viernes, 18 de junio de 2021

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 13

Era el gran día de Sigmar, la procesión ya llevaba rato por las calles de Altdorf, un sacerdote asentía con calma ante el clamor de la plebe contra las sucesivas ofensas de los ulricanos, a unos cientos de metros, desde una ventana, un joven miraba enfurecido lo que allí abajo estaba sucediendo, mientras aun más lejos, entre cuatro paredes y rodeado de papeles alguien se recostaba sobre una gran silla mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa de satisfacción...


Tenían por delante casi dos semanas de camino, las pocas cualidades de Íñigo y  Ramkir  cabalgando les haría ir más despacio, los dos primeros días fueron tranquilos, se cruzaron por el camino con algún carromato aislado con los que intercambiaron información, se escuchaban rumores de que los generales del Emperador se estaban preparando para atacar Middenlamd si von Bildhofen lideraba sus tropas hacía el este, también culpaban al Emperador de que cada vez había más mutantes en los bosques, y que su locura cada vez iba a más, se rumoreaba que su solución para esta guerra es que los hombres lunares que según los cuentos de niños vivían en Mannslieb bajarían para salvar al Imperio, al tercer día de viaje casi al caer la noche se encontraron con una construcción reciente, era un puesto de peaje dependiente de Middenlamd, allí pudieron pasar la noche junto al encargado del peaje y su familia, al día siguiente siguieron su camino hasta que dos días más tarde mientras hacían noche en una posta de caminos ocurrió algo extraño, ya de madrugada mientras Ramkir estaba despierto empezó a escuchar a los caballos nerviosos, ante la duda de que pudiera estar pasando algo extraño fue despertando a sus compañeros, además del nerviosismo de los caballos pudieron detectar que el aire traía un olor nauseabundo, con cuidado bajaron hasta las caballerizas para tranquilizar a los caballos y ver que no hubiera nada extraño, poco a poco el olor fue desapareciendo y los caballos se fueron tranquilizando, para ver que había pasado tenían que salir fuera de la empalizada, por lo que decidieron estar atentos durante la noche y mañana por la mañana mirarían fuera por si veían algo extraño, la noche no trajo más sorpresas y al día siguiente abandonaron la posta no sin antes internarse en el bosque, allí Leopold encontró un grupo de cinco huellas de hombres bestias que se perdían hacía el interior del bosque en dirección sur, internase en el bosque no era buena opción por lo que volvieron al camino para seguir su viaje hacía Altdorf, durante los siguientes días y según se iban acercando a la frontera de Middenlamd pudieron ver como los grupos de comerciantes viajaban en grupos más numerosos por miedo a posibles ataques de mutantes, corrían rumores que hacía unos día la aldea de Güthugel había sido atacada y arrasada por un grupo de mutantes, el ataque había sido precedido por un olor nauseabundo, esas noticias las pudieron confirmar primero con un grupo de Hijos de Ulric que les interceptaron en el camino, buscaban a ese grupo de mutantes y a sus aliados sigmaritas, por suerte el grupo mantuvo la compostura y les siguieron el juego sin tener que combatir con ellos, esa misma noche llegaron a Bröckel, en la posada pudieron compartir cena y bebida con una patrulla de caminos que había estado en la aldea de Güthugel, confirmando todo lo que habían oído durante el día.



Por fin tras hacer noche en Kutenholz abandonaron Middenlamd para entrar en las tierras de Reikland, en dos días estarían en Altdorf, tras cabalgar un rato llegaron hasta un lugar que a Erwin y Ogmund les trajo recuerdos, ante ellos tenían una gran roca blanca, el símbolo de Ulric dibujado en su parte norte, el de Sigmar en la parte sur, ambos símbolos estaban manchados con excrementos, era la piedra que señalaba el sendero que desembocaba en el Santuario de la roca brillante, aún estaban pensando en lo que allí había ocurrido hacia casi dos años cuando empezaron a notar un fuerte olor nauseabundo a la vez que algo se movía en el bosque, alejándose de ellos en dirección al Santuario, ante ellos se presentaban dos opciones, o seguir el camino hacía Altdorf o coger el sendero que llevaba al Santuario, tras pensarlo decidieron cabalgar hacía el Santuario, Erwin y Leopold picaron espuelas seguidos de cerca por Ogmund, Íñigo y Ramkir se quedaron un poco rezagados del resto, antes de llegar al claro donde se levantaba ya empezaron a oír el ruido del combate, dos grupos de hombres bestias luchaban contra dos Caballeros del Lobo Blanco y dos Caballeros del Sol Llameante, más alejados dos sacerdotes de Ulric y de Sigmar luchaban por sus vidas ante un grupo numeroso de mutantes, los asaltantes portaban un estandarte con una corona roja dibujada, esa corona ya la había visto antes Erwin y Ogmund, era la misma que habían visto cuando fueron detrás de Etelka Herzen, Erwin y Leopold cargaron contra los hombres bestias seguidos de Ogmund, el mandoble de Erwin acabo con dos de ellos mientras el nuevo martillo de Ogmund rompía de un golpe la caja torácica de otro de ellos, aquello propicio que Erwin pudiera correr hacía donde estaban los Sacerdotes, aquello también le sirvió para ver a un viejo conocido, unos ojos inyectados en rojo lo miraban con odio, era Ernst Heidlemann, el estudiante de medicina que viajo con ellos en el carruaje que les llevo hasta Altdorf, y que luego resulto ser el camarada de Etelka, el que mato uno a uno a los enanos que estaban construyendo la maquina de señales a las orillas del Reik, un fiel miembro de la secta de la Corona Roja, un fiel adorador del Gran Mutador...








martes, 8 de junio de 2021

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 12

 -¿Me convoco milord?

-En efecto, tengo un mensaje para que entregues a nuestro socio en Altdorf tu mismo.

-Si, milord.

-Y esta vez llévate a Konrad y Fritz contigo, la carretera se vuelve cada vez más peligrosa.

-Si puedo hablar libremente milord, esta seguro que son los indicados, el ascenso que tuvieron a Caballeros Pantera por el Graf fue un error.

