domingo, 30 de abril de 2023

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS, Sesión 49

Juro ante Sigmar y Ulric, y en presencia de la compañía aquí reunida, servir a la antigua y noble Orden de los Caballeros Pantera de forma honesta y leal hasta la muerte, cumpliendo las Leyes de la Orden:

  • Servir y proteger al Graf, su familia, sus legítimos sucesores y los funcionarios por él designados hasta la muerte.
  • Rendir un servicio total y sin reservas a mis superiores en la Orden y a aquellos que nombren por encima de mí.
  • No permitir que una persona o cosa que lleve la marca del Caos viva mientras quede aliento en mi cuerpo.

La Orden tiene mi juramento, y sólo la muerte puede romperlo. Todos los aquí presentes son testigos.


El combate había llegado a su fin, Leopold había agarrado a Helmut y con su espada rozándole el cuello hizo que los cinco guardias que aun quedaban de pie se rindieran, mientras tanto Ramkir que aun estaba medio escondido en el bosque sintió algo raro entre la oscuridad de las ramas, a su espalda pudo distinguir el gran cuervo que habían visto el día anterior en la encrucijada de caminos, pero esta vez lo tenia a apenas unos metros, por lo que pudo apreciar que aquel cuervo aunque se movía y lo miraba fijamente en verdad no estaba vivo, de repente de su pico emitió un extraño graznido, y entonces Ramkir dejo de notar su brazo izquierdo, asustado corrió hacia el claro donde estaban sus compañeros gritándoles lo que había ocurrido, pero a la vez que esto ocurría de repente los soldados muertos empezaron a levantarse atacando tanto a sus antiguos camaradas como al grupo de héroes, uno de los soldados cayo bajo la espada de aquel no-muerto mientras los otros cuatro horrorizados huyeron del claro ante la visión de sus antiguos camaradas de nuevo en pie , por suerte Ramkir utilizo su magia para que aquellas criaturas volvieran a descansar en el sueño eterno del que no tendrían que haber despertado, pero sus problemas no habían acabado aun, el cuervo había sobrevolado el claro y junto a él había descendido del cielo un grifo que claramente había sido reanimado con artes nigrománticas, con toda certeza un nigromante debía estar cerca, el grifo ataco con ferocidad a Ogmund, pero este empezó a blandir el Ghal-Maraz, con él no le resulto complicado parar sus golpes, y entre Ogmund y Erwin acabaron con aquella abominación, para después lanzar el martillo al árbol donde estaba el cuervo, un crujido seco se escucho cuando este le golpeo, partiendo al cuervo en varios trozos que cayeron al suelo como un cascara vacía.


Fue Leopold quien lo vio, de la parte oeste del bosque tres hebras negras salieron en dirección a Ogmund, atravesándolo mientras le causaban un gran dolor, Leopold espada en mano corrió en esa dirección mientras volvía a ver otra vez como otras tres hebras negras volvían a salir hacía Ogmund, pero por suerte para él el Ghal-Maraz empezó a emitir una luz que disolvieron aquellos puñales de oscuridad, lo que ocurrió después apenas fueron duro unos segundos, Leopold por fin encontró al causante de todo aquello, una figura alta ataviado con ropas negras y una gran capucha que ocultaba su rostro, y aunque intento acabar con la vida de Erwin la magia le fue esquiva y ya no tuvo una segunda oportunidad para poder intentarlo, su cuerpo cayo inerte al suelo atravesado por las espadas de Leopold y Erwin, cuando lo arrastraron al claro y le quitaron la capucha pudieron ver lo que seguramente seria un humano joven si no fuera por su cara consumida y marchita a causa del uso de la nigromancia, aquel rostro claramente les recordaba a Erwin y a Ogmund a Ondurin Vonreuter, quien tenían delante debería ser su hijo mayor Sothelin Vonreuter, el cual fue al único que no vieron antes de acabar con el resto de su familia y quemar la mansión donde vivían, aquello ocurrió cuando abandonaron a la carrera Bögenhafem, de eso  ya hacía varios años, dejaron que su cuerpo se consumiera en la hoguera mientras rebuscaban en la tienda de Helmut, allí lo único relevante que encontraron fue la nota del mensajero que vieron llegar la tarde anterior, en ella se mencionaba que dentro de dos días se iba a producir una nueva reunión de todas las partes implicadas, que por fin el Graf Boris Todbringer les apoyaría para que Karl Franz renunciara al trono del Imperio y que por fin un verdadero Rey Norteño fuera el elegido para mandar al Imperio, sitiado y sin apoyos al traidor y débil Karl Franz no le quedaría otro camino que ceder ante sus demandas.

