía mucho que no mantenía una conversación con extranjeros, eso hizo que se fuera relajando, con lo que no vio venir los sucesos que estaban por producirse, Annandil les dijo que podrían marchar libremente de la ciudad con solo una condición, una promesa, la de no atacar a ningún nigromante por solo el echo de serlo, si no era malvado y no hacía ningún mal a nadie no dejaba de ser como otra persona cualquiera, mientras acababa su frase de repente Ogmund de un salto se impulso con rapidez hacia Annandil, blandiendo su arma consiguiendo golpearle en un brazo, durante unos segundos de desconcierto Erwin también acudió raudo al combate mientras Nikkit gritaba que pararan y guardaran sus armas, pero Ogmund en su afán de limpiar este mal volvió a enarbolar su arma contra Annandil, pero justo en ese instante Annandil con un movimiento de su mano desapareció de su vista mientras unas palabras recorrían la habitación....esto es lo de siempre, os doy mi hospitalidad y me pagáis con ingratitud...
Tras pensarlo durante varias horas decidieron que al día siguiente volverían a entrar a la ciudad de los muertos, esta vez irían directamente a la torre de guardia, ayudados de unas cuerdas y garfios intentarían trepar hasta su azotea donde cuatro no muertos hacían guardia, hablaron con Dafa para que parlamentara con los jefes tribales dolgans para preparar el señuelo en la otra parte de la ciudad, Dafa se reunió con ellos, además de conseguir su ayuda también trajo consigo unos pocos hombres para que les ayudasen en su intento de entrar en la ciudad, y junto a ellos un ultimátum de los jefes, o volvían con algo o sus vidas podrían ser el precio.
A la mañana siguiente y tal como habían planeado los dolgans se abalanzaron sobre la puerta de entrada a la ciudad para atraer sobre ella a los no muertos, aprovechando esa situación Erwin, Ogmund y Nikkit acompañados cada uno por un dolgan escalaron las murallas de la ciudad y tomaron posiciones, Nikkit ayudado por el dolgan consiguió subir hasta el tejado de la casa de lo que en su día había sido la torre de vigilancia, escondiéndose agazapado detrás de la chimenea mientras atraía a los cuatro no muertos que estaban de guardia en la azotea de la torre, en ese momento Erwin y Ogmund se acercaron a la carrera a la torre y ayudados por los dolgan y las cuerdas con garfios consiguieron subir hasta donde estaban los no muertos, cargando sobre ellos, al mismo tiempo en su regreso el dolgan que había bajado hasta la ciudad para ayudar a Nikkit fue interceptado por cuatro no muertos que al notar su presencia habían salido de una de las casas, presa del pánico se quedó paralizado mientras estos le agarraban y le arrastraban a la parte trasera de la torre de guardia, mientras alguien vestido de hechicero y con voz de hobgoblin les ordenaba hacerlo, para suerte de nuestros héroes no se percataron de lo que estaba sucediendo en la azotea de la torre, tras desaparecer de su vista Nikkit también consiguió subir donde estaban sus compañeros y entre los tres consiguieron reducir a los no muertos, en la azotea había una trampilla, gracias a la palanca que llevaban consiguieron forzarla descendiendo a lo que parecían unos aposentos de algún erudito, en ellos pudieron encontrar ropas holgadas, viales y pergaminos vacíos junto a tita y plumas, con cautela bajaron al siguiente nivel, allí encontraron lo que parecía ser un laboratorio de un alquimista o mago, y en el, absorto en su trabajo había un humano de pelo blanco y ojos almendrados, con unas extrañas orejas, la parte superior de ellas estaban como cosidas, aunque era algo que claramente intentaba ocultar con su pelo, no se percato de su presencia hasta que Nikkit habló, era Gurthgano Gorthaudh, también conocido como Annandil, tras su primera sorpresa de como habían entrado allí y de saber sus motivos les contó lo que sabia de Sulring Durgul, había mantenido correspondencia con el aunque ya hacia mucho de ello, a el le debía todos sus conocimientos sobre nigromancia, la primera vez que entablo contacto estaba en Arabia y desde ese momento entre ellos se creo un vinculo, le ayudo a poder traer de vuelta a su amada muerta, ella murió por su causa cuando intento frenar que lo desterraran de su casa por ser un mestizo, en ese momento de desaparición la ayuda de Sulring fue como una bendición, el vinculo entre ambos solo se rompió cuando se entero que Annandil no era un eltharin como Sulring, aunque odiaba a su propia raza seguía defendiendo los grandes descubrimientos culturales de sus ancestros, Sulring tenia mas de cinco mil años, y unos conocimientos de la hechiceria, la nigromancia y la alquimia muy superiores a cualquiera, habiendo viajado por todo el Viejo Mundo, su obsesión era la búsqueda del secreto de la inmortalidad, era algo que ya entonces le obsesionaba y lo atormentaba.
Tras charla durante un buen rato con el, Annandil se relajo ofreciéndoles una taza de té a cada uno de ellos, hacía mucho que no mantenía una conversación con extranjeros, eso hizo que se fuera relajando, con lo que no vio venir los sucesos que estaban por producirse, Annandil les dijo que podrían marchar libremente de la ciudad con solo una condición, una promesa, la de no atacar a ningún nigromante por solo el echo de serlo, si no era malvado y no hacía ningún mal a nadie no dejaba de ser como otra persona cualquiera, mientras acababa su frase de repente Ogmund de un salto se impulso con rapidez hacia Annandil, blandiendo su arma consiguiendo golpearle en un brazo, durante unos segundos de desconcierto Erwin también acudió raudo al combate mientras Nikkit gritaba que pararan y guardaran sus armas, pero Ogmund en su afán de limpiar este mal volvió a enarbolar su arma contra Annandil, pero justo en ese instante Annandil con un movimiento de su mano desapareció de su vista mientras unas palabras recorrían la habitación....esto es lo de siempre, os doy mi hospitalidad y me pagáis con ingratitud...
martes, 8 de octubre de 2019
EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV. Sesión 11
Dafa miraba como nuestros héroes escalaban los muros de la ciudad, a lo lejos se oían los ruidos que provocaban los Dolgan para atraer a los no muertos al otro lado de la ciudad, aquello les daría un tiempo precioso para que pudieran escalar las murallas y pudieran descender hasta las calles de la antigua ciudad de Chernozavtra, con desesperación rezaba a sus sagrados espíritus para que sus propósitos se cumplieran, pero un rato mas tarde sus mas oscuros presentimientos se vieron cumplidos cuando vio como a toda prisa nuestros héroes volvían a descender de las murallas, abatido dirigió sus pasos hacía ellos, otra vez había fracasado y con cada fracaso sus propios fantasmas cobraban mas fuerza...
Erwin despertó en la cabaña del chamán Dafa, allí también estaban Ogmund y Nikkit, por orden de Dafa el resto de dolgans habían abandonado la cabaña, tras preguntarles los motivos de su visita les puso un poco en antecedentes de la situación, habían intentado entrar en la ciudad pero sin ningún resultado salvo el de proporcionar mas no muertos a la ciudad, habían intentado quemar la puerta y las casas en su interior pero por alguna extraña razón no ardían, incluso consiguieron capturar a un no muerto con una cuerda pero al tirar de ella fue imposible moverlo, rompiéndose la cuerda en el intento, uno de sus guerreros consiguió escapar en una de las incursiones y en su huida corto uno de los brazos de un no muerto que lo tenía cogido, el brazo cayó fuera de las murallas pudriéndose en cuestión de minutos.
