martes, 27 de marzo de 2018

EL ENEMIGO INTERIOR. EL PODER TRAS EL TRONO. Sesión 7

La lluvia caía sin cesar, una lluvia suave pero constante que poco a poco iba calando, tras varias semanas de camino por fin los dos hombres llegaban a su destino, quien sabe si seria el principio o el final de su camino, Middenheim se alzaba ante ellos, majestuosa, con sus altas murallas grises dándoles la bienvenida, hasta ella les había llevado la búsqueda que tanto esfuerzo les había costado encontrar, pero si sus sospechas se hacían realidad necesitarían de todo su coraje y pericia para salir con buen pie de todo aquello, si sus sospechas eran ciertas, lo que parecía un grupo de nobles adinerados jugando a formar una sociedad secreta podía estar encubriendo algo mucho mas peligroso.

Dos días, dos días moviéndose por la ciudad habían dado para mucho, casi con toda certeza habían dado con el hombre que buscaban, hoy saldrían de dudas,  debían moverse con mucha cautela para no llamar la atención, mientras uno de ellos se encaminaba al barrio de Ostwald, su compañero se dirigía a entrevistarse con una mujer de rubios cabellos y ojos verdes, Charlotte, así se hacia llamar, mientras tomaban una copa contemplaban un lago en el que nada se veía reflejado salvo su interior, fueron hablando cerciorando las sospechas que ya tenían, quizás fuera la bebida o el calor pero poco a poco la vista se le nublaba mientras una dulce voz iba susurrándole cosas al oído, de repente la paz y la oscuridad cayeron sobre el..., un traqueteo de carreta le hizo despertad, desconocía el tiempo que había pasado, la oscuridad aun seguía hay, atado y  encerrado en lo que parecía ser un ataúd o caja...



Tras haber presenciado la Corrida de Minotauros se encaminaron al barrio de Gelmund, tenían un par de horas hasta las siguientes actividades del Carnaval, tras entrar en una posada Nikkit y Erwin entablaron conversación con el posadero consiguiendo averiguar que donde tenían que llevar la caja que Mathias Bluncher les había dado había sido tapiada por haber habido adoradores de los Dioses Ruinosos, tres Cazadores de Brujas habían llegado hacia tres semanas desde Altdorf y habían quemado a todos los habitantes de la casa, tanto a los que vivían en el piso superior como al viejo Scholfin y su familia, que regentaban una tienda de cerrajería en la planta baja, por otro lado Ogmund moviéndose por la posada entre la gente fue oyendo varios rumores, desde que la tensión entre el Gran Duque Gustav von Krieglitz de Talabecland  y el Gran Príncipe von Tasseninck iba en aumento por la acusación de este ultimo de la muerte de su hijo, también que la salud del Emperador empeoraba cada día sin que ni siquiera los Hechiceros o Sacerdotes pudieran hacer algo, también la gente estaba preocupada por los Fuegos Artificiales del Estanque Negro, este año se esperaba que no serian tan impresionantes como otros años, muchos de los Hechiceros que se encargaban de ello habían abandonado la ciudad, también pudieron averiguar que el máximo representante de los comerciantes era un hombre extranjero, seguramente un sureño, que había llegado a la ciudad hacia mas o menos un año, había ascendido con premura hasta alcanzar un gran puesto en la ciudad, aunque tenia fama de estafador, corrían rumores que había estafado al Campeón del Graf Dieter Schimiedhammer en la compra de unos caballos, su nombre era Gotthard Goebbels, de 1,75,  pelo negro con algunas canas y barba recortada.
Sin tiempo que perder Ogmund y Nikkit se dirigieron hacia los Jardines Reales para presenciar una obra de teatro, pero para desgracia de ambos solo la aristocracia o aquellos que disponían de invitación podían entrar, tras sopesar Ogmund seriamente la posibilidad de intentar robar la invitaciones a algún incauto desprevenido que si las tuviera prefirieron no arriesgarse y dar media vuelta para dirigirse hacia la Real Escuela de Música, donde se encontrarían con Erwin y Wanda, en ella pudieron ver al Doktor del Príncipe Stefan, Luigi Pavarotti era uno de los participantes, demostrando tener una voz poderosa al igual que un cuerpo enorme, entre el publico pudieron distinguir a Gotthard Goebbels, con paciencia esperaron hasta que la actuación acabo y poco a poco los asistentes fueron saliendo, observaron que Gotthard no se detuvo con nadie mas de la cuenta y con sigilo Nikkit y Erwin lo siguieron hasta el distrito de Gelmund hasta averiguar donde tenia su mansión, Ogmund los perdió a mitad de camino y junto a Wanda regresaron el Hostal de Las Armas del Templario.
Mientras tanto Nikkit y Erwin regresaban cuando de repente Erwin se dio cuenta como alguien vestido de purpura y con una capucha tapándole la cara se apoderaba de la bolsa del dinero de Nikkit, con un grito de advertencia tanto Erwin como Nikkit salieron en persecución del ladrón, durante la persecución chocaron y esquivaron a distintos transeúntes que había por las calles hasta llegar agotados a la Plaza de  los Marciales, allí cogieron al ladrón o mejor dicho ladrona, la cual al verse capturada soltó rápidamente la bolsa del dinero al suelo, era una muchacha pelirroja a la cual Nikkit sin muchos miramientos la cogió del pelo para por un lado que no escapara y por otro poder ver que en el cuello o hombros no llevara ninguna mano color purpura tatuada, mientras esto ocurría un grupo de guardias llego abriéndose paso entre la gente, la mujer negó que hubiera robado nada y acuso a Nikkit de querer secuestrarla o algo peor, los guardias enseguida dejaron marchar a la mujer y sin sin mas intentaron que Nikkit les acompañara o por las buenas o por las malas, tanto Erwin como  Nikkit estaban tan sorprendidos como enfadados y cuando Nikkit estaba a punto de sacar su daga para abrirse paso entre la gente el guardia empezó a reírse, al igual que el resto de la gente allí congregada, seguido de aplausos y varios vítores, el guardia les contó que Nikkit había sido el Paleto del Carnaval, que era una tradición el elegir a un visitante de la ciudad para durante el primer día de Carnaval hacerle una pequeña broma, así con cara de pocos amigos Nikkit y Erwin pudieron volver tranquilamente hacia el hostal donde se pudieron reunir con sus compañeros que allí les esperaban.





