viernes, 17 de marzo de 2023

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 47

Una oscura habitación, fuera el murmullo de las calles de Altdorf, en esa oscura habitación dos muchachos habían dibujado un pentagrama en el suelo, en sus manos un libro lleno de garabatos, en sus cabezas locuras de jóvenes, una oscuridad empezó a formarse dentro de aquel pentagrama mientras uno de los muchachos no paraba de entonar los salmos de aquel oscuro libro, esa oscuridad su fue moviendo abrazando al otro muchacho hasta desparecer, momentos más tarde un muchacho salía de aquella medio abandonada casa, mientras otro quedaba tumbado en el suelo en medio de un charco de sangre y con extraño libro agarrado entre sus rígidos dedos...



La batalla que se produjo con él dragón fue épica, rozando la tragedia en varias ocasiones, pero no estaba escrito que allí fueran a sucumbir, aquel temible ser realizo una pasada por encima de sus cabezas rociándolos con una especie de gas que expulso de su boca, para acto seguido descender hasta la posición de Ramkir, con el batir de sus grandes alas había tirado al suelo al propio Ramkir y a Ogmund que también estaba cerca, con sus zarpas lanzo a un lado a Ramkir para acto seguido apresarlo entre sus afilados dientes, y creyéndolo muerto lanzarlo por el aire, su cuerpo inerte voló hasta caer lejos del combate, aunque por suerte para él aun estaba con vida, el siguiente objetivo del dragón fue Leopold, el cual sufrió por dos veces las embestidas de aquel ser, en una de ellas fue lanzado con violencia sobre el montículo de piedras de Yodri, aquel golpe hubiera partido las piernas de cualquiera, pero o bien el cinturón enano que portaba o bien el propio Yodri amortiguaron aquel golpe, pero si a algo le tenía miedo aquella terrible criatura era al martillo que portaba Ogmund, el Ghal-maraz, y ese miedo fue lo que salvo a Erwin de acabar entre su fauces, cuando ya lo tenia a punto de darle el golpe de gracia alejo su cabeza ante las arremetidas de Ogmund, haciendo que su dentellada fallara y mordiera el aire que Erwin tenia delante, y al final entre todos le fueron dañando con distintas heridas hasta que Ogmund le asesto el golpe definitivo mientras el dragón emitía un ultimo rugido de rabia antes de caer muerto.







Sin apenas tiempo para recuperarse pudieron ver como un cometa de dos colas surcaba el cielo en su dirección, y mientras pasaba por encima de sus cabezas la luz se fue haciendo más intensa, hasta volverse casi cegadora, para de golpe desaparecer, en ese momento pudieron ver a un humano de rubios cabellos y  ataviado con una brillante armadura al lado de la tumba de Yodri, todo sus ser irradiaba una suave luz, levanto uno de sus manos señalando hacía el Norte, mientras en sus cabezas se formaban imágenes de ejércitos que se preparaban para luchar, después les hablo diciéndoles que habían despertado un gran mal que el martillo había estado custodiando, y que debían llevar el martillo lo más rápido posible al Norte, a Delberz,  tras aquello la figura se desvaneció y volvieron a ver al cometa de dos colas alejarse en dirección Oeste, tenían que encontrar una forma de intentar llegar cuanto antes a las tierras de Imperio, pero de momento su camino les llevo a desandar lo andado hasta llegar aquí, deberían llegar al Valle Oculto de los elfos, allí podrían abastecerse de alimento y ver que opciones tenían.

En el Valle Oculto Melandir les recibió como amigos, aunque Leopold fue visto un poco diferente a causa de los objetos enanos que portaba, allí pudieron comer y recuperar fuerzas, y también pudieron solucionar su apremio por llagar cuanto antes a Delberz, en el valle vivían un grupo de Pegasos, estos no respondían ante nadie y eran libres de elegir sus jinetes, aunque Melandir hablo con su líder y este accedió a llevarlos cerca de su destino, al día siguiente fueron ensillados con sillas especiales para que no se cayeran de sus monturas y con las alforjas llenas y despidiéndose de forma definitiva de Melandir emprendieron viaje por los cielos del Viejo Mundo, durante diez días volaron hasta llegar a unos cuatro días de su objetivo, allí los Pegasos descendieron, habían captado el olor de la guerra y ya no seguirían adentrándose más, con un gesto de su cabeza su líder de despidió y volaron en dirección contraria. Aún quedaban un par de horas para anochecer, frente a ellos el camino principal seguía hacia el Norte y un camino secundario se internaba a lo que seguramente seria un pequeño asentamiento, un pequeño hilo de humo así lo atestiguaba, y en ese camino Leopold vio un gran cuervo negro muy parecido al que había visto en el Valle Oculto, aquel cuervo se le quedo mirando mientras lanzaba un graznido y volando se adentraba unos metros en el camino, para volver a posarse sobre otra rama y volver a graznar, que podía significar aquello..., pero no sabían que gente podría haber por aquel lugar ni de que bando estarían, por lo que decidieron seguir hacia el Norte intentando llegar cuanto antes a Delberz.