Cuando le preguntaron por Gurthgano Gorthaudh se encogió de hombros, nunca había oído ese nombre, pero si que conocía algo de eltharin y su significado era ``comandante muerto de la ciudad maldita´´, tampoco le sonaba el nombre de Sulring Durgul, pero una anciana les había visitado hacía unos meses, fue algo extraño, al igual que vino se fue, sin dejar rastro, comía y dormía con los guerreros, y estuvo visitando las murallas y pintando extraños símbolos rojos allí donde ya antes había extrañas marcas, toda ella desprendía magia, después de estar hablando durante un rato salieron al exterior, Dafa los llevo hasta las murallas y en ellas pudieron ver a los no muertos como patrullaban y también los extraños símbolos que en ellas había, también pudieron comprobar por ellos mismos como los no muertos parecía que sentían a los vivos siguiéndolos allá donde iban, durante su paseo por el campamento dolgan pudieron percatarse que aunque en tamaño podría ser como el campamento hobgoblin, había tiendas vacías, no serían ni la mitad que las tropas hobgoblins.
Tras pensarlo largamente decidieron que mañana a primera hora los dolgans harían una aproximación a la ciudad para atraer a la mayor parte de no muertos, para que así ellos pudieran entrar a la ciudad por el lado opuesto, el plan funcionó como lo habían planeado de antemano, con la distracción provocada por los dolgans pudieron escalar la muralla sin ser descubiertos, bajando a la ciudad por las escaleras del sur, las calles de la ciudad están llenas de basura, con cautela se dirigieron hacia la casa de la esquina sureste, una casa de dos pisos con paredes de ladrillo, con cautela abrieron la puerta la cual no estaba cerrada con llave, en su interior cuatro no muertos se estaban levantando, empezando a dirigirse hacia ellos, haciéndose fuertes al otro lado de la puerta esperaron a que uno de ellos saliera para con varios golpes certeros conseguir destrozarle la cabeza, pero aun así el no muerto se abalanzo sobre Ogmund cogiéndole fuertemente su escudo y empujándole hacia atrás provocando que otro no muerto saliera de la casa, ante la imposibilidad de matarlos con rapidez deciden salir corriendo no sin antes mirar la casa que estaba pegada a lo que antiguamente sería la torre de vigilancia de la ciudad, en ella ven un establo con cuatro caballos no muertos y otros cuatro no muertos realizando tareas dentro de la caballeriza, sin tiempo para pensar mucho salen corriendo de la ciudad descendiendo por donde hacía unos minutos habían conseguido entrar.
Fuera les estaba esperando el chamán de los dolgans Dafa, abatido y con resignación vuelven al campamento, allí los cuatro jefes mantuvieron una acalorada discusión con el chamán, la tensión se podía palpar en el ambiente, el poder que el chamán pudiera tener o haber tenido sobre los dolgans se estaba debilitando, su propia vida pendía de un hilo, temeroso de ello confeso a Erwin, Ogmund y Nikkit que los dolgans no podían combatir contra los hobgoblins ni contra los no muertos, estaban en una clara inferioridad numérica, tampoco tenían el oro para pagar lo que Habblo pedía para poder cruzar el vado, eso suponiendo que los jefes dolgans accedieran a agachar la cabeza ante un piel verde, cosa difícil de conseguir, aunque creían que en la ciudad había oro para eso y mucho mas...
Por momentos la situación se ponía cada vez mas complicada, ni siquiera sabían si a quien buscaban estaría en al ciudad, y si volvían a entrar no se convertirían de uno mas de sus habitantes, por sus cabezas también pasaba la idea de abandonar aquel maldito lugar, pero de momento lo único que les salvaba de los cuatro jefes tribales era la protección del chamán, pero por cuanto tiempo, era difícil adivinarlo, eso sin contar al recibimiento que les daría Habblo si no regresaban con su oro, poco a poco el cerco se iba cerrando, quizá el destino habría dispuesto que acabarán sus vidas en esa inhóspitas tierras...
Erwin despertó en la cabaña del chamán Dafa, allí también estaban Ogmund y Nikkit, por orden de Dafa el resto de dolgans habían abandonado la cabaña, tras preguntarles los motivos de su visita les puso un poco en antecedentes de la situación, habían intentado entrar en la ciudad pero sin ningún resultado salvo el de proporcionar mas no muertos a la ciudad, habían intentado quemar la puerta y las casas en su interior pero por alguna extraña razón no ardían, incluso consiguieron capturar a un no muerto con una cuerda pero al tirar de ella fue imposible moverlo, rompiéndose la cuerda en el intento, uno de sus guerreros consiguió escapar en una de las incursiones y en su huida corto uno de los brazos de un no muerto que lo tenía cogido, el brazo cayó fuera de las murallas pudriéndose en cuestión de minutos.
Cuando le preguntaron por Gurthgano Gorthaudh se encogió de hombros, nunca había oído ese nombre, pero si que conocía algo de eltharin y su significado era ``comandante muerto de la ciudad maldita´´, tampoco le sonaba el nombre de Sulring Durgul, pero una anciana les había visitado hacía unos meses, fue algo extraño, al igual que vino se fue, sin dejar rastro, comía y dormía con los guerreros, y estuvo visitando las murallas y pintando extraños símbolos rojos allí donde ya antes había extrañas marcas, toda ella desprendía magia, después de estar hablando durante un rato salieron al exterior, Dafa los llevo hasta las murallas y en ellas pudieron ver a los no muertos como patrullaban y también los extraños símbolos que en ellas había, también pudieron comprobar por ellos mismos como los no muertos parecía que sentían a los vivos siguiéndolos allá donde iban, durante su paseo por el campamento dolgan pudieron percatarse que aunque en tamaño podría ser como el campamento hobgoblin, había tiendas vacías, no serían ni la mitad que las tropas hobgoblins.
Tras pensarlo largamente decidieron que mañana a primera hora los dolgans harían una aproximación a la ciudad para atraer a la mayor parte de no muertos, para que así ellos pudieran entrar a la ciudad por el lado opuesto, el plan funcionó como lo habían planeado de antemano, con la distracción provocada por los dolgans pudieron escalar la muralla sin ser descubiertos, bajando a la ciudad por las escaleras del sur, las calles de la ciudad están llenas de basura, con cautela se dirigieron hacia la casa de la esquina sureste, una casa de dos pisos con paredes de ladrillo, con cautela abrieron la puerta la cual no estaba cerrada con llave, en su interior cuatro no muertos se estaban levantando, empezando a dirigirse hacia ellos, haciéndose fuertes al otro lado de la puerta esperaron a que uno de ellos saliera para con varios golpes certeros conseguir destrozarle la cabeza, pero aun así el no muerto se abalanzo sobre Ogmund cogiéndole fuertemente su escudo y empujándole hacia atrás provocando que otro no muerto saliera de la casa, ante la imposibilidad de matarlos con rapidez deciden salir corriendo no sin antes mirar la casa que estaba pegada a lo que antiguamente sería la torre de vigilancia de la ciudad, en ella ven un establo con cuatro caballos no muertos y otros cuatro no muertos realizando tareas dentro de la caballeriza, sin tiempo para pensar mucho salen corriendo de la ciudad descendiendo por donde hacía unos minutos habían conseguido entrar.