A la mañana siguiente se dirigieron al Templo de Ulric, su intención era entrevistarse con Ar-Ulric, pero allí no estaba y no se sabia si hoy iría por allí, durante esta semana era impredecible saber donde podría encontrarse, abandonando el Templo decidieron ir a visitar el Gremio de Ingenieros Enanos, allí pudieron observar que había bastante movimiento, preparándose para abandonar la ciudad en breve, pudieron entrevistarse con el encargado de la Comisión de intereses Enanos en la ciudad, el enano Thognar, este les mostró el enfado y malestar general hacia el el juglar de la corte, el elfo Rallane, estaban seguros que el había sido el detonante de que se les impusiera el impuesto a los de su raza, tenían intencion de presentar una queja formal al Graf Boris y de tener unas palabras en privado con el elfo si caía en sus manos, también les corroboro la mala fama del representante de los Comerciantes y de que el rumor de que había engañado al Campeón del Graf era cierto, aunque este ultimo en su día había defendido a los enanos y por eso lo consideraban un amigo, en las ultimas semanas le habían oído hablar en favor del impuesto sobre ellos, era amigo de los dos elfos de la corte, seguramente sus lenguas viperinas le habían ido convenciendo de dar la espalda a sus amigos, sin mucho mas que hacer allí y tras haber tomado varias jarras de cerveza con el enano abandonaron las estancias del gremio para salir a las calles de Middenheim, la mañana ya se había ido y mientras se encaminaban a comer fueron encontrados por el pilluelo Mathaus, traía noticias de los hombres que tenia que buscar, efectivamente habían entrado en la ciudad hacia un mas o menos un mes, habían estado alojados en un hostal durante dos días, después no volvieron a aparecer por allí, ni siquiera para recoger sus pertenencias, las cuales a la semana de déjalas abandonadas se deshicieron de ellas, tras darle los peniques de plata acordados Nikkit le entrego unos pocos mas para que averiguara quien organizaba la broma del paleto

miércoles, 21 de marzo de 2018

EL ENEMIGO INTERIOR. EL PODER TRAS EL TRONO. Sesión 6

La noche caía sobre las calles de Middenheim, aquí y allá se podían oír los ecos de pasos alejándose, era hora de regresar a casa a descansar, mañana empezaba el Carnaval y había que guardar fuerzas para toda una semana llena de celebraciones y espectáculos, aun así en los locales de moda de la ciudad la gente con clase hacia por dejarse ver, jóvenes de alta alcurnia o de importantes mercaderes, vestidos con las ultimas tendencias, aunque fueran estrafalarias y ridículas ante los ojos de la mayoría de personas del Imperio, sentado en la barra, con un cóctel que marcaba tendencia, un hombre observaba a la alocada juventud que allí se agolpaba, con sus ojos buscaba a a aquellos que estuvieran dispuestos a dar un paso mas a sus ya alocados placeres que la vida les podía aportar, dando un suave sorbo a su copa se levanta de su silla para con paso tranquilo acercarse a un grupo de jóvenes con la promesa de un Carnaval lleno de placeres y diversión...



Tras haber recuperado fuerzas durante la comida,Erwin, Ogmund y Nikkit se dirigieron hacia la zona del Palacio para intentar ser atendidos por el Juez Supremo Karl-Heinz Wasmeier, allí tuvieron que presentar la carta que el Alto Hechicero Albrecht Helseher les había entregado para que el Capitán de los Caballeros Pantera accediera a dejarlos pasar, no sin antes haberlo consultado con el Juez, Karl-Heinz Wasmeier de unos 40 años, alto con el pelo castaño y ondulado les observaba desde detrás de un gran escritorio, con una mano aguantando su mentón escucho todo aquello que le tenían que decir, intentando responder  a sus preguntas sin que por ello violara el voto de silencio que tenia a lo que entre los tres Jueces se debatía, aunque como aun miembro del gremio de Hechiceros el nunca iría en contra de los intereses de estos, desconocía quien había sido el origen de la idea de los impuestos a los Enanos, Clérigos y Hechiceros, no sabia si había sido idea de algún Juez, o si esa proposición la había planteado una tercera persona o grupo, aunque el sospechaba pero sin tener ninguna prueba de ello, que quizás los Mercaderes pudieran estar detrás de todo esto.

Sin mucho mas que sacar de aquella conversación se despidieron abandonando el Palacio, poco mas se podía hacer por hoy, salvo entregar la caja y la carta del encargo del señor Mathias Blucher, con la ayuda de 20 peniques de plata contrataron a un mozo para que llevara la caja y la carta a la dirección que figuraba en ella, con una distancia prudencial lo siguieron para comprobar que sucedía y que realmente el mozo hiciera su trabajo, el chico llego hasta la dirección, era una casa de cuatro plantas donde la planta baja parecía haber sido una cerrajería, el chico tras permanecer unos segundos delante de la puerta se dio media vuelta desandando el camino por donde había venido, cuando se volvieron a encontrar les contó que allí no había nadie, es mas el edificio había sido cerrado y signos de Ulric habían ido pintados en los tablones que cerraban la puerta y ventanas.