-Bien podría ser amigo mío, pero han demostrado ser muy capaces de cualquier cosa, audaces e ingeniosos, por el bien de ellos y el nuestro espero no haberme equivocado, gran parte de nuestras esperanzas están depositadas en esos hombres, pero daros prisa, debéis partir enseguida, nuestro socio debe ser informado con rapidez.


Tras su encuentro con Kirsten, fue Erwin quien bajo al piso inferior de la posada  a por Leopold para que se uniera al resto del grupo y así ponerle al tanto de lo que había pasado, fue en ese momento mientras bajaba por las escaleras cuando Erwin vio a Leopold despedirse amigablemente de un hombre que abandonaba la posada del Dragon Verde.

Por la tarde Ramkir se encamino hacia los Colegios de la Magia, Íñigo lo acompaño, aunque su destino era otro, queria visitar a Ar-Ulric para comunicarle las noticias que tenía de su sobrino Justus, y así de paso conseguir una buena bolsa de oro, Ramkir volvió a hablar con el máximo responsable de las artes arcanas de la ciudad, Albrecht, le conto todo lo acontecido desde que había encontrado a Erwin y a Ogmund, así como lo sucedido hacía unos días en Bergsburg, Albrecht se mostro muy interesado sobre los detalles del Castillo Drachenfels, según las ultimas noticias en las Montañas Grises se estaban produciendo sucesos extraños y el Castillo se había vuelto a ver, tras aquella conversación y antes que Ramkir se sumergiera entre los distintos libros de magia que allí había, le pidió a Albrecht si podía mediar con los enanos de la ciudad, para que con el pico de Gromril que habían arrebatado a Wolfgang forjaran un martillo, Albrecht asintió con la cabeza pondría todo su empeño en poder llegar a un fructífero acuerdo con ellos, Ramkir se quedo allí estudiando los antiguos volúmenes hasta que la noche cayo sobre la ciudad.

Mientras, Íñigo pudo visitar a Ar-Ulric, este se mostro sorprendido y preocupado ante lo ocurrido con su sobrino Justus, agradeció a Íñigo su implicación en el asunto y como pago le entrego una bolsa de coronas de oro, y se quedo con su estoque para imbuirlo con el favor de Ulric, cuando lo recogió al día siguiente la parte acerada del arma tenía un tono más oscuro, era uno de los efectos de haber permanecido dentro de la llama Eterna de Ulric.


Esa tarde tanto Ogmund, Erwin y Leopold permanecieron en la posada por si recibían alguna noticia, pero no fue así, descasaron durante aquella noche, al día siguiente Ramkir volvió a salir a primera hora hacía los Colegios de la Magia, donde permanecería hasta ya entrada la noche, Leopold también marcho a primera hora de la mañana para intentar dar con su Capitán para darle novedades de lo ocurrido desde su ausencia, durante su camino hacía el Palacio Real sintió la extraña sensación de que alguien le estaba observando, pero por más que intento ver si sus sensaciones eran ciertas no vio nada extraño, desde la lejanía era Íñigo quien le siguió hasta que llego al Palacio, una vez en Palacio los Caballeros Pantera le dejaron pasar y Leopold perdió de vista a Íñigo, tras una hora y media Leopold volvió a salir y se encamino con paso firme y decidió de nuevo a la posada del Dragon Verde, a mediodía una nota fue dejada en la posada para ellos, en ella se les citaba a las ocho de la noche en el Cabaret de la Luna Roja, Erwin y Ogmud fueron los encargados de acudir, en un reservado volvieron a encontrarse con Kirsten, esta les conto que el Imperio  necesitaba otra vez de sus cualidades, deberían salir mañana hacía Altdorf, en los Establos de Staller les proporcionarían caballos para su viaje, una vez llegaran a Altforf estos los deberían dejar al cuidado de Erich Alder, en los Establos Alder, cerca de la puerta Norte, con decirle que iban a hacer negocios con Rüdigar Francke este no haría preguntas, una vez en Altdorf y después de alojarse deberían ir al distrito Oberhausen, enfrente de la embajada de Ulthuan verían una casa adosada, en ella debían acudir a la puerta seis donde deberían entregar una nota lacrada a un señor mayor llamado Theobald Haushofer, importantísimo entregar la nota sin abrir, de no ser así sus vidas estarían en peligro, ante la insistencia de Ogmund y de Erwin de las razones para ir a Altdorf, Kirsten les conto que tras los incidentes ocurridos en los carnavales del año pasado encontraron papeles medio quemados en lo que quedo de la residencia del juez Wasmeier, en ellos pudieron averiguar que él juez era un cabecilla de la célula que se encontraba en Middenheim, se hacían llamar la Mano Purpura, adoraban a Tzeentch el Gran Mutador, habían conseguido desactivar aquella amenaza, en Altdorf pensaban que estaban ocurriendo cosas extrañas y pensaban que algo parecido podría estar pasando, con un movimiento de cabeza Erwin y Ogmund accedieron a la demanda de Kirsten y al día siguiente saldrían hacía Altdorf, Kirsten les dijo que Leopold era quien decía ser, tras desearles suerte abandono el lugar para no ser vistos juntos, al rato Erwin y Ogmund volvieron a la posada donde pusieron al corriente al resto, Ramkir los acompañaría, de eso no había ninguna duda, Leopold también seguiría con el grupo, según él esas eran sus nuevas ordenes, solo tenían la duda de Íñigo, su trabajo de traerlos sanos hasta Middenheim había concluido, pero tras sopesarlo decidió viajar con ellos, tenía la corazonada de que aquello le traería buenos beneficios, esa noche descansaron tranquilamente, todos menos uno, Ogmund tuvo un extraño sueño, se encontraba en un gran prado cubierto de nieve, al Este unas enormes montañas, y sobre ellas algo luminoso se iba acercando, cuando paso sobre su cabeza pudo ver el Cometa de Sigmar volando hacía el Oeste, hacia Altdorf, a su paso la nieve desaparecía dejando en su lugar un prado verde.