sábado, 11 de marzo de 2023

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 46

"Poderoso es Sigmar, que salva a un rey Enano de la deshonra. ¿Cómo puedo recompensarle? Un martillo de guerra, un martillo de hierro, que cayó del cielo con dos lenguas de fuego.                        De la Forja de los Dioses. Trabajado por Herreros Rúnicos, Ghal-Maraz llamado."



En cuanto entraron en aquella sala ambas estatuas de guerreros enanos se movieron, se desplazaron hasta ponerse delante de la doble puerta, una voz con un retumbar profundo como truenos distantes salió de sus bocas, -¿Quién viene y pide el derecho de acceder?, tras varios intentos fracasando por fin dieron con la frase correcta para que aquellos guardianes pétreos se apartaran a un lado dejándoles el paso franco, las puertas se abrieron sin apenas dificultad, ante ellos encontraron otra sala más pequeña, a ambos lados se encontraba una puerta, y delante de ellos al otro extremo de la sala una doble puerta también de un extraño material negro, lo que más le llamo la atención era que todo estaba en perfecto estado, como si el tiempo no hubiera pasado en aquella estancia, un frio sobrenatural les envolvió en cuanto penetraron en ella, lo que ocurrió a continuación apenas se produjo en unos pocos segundos, Erwin camino al otro extremo para abrir las puertas negras, pero cuando casi estaba apunto de tocarlas algo en su interior le hizo retroceder, mientras el resto del grupo se había quedado cerrando las puertas por donde habían accedido, un susurro empezó a crecer en la estancia, aumentando su intensidad hasta desaparecer de golpe, un susurro que Leopold reconoció como khazalid, y de repente el fantasma del Maestro del Saber Wulfan Merglord se materializa delante de ellos, empezando a gritarles que estaba maldito y que si no escapaban él mismo acabaría con ellos, todo ello acompañado con los ojos y la cara completamente desencajada de un loco, a su vez todos los objetos que había en la sala cobraran vida volando en dirección de los aventureros, incluso los enanos de los bajorrelieves de las paredes empezaran a cobrar vida, por suerte Erwin y Ogmund se centraron en acabar con el espíritu de Wulfan con rapidez, ya que Ramkir esta vez no les podía ayudar, había intentado manejar los vientos de la magia, pero un gran dolor se había apoderado de su mente dejándolo indefenso, Leopold se defendía como podía de todos los objetos que intentaban atacarle, pero en cuanto Erwin y Ogmund acabaron con Wulfan los objetos cayeron inertes al suelo, y los enanos de los bajorrelieves se convirtieron en polvo.

Tras recuperarse investigaron las habitaciones de los lados, una había sido destruida a conciencia, la otra aunque también estaba destruida si que pudieron rescatar un libro sobre el arte de la metalurgia y las ultimas paginas del diario de Wulfan, ante ellos solo quedaban las puertas que Erwin no se había atrevido a tocar, pero Ramkir se tomo a la ligera aquello y intento abrir aquellas puertas, pero en cuanto las rozo sintió como era rechazado, un gran dolor recorrió todo su cuerpo haciéndole retroceder atemorizado, y aunque intentaron buscar alguna frase que abriera aquellas puertas no obtuvieron ningún éxito, por lo que decidieron que fuera Leopold quien lo volviera a intentar, por alguna extraña razón entendía el idioma khazalid y quizás aquello sirviera de algo, temeroso avanzo hacía aquellas puertas y despacio acerco su mano a la puerta, en cuanto las rozo sintió una sensación de calidez, y de repente las puertas se abrieron suavemente, ante ellos podían contemplar un gran sala de un extraño material negro, la sala estaba iluminada de una extraña luz que venia de todas partes y de ninguna, en el lado opuesto a la puerta, la pared había sido destrozada, como si hubiese sido golpeada con un martillo desde el otro lado, pero el golpe era como si se hubiera congelado en en el tiempo en el momento de su ruptura, faltando solo la zona central del impacto del que se podía ver una luz malsana latiendo, un gran círculo de runas y símbolos mágicos marcaban los limites exteriores del daño sufrido en la pared, las grietas de aquel golpe acababan en el círculo de runas, que como observo más tarde Ramkir pertenecían a un hechizo mágico demoniaco, que no había sido terminado, pero la naturaleza del hechizo era un misterio para él, pero si algo en verdad les dejo sin palabras fue lo que había suspendido en el aire, parecía imposible que de verdad existiera, pero allí estaba ante sus ojos, el Ghal-maraz, el Rompecráneos, el martillo de Sigmar Heldenhammer, tan poderoso que todos podían sentir como latía su energía mágica.