Fuera les estaba esperando el chamán de los dolgans Dafa, abatido y con resignación vuelven al campamento, allí los cuatro jefes mantuvieron una acalorada discusión con el chamán, la tensión se podía palpar en el ambiente, el poder que el chamán pudiera tener o haber tenido sobre los dolgans se estaba debilitando, su propia vida pendía de un hilo, temeroso de ello confeso a Erwin, Ogmund y Nikkit que los dolgans no podían combatir contra los hobgoblins ni contra los no muertos, estaban en una clara inferioridad numérica, tampoco tenían el oro para pagar lo que Habblo pedía para poder cruzar el vado, eso suponiendo que los jefes dolgans accedieran a agachar la cabeza ante un piel verde, cosa difícil de conseguir, aunque creían que en la ciudad había oro para eso y mucho mas...
Por momentos la situación se ponía cada vez mas complicada, ni siquiera sabían si a quien buscaban estaría en al ciudad, y si volvían a entrar no se convertirían de uno mas de sus habitantes, por sus cabezas también pasaba la idea de abandonar aquel maldito lugar, pero de momento lo único que les salvaba de los cuatro jefes tribales era la protección del chamán, pero por cuanto tiempo, era difícil adivinarlo, eso sin contar al recibimiento que les daría Habblo si no regresaban con su oro, poco a poco el cerco se iba cerrando, quizá el destino habría dispuesto que acabarán sus vidas en esa inhóspitas tierras...
miércoles, 2 de octubre de 2019
EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV. Sesión 10
Habblo miraba como los tres extranjeros se alejaban del campamento hobgoblin a través del vado en dirección al campamento dolgan, con ellos llevaban una carta con las condiciones para que los miserables humanos se retiraran de la ciudad de Chernozavtra , se sentía satisfecho de haber tenido tan gran idea, no en vano había dado ordenes para que esos extranjeros vieran todo el campamento hobgoblin, quizá así pudieran convencer a los dolgan de que su mejor opción era aceptar las condiciones, pagar por cruzar el vado y así poder conservar la vida, si no, ningún humanoide cruzaría el vado, el tiempo se acababa y sus tropas cada vez se impacientaban mas...
Tras haber dejado atrás las Montañas del Fin del Mundo, Erwin, Ogmund y Nikkit siguieron caminando durante varios días en dirección Este hasta encontrar un viejo y olvidado camino que discurría al lado del río Zapadryeka, siguiendo ese camino por fin pudieron divisar la ciudad de Chernozavtra, desde su posición mas elevada se veía una ciudad amurallada en la que grupos de gente iban de aquí para allá, fuera de la ciudad y rodeándola había asentado un campamento también con gente que iba y venía, pero nadie entraba o salía de la ciudad, en la parte Sur del islote se podía distinguir un vado que comunicaba con la parte Sur de la ribera, pero desde donde se encontraban no podían verla, en esas estaban cuando empezaron a escuchar como de la dirección de la ciudad se acercaban unas pisadas de algún animal al trote, con rapidez se escondieron a la espera de ver que venía hacía ellos, tras unos segundos de espera vieron aparecer un grupo de cinco hobgoblins montados en lobos, cuatro de ellos se pararon con los arcos preparados ante cualquier eventualidad mientras uno de ellos se aproximaba donde habían estado contemplando la ciudad, mientras el lobo husmeaba la zona el hobgoblin empezó a hablar en un tosco viejomundano, no querían hacer daño a nadie, su jefe Habblo se lo tenía prohibido, mejor ser amigos, antes estas palabras y de ver como el lobo había encontrado el rastro de Erwin decidieron salir de sus escondites, tras una breve charla decidieron que les acompañararían a ver a su jefe, tras descender el camino varios cientos de metros llegaron hasta un campamento hobgoblin, asentado en la parte Sur de la orilla controlaban el vado desde el cual se podía entrar o abandonar la ciudad, en su paseo por el campamento pudieron percatarse que aquello no era una simple banda, todo parecía indicar que era un pequeño ejército muy bien organizado, cosa mas que extraña tratándose de pieles verdes.
Para los hobgoblins eran el centro de atención, pero se mantenían a distancia mientras eran llevados hasta su líder Habblo, pero antes de llegar a su tienda la comitiva fue detenida por varios hobgoblins, entre ellos uno mas alto avanzó hacía ellos, al parecer era uno de los lugartenientes de Habblo, deseoso de hacerse notar increpó a Erwin, lo único que consiguió con ello fue terminar con la nariz rota, una pierna ensartada por la espada de Erwin y apartado a un lado de una patada, y dando gracias a que Erwin en el último momento se contuviera de cortarle la cabeza, ante el tumulto de la pelea fue el propio Habblo el que con solo su presencia hizo que la multitud exaltada se fuera dispersando, enfurecido por lo ocurrido se llevo a Erwin, Ogmund y Nikkit a su tienda donde después de reprocharle su actitud y de casi perdonarles la vida, según sus palabras, les insto a que dejaran todas sus armas en su tienda y que por esta noche dormirán en el campamento hobgoblin, mañana decidiría que haría con ellos o si los dejaba pasar por el vado hacia la ciudad, para que no se metieran en mas problemas el viejo Krowbag les acompañaría mientras estuvieran en el campamento, Krowbag les acompaño hasta el gran comedor donde pudieron comer algo medianamente decente y también le enseño el campamento hobgoblin en todo detalle, y aunque otro de los jefes intento provocar a Erwin para que midieran sus fuerzas en una lucha este no cayó en sus provocaciones con lo que la noche paso tranquila, dando lugar a un nuevo día.
Por la mañana fueron conducidos ante Habblo, este les hizo participe de lo que había decidido, pagarían tres coronas de oro por cabeza para poder cruzar el vado, incluso el niño Nikkit, aunque para nuestros aventureros no tenia ninguna gracia para Habblo era un gran chiste el comparar a Nikkit con un niño.., aparte del pago y a causa de los problemas que habían causado también le tendrían que hacer un favor, deberían entregar una carta al jefe de los dolgan, eran las condiciones para que abandonasen la isla sin ser masacrados por los hobgoblins, las condiciones eran muy claras, una cabeza de res por cada cinco dolgan y la promesa de los jefes dolgan de dejar de atacar las caravanas hobgoblins durante un año, o las aceptaban o nadie abandonaría la ciudad, Erwin se guardo la carta y tras recoger sus armas abandonaron el campamento hobgoblin internándose por el vado, el vado estaba sumergido en el río, con lo que el agua les llegaba hasta las rodillas, podían notar como bajaba con fuerza, mientras a sus espaldas apoyados en las barricadas los hobgoblins soltaban vítores mientras por el otro lado un grupo de dolgan a caballo llegaban hasta la orilla y sacando sus arcos dispararon hacia su dirección haciendo que las flechas cayeron unos metro delante de ellos, invitándolos a que se detuvieran, Nikkit y Erwin habían aprendido algo de kislevita en los meses que llevaban por aquellas tierras y pudieron hacerse entender con los dolgan, gracias a ello uno de ellos podría avanzar, el resto debería quedarse allí hasta ver sus verdaderas intenciones, Erwin avanzó hacia ellos, una vez en en la otra parte del vado solo tuvo que esperar unos segundos hasta que una comitiva de tres extraños personajes llego hasta donde ese encontraba, uno de ellos iba vestido con un casco con dos cuernos de bisonte, lleno de tatuajes y vestido con extrañas ropas, tenia aspecto de ser el líder espiritual de los dolgan, un chamán como gustaba llamar por aquellas tierras a estos extraños personajes, cuando vio a Erwin dijo que ya lo había visto en sueños, que eran extranjeros que sin saberlo ellos mismos habían llegado aquí para servir a los dolgan en su misión, que los propios espíritus los habían enviado, en ese momento del cielo despejado se escucho un atronador trueno dando mas veracidad a sus palabras, dando el visto bueno para que Ogmund y Nikkit se reunieran con la comitiva, el hombre extraño les insto a seguirle hacia su tienda mientras posaba una de sus manos en el hombro de Erwin, el cual de repente cayó al suelo sumido en un gran sueño, y aunque la intención de Nikkit fue despertarlo, el hombre le dijo que no lo hiciera, ya que los espíritus en este momento se estaban comunicando con su amigo, así que sin mediar mas palabras Ogmund y Nikkit cargan con Erwin hasta la tienda de tan peculiar personaje, donde lo dejan sobre un jergón hasta que al cabo de unos minutos despierta gracias al olor de un ramillete de ramas que el chamán no para de pasar por su cuerpo mientras canturrea algo incompresible...