A  la mañana siguiente los cinco recogieron los caballos y partieron hacía Altdorf, no sin antes Ramkir recoger el martillo de Gromril, el martillo que alzaría Ogmund en sus lucha contra los enemigos del Imperio, al galope abandonaron Middenheim, la abandonaron por el puente que Wasmeier había destruido consiguiendo huir, el puente ya estaba reconstruido aunque aun había varios ingenieros enanos trabajando en él, poco a poco se fueron alejando de la ciudad hasta perderla de vista, después de mucho tiempo abandonaban el Norte del Imperio para volver a casa, a Altdorf, a la capital del Imperio, allí donde todo empezó...



jueves, 3 de junio de 2021

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 11

 El Imperio si algo tenía eran bosques, los bosques del Imperio siempre habían resguardado a descarriados que no tenían cobijo en la sociedad, o a otras cosas peores, en esos bosques un joven de rubios cabellos se calentaba las manos ante una fogata mientras sus pensamientos estaban en otro lugar, no estaba solo en ese claro del bosque, más gente se movía a su alrededor... 


El camino hacía Middenheim fue relativamente tranquilo, no tuvieron ningún percance en los diez días de viaje, unas horas antes de llegar a la ciudad del Lobo Blanco decidieron deshacerse de los dos caballos que obtuvieron al acabar con los guardias de Bergsburg, entraron a Middenheim por la puerta este, cada uno de ellos entro por separado menos Erwin y Ogmund que entraron juntos, a fin de cuentas ya habían estado en la ciudad anteriormente, de eso hacía más de un año, por un momento por sus cabezas pasaron recuerdos de aquellos días, parecían mucho más lejanos de lo que en verdad habían sido, aunque el recuerdo de Nikkit volvió a a aflorar en sus pensamientos, una vez dentro de la ciudad buscaron un buen lugar donde poder hospedarse, Erwin y Ogmund preferían no visitar la posada de Las Armas del Templario, allí se habían hospedado en su anterior estancia en la ciudad, Leopold les llevo hasta la posada del Dragón Verde, esta también se encontraba cerca del Gran Parque, al igual que al entrar en la ciudad también se alojaron por separado, mientras hacían tiempo para visitar el Cabaret de la Luna Roja cenaron en la posada, en ella escucharon todo tipo de rumores, desde la falta de resolución del Graf para intervenir en la contienda, hasta que todo aquello era un plan del Gran Teogonista para empequeñecer a Ulric, también corrían rumores que en la carretera que unía Middenheim y Altdorf se habían producido ataques de mutantes, sobre todo desde que el edicto del Emperador los amparaba, cuando la noche empezaba a caer se dirigieron al Cabaret, Ramkir y Leopold permanecieron por la inmediaciones mientras Erwin y Ogmund entraban en el local, seguidos un poco más tarde por Íñigo, una vez dentro Íñigo se dedico a moverse entre la gente pudiente que frecuentaba aquel local escuchando aquí y allá, la mayoría de ellos apoyaba al Graf pero tenían cierto temor al no tener un ejercito cerca para defender la ciudad, mientras Erwin y Ogmund se acercaron a la barra y se dirigieron al barman, este los miro de arriba a abajo y una vez se aseguro de donde venían llamo a una de las chicas del local para que les sirviera, Elisse se dirigió a ellos moviendo sus caderas, como todas las chicas del local era una mujer joven y atractiva, tras preguntarles en voz alta que querían se les acerco y susurrando les pidió que le dijeran donde se hospedaban, tras obtener ese dato les dijo que ya se pondrían en contactos con ellos, acto seguido se retiro de ellos, y entre risas les dijo en voz alta que aunque tentadora tenía que rechazar su propuesta amorosa, varias miradas estaban posadas en lo que estaba pasando pero tras la retirada de la chica todos volvieron a sus propios asuntos, permanecieron un rato en el local antes de abandonarlo y juntarse todos en la posada.

La noche paso sin ningún percance, al día siguiente Íñigo acompaño a Ramkir hasta las Escuelas de Magia en Middenheim, allí se vio con su colega  Albrecht Helseher, con el que mantuvo cordiales palabras y el permiso para visitar su famosa biblioteca de magia, tras permanecer unas horas volvió con Íñigo a la posada junto al resto de sus compañeros, a primera hora de la tarde una mujer vistió la habitación de Erwin y Ogmund, allí se reunieron todos menos Leopold, al cual prefirieron dejar aparte, la mujer resulto ser la misma que les visito en Talagraad, esta vez su pelo era de un negro azabache, la mujer escucho de sus propias palabras todo lo ocurrido en Bersgburg, la muerte de Bernd le llamo la atención, como luego les conto el Cazador de Brujas había pertenecido a la Schwarzmäntel, una sociedad secreta que se encargaba de dar caza y eliminar discretamente a los cultistas y otros enemigos del Imperio, fue creada por el Gran Duque Gunthar von Bildhofen de Middenland, el hermano del emperador Magnus el Piadoso, fue creada en Middenheim en el 2350, aunque ante el miedo de los demás Condes Electores de que el Gran Duque Gunthar pudiera beneficiarse de ello para ocupar el puesto de su hermano cuando este falleciera decidieron disolverla en el 2362, pero por lo dicho por Kirsten la orden estaba activa, Bernd había servido en ella hasta que había decidido traicionarles y unirse a los Hijos de Ulric, Kirsten les felicito por el trabajo que habían realizado y les entrego una bolsa con coronas de oro para que descansaran y disfrutaran en la ciudad, pronto volvería a ponerse en contacto con ellos para el siguiente trabajo que su benefactor queria que realizasen,  ya no solo el futuro de Middenheim estaba en juego si no el del propio Imperio, antes de partir Ramkir le pidió una ultima cosa a Kirsten, que confirmara la identidad de Leopold con algún Caballero Pantera de la ciudad, una vez la mujer se hubo marchado se dieron cuenta que no le habían comentado nada tanto de la carta que les habían  arrebato a los dos guardias, como de la dirección donde debían entregarla...

sábado, 29 de mayo de 2021

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 10

Ya habían esperado suficiente, ya hacía horas que el otro grupo tenía que haberse reunido con ellos, no podían esperar más tiempo, si querían llegar a tiempo para el ataque debían de partir, aquello suponía un gran contratiempo para sus propósitos, pero su determinación era  fuerte, por lo menos la de aquellos radicales, el los llevaría como se le había ordenado, pero para nada tenía intención de morir en aquel ataque, su intención y propósito era otro muy distinto...