Con esas noticias se dirigieron a la posada donde cenaron en el comedor privado del dueño Uli Breitner, junto a sus tres trabajadores, la cocinera y otro invitado, un Halfling llamado Addic, mientras cenaba les contó que era músico, venia dos veces al año a la ciudad para tocar durante la Festividad de Shallya, la ultima noche de carnaval los niños de la ciudad se disfrazaban de monstruos y el con la música de su flauta los calmaba y los iba dirigiendo, mientras la gente les iba dando pastelillos y caramelos, para Addic era todo un privilegio el poder ayudara a la Sacerdotisa del Templo de Shallya y a los niños, y con esa historia todos se fueron yendo a dormir.

Al día siguiente desde primera hora ya se podía notar el ajetreo del comienzo del Carnaval, nuestros tres aventureros encaminaron sus pasos hasta la Plaza de los Marciales donde pudieron ver como en ella el Campeón del Graff Dieter Schmiedehammer combatía con aquellos oponentes que  creían que le podían derrotar, lo cual en ese día no ocurrió, de allí marcharon hacía el Gran Parque para inaugurar la apertura de la Fiesta de la Cerveza, y aunque permanecieron en ella hasta la hora de comer no vieron a nadie reseñable, sin tiempo que perder volvieron a la Plaza de los Marciales a presenciar el primer día del Torneo de Tiro con Arco, en el torneo pudieron ver al elfo Allavandrel Fanmaris el Maestro de la Caza junto a Maximillian  Von Genscher  uno de los Comandantes Militares de Middenheim y una docena mas de participantes, el primer día de torneo fue ganado por Allavandrel, desde ahí otra vez desandaron el camino hacia el Gran Parque para acudir al imponente estadio Bernabau para asistir a la Corrida de Minotauros del primer día de Carnaval, no sin antes a causa de la insistencia de Erwin parar a comprar algo para comer y poder saciar el hambre de su compañero, una vez dentro del estadio pudieron presenciar luchas de gladiadores hasta llegar al final del espectáculo, un joven noble necesitado  venido de Altdorf seria el luchador que se enfrentaría al Minotauro, los primeros envistes de la vestía los fue esquivando con cierta gracia y agilidad, pero en un descuido el Minotauro lo corneo lanzandolo por los aires, aporreandolo mientras caía al suelo inconsciente, por suerte los operarios del estadio consiguieron reducir a la bestia y la volvieron a encerrar en la jaula de donde había salido, mientras se llevaban al joven inconsciente a la enfermería con las risas de los espectadores de ruido de fondo, poco a poco la gente iba abandonando el estadio mientras comentaban que mañana el Minotauro lucharía contra un enano y que el Minotauto del tercer y ultimo día de Corridas aun no tenia a nadie como rival, en el tiempo que estuvieron en el estadio pudieron ver que el Campeón del Graff se sentaba junto a los tres Comandantes de la Ciudad a ver las distintas luchas que allí se disputaron.




martes, 13 de marzo de 2018

EL ENEMIGO INTERIOR. EL PODER TRAS EL TRONO. Sesión 5.

Poco a poco las primeras luces del alba iban iluminando la ciudad de Middenheim, poco a poco sus gentes empezaban a hacer sus quehaceres diarios, los artesanos empezaban a abrir sus tiendas y talleres, los mozos hacían los recados que se les había asignado, los sacerdotes empezaban con sus rezos matutinos, mientras en una habitación un hombre se levantaba cansado y atemorizado, sentado en la cama con las manos aguantándole la cabeza meditaba que podía hacer, durante un mes se preguntaba lo mismo todas las mañanas obteniendo siempre la misma respuesta, nada..., no muy lejos los rayos de luz iluminaban un estudio donde otro hombre ojeaba unos papeles , con cara de satisfacción repasaba que todo estuviera en orden, ya faltaba poco para el gran momento, ya casi podía acariciarlo, por fin el poder que tanto deseaba seria suyo..., mientras un hombre antaño poderoso, con sangre Todbringer corriendo por sus venas, languidece lentamente aferrado a su trono observando como sus súbditos iban y venían trayendo noticias y susurrándole consejos al oído...




Erwin, Ogmund y Nikkit dejaron el equipaje en la habitación al cargo de Wanda y intentaron aprovechar lo que les quedaba de tarde, primero encaminaron sus pasos hacia el templo de Sigmar, allí tras ser atendidos por un novicio y tras ver el sello del Gran Teogonista que portaba Ogmund fueron llevados ante el Gran Capitular Werner Stolz, tras contarle lo sucedido en el santuario de la piedra negra y dar gracias a Sigmar por la salud del Gran Teogonista se mostró a ayudarles en lo que pudiera, pero por desgracia su poder en la ciudad era mínimo, con esa promesa de dirigieron al gran templo de Ulric, allí fueron atendidos por alguien de confianza de Ar-Ulric, FranzFassbinder, el cual les comunico que       Ar-Ulric no se encontraba en el templo, tras mucho insistir consiguieron que a primera hora del día siguiente se entrevistaran personalmente con Ar-Ulric, de el poca ayuda pudieron obtener, salvo la certeza del estado de nervios y de angustia en el que se encontraba.