miércoles, 28 de noviembre de 2018
EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV. Sesión 9
Con frustración y rabia contenida Braag decidió abandonar el lugar que había visto en sus visiones, el combate estaba claramente decantado hacia los humanos que habían aparecido en el ultimo momento, escupió al suelo maldiciendolos, había perdido a parte de sus guerreros, pero eso poco importaba, sabía que mas vendrían al amparo de su poder, y con ellos volvería al lugar sagrado..., y después ya se encargaría de arrasar el pueblo de esa maldita bruja y de esos entrometidos humanos...
El combate fue duro y brutal, Erwin se vio rodeado por varios hombres bestias que gracias a su superioridad numérica se las veían felices, pero su habilidad con la espada hizo que el combate poco a poco cayera de su lado, aunque fue herido por varios de ellos, su armadura de Caballero Pantera le defendió lo suficiente para que cayeran muertos a su alrededor, ayudando en los últimos momentos del combate a Sonja, la cual sin la pericia de Erwin acabo con varias heridas.
Al otro lado del camino combatían Ogmund y Nikkit, lo que parecía un combate controlado contra el Bestigor se complico al aparecer de la nada dos hombres bestias, los dos se enfrentaron contra Nikkit, un mediano al que pronto aplastarían entre sus pezuñas, o eso es lo que seguramente pensarían antes de caer bajo sus ataques, y aunque el combate fue reñido y Nikkit sufrió varias heridas, al final consiguió alzarse victorioso, teniendo tiempo de ayudar a Ogmund en su encarnizada lucha contra el Bestigor, su lucha fue cuanto menos agónica, ambos combatientes se atacaban y paraban los ataques a la par, pero poco a poco la velocidad en los ataques del Bestigor fueron haciendo mella en el iniciado de Sigmar, hasta que en uno de esos envites Ogmund dejo sus defensas al descubierto, el gran hacha del Bestigor voló hacía su desprotegido cuello anunciando su muerte, pero como tantas otras veces Sigmar parecía salvaguardar a su siervo, justo cuando el hacha avanzaba hacia su objetivo un rayo de luz, un simple rayo de luz atravesó las nubes perpetuas de las Montañas del Fin del Mundo para iluminar el signo de Sigmar que colgaba del cuello de Ogmund, causando que el Bestigor tuviera que cerrar los ojos haciendo que su ataque pasara a escasos milímetros del cuello de Ogmund, esta repentina ceguera fue aprovechada para con rápido movimiento de su brazo golpear con su martillo en el pecho de la bestia, con tal fuerza que varias costillas del Bestigor se rompieron, cayendo de espaldas sobre la blanca nieve sin un ápice de vida, solo uno de los hombres bestias junto al Shaman consiguieron huir de la carnicería que allí se había producido.
Sin tiempo que perder se dirigieron hacia la gran grieta que que había al borde del pequeño lago, de su interior provenía un calor sofocante y un olor a azufre, a pocos metros de la entrada encontraron el cuerpo sin vida de Troy, el cual debería llevar un par de días muerto, en ese momento escucharon un grito de terror que provenía de fuera de la grieta, al salir para comprobar quien o que había provocado ese grito pudieron ver al fantasma de Troy junto a dos aldeanos, y junto a ellos el espectro con el que horas antes habían combatido, sin pensárselo dos veces cargaron contra el, no antes de que poseyera a uno de los aldeanos, convirtiéndose en un enorme oso blanco, al igual que la anterior vez tras recibir varias heridas a causa de sus enormes garras el gran oso blanco cayó herido de muerte después de un ataque poderoso de Sonja que consiguió hundir su espada hasta la cruceta, pero aun no estaba vencido, el espectro se materializo ante ellos, Ogmund, Nikkit y Sonja se enfrentaron a el mientras Erwin se retiraba unos pasos por miedo a ser poseído por el espectro al tener la marca del oso en su cuerpo, ante el ataque del espectro Sonja fue la primera en caer ante su toque helado, pero poco a poco Nikkit y Ogmund junto a Erwin que se les unió mas tarde consiguieron derrotarle haciendo que su esencia volviera a donde había surgido, dejando a Sonja tumbada en la blanca nieve volvieron a penetrar en la grieta, descendieron hasta llegar a una pequeña cámara donde un rio de lava se remansaba antes de seguir su curso, allí había cinco escudillas sobre la lava, en ellas al parecer había plata liquida burbujeando, un sexta escudilla estaba sobre la piedra al lado de la lava, en ella la plata se había solidificado partiéndose en dos trozos, con cuidado la volvieron a colocar sobre la lava, al lado de las otras cinco, poco a poco la plata empezó a fundirse hasta que empezó a burbujear, con rapidez empezaron a desandar el camino, allí el calor y la falta de aire limpio eran insoportables, al cuerpo de Troy le dieron santa sepultura lanzándolo a la lava, después recogieron a Sonja y guiados por Nikkit descendieron hacia la aldea de Morton donde la anciana Bruja del Hielo Yulenka Vólkova les atendió con sus heridas.
Durante los dos siguientes días intentaron encontrar el lugar sagrado, pero a causa de las nieves que cayeron por la noche o bien los puntos de referencia ya no estaban o el camino para llegar hasta el lugar se había cerrado, sin mas tiempo que perder se despidieron de Sonja, ella tenía que partir a darle noticias de lo ocurrido a su señora Natasha Petrova y nuestros Héroes tenían que seguir hacia la ciudad de Chernozavtra, la cual según les contó Sonja había sido arrasada durante la primera invasión del Caos, para luego volver a ser habitada y ser golpeada duramente por la peste donde nuevamente fue abandonada dejando a los muertos allí donde caían, por eso paso a ser llamaba la ciudad de los muertos, por desgracia la despedida fue amarga, Sonja no podía permitir que se llevaran las espadas sagradas de sus hermanas, y como bien le recordó Nikkit de que la habían salvado la vida y que habían arriesgado sus vidas por su causa poco podía hacer, avergonzada ante las palabras del Halfling se separo de ellos afligida por el dolor de no poder ayudarles como ellos la habían ayudado a ella, tras abandonar la aldea de Morton descendieron de las Montañas del Fin del Mundo, poco a poco el frío fue haciéndose menos intenso mientras caminaban por las grandes estepas de esta parte de Kislev, sin ningún contratiempo avanzaron hacia la ciudad de Chernozavtra, la cual según sus mapas no debería estar a mas de un día de camino....