Íñigo observaba desde lejos a los guardias de la puerta, más en concreto a dos que claramente no estaban de guardia y que él conocía, uno era Torsten, el otro era Ottfried, además de aquellos había otros dos que también deambulaban por el patio de armas vigilando quien entraba y salía de la ciudad, ocultándose en su capa y al resguardo de un carro Íñigo fue avanzando hacía la puerta de salida, pero a mitad de camino vio como Ottfried le había reconocido y con un gesto de cabeza le hacía señas a Torsten, aquello fue suficiente para que Íñigo corriera como alma que lleva el diablo hacía la ciudad, Torsten y los otros dos guardias salieron corriendo detrás de él para intentar darle alcance, pero Íñigo consiguió adentrarlos bastante en la ciudad hasta perderlos, de vuelta a la puerta sur consiguió ropas para intentar cambiar su aspecto, cuando de nuevo llego al patio de armas pudo comprobar que salvo los guardias de la puerta sur no había nadie más vigilando, pero pudo ver a Wolfgang como se encaminaba al edificio que había al lado de la puerta, al abrir la puerta desde su posición pudo distinguir a varios guardia dentro y al fondo sentado en una silla le pareció ver a Leopold, aquello no presagiaba nada bueno, con cautela se encamino a la parte de atrás del edificio, aquel edificio eran las caballerizas, justo antes de entrar en su interior un mozo sacaba un caballo blanco y se dirigía a la parte delantera, con cautela fue moviéndose entre los caballos hasta que pudo escuchar la voz del sargento Markus torturando a Leopold, justo antes de caer inconsciente de sus labios salieron los nombres de Ogmund y de Íñigo, tras aquello Markus y otro hombre abandonaron la caballeriza dejando a un guardia para que vigilara a Ogmund, aprovechando aquella oportunidad Íñigo salió de su escondite y mostrándose confuso se encamino hacía el guardia, este no tubo tiempo ni de defenderse de los ataques mortíferos que Íñigo le propio en apenas un suspiro, sin tiempo que perder le lanzo un cubo de agua a Leopold para espabilarlo...


Ogmund y Leopold entraron en la ciudad a primera hora de la mañana, entraron sin ningún problema, pero una vez en el patio de armas el conocido de Leopold se percato de su presencia y avanzo con rapidez hacía ellos, Ottfried pregunto a Leopold por su amigo (Íñigo), si lo había visto o sabía donde estaba, tras ello le insto para que lo acompañara a las caballerizas, necesitaba que viera al caballo del otro día, su sargento le había apremiado a ello y no podía demorarlo por más tiempo, y aunque Leopold y Ogmund intentaron convencerle de que tenían prisa y que más tarde pasarían a ver al caballo, Ottfried cada vez se iba poniendo de peor humor, hasta llegar a ordenarle que le acompañara a las caballerizas, ante aquello y por temor que la cosa fuera a mayores Leopold decidió acompañarle mientras Ogmund se introducía en la ciudad camino de la casa del Barón Eduard, por el camino pudo ver a Wolfgang en dirección a la puerta  sur, ataviado con un zurrón y una enorme capa de piel de lobo blanca, sin ningún otro contratiempo llego a su destino, tras unas breves y mordaces palabras con el ayudante de cámara del Barón este le acompaño hasta el Barón Eduard, Ogmund le puso al corriente del ataque a los Aulladores y de como habían acabado con ellos, también de los temores de que pudieran haber cogido a Leopold o que incluso fuera un traidor, en ambos casos sus posiciones quedaban más que comprometidas, el Barón le comunico que su compañero Íñigo estaba con vida y que había permanecido escondido toda la noche en la Ostra Azul bajo las atenciones de Marian, y que con él había traído al iniciado del templo de Ulric, tras comunicarle toda la información y de que tenían intenciones de partir de la ciudad se despidieron, Ogmund consiguió salir de la ciudad sin ningún percance por la puerta noreste para luego bajar hacía el sur en dirección donde había dejado a Erwin y Ramkir.

Leopold acompaño a Ottfried hasta las caballerizas, en su interior estaban dos guardias y el sargento Markus, entre los cuatro les fue fácil reducirlo, atándolo a una silla le torturaron intentando sacarle información, sobre todo por su amigo, el que había hablado con Ottfried la tarde anterior (Íñigo), durante el interrogatorio Wolfgang entro en las caballerizas ataviado con una armadura ornamentada y una gran capa de lobo blanca a sus espaldas, aquella imagen resultaba majestuosa, aunque la sangre de Leopold se helo por un instante, aquel hombre que habían estado espiando llevaba la insignia de la orden Teutógena, eran los elegidos entre la Orden del Lobo Blanco para ser la guardia personal de        Ar-Ulric, Wolfgang venía bastante contrariado, tenia que partir de inmediato hacía el sur, estaría varios días fuera, antes de salir de allí le entrego a Markus una carta para que mañana mandara a alguno de sus hombres a Middenheim para entregarla, tras aquello abandono el lugar mientras Markus seguía torturando a Leopold hasta que antes de que cayera inconsciente le consiguiera sacar el nombre de su amigo, el de Íñigo y el del que le estaba acompañando esta mañana, el de Ogmund, tras esto la resistencia de Leopold no pudo aguantar más y su mirada se nublo, cayendo inconsciente..., un cubo de agua fría le hizo volver en si con brusquedad y con una mirada de temor busco a sus captores, para su alivio a quien vio fue a Íñigo, a sus pies estaba el cuerpo sin vida de uno de los guardias que lo habían apresado, Íñigo le quito las ataduras y con rapidez salieron por la parte trasera de las caballerizas, en ese momento fuera de la ciudad se escucho un disparo de alguna arma de pólvora, era cuestión de tiempo que Markus volviera, con rapidez fueron hacía la puerta sur para abandonar la ciudad, Leopold intento taparse lo mejor que pudo pero justo cuando pasaban por los guardias que se encargaban del peaje de entrada a la ciudad uno de ellos se percato de como llevaba la cara y le dio el alto, Leopold no se lo pensó y ante el asombro del guardia cargo contra él, derribándolo a un lado y saliendo a la carrera al camino, aprovechando la confusión que se produjo por el disparo que se había escuchado y escondiéndose entre la gente que había en el camino para entrar en la ciudad, tanto Íñigo como Leopold  consiguieron alejarse y  antes de llegar donde habían dejado a sus compañeros se les unió Ogmund.