Después de la visita al Templo de Ulric, y tras haber entregado la carta del Gran Teogonista a Ar-Ulric caminaron de nuevo al hostal donde se hospedaban para recoger a Wanda y ir a visitar el gremio de Hechiceros, pero por el camino conocieron a Karl Matthaus, un pilluelo de 13 años vestido con harapos, el cual en su huida de un vendedor de pasteles Halfling se acerco a nuestros Héroes en busca de ayuda, Nikkit se encargo de solucionar el problema pagando el pastel robado a su compatriota y entablo una conversación con el pilluelo, el cual estaba a cargo de otros cuatro compañeros, al final llegaron a un acuerdo, les pago un penique de plata a cada uno para que buscaran por las posadas de la ciudad a Johan y Hans, con la promesa de una corona de oro si encontraban alguna noticia sobre ellos, después de este percance y ya con Wanda entre ellos se dirigieron a la Sede de el Gremio de Hechiceros, en ella Erwin tubo que hacer uso de todo su carisma para que le dijeran al Gran Hechicero  Albrecht Helseher que venían de parte de un buen amigo suyo, Hieronymus Blitzen, ese nombre les abrió las puertas del gremio, haciendo que sus ruegos fueran atendidos, Albrecht Helseher y su guapa ayudante Janna Eberhauer les escucharon atentamente mientras le contaron todo lo sucedido con la piedra de disformidad, , desconocía si la piedra se encontraba entre los muros de la ciudad, si así era estaría a buen recaudo ya que no había habido indicios de su presencia, en cuanto a Gotthard Wittgenstein estaba seguro que no estaba en la ciudad, por lo menos no con ese nombre, les contó como los últimos impuestos dictados estaban debilitando la ciudad, los impuestos sobre Sacerdotes, Enanos y Hechiceros eran desproporcionados, si antes de que terminase el Carnaval no eran retirados  la gran mayoría abandonaría la ciudad dejándola sin apenas  protección, desconocía si Gotthard Wittgestein tenia algo que ver con esto, pero era de vital importancia averiguar quien estaba detrás de los impuestos antes de que acabase el Carnaval y se hicieran efectivos, seguramente el Canciller Sparsam era el responsable de animar al Graf Boris a que firmara el impuesto sobre los Hechiceros para llenar aun mas las arcas, ademas le había realizado proposiciones indecentes a Janna cuando fue a pedirle explicaciones por los nuevos impuestos, también corría el rumor por la ciudad de que el juglar de la corte, el elfo Rallane Lafarel había tenido mucho que ver en el impuesto sobre los Enanos.

Por ultimo les informo que los impuestos habían sido redactados y aprobados  por los tres jueces supremos, habían sido aprobados sin tener unanimidad,uno de ellos había votado en su contra, ese tenia que haber sido Karl-Heinz Wasmeier, el cual antes de Juez Supremo  había pertenecido al gremio de hechiceros, los otros dos jueces eran Joachim Hoflich que tenia fama de ser duro y arisco, y Reiner Ehrlich el cual estaba atravesando una profunda depresión, los jueces se mantenían al margen del resto de gente para ser imparciales, pero Albrecht Helseher les redacto una carta para que pudieran ser atendidos por el juez Karl-Heinz Wasmeier.

Janna Eberhauer les aconsejo que si querían acercarse a la gente que se movía cerca del Graf Boris los diferentes actos del Carnaval eran una buena oportunidad, no lo conocía en persona pero el Juglar de la corte el elfo Rallane Lafarel quizás fuera de los mas asequibles por su naturaleza alegre y vividora, aparte de su conocimiento de la corte, sin mas que decir y con la promesa de Janna de que se verían por el carnaval abandonaron el gremio de Hechiceros camino al Palacio, no sin antes parar a comer y preparar el encuentro con el Juez Supremo.

martes, 6 de marzo de 2018

EL ENEMIGO INTERIOR. EL PODER TRAS EL TRONO. Sesión 4.

Algo iba mal, un escalofrío le recorrió la espalda, de reojo miro hacia detrás donde los cuatro sacerdotes que le acompañaban estaban rezando y ayudando en las ofrendas que allí se iban a realizar, pudo observar como se miraban entre ellos como esperando que algo sucediera, poco antes había escuchado como la puerta del santuario se cerraba con llave, podía levantarse y salir al exterior a pedir ayuda a sus guardias, pero eso arruinaría el propósito de haber venido hasta este lugar sagrado para los cultos de Sigmar y de Ulric, si quería dar una imagen de unidad no seria por culpa suya que eso no ocurriera, con fuerza Yorri XV aferro su bastón de Gran Teogonista mientras seguía rezando a Sigmar para que le protegiera y le diera fuerzas.



Después de la explosión que se produjo en el interior del Santuario hubo unos segundos de confusión,  rotos por los aullidos que emitían tres grupos de renegados siervos de Ulric que cargaban desde el bosque a los Templarios de Sigmar y a quienes con ellos se encontraban, en este caso nuestros esforzados héroes, fue una dura batalla en la que aun siendo superados en numero sus habilidades marciales fueron suficientes para decantar la victoria hacia su lado, no sin antes haber sufrido graves heridas, Erwin y Ogmund  estuvieron a punto de caer en el combate pero consiguieron aguantar de pie.

Erwin junto a Nikkit fueron los primeros que forzando la puerta consiguieron acceder al interior del Santuario, allí pudieron contemplar como todo había sido devastado, aun las llamas danzaban por las paredes y el techo, delante de ellos el cuerpo de uno de los sacerdotes yacía en el suelo envuelto en llamas, mientras los otros tres rodeaban a un tercero con recios ropajes que portaba un gran bastón, a su alrededor se podía apreciar una barrera de protección, todos estaban entonando salmos, por suerte Erwin y Nikkit despacharon con rapidez a uno de los sacerdotes, mientras el Capitán de los Templarios y Ogmund despachaban al otro, el tercero ardió entre llamas azuladas, el sacerdote vestido con recios ropajes se presento como  Yorri, al escuchar su nombre tanto Erwin como Ogmund lo reconocieron, ante ellos tenían al Gran Teogonista, aun no siendo muy devotos el tener a semejante persona delante imponía un respeto enorme, Yorri les fue dando las gracias uno por uno, hasta que cuando llego hasta Erwin no pudo evitar sonreír, al parecer su parecido con alguien de la corte de Altdorf era mas que evidente, y aunque Erwin intento sonsacar a quien se podía parecer Yorri prefirió mantenerlo en secreto, tras darles las gracias por su ayuda y tras haber escuchado los motivos por los que marchaban hacia la ciudad de Middenheim el Gran Teogonista les prometió que indagaría sobre los negocios de Mathias Blucher.