Lo tenían a su alcance, tras muchas penurias pasadas y con poca o ninguna esperanza de que llegara este momento, pero allí estaban, y aunque estaban seguros que cuando lo cogieran lo que allí estaba vigilando seria liberado no les tembló el pulso, con solemnidad Ogmund estiro sus manos ante aquella reliquia del Imperio, era imposible encontrar palabras para describir las sensaciones de tenerlo en sus manos, pero pronto tuvieron que dejar de pensar en aquello, ya  que al coger el Ghal-maraz se escucho un tremendo crujido y la zona de pared dentro del círculo de runas cayo sobre la estancia, dejando ver lo que parecía ser un negro túnel circular, primero un tremendo aullido surgió del túnel como un vendaval, acompañado de un hedor de muerte y abandono, y poco a poco una luz multicolor se fue acercando por el túnel, y aunque en ello les fuera la vida nuestros héroes estaban dispuestos a plantar cara a lo que de allí emergiera, pero ante lo que venía por el túnel poco podían hacer salvo correr, Ramkir se dio cuenta casi cuando ya lo tenían encima, ante ellos venía un mar de materia del Caos pura, que engullía todo a su paso, corrieron con todas sus fuerzas hasta llegar al embarcadero, y de allí hasta las escaleras que subían al siguiente nivel, pero las escaleras les parecieron que se hacían interminables, hasta que por fin aparecieron donde menos esperaban, no llegaron al segundo nivel de Kadar-Khalizad, aparecieron en la cueva de Yodri, tras ellos las escaleras desaparecieron, la cueva no estaba como la habían dejado unos días atrás, las cajas estaban rotas, el fuego apagado, el agua del manantial estaba turbia, y el cuerpo de Yodri yacía a unos metros de la entrada, su cuerpo estaba retorcido con sus piernas en una ángulo imposible, los huesos se le veían a través de las heridas de su pecho y abdomen, pero aún conservaba un halito de vida, cuando sintió como se le acercaban pudieron escuchar su débil voz, -No está mal... para ser humanos-, sus pequeños dedos intentaron moverse hacía los de Leopold sin conseguirlo, pero Leopold dándose cuenta le cogió la mano intentando estar con él en aquellos últimos momentos, en un débil susurro les conto como su amigo el dragón le había atacado dejándolo moribundo, y antes de exhalar su ultimo aliento les pidió que lo enterraran arriba de la montaña, donde había construido su tumba.


Cuando salieron fuera de la cueva pudieron respirar el aire fresco de la noche, una noche iluminada y llena de estrellas, bordeando el gran saliente encontraron unas pequeñas escaleras talladas en la montaña desde las que llegar hasta la cima de la montaña, una vez arriba un montón hueco de piedras marcaba el lugar donde Yodri deseaba ser enterrado, y con solemnidad allí enterraron lo que quedaba de su maltrecho cuerpo, pero mientras cada uno estaba absorto con sus propios pensamientos empiezo a notarse  un fuerte ruido acompañado con rachas de aire, hasta que de repente vieron como un enorme dragón subía por el lateral de la montaña hasta recortarse en el cielo estrellado por encima de sus cabezas, con claridad distinguen el dragón que vieron en la gran sala del primer nivel de la fortaleza enana, pero su cuerpo esta cambiado, todo su cuerpo estaba lleno como de vetas negras, incluso sus ojos de reptil eran negros como pozos sin fondo, tras dar dos vueltas en circulo emitió un rugido terrorífico y recogiendo sus enormes alas cayo en picado sobre ellos...