Fuera de la ciudad se habían quedado Ramkir y Erwin, lo suficientemente alejados para no ser vistos pero desde donde poder controlar la entrada y salida de la puerta sur, y desde allí pudieron ver como Wolfgang abandonaba la ciudad en un caballo completamente blanco, según se acercaba hasta donde estaban escondidos pudieron apreciar que debajo de su capa de piel de lobo portaba una armadura metálica, Ramkir y Erwin se miraron y sin mediar palabra se prepararon para acabar con él, quizá esta fuera la única oportunidad que tendrían de poder acabar con aquel hombre, Ramkir empezó a moldear los vientos de la magia y empezó a crear bolas de fuego que impactaron sobre la cabalgadura, mientras Erwin salía al camino y dispara su pistola, la bala paso rozando a Wolfgang, el caballo se levanto sobre sus patas traseras mientras emitía un relincho de dolor, apenas pudo caminar unos pasos hacía el interior del bosque donde cayo al suelo malherido, Erwin y Ramkir corrieron hacía allí, Wolfgang les estaba esperando agarrando con fuerza su pico a dos manos, Ramkir volvía a lanzar las bolas de fuego sobre Wolfgang, pero su armadura parecía protegerlo, Erwin y Wolfgang se enzarzaron en un combate a muerte, los primeros envites fueron midiendo sus fuerzas apenas haciéndose rasguños, fue Erwin el primero en hacerle un buen tajo con su mandoble, pero Wolfgang no era un cualquiera, como bien les conto después Leopold, Wolfgang pertenecía a la orden Teutónica, la guardia personal de Ar-Ulric, seleccionados entre los mejores guerreros de los Caballeros del Lobo Blanco, con un movimiento circular de su gran pico consiguió engañar a Erwin golpeando e inutilizando su brazo derecho, Erwin dejo caer su mandoble mientras Wolfgang con un rápido movimiento golpeaba con su arma en el pecho  haciéndole caer al suelo indefenso y mal herido, con una mirada de odio Wolfgang cargo contra Ramkir antes de que volviera a realizar su magia, Ramkir empezó a moldear los vientos de la magia mientras Wolfgang se le acercaba, sabía que solo tenía una oportunidad antes de que llegara hasta él, por suerte esta vez si que pudo concentrar los vientos de la magia a su alrededor para crear varias bolas de fuego que consiguieron impactar en su cabeza acabando con Wolfgang, habían tenido la muerte muy cerca pero por suerte habían conseguido esquivarla, Erwin estaba muy mal herido y tenían poco tiempo, el ruido del disparo podría atraer a gente al lugar, con rapidez Ramkir busco entre las pertenencias de Wolfgang encontrando una carta con la misma heráldica que la que encontró Ogmund en su casa, se guardo la carta y también el gran pico que estaba fabricado con Gromril, con rapidez se alejaron de allí no sin antes matar al caballo para que dejara de sufrir, poco después por fin se pudieron juntar con Íñigo, Leopold y Ogmund, ya juntos y alejados de la ciudad pudieron contar todo lo ocurrido a cada uno de ellos, Ogmund sano las heridas de Erwin mientras Ramkir leía la carta que llevaba Wolfgang, en ella El Heredero le comunicaba que tenía sospechas de que los caballeros pantera pudieran estar en la ciudad, le mandaba a que se uniera a los Hijos de Ulric en el sur para comandar el ataque a los sigmaritas, y que mandara de vuelta al Barón Kutenholz a Middenheim.


Como bien había oído Leopold mientras le torturaban, mañana en teoría tendrían que salir un par de hombres con la carta que Wolfgang le había dado a Markus para que la hiciera llegar a Middenheim, con rapidez se movieron hacía el oeste para buscar un sitio donde poder emboscarlos, había un vado que cruzaba el río, ese sería un buen lugar, a primera hora de la mañana dos hombres a caballo se acercaron, uno de ellos era Ottfried, consiguieron emboscarlos y acabar con uno de ellos, Ottfried acabo herido pero vivo, llevaban una carta donde Wolfgang relataba lo ocurrido los últimos días en la ciudad, el acuerdo con los Aulladores para unirse al ataque, del fracaso de Bernd en  su empresa de matar a ese chico junto a la descripción de Íñigo, de gente que había estado difundiendo noticias en contra de los Hijos de Ulric por la ciudad  y de que alguien había entrado en sus dependencias, alejados del camino torturaron a Ottfried, al parecer no conocía mucho a Wolfgang, el solo obedecía las ordenes del sargento Markus, les había mandado a Middenheim a entregar esa carta, la tenían que entregar en el distrito de Neumarkt, en la taberna de La Espada y el Hacha, al tabernero Johann Weissbach, Ottfried imploro a Leopold que le ayudara, que él solo recibía ordenes, pero Íñigo se encargo con un rápido corte de abrirle la garganta acabando así con sus suplicas y de paso evito que tuviera que hacerlo Leopold, el cual se estaba mostrando bastante dubitativo ante la idea de tener que matar a Ottfried.

Ante ellos se abrían dos posibilidades, viajar al sur para intentar encontrar a los Hijos de Ulric junto  al Barón Kutenholz, o viajar al norte a Middenheim, al final decidieron partir hacía Middenheim, Leopold les conto que el heredero del Graf Stefan Todbringer había fallecido a causa de su larga enfermedad, de momento el Graf no había publicado ningún edicto para quien debería ser su sucesor, Heinrich Todbringer podría corresponder con la H y T que venían a cada lado de la heráldica de las cartas firmadas por El Heredero, o también podrían ser de Helmut Todbringer, un primo del Graf que  afirmaba ser el legitimo heredero, él cual apoyaba públicamente a sus hermanos de Talabecland, con los dos caballos que habían conseguido de los guardias de la ciudad, y otros dos caballos que tenía Leopold en una granja cercana pusieron rumbo hacía Middenheim...


miércoles, 19 de mayo de 2021

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 9

 Wanner se encontraba intranquilo aquella noche, todo estaba preparado para partir, esperarían hasta el amanecer a que el Cazador de Brujas Bernd llegara al campamento y partirían dirección Sur, a varios días se encontrarían en el bosque con el grupo de los Hijos de Ulric que estaban a las ordenes de Wolfgang, pronto, muy pronto darían buena cuenta de esos sucios sigmaritas...