Continuara....
lunes, 19 de noviembre de 2018
EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV. Sesión 8
Braag mirara con atención el circulo de piedras que tenía delante, desde que había tenido la suerte de encontrar aquella tumba de los Dioses Oscuros todo había cambiado, los propios Dioses habían guiado sus pasos otorgándole sus bendiciones y colmandolo de poder, habían guiado sus pasos hasta aquel lugar inhóspito, un lugar casi inaccesible en las Montañas del Fin del Mundo, con cada día que pasaba mas hombres bestias y mutantes se unían bajo sus ordenes, algo estaba cambiando en el Norte, los vientos traían tiempos de guerra y destrucción...
El gran Oso blanco rugió mientras se lanzaba contra Erwin, Nikkit corrió tan rápido como pudo hacia Erwin y el Oso para ayudar a su amigo, mientras Ogmund y Sonja permanecían aun paralizados ante lo que sus ojos habían presenciado, por suerte Erwin pudo esquivar uno tras otro los zarpazos y bocados del Oso a la vez que con su espada le iba infringiendo cortes por todo su cuerpo, Nikkit se les unió poco después, al igual que Sonja y Ogmund, suerte o quizás el favor de los Dioses, pero el Oso no consiguió herir a ninguno de ellos, sintiéndose acosado y malherido intentó huir del combate pero en un ataque desesperado para que no escapase Ogmund consiguió atravesar uno de sus flancos con su espada, hundiendo toda la hoja en su cuerpo, este con un gran rugido de dolor cayó en el suelo muerto, en ese momento su cuerpo empezó a retorcerse hasta volver a tener la apariencia del aldeano que unos minutos antes habían encontrado, su cuerpo sin vida estaba lleno de heridas, entonces pudieron presenciar como de su cuerpo emergió un espíritu lleno de odio y frustración, el cual se deshacía en guijarros de aire que se perdieron hacia el Norte.
Mientras aún recuperaban el aliento pudieron escuchar pasos de alguien que venía corriendo, del bosque nevado emergió un aldeano que gritando y moviendo los brazos les pedía que no atacaran al Oso, el hombre decía llamarse Torkel, el Profeta, los Antiguos Dioses estaban volviendo y le habían hablado, colmarían de regalos a sus siervos, el Oso protegía al poblado de Morton de los Hombres Bestias, el tenía también el mordisco del Oso al igual que Erwin al que llamaba hermano, como a todos aquellos que se unieran a ellos, cuando todos vieran el resurgir de los Antiguos Dioses todos se unirían a ellos.
Al parecer el aldeano conocía la ubicación de un lugar antiguo, donde los Antiguos Dioses le habían guiado, quizás podría ser lo que estaban buscando, con halagos se unieron a el para que les guiase a aquel lugar, tras un par de horas de un arduo ascenso Tokel hizo un alto para que tanto Nikkit como Ogmund fueran iniciados en el nuevo credo, arrodillados con el torso desnudo fueron marcados con el mordisco del Oso, el cual lo realizo Torkel con un cuchillo, tras ello ya eran todos hermanos, listos para recibir a los Antiguos Dioses, tras caminar otra media hora por fin llegaron, ante ellos un acantilado de unos cuarenta metros, debajo podían ver los restos de lo podría haber sido un templo, rodeado por uno de sus lados de un río que nacía de unos cascadas que de formaban en el mismo acantilado, desembocando en un pequeño lago a los pies de las ruinas, del cual emergían vapores, tras una mirada de complicidad entre ellos, Nikkit y Ogmund atacan con sus armas a Torkel, pero sus armas atraviesan el cuerpo como si de aire se tratara, pero Torkel asustado ante el ataque retrocede perdiendo pie en el borde del acantilado, pero en vez de caer su cuerpo permanece flotando en el aire, su cara refleja aun el horror de haberse visto atacado por sus propios hermanos y horrorizado desciende hacia el valle para luego salir corriendo huyendo de ellos, sin ni siquiera darse cuenta que es un espíritu, tras la imposibilidad de poder bajar por allí empiezan a caminar por el acantilado hasta dar con una parte menos elevada consiguiendo descender al valle.
Según se adentran en el descubren un antiguo camino medio enterrado entre la vegetación y la nieve, aun se puede apreciar alguna que otra baldosa, a la derecha del camino solo quedaban los restos de los cimientos de lo que había sido una casa, delante de ellos el río que nacía de la cascada del acantilado cruzaba el camino que llevaba hasta la pequeña elevación donde habían visto los restos de lo que podría haber sido un templo, un único vado cruzaba el río, a la izquierda el río se remansaba en un pequeño lago, en el lugar se percibía un extraño olor, mientras caminaban hacia el vado Nikkit escucha como unos guijarros se desprendían de alguna roca y iban a parar al lago, intenta aguzar su vista hacia el lugar donde aquello había sucedido pero no observa nada extraño, en cambio Ogmund si que le pareció observar que durante un momento algo brillaba en aquella zona, quizás algo metálico, también pudo observar una grieta en la pared del acantilado cerca de donde se encontraban, con cautela se acercar y encendiendo una antorcha penetran en ella, la grieta de unos dos metros de ancho se adentraba unos ocho metros, al fondo lo único que encontraron fue un secadero de hojas, todas eran de la misma especie, pero desconocían que tipo de hoja era, tras revisar la grieta volvieron a salir al exterior, para su asombro un grupo de ocho hombres bestias peinaban la zona de las ruinas, mas a lo lejos, al otro lado del lago había otro hombre bestia ataviado con extraños ropajes, acompañado con uno mucho mas grande que el resto, en cuanto fueron descubiertos los hombres bestias empezaron a correr hacia ellos, Erwin y Sonja les esperaron en su parte del vado, donde podrían hacerse fuertes mientras los hombres bestias lo intentaban cruzar de uno en uno, mientras Nikkit y Ogmund agazapados entre las ruinas de la antigua casa utilizaban sus hondas para ir derribando a dos de los hombres bestias que cayeron muertos rodando por la ladera hasta el río, todo el plan funcionaba hasta que algo extraño ocurrió, de repente el hombre bestia que era mas grande desapareció de donde estaba para aparecer a la espalda de Nikkit y Ogmund, soltando sus hondas empuñaron sus armas y empezaron a combatir contra su nuevo adversario, al cual gracias a su superioridad numérica mantuvieron a raya, a la siguiente que le sucedió lo mismo fue a Sonja, un hombre bestia aparecieron junto a ella enzarzándose en un combate cerrado, Erwin se mantuvo firme en su defensa del vado, siendo cargado por un hombre bestia mientras otro se materializaba a su espalda, en el otro lado del lago se podía escuchar los gritos guturales del que parecía ser el jefe de los hombres bestias, por suerte para Erwin de momento gracias a sus dotes de guerrero los mantenía a raya, pero poco a poco les iban rodeando por lo que todo podía cambiar en cuestión de segundos...