Debían decidir como traspasar las líneas de los ejércitos que estaban sitiando al ejercito de Altdorf, disponían de los trajes de los guardias de Helmut por si les servían para algo, pero antes debían decidir que hacer con Helmut, claramente podían sospechar que si era entregado a Karl Franz y este junto al Ghal-Maraz volvía a unificar al Imperio entregaría a Helmut al Graf Boris, no hacerlo solo podría acarrear nuevos enfrentamientos en el futuro, por lo que Helmut tendría que defender su inocencia ante un plebeyo que lo acusaba de la muerte de Ar-Ulric, claramente sin ninguna otra prueba la palabra de un noble valía más que la de un plebeyo, por lo que recuperaría sus posesiones, entre ellas la de su mujer, Ramkir y Ogmund querían juzgar y ajusticiar a Helmut allí mismo, su sentencia era clara, la muerte, pero Erwin no estaba de acuerdo con aquello, sus pensamientos eran entregarlo a la justicia para que fuera juzgado, el matarlo así de esa forma rompía sus votos de caballero, pero quizás más que eso iba en contra de sus creencias, de su honor, de la forma de ver la vida, a fin de cuentas todo el mundo tiene un limite, y si sobrepasa de que sirve todo lo realizado hasta entonces, quizás y solo quizás el Caos habría vencido..., pero y Leopold, sin duda la muerte o la vida de Helmut era a quien más le podía afectar, ya sea directa o indirectamente , pero en todo momento había permanecido apartado, casi sin entrar en la discusión que mantenían Ogmund y Ramkir con Erwin, una discusión que poco a poco iba subiendo de intensidad y que no parecía que fuera a llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes, la  tensión era más que palpable, si no fuera por todo el tiempo que llevaban juntos la discusión podría haber acabado de una forma más violenta,  por lo que antes que aquello fuera a más decidieron llevarse a Helmut atado y amordazado, tenían unas horas para pensar y ver que decisión tomar, aunque pasado ese tiempo el dilema seguiría siendo el mismo....



domingo, 2 de abril de 2023

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 48

Un graznido se escucho en el ahora silencioso bosque, un hombre muerto, y sobre él un cuervo completamente negro picoteaba sobre el rostro de aquel cadáver, arrancándole sus ojos...

Simbólicamente, los cuervos son un símbolo de la muerte y el proceso de transformación del mundo físico al espiritual. Sin embargo, en el lenguaje espiritual, la muerte no significa el acto físico de morir; más bien la muerte representa cambio, transición, transformación, y nuevos comienzos .

Si bien los cuervos representan la muerte y la agonía, esto también abre el camino a nuevas oportunidades y formas de crecer y evolucionar. El acto de morir representa la muerte del ego y la identidad superficial, y un recuerdo de la esencia más elevada,  representando el final y la separación de un estado del ser que conduce al comienzo de una existencia espiritual superior. A menudo, este puede ser un período difícil y desafiante, lleno de dolor, pérdida y agitación. Es por eso que los cuervos generalmente se asocian con energía negativa o de mal augurio. 




El camino estaba claro, debían viajar lo más rápido posible al Norte, a Delberz, y que mejor que seguir el gran camino que hacía allí discurría, siempre pegados a uno de sus lados por si debían esconderse en el bosque, y así les ocurrió a lo largo de ese día, una patrulla de seis jinetes galopaban en dirección Sur, eran seis soldados con los emblemas de Hochland, por suerte para ellos no fueron detectados y cada uno de los grupos siguió su camino sin problemas, pero antes de mediodía divisaron una carreta que había tenido algún percance y que su propietario estaba intentando arreglar, con cautela se acercaron hasta ella, quedaba claro que el hombre viajaba con su mujer y sus dos hijas, en la carreta llevaba todo lo que había podido cargar antes de huir de la guerra que se libraba en las inmediaciones de Delberz, el hombre en cuanto se percato de su presencia saco un viejo y oxidado trabuco con el cual les apunto, pero su nerviosismo era más que notable, más aun cuando reconoció a Leopold como soldado de Middenheim, les costo pero al final consiguieron tranquilizarlo prometiéndole que le ayudarían con la rueda estropeada, y así lo hicieron, pero mientras estaban en ello Ramkir sospechaba que algo escondían, el nerviosismo de toda la familia y las miradas de reojo que echaban a la parte trasera del carro no eran muy normal, y en un momento de distracción con un fuerte golpe consiguió que el trabuco cayera al suelo, lo que escondían en el carro a parte de sus posesiones era el cadáver de un soldado de Middenheim, pero no de uno cualquiera, en su librea portaba la heráldica de Helmut Todbringer...

El hombre temeroso por lo que les pudiera ocurrir a él y a su familia les conto lo ocurrido la noche anterior, habían encontrado un claro al lado del camino donde poder pasar la noche, pero antes de anochecer un grupo de soldados llegaron y acamparon cerca de ellos, eran soldados de Middenheim, en un principio nada ocurrió, se les veía contentos, celebrando con bebida que por fin que el Graf de Middenheim se uniría a los ejércitos del Norte para por fin reclamar el mando del Imperio, pero justo cuando ya se disponían a dormir uno de los soldados abandono su campamento y fue a visitarlos, estaba muy ebrio, en cuanto vio a la mayor de sus hijas no aparto sus ojos de ella, hasta que se abalanzo sobre su presa, en el forcejeo de su padre con aquel soldado este recibió un golpe fatal causándole la muerte, con miedo a lo que pudiera pasar cuando sus compañeros vieran el cadáver lo escondieron dentro de la carreta, y antes del alba emprendieron viaje hacía el sur...