Erwin, Ogmund, Ramkir y Leopold avanzaban con cautela a través del bosque, bien era sabido en todo el Imperio de lo peligroso que resultaba caminar por los bosques, y aun más de noche, pero por Sigmar no toparon con nada que les pusiera en peligro, con cautela se acercaron hasta el campamento de los Aulladores, claramente estaban preparados para partir, seguramente estuvieran esperando al Cazador de brujas para ello, sin hacer ruido fueron cogiendo posiciones mientras Ramkir empezaba a manipular los vientos de la magia, pero estos fueron caprichosos y se arremolinaron a su alrededor haciendo que su magia no funcionara, algo no había salido como él esperaba y los ojos de Ramkir se volvieron de un color rojo intenso, aquello hizo que Wanner notara su presencia, todo ocurrió muy deprisa, Ramkir dio forma a los vientos de la magia para formar bolas de fuego que impactaron sobre Wanner ,a la vez que Leopold hacía rugir su arcabuz hiriendo a Wanner, Leberecht y varios aulladores que se encontraban cerca, Erwin tras disparar su pistola cargo hacía adelante,  más tarde el propio Leopold se le unió en la refriega, con Wanner ya recuperado del asalto inicial conjuro una tormenta que estallo encima de las cabezas de Ramkir y Ogmund, sobre Ramkir empezaron a caer esquilas de hielo que le atravesaron parte de su cuerpo dejándolo malherido, Ogmund tuvo mejor suerte y pudo correr a ayudar a Erwin y Leopold, Ramkir consiguió alejarse de allí como bien pudo, pero eso no le impidió a Leberecht que una de sus saetas le atravesara a Ramkir la pierna, haciéndole caer de rodillas sin aliento, uno de los aulladores corría hacía él con el hacha levantada para darle el ultimo golpe, solo le quedaba un intento antes de que este llegara, intentando ignorar el dolor de sus heridas intento volver a dominar los vientos de la magia, pero el dolor era tan intenso que le fue imposible hacerlo, su muerte estaba cerca, pero su día aun no estaba escrito, el aullador llego hasta donde se encontraba, levantando su hacha sobre su cabeza, pero en el ultimo instante su pie tropezó haciendo que cayera sobre él, casi sin querer su bastón le atravesó dejando una cara de asombro en su rostro mientras la vida se le escapaba.

Mientras, Erwin también había sufrido de la pericia de Leberecht con la ballesta, pero esto no le había impedido abrirse camino entre los aulladores, apoyado por Leopold y Ogmund habían dejado un reguero de cadáveres a sus espaldas hasta llegar a Wanner, este con su magia había intentado congelar la sangre de Erwin, pero fracaso en su intento, dándole la oportunidad a Erwin de atravesarlo con su mandoble, y de esa forma acabar con su vida, después fue Leberecht quien cayo ante los envites de Erwin, Leopold había intentado noquearlo para poder interrogarlo, pero Erwin no estaba por la labor.


Ante ellos tenían al grupo de los Aulladores muertos, entre sus pertenencias no encontraron nada que les pudiera relacionar con los Hijos de Ulric, o donde debían juntarse con ellos, aquello se lo habían llevado a la tumba, tras juntar los cuerpos y prenderles fuego abandonaron el lugar de vuelta a Bergsburg, una vez cerca de la ciudad decidirían que harían, si las palabras del Cazador de Brujas eran ciertas Íñigo estaba muerto, pero el chico Justus podría seguir aun vivo, las primeras luces del día iluminaban la ciudad cuando salieron del bosque...


El día se fue abriendo en la ciudad de Bergsburg mientras Íñigo avanzaba con rapidez hasta la puerta Sur, la noche había sido mas que placentera, pero tenía que encontrar a sus nuevos aliados, no sabía nada de ellos desde que los dejara la noche anterior fuera de la ciudad, había dejado a Justus con Marian en el lupanar, en aquel lugar seguro que no lo buscarían, por suerte el hermano mayor del templo de Ulric no había sido un problema a la hora de convencerle de la necesaria ausencia de Justus por unos días, sus pasos ya empezaban a enfilar la calle que desembocaba en las grandes puertas de acceso a la ciudad cuando algo le llamo la atención, con una agilidad bien entrenada giro sobre si mismo desapareciendo casi al instante en un soportal, desde allí podía observar con mas seguridad lo que allí ocurría...



jueves, 13 de mayo de 2021

EL ENEMIGO INTERIOR. EL INPERIO EN LLAMS. Sesión 8

 Poco a poco había empezado a ser consciente de donde estaba, todo había pasado muy deprisa, aquella noche había fracasado en su intento de matar a aquel muchacho y su confianza le había costado cara, aquellos cuatro extraños se habían abalanzado sobre él en medio del camino, reduciéndole sin que pudiera hacer nada, debían de ser amigos del hombre que había matado en el templo de Ulric, seguramente ellos eran quienes habían difundido el rumor de que al chico lo habían raptado los Hijos de Ulric, sus días habían llegado a su fin, pero mejor allí que en manos de esos ulricanos, ellos lo llevarían de vuelta a Middenheim y allí sabía de sobra lo que le esperaba...

La noche no había terminado de caer cuando Íñigo volvió a Bergsburg, pero antes de ello Ramkir apoyado por Erwin y Ogmund tuvieron una pequeña charla con Leopold, claramente no se fiaban de él, y lo pasado con el guardia que lo llamo Dieter solo hacía mas grande las dudas hacía él, Leopold se defendió argumentando que Dieter era su nombre de infiltrado, y que conoció a ese guardia durante sus primeros días en la ciudad, gracias a sus conocimientos con los animales ya le ayudo anteriormente, y esto es lo que queria cuando se lo encontró a la salida de la ciudad, un caballo presentaba una herida en una de sus patas y queria que lo viera para darle su opinión, de momento aquella explicación le sirvió a Leopold para calmar los ánimos de Ramkir, pero no sus sospechas.