El gran Oso blanco rugió mientras se lanzaba contra Erwin, Nikkit corrió tan rápido como pudo hacia Erwin y el Oso para ayudar a su amigo, mientras Ogmund y Sonja permanecían aun paralizados ante lo que sus ojos habían presenciado, por suerte Erwin pudo esquivar uno tras otro los zarpazos y bocados del Oso a la vez que con su espada le iba infringiendo cortes por todo su cuerpo, Nikkit se les unió poco después, al igual que Sonja y Ogmund, suerte o quizás el favor de los Dioses, pero el Oso no consiguió herir a ninguno de ellos, sintiéndose acosado y malherido intentó huir del combate pero en un ataque desesperado para que no escapase Ogmund consiguió atravesar uno de sus flancos con su espada, hundiendo toda la hoja en su cuerpo, este con un gran rugido de dolor cayó en el suelo muerto, en ese momento su cuerpo empezó a retorcerse hasta volver a tener la apariencia del aldeano que unos minutos antes habían encontrado, su cuerpo sin vida estaba lleno de heridas, entonces pudieron presenciar como de su cuerpo emergió un espíritu lleno de odio y frustración, el cual se deshacía en guijarros de aire que se perdieron hacia el Norte.
Mientras aún recuperaban el aliento pudieron escuchar pasos de alguien que venía corriendo, del bosque nevado emergió un aldeano que gritando y moviendo los brazos les pedía que no atacaran al Oso, el hombre decía llamarse Torkel, el Profeta, los Antiguos Dioses estaban volviendo y le habían hablado, colmarían de regalos a sus siervos, el Oso protegía al poblado de Morton de los Hombres Bestias, el tenía también el mordisco del Oso al igual que Erwin al que llamaba hermano, como a todos aquellos que se unieran a ellos, cuando todos vieran el resurgir de los Antiguos Dioses todos se unirían a ellos.
Al parecer el aldeano conocía la ubicación de un lugar antiguo, donde los Antiguos Dioses le habían guiado, quizás podría ser lo que estaban buscando, con halagos se unieron a el para que les guiase a aquel lugar, tras un par de horas de un arduo ascenso Tokel hizo un alto para que tanto Nikkit como Ogmund fueran iniciados en el nuevo credo, arrodillados con el torso desnudo fueron marcados con el mordisco del Oso, el cual lo realizo Torkel con un cuchillo, tras ello ya eran todos hermanos, listos para recibir a los Antiguos Dioses, tras caminar otra media hora por fin llegaron, ante ellos un acantilado de unos cuarenta metros, debajo podían ver los restos de lo podría haber sido un templo, rodeado por uno de sus lados de un río que nacía de unos cascadas que de formaban en el mismo acantilado, desembocando en un pequeño lago a los pies de las ruinas, del cual emergían vapores, tras una mirada de complicidad entre ellos, Nikkit y Ogmund atacan con sus armas a Torkel, pero sus armas atraviesan el cuerpo como si de aire se tratara, pero Torkel asustado ante el ataque retrocede perdiendo pie en el borde del acantilado, pero en vez de caer su cuerpo permanece flotando en el aire, su cara refleja aun el horror de haberse visto atacado por sus propios hermanos y horrorizado desciende hacia el valle para luego salir corriendo huyendo de ellos, sin ni siquiera darse cuenta que es un espíritu, tras la imposibilidad de poder bajar por allí empiezan a caminar por el acantilado hasta dar con una parte menos elevada consiguiendo descender al valle.
Según se adentran en el descubren un antiguo camino medio enterrado entre la vegetación y la nieve, aun se puede apreciar alguna que otra baldosa, a la derecha del camino solo quedaban los restos de los cimientos de lo que había sido una casa, delante de ellos el río que nacía de la cascada del acantilado cruzaba el camino que llevaba hasta la pequeña elevación donde habían visto los restos de lo que podría haber sido un templo, un único vado cruzaba el río, a la izquierda el río se remansaba en un pequeño lago, en el lugar se percibía un extraño olor, mientras caminaban hacia el vado Nikkit escucha como unos guijarros se desprendían de alguna roca y iban a parar al lago, intenta aguzar su vista hacia el lugar donde aquello había sucedido pero no observa nada extraño, en cambio Ogmund si que le pareció observar que durante un momento algo brillaba en aquella zona, quizás algo metálico, también pudo observar una grieta en la pared del acantilado cerca de donde se encontraban, con cautela se acercar y encendiendo una antorcha penetran en ella, la grieta de unos dos metros de ancho se adentraba unos ocho metros, al fondo lo único que encontraron fue un secadero de hojas, todas eran de la misma especie, pero desconocían que tipo de hoja era, tras revisar la grieta volvieron a salir al exterior, para su asombro un grupo de ocho hombres bestias peinaban la zona de las ruinas, mas a lo lejos, al otro lado del lago había otro hombre bestia ataviado con extraños ropajes, acompañado con uno mucho mas grande que el resto, en cuanto fueron descubiertos los hombres bestias empezaron a correr hacia ellos, Erwin y Sonja les esperaron en su parte del vado, donde podrían hacerse fuertes mientras los hombres bestias lo intentaban cruzar de uno en uno, mientras Nikkit y Ogmund agazapados entre las ruinas de la antigua casa utilizaban sus hondas para ir derribando a dos de los hombres bestias que cayeron muertos rodando por la ladera hasta el río, todo el plan funcionaba hasta que algo extraño ocurrió, de repente el hombre bestia que era mas grande desapareció de donde estaba para aparecer a la espalda de Nikkit y Ogmund, soltando sus hondas empuñaron sus armas y empezaron a combatir contra su nuevo adversario, al cual gracias a su superioridad numérica mantuvieron a raya, a la siguiente que le sucedió lo mismo fue a Sonja, un hombre bestia aparecieron junto a ella enzarzándose en un combate cerrado, Erwin se mantuvo firme en su defensa del vado, siendo cargado por un hombre bestia mientras otro se materializaba a su espalda, en el otro lado del lago se podía escuchar los gritos guturales del que parecía ser el jefe de los hombres bestias, por suerte para Erwin de momento gracias a sus dotes de guerrero los mantenía a raya, pero poco a poco les iban rodeando por lo que todo podía cambiar en cuestión de segundos...
martes, 6 de noviembre de 2018
EL ENEMIGO INTERIOR. ALGO HUELE A PODRIDO EN KISLEV. Sesión 7
Tras varios días de viaje poco a poco sus pasos les habían llevado hasta el paso que les permitiría cruzar las temibles Montañas del Fin del Mundo, los primeros copos de nieve ya caían sobre sus cabezas pero nada que ver cuando dentro de unas meses el paso quedará prácticamente cerrado por las nevadas y el frío, abrigados con pieles enormes copos de nieve caían lentamente posándose con suavidad sobre el solitario camino que transitaba por aquel salvaje paraje, caminaban intranquilos, nunca antes habian estado tan al Norte y nunca antes habían visto un lugar tan inhóspito como las Montañas del Fin del Mundo.