El grupo termino de reparar la carreta mientras otros escondían el cadáver en el interior del bosque, el buen hombre no dejo en ningún momento de agradecerles lo que estaban haciendo y de que no le hicieran ningún daño a él y su familia, y así separaron sus caminos, aquella familia hacía un futuro incierto y ellos en busca de aquel grupo de soldados, al cual como bien les había informado aquel hombre los encontraron acampados en un lado del camino, pero antes de tomar una decisión querían asegurarse quien estaba allí, fue Leopold el que con cautela se acerco lo suficiente echar un vistazo, eran un grupo de doce soldados, los cuales estaban comandados por Helmut Todbringer, aunque nadie lo pudo ver, varias emociones recorrieron el rostro de Leopold, aquel hombre había maltratado y humillado a su madre y hermanas, pero bien sabía que por mucho que hubiera intrigado contra el Graf su sangre era real, y eso lo hacía intocable, en ese momento en su cabeza se producía una lucha, por un lado la sed de venganza por su familia, pero por otra su deber como Caballero Pantera, sus votos le obligaban a defender con su propia vida al Graf o a su familia, y la sangre del Graf corría por las venas de aquel hombre..., en el tiempo que estuvo observando el campamento un soldado de Hochland llego por el camino del Norte, regresando por donde había venido después de permanecer unos momentos con Helmut.


A medianoche se produjo el ataque, Ramkir permanecía en el interior del bosque lo suficiente cerca del claro para no ser visto y el poder ver lo que allí ocurría, sus bolas de fuego se encargaron de hacer arder las tiendas de los soldados, mientras el resto cargaba primero contra los guardias y una vez cayeron estos sobre los hombres que salían de las tiendas en llamas, la mitad de los soldados habían sucumbidos a sus ataques y Helmut al salir de su tienda se vio avasallado por los ataques de Erwind y Leopold, lo cual hizo que tirara su espada al suelo y levantando los brazos se rindiera, Leopold lo tenia delante, indefenso, a su merced, era el momento de rendir cuentas, pero su honor y lealtad al juramento dado gano la batalla del conflicto interno que le atormentaba, en el ultimo momento giro su espada y golpeo a Helmut en la cabeza con la parte plana, el fuerte golpe hizo que Helmut aturdido cayera al suelo......

viernes, 17 de marzo de 2023

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 47

Una oscura habitación, fuera el murmullo de las calles de Altdorf, en esa oscura habitación dos muchachos habían dibujado un pentagrama en el suelo, en sus manos un libro lleno de garabatos, en sus cabezas locuras de jóvenes, una oscuridad empezó a formarse dentro de aquel pentagrama mientras uno de los muchachos no paraba de entonar los salmos de aquel oscuro libro, esa oscuridad su fue moviendo abrazando al otro muchacho hasta desparecer, momentos más tarde un muchacho salía de aquella medio abandonada casa, mientras otro quedaba tumbado en el suelo en medio de un charco de sangre y con extraño libro agarrado entre sus rígidos dedos...



La batalla que se produjo con él dragón fue épica, rozando la tragedia en varias ocasiones, pero no estaba escrito que allí fueran a sucumbir, aquel temible ser realizo una pasada por encima de sus cabezas rociándolos con una especie de gas que expulso de su boca, para acto seguido descender hasta la posición de Ramkir, con el batir de sus grandes alas había tirado al suelo al propio Ramkir y a Ogmund que también estaba cerca, con sus zarpas lanzo a un lado a Ramkir para acto seguido apresarlo entre sus afilados dientes, y creyéndolo muerto lanzarlo por el aire, su cuerpo inerte voló hasta caer lejos del combate, aunque por suerte para él aun estaba con vida, el siguiente objetivo del dragón fue Leopold, el cual sufrió por dos veces las embestidas de aquel ser, en una de ellas fue lanzado con violencia sobre el montículo de piedras de Yodri, aquel golpe hubiera partido las piernas de cualquiera, pero o bien el cinturón enano que portaba o bien el propio Yodri amortiguaron aquel golpe, pero si a algo le tenía miedo aquella terrible criatura era al martillo que portaba Ogmund, el Ghal-maraz, y ese miedo fue lo que salvo a Erwin de acabar entre su fauces, cuando ya lo tenia a punto de darle el golpe de gracia alejo su cabeza ante las arremetidas de Ogmund, haciendo que su dentellada fallara y mordiera el aire que Erwin tenia delante, y al final entre todos le fueron dañando con distintas heridas hasta que Ogmund le asesto el golpe definitivo mientras el dragón emitía un ultimo rugido de rabia antes de caer muerto.