Íñigo volvió a entrar en la ciudad sin ningún problema, mientras el resto esperaría fuera a que volviera a salir él o el encapuchado de negro que había raptado a Justus, Íñigo lo primero que hizo fue acercarse al guardia que había tenido unas palabras con Leopold, este le confirmo lo que Leopold había contado, sin más tiempo que perder Íñigo fue hacía el Templo de Ulric, allí aprovecho para cenar en una de las posadas que había cerca y desde donde podía controlar las puertas que estaban abiertas, mientras cenaba pudo escuchar como la gente hablaba sobre los rumores de que los Hijos de Ulric habían raptado a un joven novicio ulricano, pero que al parecer todo aquello eran embustes de los sigmaritas, por lo visto ese joven había aparecido y no había sido raptado, con aquellas noticias y tras estar tiempo controlando que no hubiera nadie extraño por la zona Íñigo se acerco al Templo de Ulric, dentro no había nadie, las escasas luces apenas iluminaban la estancia, salvo al fondo, donde la llama de Ulric siempre permanecía encendida, allí un acolito se encargaba que así fuera, Íñigo se acerco en silencio cogiéndole completamente desprevenido, al girar su cara asustada Íñigo se sorprendió al volver a ver a Justus.

Tras tranquilizarle y ganar su confianza este le conto lo que le había pasado esta mañana, un hombre vestido de negro se le había acercado cuando estaba en el mercado, este hombre le dijo que venía de parte de su madre y de su tío Ar-Ulric, dándole detalles de ello, además tenía los emblemas de los Cazadores de Brujas de Middenheim, había venido para protegerlo ya que alguien sabía quien era y querían matarlo, se fue con aquel hombre hasta una habitación desde donde se podía ver el Templo de Ulric, allí permaneció todo el día, hasta que a última hora de la tarde aquel hombre regreso diciéndole que ya podía volver a templo, que estuviera tranquilo que estaría cerca de él en todo momento, que nada le pasaría, y que si alguien le preguntaba que contara que se había encontrado con un viejo amigo y había estado todo el día con él, mientras que hiciera la rutina de cada día, mientras Justus le contaba todo aquello a Íñigo de repente se escucho un ruido que provenía de la entrada del Templo, allí solo había oscuridad pero de repente el ruido de una saeta se escucho en el Templo, esta voló hasta impactar sobre el pecho de Íñigo, por suerte la distancia hizo que perdiera fuerza y el cuero fue suficiente para no resultar herido, con rapidez Íñigo cargo contra la zona de la que había venido el virote mientras instaba a Justus a que se escondiera y gritaba que estaban atacando el Templo,  cerca de las puertas estaba el hombre encapuchado que habían estado buscando, Íñigo consiguió herirlo tres veces antes de recibir un golpe que le hizo retroceder aturdido, el cazador de brujas aprovecho para hacer un disparo a quemarropa con otro de sus virotes impregnados en un mortal veneno, ahí lo dejo agonizando mientras salía corriendo en dirección a la puerta sur antes de que empezara a acudir la guardia de la ciudad, por suerte para Íñigo el medallón de Myrmidia se encargo de que el virote no llegara a tocar su carne, por lo que una vez pasado el aturdimiento busco a Justus, lo encontró escondido, poco a poco fueron acudiendo iniciados del templo y el hermano mayor, este se encargo de hablar en favor de Íñigo a los guardias mientras sonaban las campanas del templo, tras convencer al hermano mayor Íñigo se llevo a Justus del templo hasta el día siguiente, con cautela lo llevo hasta la Ostra Azul, allí pudo hablar con Marian para que hiciera llegar un mensaje al Barón,  este quizás podría proteger a aquel joven novicio, el cual no salía de su espanto ante el lugar donde se encontraba, mientras Íñigo ante la imposibilidad de poder abandonar la ciudad durante la noche y el no poder regresar a la posada, que mejor sitio donde pasar la noche que aquel, aunque gracias a las atenciones de Marien la noche fue pasando poco a poco, sin descanso pero muy placentera...


Fuera de la ciudad la noche iba pasando lentamente hasta que a medianoche empezaron a sonar unas campanas de su interior, al poco la puerta del portón de la ciudad se abrió, se podían ver la silueta de dos hombres, uno de ellos salió y empezó a caminar deprisa por el camino hacía la posición de Erwin, Ogmund, Ramkir y Leopold, claramente no era Íñigo, por las vestimentas y su aspecto claramente era Bernd, el hombre que había raptado a Justus, fue fácil cogerlo desprevenido y dejarlo inconsciente de un golpe, lo ataron y le registraron, en sus pertenencias no encontraron nada fuera de lo común,  tampoco ningún tatuaje extraño salvo el de los Cazadores de Brujas de Middenheim, presentaba tres heridas de un arma que bien podría ser la de Íñigo, cuando despertó poco le pudieron sonsacar, sabía que ya estaba muerto y le tenía más miedo a regresar a la ciudad que a ellos mismos, con la promesa de una muerte rápida le consiguieron sacar que se había unido a los Hijos de Ulric, le habían mandado a matar a aquel joven novicio y luego unirse a los aulladores, no sabía donde irían luego, en cuanto al trabajo, no sabía quien estaba detrás, pero quien pudiera ser seria alguien muy cercano al Graf, alguien interesado en quitarlo del medio para quizás ocupar su puesto, también les informo que si el que se había encontrado en el Templo era su amigo ya podían despedirse de él, antes de abandonar el lugar se había encargado de que pagara cara su intromisión, tras ello y sin poder sonsacarle mucho más, Erwin fue fiel a su palabra y de un golpe certero le corto la cabeza a Bernd, tras ello escondieron el cuerpo un poco retirado del camino y emprendieron el camino hacía el campamento de los Aulladores, si las palabras del Cazador de Brujas eran ciertas Íñigo estaba muerto, así que con esa duda se internaron en el bosque siguiendo a Ramkir...



lunes, 3 de mayo de 2021

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 7

 La tarde había dado paso a la noche, ante la hoguera se encontraban aquellos dos hombres, estiraban sus manos hacía el calor del fuego mientras planificaban el futuro viaje hacía el sur, en sus rostros había una retorcida sonrisa que se iluminaba la luz del fuego no presagiando nada bueno...