Sus cavilaciones fueron súbitamente interrumpidas por el pifiar de sus corceles, a unos metros de su posición había un grupo de sacerdotisas fuertemente armadas, cubiertas de sangre, la escena helaba la sangre, varias de ellas parecían terriblemente despedazadas por algún animal salvaje, o quien sabe por qué, con precaución se acercaron a donde estaban las mujeres, en el suelo había huellas de un gran oso, las sacerdotisas estaban todas muertas menos una, Sonja Ivanova, gemia dolorosamente mientras se debatia entre la vida y la muerte, gracias a la ayuda de Ogmund la pudo estabilizar hasta que recuperando un poco la conciencia les pidió que la ayudasen, que llevaran a sus hermanas al cercano pueblo de Morton y que acabarán con el gran Oso Blanco, recogieron también los enseres que portaban antes de ser atacadas por el gran Oso Blanco, entre ellos había una gran libro antiguo que por título rezaba ANTIGUOS DIOSES DEL NORTE, Erwin lo pudo mirar cuando Sonja descansaba camino del poblado de Morton, ya que cuando esta estaba despierta no le quitaba ojo, el libro hablaba sobre los espíritus Laedstef, antiguos espíritus que habían venido del Norte, y que habían sido encerrados o de algún ritual para hacer algo con ellos, en el poco tiempo que dispuso para ojear el libro no pudo sacar mucho mas en claro.
Tras una media hora de camino por fin llegaron al poblado de Morton, allí los aldeanos les recibieron amablemente, fueron llevados hasta el centro del pueblo, donde una mujer ya entrada en años les esperaba a la puerta de su cabaña, al parecer era la líder espiritual del poblado, Yulenka Petrova, a la que Ogmund pudo reconocer como una Bruja del Hielo, sin apenas mediar palabras hizo pasar a Sonja al interior de la cabaña y junto a ella a Erwin, tras desnudarla para lavarla y recubrir sus heridas con una pasta machacada a base de hierbas la envolvió con gruesas pieles, junto al cuerpo de la mujer desnuda hizo que se acostara Erwin, el calor de su propio cuerpo ayudaría a Sonja a pasar la noche, el frío del invierno había penetrado en su interior, si la fortaleza de Erwin conseguía mantenerla caliente venceria al frío que recorría su cuerpo, si no ambos sucumbirian ante el.
Mientras, fuera de la cabaña Nikkit y Ogmund observaban como los aldeanos preparaban los cuerpos de las otras cinco sacerdotisas para alguna especie de ritual funerario, al parecer el grupo de sacerdotisas llevaban un tiempo merodeando por la zona buscando algún lugar, de vez en cuando habían pasado o dormido en el poblado, mantienen una buena relación con Yulenka, la cual antes de la caída de la noche realizó los ritos funerarios quemando en una gran pira los cuerpo de las cinco sacerdotisas muertas, Ogmund y Nikkit descansaron esa noche en una de las cabañas de los aldeanos, junto a una familia que les trato como a uno mas de la unidad familiar.
Al día siguiente el cuerpo de Sonja presentaba claros síntomas de mejora, su color de piel a diferencia del pálido de la noche anterior ahora era mas bronceado, de sus heridas no quedaba ni rastro y su respiración era mas sosegada, Yulkenka hizo levantarse a Erwin y dándole la ropa le indico donde descansaban sus amigos para que se juntara con ellos, justo llego a tiempo para desayunar una gachas junto a ellos mientras se ponían al día de lo sucedido, apenas habían acabado de desayunar cuando la puerta de la cabaña fue abierta de golpe, en ella se recortaba la silueta de Sonja, ya recuperada, con espada en mano les exigió que le dieran el libro que portaba cuando las encontraron en el camino, sin discutir se le fue entregado, ya mas tranquila les abordo para ver si la ayudarían a cazar al oso que les había atacado, ante la existencia de que les contara que estaba pasando y que tenía que ver en ello el oso y el libro, decidió contarles que el oso era un espíritu antiguo que había sido liberado de su cautiverio, esto estaba profetizado en el libro, por eso habían viajado hasta aquí intentando encontrar el sitio donde reposaba el espíritu de Beorg y el de sus cinco lugartenientes, si eran liberados la muerte se cernía a su paso, en tiempos antiguos varias Brujas del Hielo habían conseguido encarcelar sus espíritus en plata fundida en algún lugar donde el calor los mantuvieran encerrados, la única forma de eliminarlos era mediante armas de palta o mágicas, o volviendo a meter al espíritu en la plata líquida o inmolarse con el espíritu dentro, tras meditarlo un poco decidieron ayudar a Sonja.
Tras pertrecharse se internaron en el bosque buscando huellas de la bestia, el primer día sus esfuerzos no encontraron su recompensa, salvo a última hora de la tarde, encontraron unas huellas erráticas de pies humanos, siguiendolas dieron con un aldeano con signos de haber sido atacado por algún animal, estaba exhausto y con una fiebre alta, le indicaron el camino que debía seguir hasta llegar al poblado, pero como mas tarde averiguaron nunca alcanzo el poblado, o bien cayo exhausto antes de llegar o se perdió por el camino, Sonja también les informo que durante los últimos días que habían buscado por el bosque habían encontrado rastros de un grupo de hombres bestias, quizás fuera casualidad o tuvieran algo que ver con el Laedstef, justo antes de caer la noche por fin Nikkit encontró rastros que podrían permanecer al oso, avanzaban en dirección Norte, de noche poco mas podria hacer, asi que decidieron volver al poblado a descansar y seguir mañana desde ese punto.
Después del merecido descanso a primera hora partieron hasta el punto donde el día anterior habían encontrado las huellas, junto a ellos varios grupos de aldeanos también salieron a buscar a los aldeanos que días anteriores no habían vuelto, tras rastrear la zona fueron avanzando hasta que encontraron las pisadas de cuatro personas que caminaban hacia el Norte, nada extraño salvo que un poco al lado de esas huellas había huellas de dos personas que habían regresado corriendo, decidieron seguir las huellas de las cuatro personas para ver que había sucedido, varios cientos de metro mas adelante pudieron ver un cuerpo ensangrentado de un aldeano tirado en el suelo, y a su lado de rodillas otro aldeano, cuando se acercaron este ultimo se giro asustado, tras hablar con el les contó que de repente un gran oso blanco cargo contra ellos, los cuatro salieron corriendo pero el tropezo y cayo al suelo, su amigo dio media vuelta para ayudarle, pero en ese momento una gran zarpa le rozo la cara para después lanzar por los aires a su amigo despedazandolo cuando cayo al suelo, horrorizado corrió para esconderse entre los árboles, hasta que cuando ya no se oía nada pudo salir de su escondite y acercarse a ver a su amigo, en su cara aun se apreciaba el terror que había sentido, alrededor se podían ver huellas de un gran oso, dejando al aldeano empezaron a revisar las huellas intentando ver que dirección había seguido cuando de repente Erwin noto como algo apretaba su hombro, la presión fue en aumento hasta notar como la armadura cedia, abriéndose ante la fuerza de unos colmillos que llegaron hasta su carne dejando ver su propia sangre resbalar por su brazo, al girarse la escena que contemplaron fue horrorosa, el aldeano se retorcía en movimientos antinaturales, su cara aun conservaba rasgos humanos, pero tenía un gran hocico como un oso,con puntiagudos dientes, ante la sorpresa de todos el aldeano en cuestión de segundos se había transformado en un gran oso blanco, alzándose sobre sus patas traseras emitió un gran grito que helo la sangre de todos aquellos que lo escucharan....