Sin apenas tiempo para recuperarse pudieron ver como un cometa de dos colas surcaba el cielo en su dirección, y mientras pasaba por encima de sus cabezas la luz se fue haciendo más intensa, hasta volverse casi cegadora, para de golpe desaparecer, en ese momento pudieron ver a un humano de rubios cabellos y  ataviado con una brillante armadura al lado de la tumba de Yodri, todo sus ser irradiaba una suave luz, levanto uno de sus manos señalando hacía el Norte, mientras en sus cabezas se formaban imágenes de ejércitos que se preparaban para luchar, después les hablo diciéndoles que habían despertado un gran mal que el martillo había estado custodiando, y que debían llevar el martillo lo más rápido posible al Norte, a Delberz,  tras aquello la figura se desvaneció y volvieron a ver al cometa de dos colas alejarse en dirección Oeste, tenían que encontrar una forma de intentar llegar cuanto antes a las tierras de Imperio, pero de momento su camino les llevo a desandar lo andado hasta llegar aquí, deberían llegar al Valle Oculto de los elfos, allí podrían abastecerse de alimento y ver que opciones tenían.

En el Valle Oculto Melandir les recibió como amigos, aunque Leopold fue visto un poco diferente a causa de los objetos enanos que portaba, allí pudieron comer y recuperar fuerzas, y también pudieron solucionar su apremio por llagar cuanto antes a Delberz, en el valle vivían un grupo de Pegasos, estos no respondían ante nadie y eran libres de elegir sus jinetes, aunque Melandir hablo con su líder y este accedió a llevarlos cerca de su destino, al día siguiente fueron ensillados con sillas especiales para que no se cayeran de sus monturas y con las alforjas llenas y despidiéndose de forma definitiva de Melandir emprendieron viaje por los cielos del Viejo Mundo, durante diez días volaron hasta llegar a unos cuatro días de su objetivo, allí los Pegasos descendieron, habían captado el olor de la guerra y ya no seguirían adentrándose más, con un gesto de su cabeza su líder de despidió y volaron en dirección contraria. Aún quedaban un par de horas para anochecer, frente a ellos el camino principal seguía hacia el Norte y un camino secundario se internaba a lo que seguramente seria un pequeño asentamiento, un pequeño hilo de humo así lo atestiguaba, y en ese camino Leopold vio un gran cuervo negro muy parecido al que había visto en el Valle Oculto, aquel cuervo se le quedo mirando mientras lanzaba un graznido y volando se adentraba unos metros en el camino, para volver a posarse sobre otra rama y volver a graznar, que podía significar aquello..., pero no sabían que gente podría haber por aquel lugar ni de que bando estarían, por lo que decidieron seguir hacia el Norte intentando llegar cuanto antes a Delberz.




sábado, 11 de marzo de 2023

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 46

"Poderoso es Sigmar, que salva a un rey Enano de la deshonra. ¿Cómo puedo recompensarle? Un martillo de guerra, un martillo de hierro, que cayó del cielo con dos lenguas de fuego.                        De la Forja de los Dioses. Trabajado por Herreros Rúnicos, Ghal-Maraz llamado."



En cuanto entraron en aquella sala ambas estatuas de guerreros enanos se movieron, se desplazaron hasta ponerse delante de la doble puerta, una voz con un retumbar profundo como truenos distantes salió de sus bocas, -¿Quién viene y pide el derecho de acceder?, tras varios intentos fracasando por fin dieron con la frase correcta para que aquellos guardianes pétreos se apartaran a un lado dejándoles el paso franco, las puertas se abrieron sin apenas dificultad, ante ellos encontraron otra sala más pequeña, a ambos lados se encontraba una puerta, y delante de ellos al otro extremo de la sala una doble puerta también de un extraño material negro, lo que más le llamo la atención era que todo estaba en perfecto estado, como si el tiempo no hubiera pasado en aquella estancia, un frio sobrenatural les envolvió en cuanto penetraron en ella, lo que ocurrió a continuación apenas se produjo en unos pocos segundos, Erwin camino al otro extremo para abrir las puertas negras, pero cuando casi estaba apunto de tocarlas algo en su interior le hizo retroceder, mientras el resto del grupo se había quedado cerrando las puertas por donde habían accedido, un susurro empezó a crecer en la estancia, aumentando su intensidad hasta desaparecer de golpe, un susurro que Leopold reconoció como khazalid, y de repente el fantasma del Maestro del Saber Wulfan Merglord se materializa delante de ellos, empezando a gritarles que estaba maldito y que si no escapaban él mismo acabaría con ellos, todo ello acompañado con los ojos y la cara completamente desencajada de un loco, a su vez todos los objetos que había en la sala cobraran vida volando en dirección de los aventureros, incluso los enanos de los bajorrelieves de las paredes empezaran a cobrar vida, por suerte Erwin y Ogmund se centraron en acabar con el espíritu de Wulfan con rapidez, ya que Ramkir esta vez no les podía ayudar, había intentado manejar los vientos de la magia, pero un gran dolor se había apoderado de su mente dejándolo indefenso, Leopold se defendía como podía de todos los objetos que intentaban atacarle, pero en cuanto Erwin y Ogmund acabaron con Wulfan los objetos cayeron inertes al suelo, y los enanos de los bajorrelieves se convirtieron en polvo.