Mientras en la casa que había mas al norte del claro encontraron a los dos sacerdotes de Ulric que allí vivían, habían sido maniatados, sus dos compañeros de Sigmar no habían tenido tanta suerte y yacían muertos, los dos supervivientes contaron como por la mañana habían llegado los renegados y les habían sometido, contaban que el Gran Teogonista no era otra cosa que un Demonio que quería destruir el culto de Ulric y al propio Imperio, preocupado por los acontecimientos el Gran Teogonista les dio una carta para que se la entregaran al Sumo Sacerdote Ar-Ulric, en ella le contaba lo sucedido y lo apremiante de tomar medidas para poner remedio a la situación antes de que que eso ya no fuera posible, había tenido una entrevista secreta con el pero lo había notado ausente, como si otros menesteres le tuvieran ocupado, espereraba que con lo sucedido viera lo apremiante de la situación, también les rogó que acudieran al Templo de Sigmar en Middenheim y le contaran lo sucedido al Alto Capitular Werner Stolz, este les podría ayudar en lo que pudiera, para ello entrego a Ogmund un anillo con su sello personal, sin mas tiempo que perder el grupo de Templarios y el Gran Teogonista montaron en sus caballos para partir en dirección a Altdorf, no sin antes decirles que si necesitan cualquier cosa en Altdorf no dudaran en hacérselo saber.

Nuestros héroes partieron en sentido contrario, sus pasos les llevaron hasta la ciudad de Middenheim, gobernada por el Graf Boris Todbringer, Middenheim es una ciudad que nunca ha sido tomada, erigida allí donde Ulric puso su fuego eterno, encima de un peñasco de 165 metros de altura, fueron los enanos quienes cavaron túneles para poder llegar a su cima y poder construir la ciudad, sus edificios han sido construidos para durar y así llevan mas de 2000 años, los hechiceros también colaboraron con la construcción y la defensa de la ciudad, para acceder a sus cuatro puertas se construyeron cuatro viaductos que en su kilómetro y medio de longitud salvan los 165 metros de altura del peñasco, sus murallas de ocho metros de altura estaban siendo decoradas con banderas para la celebración del conocido Carnaval de Middenheim, el cual comenzaría en dos días,  mientras permanecen en la cola para poder entrar en la ciudad, un hechicero la abandonaba con todas sus pertenecías quejándose de que hasta por respirar les acabarían robando por vivir allí, su enfado y resentimiento eran considerables, también culpaba de ello al avaro Canciller Sparasm, cuando por fin llegaron a las puertas de entrada un grupo de milicianos les preguntaron si eran o habían sido sacerdotes o hechiceros, a Wanda se la llevaron aparte, y tras tomar nota de su aspecto y de su nombre se le impuso el pago de 50 coronas de oro, tanto al entrar como al abandonar la ciudad, así como al final de cada mes, el primer pago cumpliría al acabar la semana de Carnavales, también les aconsejaron evitar la zona Sur de la ciudad y que en la ciudad estaba prohibido portar armas de mas de un palmo de hoja, así que con esas recomendaciones y con el pago realizado entraron en Middenheim, en sus calles se podía apreciar el buen ambiente que había gracias a la proximidad del Carnaval, también había mucha gente, les costo encontrar una posada con una calidad precio aceptable, en Las Armas del Templario encontraron alojamiento para los días que estuvieran en la ciudad, allí dejaron sus pertenencias mientras pensaban que pasos tomar...


martes, 27 de febrero de 2018

EL ENEMIGO INTERIOR. EL PODER TRAS EL TRONO. Sesión 3.

Los pulmones estaban diciendo basta, pedían mas aire mientras sentía como se quejaban dando  punzadas de dolor, corría lo mas deprisa posible, pero le faltaba el aire y sus piernas se quejaban del esfuerzo, tenia que aguantar, un poco mas y por fin llegaría al final de la calle, a la vuelta del almacén que estaba a su izquierda estaba el final de su carrera, solo un ultimo esfuerzo.

Exhausta por el esfuerzo, con el frío aire que corría por el puerto haciendo revolotear sus rojos cabellos pudo ver como  de Kemperbard se alejaba un barco, un barco al que tenia que haber llegado a tiempo, un barco en donde marchaban a quienes su maestro la había mandado encontrar, para darles un mensaje de ayuda, un barco al que habría de seguir..., por suerte un barco estaba siendo cargado y en pocas horas zarparía en esa misma dirección, en el, un hombre grande con unos cuantos kilos de mas y una voz atronadora no dejaba de mirarla desde la cubierta, la miraba con una mirada que de sobra conocía, no tenia mas opciones, debía partir cuanto antes si quería encontrar a las personas que buscaba, cogiendo aire se dirigió hacia el barco mientras con sus ágiles dedos repasaba que todos los ingredientes de sus hechizos estuvieran en la bolsa que llevaba al cinto, esperaba no tener que recurrir a ellos, pero llegado el caso no dudaría en ello...