Sus cavilaciones fueron súbitamente interrumpidas por el pifiar de sus corceles, a unos metros de su posición había un grupo de sacerdotisas fuertemente armadas, cubiertas de sangre, la escena helaba la sangre, varias de ellas parecían terriblemente despedazadas por algún animal salvaje, o quien sabe por qué, con precaución se acercaron a donde estaban las mujeres, en el suelo había huellas de un gran oso, las sacerdotisas estaban todas muertas menos una, Sonja Ivanova, gemia dolorosamente mientras se debatia entre la vida y la muerte, gracias a la ayuda de Ogmund la pudo estabilizar hasta que recuperando un poco la conciencia les pidió que la ayudasen, que llevaran a sus hermanas al cercano pueblo de Morton y que acabarán con el gran Oso Blanco, recogieron también los enseres que portaban antes de ser atacadas por el gran Oso Blanco, entre ellos había una gran libro antiguo que por título rezaba ANTIGUOS DIOSES DEL NORTE, Erwin lo pudo mirar cuando Sonja descansaba camino del poblado de Morton, ya que cuando esta estaba despierta no le quitaba ojo, el libro hablaba sobre los espíritus Laedstef, antiguos espíritus que habían venido del Norte, y que habían sido encerrados o de algún ritual para hacer algo con ellos, en el poco tiempo que dispuso para ojear el libro no pudo sacar mucho mas en claro.
Tras una media hora de camino por fin llegaron al poblado de Morton, allí los aldeanos les recibieron amablemente, fueron llevados hasta el centro del pueblo, donde una mujer ya entrada en años les esperaba a la puerta de su cabaña, al parecer era la líder espiritual del poblado, Yulenka Petrova, a la que Ogmund pudo reconocer como una Bruja del Hielo, sin apenas mediar palabras hizo pasar a Sonja al interior de la cabaña y junto a ella a Erwin, tras desnudarla para lavarla y recubrir sus heridas con una pasta machacada a base de hierbas la envolvió con gruesas pieles, junto al cuerpo de la mujer desnuda hizo que se acostara Erwin, el calor de su propio cuerpo ayudaría a Sonja a pasar la noche, el frío del invierno había penetrado en su interior, si la fortaleza de Erwin conseguía mantenerla caliente venceria al frío que recorría su cuerpo, si no ambos sucumbirian ante el.
Mientras, fuera de la cabaña Nikkit y Ogmund observaban como los aldeanos preparaban los cuerpos de las otras cinco sacerdotisas para alguna especie de ritual funerario, al parecer el grupo de sacerdotisas llevaban un tiempo merodeando por la zona buscando algún lugar, de vez en cuando habían pasado o dormido en el poblado, mantienen una buena relación con Yulenka, la cual antes de la caída de la noche realizó los ritos funerarios quemando en una gran pira los cuerpo de las cinco sacerdotisas muertas, Ogmund y Nikkit descansaron esa noche en una de las cabañas de los aldeanos, junto a una familia que les trato como a uno mas de la unidad familiar.
Al día siguiente el cuerpo de Sonja presentaba claros síntomas de mejora, su color de piel a diferencia del pálido de la noche anterior ahora era mas bronceado, de sus heridas no quedaba ni rastro y su respiración era mas sosegada, Yulkenka hizo levantarse a Erwin y dándole la ropa le indico donde descansaban sus amigos para que se juntara con ellos, justo llego a tiempo para desayunar una gachas junto a ellos mientras se ponían al día de lo sucedido, apenas habían acabado de desayunar cuando la puerta de la cabaña fue abierta de golpe, en ella se recortaba la silueta de Sonja, ya recuperada, con espada en mano les exigió que le dieran el libro que portaba cuando las encontraron en el camino, sin discutir se le fue entregado, ya mas tranquila les abordo para ver si la ayudarían a cazar al oso que les había atacado, ante la existencia de que les contara que estaba pasando y que tenía que ver en ello el oso y el libro, decidió contarles que el oso era un espíritu antiguo que había sido liberado de su cautiverio, esto estaba profetizado en el libro, por eso habían viajado hasta aquí intentando encontrar el sitio donde reposaba el espíritu de Beorg y el de sus cinco lugartenientes, si eran liberados la muerte se cernía a su paso, en tiempos antiguos varias Brujas del Hielo habían conseguido encarcelar sus espíritus en plata fundida en algún lugar donde el calor los mantuvieran encerrados, la única forma de eliminarlos era mediante armas de palta o mágicas, o volviendo a meter al espíritu en la plata líquida o inmolarse con el espíritu dentro, tras meditarlo un poco decidieron ayudar a Sonja.
Tras pertrecharse se internaron en el bosque buscando huellas de la bestia, el primer día sus esfuerzos no encontraron su recompensa, salvo a última hora de la tarde, encontraron unas huellas erráticas de pies humanos, siguiendolas dieron con un aldeano con signos de haber sido atacado por algún animal, estaba exhausto y con una fiebre alta, le indicaron el camino que debía seguir hasta llegar al poblado, pero como mas tarde averiguaron nunca alcanzo el poblado, o bien cayo exhausto antes de llegar o se perdió por el camino, Sonja también les informo que durante los últimos días que habían buscado por el bosque habían encontrado rastros de un grupo de hombres bestias, quizás fuera casualidad o tuvieran algo que ver con el Laedstef, justo antes de caer la noche por fin Nikkit encontró rastros que podrían permanecer al oso, avanzaban en dirección Norte, de noche poco mas podria hacer, asi que decidieron volver al poblado a descansar y seguir mañana desde ese punto.
Después del merecido descanso a primera hora partieron hasta el punto donde el día anterior habían encontrado las huellas, junto a ellos varios grupos de aldeanos también salieron a buscar a los aldeanos que días anteriores no habían vuelto, tras rastrear la zona fueron avanzando hasta que encontraron las pisadas de cuatro personas que caminaban hacia el Norte, nada extraño salvo que un poco al lado de esas huellas había huellas de dos personas que habían regresado corriendo, decidieron seguir las huellas de las cuatro personas para ver que había sucedido, varios cientos de metro mas adelante pudieron ver un cuerpo ensangrentado de un aldeano tirado en el suelo, y a su lado de rodillas otro aldeano, cuando se acercaron este ultimo se giro asustado, tras hablar con el les contó que de repente un gran oso blanco cargo contra ellos, los cuatro salieron corriendo pero el tropezo y cayo al suelo, su amigo dio media vuelta para ayudarle, pero en ese momento una gran zarpa le rozo la cara para después lanzar por los aires a su amigo despedazandolo cuando cayo al suelo, horrorizado corrió para esconderse entre los árboles, hasta que cuando ya no se oía nada pudo salir de su escondite y acercarse a ver a su amigo, en su cara aun se apreciaba el terror que había sentido, alrededor se podían ver huellas de un gran oso, dejando al aldeano empezaron a revisar las huellas intentando ver que dirección había seguido cuando de repente Erwin noto como algo apretaba su hombro, la presión fue en aumento hasta notar como la armadura cedia, abriéndose ante la fuerza de unos colmillos que llegaron hasta su carne dejando ver su propia sangre resbalar por su brazo, al girarse la escena que contemplaron fue horrorosa, el aldeano se retorcía en movimientos antinaturales, su cara aun conservaba rasgos humanos, pero tenía un gran hocico como un oso,con puntiagudos dientes, ante la sorpresa de todos el aldeano en cuestión de segundos se había transformado en un gran oso blanco, alzándose sobre sus patas traseras emitió un gran grito que helo la sangre de todos aquellos que lo escucharan....
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
