Tras recuperarse investigaron las habitaciones de los lados, una había sido destruida a conciencia, la otra aunque también estaba destruida si que pudieron rescatar un libro sobre el arte de la metalurgia y las ultimas paginas del diario de Wulfan, ante ellos solo quedaban las puertas que Erwin no se había atrevido a tocar, pero Ramkir se tomo a la ligera aquello y intento abrir aquellas puertas, pero en cuanto las rozo sintió como era rechazado, un gran dolor recorrió todo su cuerpo haciéndole retroceder atemorizado, y aunque intentaron buscar alguna frase que abriera aquellas puertas no obtuvieron ningún éxito, por lo que decidieron que fuera Leopold quien lo volviera a intentar, por alguna extraña razón entendía el idioma khazalid y quizás aquello sirviera de algo, temeroso avanzo hacía aquellas puertas y despacio acerco su mano a la puerta, en cuanto las rozo sintió una sensación de calidez, y de repente las puertas se abrieron suavemente, ante ellos podían contemplar un gran sala de un extraño material negro, la sala estaba iluminada de una extraña luz que venia de todas partes y de ninguna, en el lado opuesto a la puerta, la pared había sido destrozada, como si hubiese sido golpeada con un martillo desde el otro lado, pero el golpe era como si se hubiera congelado en en el tiempo en el momento de su ruptura, faltando solo la zona central del impacto del que se podía ver una luz malsana latiendo, un gran círculo de runas y símbolos mágicos marcaban los limites exteriores del daño sufrido en la pared, las grietas de aquel golpe acababan en el círculo de runas, que como observo más tarde Ramkir pertenecían a un hechizo mágico demoniaco, que no había sido terminado, pero la naturaleza del hechizo era un misterio para él, pero si algo en verdad les dejo sin palabras fue lo que había suspendido en el aire, parecía imposible que de verdad existiera, pero allí estaba ante sus ojos, el Ghal-maraz, el Rompecráneos, el martillo de Sigmar Heldenhammer, tan poderoso que todos podían sentir como latía su energía mágica.


Lo tenían a su alcance, tras muchas penurias pasadas y con poca o ninguna esperanza de que llegara este momento, pero allí estaban, y aunque estaban seguros que cuando lo cogieran lo que allí estaba vigilando seria liberado no les tembló el pulso, con solemnidad Ogmund estiro sus manos ante aquella reliquia del Imperio, era imposible encontrar palabras para describir las sensaciones de tenerlo en sus manos, pero pronto tuvieron que dejar de pensar en aquello, ya  que al coger el Ghal-maraz se escucho un tremendo crujido y la zona de pared dentro del círculo de runas cayo sobre la estancia, dejando ver lo que parecía ser un negro túnel circular, primero un tremendo aullido surgió del túnel como un vendaval, acompañado de un hedor de muerte y abandono, y poco a poco una luz multicolor se fue acercando por el túnel, y aunque en ello les fuera la vida nuestros héroes estaban dispuestos a plantar cara a lo que de allí emergiera, pero ante lo que venía por el túnel poco podían hacer salvo correr, Ramkir se dio cuenta casi cuando ya lo tenían encima, ante ellos venía un mar de materia del Caos pura, que engullía todo a su paso, corrieron con todas sus fuerzas hasta llegar al embarcadero, y de allí hasta las escaleras que subían al siguiente nivel, pero las escaleras les parecieron que se hacían interminables, hasta que por fin aparecieron donde menos esperaban, no llegaron al segundo nivel de Kadar-Khalizad, aparecieron en la cueva de Yodri, tras ellos las escaleras desaparecieron, la cueva no estaba como la habían dejado unos días atrás, las cajas estaban rotas, el fuego apagado, el agua del manantial estaba turbia, y el cuerpo de Yodri yacía a unos metros de la entrada, su cuerpo estaba retorcido con sus piernas en una ángulo imposible, los huesos se le veían a través de las heridas de su pecho y abdomen, pero aún conservaba un halito de vida, cuando sintió como se le acercaban pudieron escuchar su débil voz, -No está mal... para ser humanos-, sus pequeños dedos intentaron moverse hacía los de Leopold sin conseguirlo, pero Leopold dándose cuenta le cogió la mano intentando estar con él en aquellos últimos momentos, en un débil susurro les conto como su amigo el dragón le había atacado dejándolo moribundo, y antes de exhalar su ultimo aliento les pidió que lo enterraran arriba de la montaña, donde había construido su tumba.