Los días iban pasando, no paraba de llover y el viaje se hacia monótono, tras haber abierto el baúl y haber leído la carta decidieron que seguirían adelante, contaban con la sorpresa y el haber dado media vuelta para tener una conversación con Mathias Blucher les podría haber traído mas problemas, también decidieron confiar en el Padre Marcus, este escucho atentamente su historia y tras ver los objetos quedo claro que eran simples bagatelas sin ningún valor, los cuales mas tarde fueron arrojados por la borda hundiéndose en el Reik, por desgracia el Padre Marcus no disponía de los medios necesarios para ayudarlos, pero su viaje a Altdorf era a causa de que había sido convocado por el Gran Teogonista para participar en un cónclave a causa de los disturbios que se estaban produciendo en el Norte por el resurgir de los Hijos de Ulric, allí expondría su caso y intentaría ayudarles en lo que pudiera, también les pidió un favor si sus pasos se dirijan hacia Middenheim, a ochenta kilómetros de la ciudad en un claro retirado del camino había un pequeño santuario en el que había vivido de novicio, en el tanto los discípulos de Sigmar como los de Ulric vivían en hermandad, el santuario se había construido guardando una roca negra  que fue usada por Sigmar para defenderse de sus enemigos, y de la cual el Padre Marcus se había llevado una esquirla de la roca, quería que devolvieran la esquirla al lugar del que nunca tenia que haber partido.

Tras realizar el ultimo tramo del viaje y sin ningún contratiempo llegaron a la capital del Imperio, el Padre Marcus les bendijo en repetidas ocasiones y se despidieron cada uno siguiendo su camino, sin tiempo que perder Ogmund se encamino a los barrios bajos de Altdorf para conseguir una copia del sello de los Blucher, para así poder lacrar otra vez la carta, mientras Nikkit y Erwin cambiaron el baúl por uno mas pequeño y averiguaron que mañana una gran caravana saldría hacía Middenheim, eran cuatrocientos kilómetros los que les separaba de Middenheim, todos ellos a través del bosque de Drakwald, por lo que viajar en compañía era la mejor opción, una vez dispuesto y con Ogmund con el sello en el bolsillo se sentaron en la mesa de la taberna para un merecido descanso, fue Nikkit quien se percato de la presencia de Wanda en la taberna, la cual tras verlos mostró alegría, les había estado buscando, Heironymus necesitaba nuevamente de su ayuda, entre las ruinas del castillo Wittgenstein habían encontrado una carta que certificaba que aun quedaba vivo un descendiente, el cual se había asentado en Middenheim hacia unos meses, también había rumores de problemas en la ciudad desde hacia unos meses, quizás podría tratarse a que Gotthard Wittgenstein se hubiera servido de la piedra de disformidad para sus propios asuntos en la ciudad, Heironymus les pedía que intentaran encontrarlo y así poder averiguar si tenia la piedra de disformidad con el, y si estaba influyendo el o cualquier otro en los problemas que había en la ciudad, por otro lado Wanda también les comunico que las ultimas noticias de las que disponían de Hans y de Johann eran de que partieron hace varias semanas en dirección a Middenheim.

Al día siguiente partieron con la caravana hacia Middenheim, por el camino tuvieron algún altercado, pero gracias al ser un grupo numeroso no paso a mayores, también escucharon varios rumores sobre ciertos impuestos que la ciudad estaba cobrando a los sacerdotes, hechiceros y enanos, los cuales fueron corroborados según se iban acercando a la ciudad al ver alguno de estos tres grupos abandonar la ciudad con todas sus pertenencias, también se escuchaban rumores que el Graf Boris Todbringer había dictaminado esos impuestos para preparar la guerra contra el Emperador Karl Franz I, también se decía que este año el invierno seria duro, los lobos cada vez se acercaban mas a las poblaciones.

Como les había dicho el Padre Marcus a unos ochenta kilómetros de Middenheim vieron como una piedra marcaba el camino hacia el santuario, la piedra tenia los símbolos de Sigmar y de Ulric, uno a cada lado de la piedra, el de Sigmar había sido golpeado con una maza hasta desfigurarlo, desviándose por el camino y tras haber andando medio kilómetro, el camino desemboco en un claro en el que pudieron ver el santuario que buscaban, detrás de el un río atravesaba el claro para volver a perderse en la espesura del bosque, mas al norte casi al linde del bosque una casa alargada hacia de vivienda para los sacerdotes encargados del cuidado del santuario, alrededor del santuario seis guardia de brillantes armaduras blancas con un corazón ardiente en su pecho custodian las puertas del santuario y los siete caballos apostados en un lado de la edificación, Erwin reconoce que son Caballeros de la Orden del Corazón Ardiente, Templarios de Sigmar, los cuales tras hablar con ellos les dicen que tendrán que esperar a que termine una ceremonia privada para poder tener acceso al santuario, mientras hablaban Erwin se percata de que la persona que venia con los caballeros entro al santuario con cuatro sacerdotes de Sigamr, cuando el Padre Marcus les había dicho que allí convivían dos sacerdotes de Sigmar y dos de Ulric, tras comunicárselo al Capitán de los Caballeros las dudas hicieron mella en el y mientras se giraba para ordenar a uno de sus hombres que entrara a comprobar que todo estuviera en orden, una explosión proveniente del  interior del santuario hizo temblar el suelo haciendo que  las vidrieras saltaran por los aires en mil pedazos...






martes, 20 de febrero de 2018

EL ENEMIGO INTERIOR. EL PODER TRAS EL TRONO. Sesión 2.

La mañana ya estaba bien avanzada, un hombre elegantemente vestido caminaba por el puerto frotándose las manos como quien se quiere quitar el frío, minutos antes había cerrado un trato con un insignificante capitán de barco, un mercader de pelo de caballo, un trato que a ojos de cualquiera seria insignificante, pero que para sus futuros intereses podría ser crucial, si su instinto no le fallaba, como nunca le había ocurrido, por tres pasajes para Altdorf obtendría grandes beneficios, las puertas del lejano Norte parecían que estaban mas cercas, con aire ausente y una gran sonrisa en la cara el hombre se volvió a frotar las manos pero esta vez la causa no era el frío, si no por el trabajo bien hecho, grandes cambios se avecinaban en el Imperio, y el estaba dispuesto a no dejar pasar la oportunidad que se le brindaba....