Mientras, no muy lejos de allí, un hombre encapuchado permanecía despierto en la noche, maldiciendo aquel  contratiempo de ultima hora mientras preparaba su siguiente paso en aquella pequeña ciudad...


Un nuevo día amanecía en Bergsburg, a primera hora de la mañana la puerta de la habitación de Leberecht se abrió, encamino sus pasos hacía la escalera portando sus escasas pertenencia para abandonar la posada, como ya habían acordado Ramkir y Leopold lo siguieron hasta ver que se encaminaba hacía la puerta sur de la ciudad, callejeando consiguieron sobrepasarle y llegar antes a la puerta, Ramkir empezó a recoger sus pertenencias en el puesto de guardia de la puerta sur cuando se percato como uno de los guardias se dirigía a Leopold llamándole Dieter, abrazándolo por los hombros ambos se alejaron hacia uno de los barracones perdiéndose de la astuta mirada de Ramkir, sin tiempo para hacer mucho más, Ramkir espero fuera de la ciudad a que Leberecht saliera para seguirlo a cierta distancia, no resulto muy complicado ya que por el camino había bastante transito de gente, pero de repente cuando ya se habían alejado de la ciudad Leberecht dejo el camino encaminándose a una gran planicie que se iba elevando, si Ramkir lo seguía seria más que evidente que lo estaba siguiendo, así que no le quedo más remedio a que este subiera hasta arriba y desapareciera por el otro lado para poder seguir sus pasos, mientras esto ocurría Leopold se le unió, Ramkir tenía muchas preguntas que hacer a Leopold pero ese no el era el momento, aunque la desconfianza que de por si ya tenía hacía Leopold iba creciendo cada día, justo cuando consiguieron subir pudieron ver como Leberecht se internaba en el bosque , con cautela y con la habilidad de Leopold para seguir rastros consiguieron seguirle a cierta distancia, cuando ya había pasado el mediodía por fin pudieron ver hacía donde se dirigía, un pequeño campamento, en el pudieron contar seis hombres dirigidos por otro que bien podría tratarse del Sacerdote ulricano expulsado, Chedwic Wanner, aquellos debían de ser los que se hacían llamar los Aulladores, con cautela fueron retrocediendo para desandar el camino y dirigirse de nuevo hacía Bergsburg para encontrarse con sus compañeros. 

Mientras tanto en Bergsburg, Íñigo, Erwin y Ogmund se dirigieron por la mañana al templo de Ulric para hablar con el novicio Justus, cuando llegaron Ogmund permaneció fuera vigilando mientras ellos entraban, en el templo no encontraron a Justus, otro novicio les atendió con los brazos abiertos llevándolos hasta el encargado del templo mientras el Sumo Sacerdote Berthold Kant estaba incapacitado en su casa por una dolencia, este tampoco conocía personalmente a Justus, pero averiguaron que era el encargado de ir al mercado todas las mañanas para recoger frutas y hortalizas para el templo, llevándose como guía al novicio que les había atendido marcharon hacia la zona del mercado donde había ido Justus, al salir del templo Erwin se percato que Wolfgang estaba en una esquina solitaria rezando, no parecía haberse percatado de ellos, una vez fuera del templo se dirigieron al mercado, Ogmund les seguía a cierta distancia, una vez en el mercado se separaron y peinaron toda la zona, Erwin aprovecho para acercarse a Ogmund y contarle lo ocurrido en el templo, fue precisamente Ogmund quien tubo un extraño presentimiento al ver una bolsa llena de fruta apartada en  un puesto del mercado, tras hablar con el tendero este le conto que el joven Justus se había dejado la fruta para el templo y se había marchado con un hombre extraño, un hombre delgado y alto, con ropas negras y una capucha que impedía verle el rostro, preguntaron por el mercado y varios tenderos los habían visto ir hacía el sur, pero una vez fuera del mercado les perdieron el rastro, por media hora Justus se les había escapado de las manos...

 Marian

Íñigo tenía la idea de que el chico ya debería estar muerto, si eso fuera así que iba a pasar con su cuerpo era toda una incógnita, tras aquel duro golpe esperaron a que Wolfgang saliera del templo de Ulric para seguirlo, este se dirigió a Beilheim donde tras realizar diversas compras en el mercado de la plaza central se encamino hacía su casa, por un momento sopesaron asaltarlo en su casa, pero lo descartaron, con el ruido que aquello provocaría a los pocos segundos estarían rodeados de simpatizantes de aquel grandullón, decidieron abandonar la ciudad para ir en busca de sus compañeros, si estos habían dado con los Aulladores por lo menos podrían acabar con ellos, pero antes Erwin visito a Marian en la Ostra Azul, le entrego una carta para que se la hiciera llegar al Barón Eduard, en ella le informaba de lo acontecido en el ultimo día y de su partida para intentar acabar con la amenaza de los Aulladores, después Ogmund y Erwin visitaron el templo de Sigmar, en el se entrevistaron con el Sacerdote de Sigmar el Lector Rudolf Geissnan, este escucho atentamente sus palabras y mostro preocupación ante las sospechas de que alguien les involucrara en el asesinato de ese joven novicio ulricano, por desgracia no abandonarían la ciudad como había sugerido Ogmund, aquello sería como admitir dicho crimen incluso antes de haberse producido, pero cerrarían las puertas del templo por la noche y todos sus feligreses permanecerían dentro del templo los próximos días, poco más podían hacer por lo que se prepararon para partir, pero Erwin tubo una idea, aunque creía que de poco podía servir, durante un par de horas estuvieron moviéndose por distintas posadas haciendo correr el rumor de que los hijos de ulric habían secuestrado a un novicio ulricano al que pretendían matar de alguna forma depravada para dar ejemplo, tras aquello abandonaron la ciudad por la puerta sur, la tarde ya estaba empezando a decaer cuando fuera de la ciudad Erwin, Íñigo y Ogmund se juntaron con Ramkir y Leopold....