Cuando salieron fuera de la cueva pudieron respirar el aire fresco de la noche, una noche iluminada y llena de estrellas, bordeando el gran saliente encontraron unas pequeñas escaleras talladas en la montaña desde las que llegar hasta la cima de la montaña, una vez arriba un montón hueco de piedras marcaba el lugar donde Yodri deseaba ser enterrado, y con solemnidad allí enterraron lo que quedaba de su maltrecho cuerpo, pero mientras cada uno estaba absorto con sus propios pensamientos empiezo a notarse  un fuerte ruido acompañado con rachas de aire, hasta que de repente vieron como un enorme dragón subía por el lateral de la montaña hasta recortarse en el cielo estrellado por encima de sus cabezas, con claridad distinguen el dragón que vieron en la gran sala del primer nivel de la fortaleza enana, pero su cuerpo esta cambiado, todo su cuerpo estaba lleno como de vetas negras, incluso sus ojos de reptil eran negros como pozos sin fondo, tras dar dos vueltas en circulo emitió un rugido terrorífico y recogiendo sus enormes alas cayo en picado sobre ellos...

martes, 14 de febrero de 2023

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 45

 Poco a poco el silencio y la tristeza que recorría aquellas estancias de Kadar-Khalizad se fue adueñando de los cuatro intrépidos aventureros que en ella se habían aventurado, aunque ellos apenas se pararon a pensarlo la melancolía se reflejaba en sus rostros, el silencio daba paso a que los pensamientos mas recónditos salieran a flote, la cara de Ogmund reflejaba su propia lucha interna por no caer en el pesimismo de sus ideas, todos estos años intentando buscar un final que nunca llegaba, y si ese final no existía..., Erwin encaminaba la marcha, como casi siempre, su brazo nunca había flaqueado, nunca había dudado, -pero cuantas muertes había causado?, muchas de ellas se lo merecían, pero quizás no todas, pero él ya no sentía compasión por esas vidas, donde se había quedado el Erwin que si tenía esos sentimientos..., Ramkir jugaba inconscientemente con sus dedos, para él junto a su inteligencia lo eran todo, pero cada vez sentía que el peso sobre sus hombros era mayor, tenía la certeza que sus compañeros dependían de él para conseguir lo que habían venido a buscar, pero ya les había fallado dos veces, debería estar muerto, pero el destino no lo había decidido así, tenía otra oportunidad, pero y si volvía a fracasar, y si no estaba preparado para lo que estuviera por venir..., pero quizás quien más estaba sufriendo era Leopold, cerraba el grupo, se sentía agotado, casi arrastrando sus pies, los últimos encuentros con aquellas criaturas fantasmales le habían dejado agotado, aquello le había traído el recuerdo de su madre, la había dado por perdida, su encuentro fue algo tan inesperado que apenas había tenido tiempo para decirle todo lo que sentía y todo lo que la había echado de menos, y ahora estaba en aquel lugar, quizás en lo que sería la tumba de todos ellos, la había encontrado y ahora la podría perder para siempre, no volver a verla, aquella idea y el saber lo que le podría pasar si fracasaban le producía un gran dolor allí donde Ogmund no podía curarlo con sus oraciones...



El combate con aquel elemental de piedra fue duro, los golpes de la espada de Leopold rebotaban, mientras que Ramkir tenía que recurrir a todo su poder para intentar que saltaran trozos de piedra de aquel ser, pero los golpes del martillo de Ogmund junto al mandoble de Erwin si que lo iban debilitando, hasta que por fin se desplomo en el suelo deshaciéndose en pedazos, eliminado el peligro terminaron de inspeccionar el templo, en las cámaras traseras encontraron un cinturón y una espada de manufactura enana, ambos con varías runas talladas, las cuales otorgaban ciertos poderes a su portador, Leopold fue el elegido para llevarlas, aunque la espada de momento no la usaría ya que una de sus runas podría anular la magia de Ramkir, las dos siguientes horas las dedicaron a ordenar el templo y enterrar los huesos del enano que habían recuperado debajo de los escombros de la columna derruida y de los enanos que había en el cementerio, tras aquello pudieron ver como los espíritus de aquellos muertos regresaban a sus tumbas para el merecido descanso eterno.

Leopold estaba muy cansado, el encuentro que tuvieron con los espectros lo había dejado muy debilitado y apenas le quedaban fuerzas, decidieron descansar un día completo con la esperanza que recuperara algo de energía, así también Ogmund podría limpiar y tratar el oído de Erwin, aunque por desgracia para él, el daño ya estaba hecho, ese oído ya no se volvería a recuperar del todo, tras aquel largo y tedioso descanso en el que sus pensamientos más tristes les hicieron compañía por fin se volvieron a poner en marcha, su primer objetivo fue probar a abrir la puerta que no habían podido abrir, probaron con el nombre de Sigmar, pero no ocurrió nada, pero en cuanto pronunciaron el nombre del Dios enano Grungni estas se abrieron silenciosamente, en su interior una habitación vacía salvo por una losa de piedra que había en el suelo, debajo de ella destaparon una escalera de caracol que descendía, descendía hasta unas rejas negras que por su estado no notaban el paso del tiempo, estas estaban trabadas por una gruesa barra con cuatro cerraduras, por suerte las cuatro llaves negras que llevaban sirvieron para poder abrir aquella reja, un camino les llevo hasta un pequeño embarcadero, un rio subterráneo de aguas bravas discurría delante de ellos, junto al embarcadero una barca de piedra se mantenía inmóvil sobre el agua.