Ya avanzada la noche las llamas de la barcaza fueron por fin apagadas, la barcaza seguía a flote, pero los daños eran cuantiosos, poco mas se podía hacer durante la noche así que apesadumbrados por lo ocurrido nuestros tres aventureros se dirigieron a la Taberna el Cuello del Cisne, en ella varios de los comerciantes que allí se hospedaban y a los que habían conocido la noche anterior les acogieron con diferentes muestras de compañerismo ante lo ocurrido, tras darles ánimos y intentar mitigar sus penas con alguna que otra copa el tema de conversación fue derivando a la fiesta del Señor Matthias Blucher.

A la mañana siguiente, a primera hora inspeccionaron lo que quedaba de su barcaza, los daños eran cuantiosos, así que encaminaron sus pasos hacia los almacenes Blucher, allí era donde la noche anterior los había emplazado Matthias Blucher, estaba consternado por lo ocurrido, se había perdido toda la carga, nadie sabia o había visto nada, pero movería sus propios contactos para intentar averiguar quien estaba detrás de todo esto, también en cierta medida lamentaba lo ocurrido con la barcaza y se sentía en deuda con Erwin, Ogmund y Nikkit, así que les ofreció un trabajo, la mitad de lo acordado del viaje a Mariemburgo por llevar un arcón a Middenheim antes de que comenzara el Carnaval, y así con ese dinero se podrían arreglar los desperfectos de su barcaza, pero nuestros aventureros aun conservaban el contrato en el que claramente se podía leer que el responsable de reparar los desperfectos del barco era la familia Blucher, Matthias tras releerlo varias veces no tubo mas remedio que admitir que así era, estaba escrito y firmado así que se haría cargo de los daños que había sufrido la barcaza, Erwin, Ogmund y Nikkit tras meditarlo también accedieron a hacer el transporte del arcón a Middenheim, dos barcos zarpaban al día siguiente hacia Altdorf, el del gordo y mal hablado Alex Eisen, y el de Uairi Roddy un comerciante de pelo de caballo, tras haber tenido Nikkit una pequeña diferencia con Alex Eisen,  decidieron que viajarían hasta Altdorf con Uairi Roddy, se lo notificaron a Matthias para que se encargara de los tramites y del pago, mientras ellos visitaban la ciudad para reponer sus equipos perdidos en el incendio.

Al día siguiente, antes de mediodía por fin ponían rumbo hacia la capital del Imperio, justo antes de soltar amarras, al barco se le unieron tres nuevos pasajeros, tres sacerdotes de Sigmar, el padre Rolf y el padre Martin,  veinteañeros con torsos y brazos fuertes, y un tercero de mediana edad con cara de bonachón, el padre Marcus,  los dos jóvenes novicios portaban espadas al cinto como si con ellas quisieran proteger algo o ha alguien, provenían de un monasterio cercano a Dunkelberg, Nikkit entablo cierta amistad con el padre Rolf y el padre Martin averiguando que se dirigían a una reunión importante del padre Marcus en el templo de Sigmar en Altdorf, era la primera vez que ambos salían del monasterio y sus alrededores, les costaba esconder la emoción que sentían de poder vislumbrar las maravillas de Altdorf, el padre Marcus permanecía la mayor parte del tiempo bajo cubierta enfrascado en la lectura de un gran libro, aunque ello no le privo de sentir la perdida de fe en Ogmund y movido por ello tuvo un acercamiento hacia el, ofreciéndole su apoyo por si necesitaba hablar como amigo o como confesor...

Tras varios días de viaje tanto Ogmund, Erwin y Nikkit decidieron abrir tanto el arcón como la carta que se les había entregado, en el arcón no encontraron nada importante, una urraca disecada, una vaina de espada oxidada, una concha de mar grande y un manto de un peregrino cubierto con parches de santuarios de todo el Imperio, pero en cambio la carta si que desvelo oscuras intenciones, tras leerla varias veces pudieron entender que los objetos del arcón no valían nada, que en realidad la mercancía que debía llegar a Middenheim eran ellos tres, para quien o que...

martes, 13 de febrero de 2018

EL ENEMIGO INTERIOR. EL PODER TRAS EL TRONO. Sesión 1.

La noche caía inexorable sobre la ciudad de Kemperbad, poco a poco sus gentes se refugiaban en sus casas después de una dura jornada de trabajo, pero aun con la fría noche envolviendo todo dos puntos de luz se alzaban sobre la ciudad, uno de ellos era en las afueras de la ciudad, en una gran casa se celebraba una gran fiesta a la que acudían toda la gente importante de la región, en el otro, un grupo de hombres se afanaban por acabar su jornada laboral, con la luz de sus candiles terminaban de cargar una barcaza que mañana partiría con las primeras luces del alba, pero la luz que emitían los candiles se fue empequeñeciendo a causa del fuego que empezó a engullir la bodega de la barcaza, y que poco a poco iba consumiéndolo todo..., mientras, alguien oculto en las sombras observaba como las llamas bailaban de alegría encima de la cubierta...


Después de dos semanas de un merecido descanso en casa del Hechicero Heironymus era hora de partir, Erwin, Ogmund y Nikkit habían casi decidido poner rumbo hacia la ciudad de Marienburgo pero Heironymus les pidió un ultimo favor, necesitaba que lo llevasen tanto a el como a Wanda  a Kemperbad, allí se iba a realizar una reunión secreta con sus colegas sobre lo acontecido en el castillo de Wittgenstein, sin perder mas tiempo al día siguiente emprendieron viaje hacia Altdorf y después hacía Kemperbad, un viaje sin contratiempos ni sobresaltos, tras 11 días de navegar por fin tenían ante si las altas paredes escarpadas de Kemperbad, antes de atravesar las esclusas con palabras de agradecimiento  se despidieron de Heironymus y de Wanda.