Con cierto recelo se fueron subiendo a la barca, pero aquella no se movió ni un centímetro, pero al pronunciar otra vez a Grungni esta empezó a desplazarse, con un ritmo lento navego sobre 15 minutos hasta pararse en otro embarcadero, donde otro tramo de escaleras volvían a descender aun más en la montaña, dando lugar a una gran sala llena de estalactitas, en alguna de ellas se podían ver reflejadas las caras de enanos gritando, con cautela empezaron a bordear la sala para intentar llegar al corredor que había en el otro extremo, por el camino varías de aquellas estalactitas se desprendieron del techo impactando por suerte sobre sus escudos, los cuales quedaron inservibles ya que se deshicieron, tras aquella sala anduvieron por un sinuoso corredor que cada vez se estrechaba más, hasta por fin  llegar a una sala cuadrada, en ella al fondo había una puerta de dos hojas idénticas, fabricadas con algún extraño metal negro y con un detalle asombroso, mostrando en sus relieves a guerreros enanos, flanqueando las puertas había dos estatuas de dos guerreros enanos...



Tanto Ramkir como Ogmund pudieron sentir que muy cerca de allí había un gran poder, incluso Leopold y Erwin tenían una sensación extraña, su sexto sentido les alertaba de algo extraño...

viernes, 27 de enero de 2023

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 44

Una luz, aquello era el tenue color de una luz, cuanto tiempo había pasado sin ver algo parecido, apenas lo recordaba, solo la oscuridad más absoluta le había acompañado todos estos años. Aunque su cuerpo era traslucido no dejo de esconderse para ver quien o que venía al templo, un grupo de cuatro hombres, pero uno de ellos era especial, apenas podía recordar los días de antaño, pero quizás tenía ante si a aquel que ya vino en sus momentos más difíciles, su pelo y ser amigo de los enanos se lo confirmaba...


Por suerte para el grupo decidieron permanecer en el pasillo y no entrar a la estancia, los dos espíritus enanos se dirigieron hacía ellos pero al parecer no podían ir más allá de la estancia, aunque Ogmund intento comunicarse con ellos esto no resulto, sus caras mostraban tanto odio que dudaba que fueran capaces de escuchar, cerraron la puerta tras de si y continuaron por el pasillo, la siguiente puerta les fue imposible abrirla, su cerradura estaba echada y protegida mediante magia, Ogmund probo a golpearla pero pronto desistió al recibir un fuerte dolor al golpearla, en ese momento Mankir volvió a aparecer instándolos a abandonar el lugar, pero viendo que sus palabras no surtían efecto les informo que lo que buscaban estaba en el cementerio que estaba al Noroeste, tras sus palabras igual que había aparecido desapareció, con rapidez desandaron el camino y se encaminaron hacía esa parte del complejo, no les resulto muy complicado encontrar la zona del cementerio, el lugar parecía que había sido saqueado y vandalizado, lápidas rotas, huesos esparcidos por el suelo y los frescos de las paredes rotos, pero cuando estaban empezando a buscar varios esqueletos empezaron a levantarse para ir hacia ellos, pero eso no fue todo, de las lápidas salieron dos espectros y dos apariciones, y varias figuras de Mankir empezaron a parecer por el lugar, el combate fue duro, Leopold sufrió los toques helado del espectro y de la aparición que se abalanzaron sobre él, mientras Ogmund y Erwin se encargaban de los esqueletos, Ramkir por suerte pudo hacer acopio de los vientos de la magia y eliminar al otro espectro y aparición que se habían formado a su alrededor, si tenían alguna duda de si Mankir les había mandado a una emboscada pronto se les aclaro, Mankir haciendo uso de su bastón rúnico hizo que la tierra se abriera para que de su interior saliera un tumulario del que se encargaría Erwin, pero poco poco fueron acabando con todos sus enemigos, y Ramkir con su magia acabo con Mankir, tras aquel encuentro y tras comprobar que allí no había nada que buscar decidieron volver a la estancia que no habían podido abrir, no sin antes encontrar en el cuerpo calcinado de Mankir dos llaves idénticas a las que ya llevaban.


Ante la imposibilidad de poder abrirla siguieron inspeccionando el pasillo, en la siguiente estancia encontraron un gran arcón con cuatro cerraduras, las cuales Ogmund se encargo de abrir, en su interior encontraron un gran numero de gemas sin tallar, la siguiente estancia sus puertas estaban entreabiertas, daban paso a una gran sala con techos altos y en forma de bóveda, varias filas de bancos desordenados daban paso a un estrado donde había un gran trono y a sus lados sendas estatuas medio derruidas del dios enano Grungni, en una de ellas, aplastado por el derrumbe se podía apreciar los restos de un enano, eran los restos de Khanna Manohelada, su espíritu aun estaba ligado a la estancia del templo, en cuanto entraron el espíritu de Khanna se abalanzo sobre ellos, pidiendo a Leopold ayuda, ayuda para que dieran sepultura a su cuerpo y el de sus hermanos, y para restaurar el templo, Khanna en todo momento le hablo en khazalid, pero por alguna extraña razón Leopold lo entendía y podía comunicarse con él, Khanna no recordaba mucho de los días antiguos, recordaba que Sigmar se encerró con el Maestro del Saber Wulfan Merglord para frenar el gran mal que había sido despertado, se habían encerrado tras las puertas que no habían podido abrir, ante la pregunta de Leopold  recordaba que las puertas se abrían con alguna palabra, pero su memoria ya no recordaba cual era.


Pero no estaban solos en aquella estancia, en cuanto empezaron a quitar los escombros que mantenían sepultados los huesos del enano un elemental de tierra empezó a formarse, un elemental mucho más grande que los que habían destruido en la gran sala...



viernes, 20 de enero de 2023

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 43

Se sabe que los enanos san grandes orfebres, que cuando se proponen algo no cejan en su empeño hasta conseguirlo, cabezotas, orgullosos, recelosos, incluso avaros, pero si de algo se orgullecen es de su palabra, su honor y el de su familia depende de ello, pues su amistad no le ata solo a él, sino que esa amistad engloba a toda su familia, tanto presente como futura, ese es el valor de la amistad dada por un enano...



Bajaron tres largos tramos de escaleras, seguían adentrándose en la montaña, al final de las escaleras dos grandes puertas negras les impedían el paso, apenas estaban abiertas un par de dedos desde donde se podía apreciar un oscuro y silencioso pasillo, con cautela empujaron una de las puertas lo suficiente para poder pasar, sus bisagras oxidadas por el paso del tiempo se quejaron en forma de chirrido, ante ellos tenían un pasillo con varias puertas a ambos lados, al fondo una intersección y una puerta doble, como pudieron ir comprobando las puertas a ambos lados del pasillo eran pequeñas viviendas, los muebles ya hacía años que se habían desecho y estaban vacías.


En aquel lugar se notaba el frío de no estar habitado, además del completo silencio que lo inundaba todo un sentimiento de melancolía recorría sus estancias, fuera la noche ya había caído y antes de seguir internándose más en aquel lugar decidieron que sería mejor descansar y pasar la noche en alguna de las habitaciones que habían registrado,  cuando de repente un enano apareció en un extremo del pasillo, para acto seguido otro exactamente igual apareció por el otro extremo, Mankir Vistaguda se hacía llamar, su aspecto no presagiaba que tuviera muy buena salud, su piel acartonada y casi pegada a los huesos y sus ojos hundidos y oscuros así lo atestiguaban, en todo momento sus palabras fueron para que se fueran de aquel lugar maldito, antes de que el mal que allí había acabara con ellos y con sus almas, tras lo cual desapareció mientras sus palabras resonaban en sus cabezas, pero esa no fue la única visita que tuvieron esa noche, tuvieron que lidiar con dos espectros enanos que se abalanzaron sobre Erwin y al que consiguieron atravesar con sus gélidas manos antes de que acabaran con ellos, por suerte el resto de la noche no ocurrió nada más.

Después de descansar decidieron inspeccionar las dobles puertas que habían en la intercesión del final del pasillo, una gran sala se abría ante ellos, un camino empedrado flaqueado por columnas de piedra desembocaba en un estrado elevado de piedra sobre el que había tres tronos, de los cuales se empezaron a formar tres elementales de piedra en cuanto Erwin piso el estrado, los tres elementales atacaron a Erwin y a Ogmund, ignorando a Ramkir y a Leopold, el combate fue duro, pues aunque con cada golpe trozos de piedra se desprendían de aquellos seres estos seguían inmutables, pero la fuerza del martillo de Ogmund junto con la ayuda del resto los fue doblegando y acabando con ellos, en la sala no encontraron nada que les llamara la atención, pero en las habitaciones de la pared que había detrás de los tronos encontraron dos llaves negras, volviendo sobre sus pasos regresaron al pasillo del principio para empezar a inspeccionar la zona del este, no sin antes volver a tener la visita del Mankir Vistaguda volviendo a apremiarles para abandonar el lugar, incluso prometiéndoles oro y objetos mágicos, aunque igual que la primera vez sus palabras fueron ignoradas por el grupo...