Mientras maniobraban para amarrar la barcaza en la zona portuaria dos hombres que allí había les llamaron la atención, parecía que hablaban entre ellos mientras miraban hacia la barcaza, uno de ellos alto y de avanzada edad asintió con la cabeza para acto seguido dirigirse a uno de los almacenes que tenia a su espalda, mientras el otro, un joven de veintipocos años se dirigía hacia la barcaza con una sonrisa en la cara, tras presentarse como Matthias Blucher, un joven alegre y con don de gentes, un importante mercader de esta zona del Imperio, les ofreció que fueran a ver a su camarada Max Wagner, necesitaban un barco como el de ellos para realizar un transporte, y seguro que el negocio les satisfaría con creces,  y así ocurrió, hablaron con el hombre mas mayor, Max Wagner, el trabajo era fácil, transportar una carga de lujosa porcelana venida de Catai hasta Marienbrugo, por ello Max les ofreció 600 coronas de oro, pero visto el poco interés que despertó en nuestros aventureros tubo que subir su oferta inicial hasta 750 coronas de oro para poder cerrar el trato y firmar el contrato, y que mejor forma de celebrarlo que en una buena taberna.

Una vez la barcaza estuvo amarrada en los muelles privados de los Blucher, Ogmund, Erwin y Nikkit se encaminaron hacia la Taberna Cuello de Cisne, de la taberna salia un olor a buena comida y vino peleón, dentro el ambiente era agradable, la taberna estaba muy concurrida de diferentes comerciantes venidos de todo el Imperio, mientras llenaban sus estómagos y refrescaban sus gargantas en ella conocieron a un tipo gordinflón de rudos modales y voz fuerte, Alex Eisen, el cual les contó lo bien que le habían ido los negocios y que pasado mañana partiría hacia a Altdorf desde donde luego se dirigiría hacia Middenheim para disfrutar del Gran Carnaval de la ciudad, y de sus mujeres en especial,  durante la cena también conocieron a Ruairi Roddy, un joven comerciante en un alto estado de embriaguez, el cual creía conocer lo que causo el derrumbe del castillo Wittgenstein, desde los enanos cavando bajo tierra hasta los hombres pez mordisqueando la arena, por suerte para ellos Thierry Ostend un comerciante de la zona se los quito de encima para que siguiera diciendo sus locuras en otro lugar de la taberna.

Sin mucho mas que hacer descansaron en la taberna para al día siguiente dar una vuelta por la ciudad hasta pasado el mediodía que se dirigieron hacia el puerto, esa era la hora en que debería de llegar la mercancía para ir cargándola en la barcaza, allí también estaban esperando un grupo de estibadores comandados por Klaus, un hombre muy corpulento, una vez llegada la mercancía y habiendo sido examinada por nuestros aventureros para ver que en realidad era porcelana se dio la orden para que se empezara a cargar en la bodega, en ese momento Klaus les entrego una carta del señor Matthias Blucher, era una invitación para esa misma noche en su mansión de las afueras, se celebraba el primer aniversario de su boda y se exigía etiqueta para poder asistir, Erwin aun conservaba un par de trajes que podrían valer para tal evento, uno para el y otro para Ogmund, así que con apenas tiempo buscaron una sastrería para poder confeccionar uno para el pequeño Nikkit, una vez los tres estuvieron elegantes se dirigieron dando un largo paseo hacia la mansión de Matthias Blucher.

A la fiesta había asistido la flor y nata de la alta sociedad de Kemperbad como de sus alrededores, incluso gente venida de Altdorf o Nuln, en ella nuestros aventureros estaban como pez fuera del agua, cuando eran presentados a alguien importante y se enteraban que no eran grandes empresarios o no tenían títulos eran ignorados, en la fiesta también se encontraba Luigi Belladona, el cual intercambio unas palabras con Erwin y Nikkit, mientras esto ocurría Ogmundo conoció a Rudolf Meier un mercader de Bohengafen, el cual guardaba un gran resentimiento hacia Matthias Blucher y el hermano de su mujer Karoline, un tal Heinrich Steinhager, desde que se produjo ese matrimonio de un Blucher con una Steinhager habían empezado a acaparar la mayor parte del negocio al Oeste de Altdorf, arruinando a su paso a mas de un pequeño comerciante.

Llegada la medianoche muchos de los invitados empezaron a marchar subidos en sus ostentosos carruajes mientras otros pocos preferían volver dando un fresco paseo a la luz de las estrellas, segun caminaban hacia la ciudad se podía observar un aura anaranjada que emergía de la zona del puerto, segun se fueron acercando el olor a quemado se hizo plausible, hasta que cuando por fin tuvieron a la vista el puerto, sus peores sospechas se hicieron realidad, un barco ardía en el puerto, y ese barco era el suyo, Klaus y los estibadores a su cargo se afanaban en apagar el fuego, un fuego que había consumido la carga que deberían de haber llevado a Marienburgo y que había dejado inservible el barco, cuando el fuego fue apagado por completo también descubrieron que parte de sus pertenencias habían ardido, el fuego había sido provocado pero nadie sabia quien había podido ser el causante, una hora mas tarde el señor Matthias Blucher apareció por el puerto, desolado ante lo que sus ojos contemplaban y obteniendo las mismas respuestas que ellos habían tenido sobre la posible identidad del culpable les invito a que pernoctaran el la Taberna Cuello de Cisne, los gastos correrían por su cuenta, ahora debía atender otras cuestiones y ya mañana hablarían de lo ocurrido...

Con pasos cansados y sin apenas mediar palabra Ogmund, Erwin y Nikkit se encaminaron hacia la taberna, por el camino en mayor o menos medida a su mente acudía la duda de que pasaría ahora con la barcaza y el cargamento que allí se alojaba, quien se haría cargo de todo ello....