martes, 14 de febrero de 2023

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 45

 Poco a poco el silencio y la tristeza que recorría aquellas estancias de Kadar-Khalizad se fue adueñando de los cuatro intrépidos aventureros que en ella se habían aventurado, aunque ellos apenas se pararon a pensarlo la melancolía se reflejaba en sus rostros, el silencio daba paso a que los pensamientos mas recónditos salieran a flote, la cara de Ogmund reflejaba su propia lucha interna por no caer en el pesimismo de sus ideas, todos estos años intentando buscar un final que nunca llegaba, y si ese final no existía..., Erwin encaminaba la marcha, como casi siempre, su brazo nunca había flaqueado, nunca había dudado, -pero cuantas muertes había causado?, muchas de ellas se lo merecían, pero quizás no todas, pero él ya no sentía compasión por esas vidas, donde se había quedado el Erwin que si tenía esos sentimientos..., Ramkir jugaba inconscientemente con sus dedos, para él junto a su inteligencia lo eran todo, pero cada vez sentía que el peso sobre sus hombros era mayor, tenía la certeza que sus compañeros dependían de él para conseguir lo que habían venido a buscar, pero ya les había fallado dos veces, debería estar muerto, pero el destino no lo había decidido así, tenía otra oportunidad, pero y si volvía a fracasar, y si no estaba preparado para lo que estuviera por venir..., pero quizás quien más estaba sufriendo era Leopold, cerraba el grupo, se sentía agotado, casi arrastrando sus pies, los últimos encuentros con aquellas criaturas fantasmales le habían dejado agotado, aquello le había traído el recuerdo de su madre, la había dado por perdida, su encuentro fue algo tan inesperado que apenas había tenido tiempo para decirle todo lo que sentía y todo lo que la había echado de menos, y ahora estaba en aquel lugar, quizás en lo que sería la tumba de todos ellos, la había encontrado y ahora la podría perder para siempre, no volver a verla, aquella idea y el saber lo que le podría pasar si fracasaban le producía un gran dolor allí donde Ogmund no podía curarlo con sus oraciones...



El combate con aquel elemental de piedra fue duro, los golpes de la espada de Leopold rebotaban, mientras que Ramkir tenía que recurrir a todo su poder para intentar que saltaran trozos de piedra de aquel ser, pero los golpes del martillo de Ogmund junto al mandoble de Erwin si que lo iban debilitando, hasta que por fin se desplomo en el suelo deshaciéndose en pedazos, eliminado el peligro terminaron de inspeccionar el templo, en las cámaras traseras encontraron un cinturón y una espada de manufactura enana, ambos con varías runas talladas, las cuales otorgaban ciertos poderes a su portador, Leopold fue el elegido para llevarlas, aunque la espada de momento no la usaría ya que una de sus runas podría anular la magia de Ramkir, las dos siguientes horas las dedicaron a ordenar el templo y enterrar los huesos del enano que habían recuperado debajo de los escombros de la columna derruida y de los enanos que había en el cementerio, tras aquello pudieron ver como los espíritus de aquellos muertos regresaban a sus tumbas para el merecido descanso eterno.

Leopold estaba muy cansado, el encuentro que tuvieron con los espectros lo había dejado muy debilitado y apenas le quedaban fuerzas, decidieron descansar un día completo con la esperanza que recuperara algo de energía, así también Ogmund podría limpiar y tratar el oído de Erwin, aunque por desgracia para él, el daño ya estaba hecho, ese oído ya no se volvería a recuperar del todo, tras aquel largo y tedioso descanso en el que sus pensamientos más tristes les hicieron compañía por fin se volvieron a poner en marcha, su primer objetivo fue probar a abrir la puerta que no habían podido abrir, probaron con el nombre de Sigmar, pero no ocurrió nada, pero en cuanto pronunciaron el nombre del Dios enano Grungni estas se abrieron silenciosamente, en su interior una habitación vacía salvo por una losa de piedra que había en el suelo, debajo de ella destaparon una escalera de caracol que descendía, descendía hasta unas rejas negras que por su estado no notaban el paso del tiempo, estas estaban trabadas por una gruesa barra con cuatro cerraduras, por suerte las cuatro llaves negras que llevaban sirvieron para poder abrir aquella reja, un camino les llevo hasta un pequeño embarcadero, un rio subterráneo de aguas bravas discurría delante de ellos, junto al embarcadero una barca de piedra se mantenía inmóvil sobre el agua.


Con cierto recelo se fueron subiendo a la barca, pero aquella no se movió ni un centímetro, pero al pronunciar otra vez a Grungni esta empezó a desplazarse, con un ritmo lento navego sobre 15 minutos hasta pararse en otro embarcadero, donde otro tramo de escaleras volvían a descender aun más en la montaña, dando lugar a una gran sala llena de estalactitas, en alguna de ellas se podían ver reflejadas las caras de enanos gritando, con cautela empezaron a bordear la sala para intentar llegar al corredor que había en el otro extremo, por el camino varías de aquellas estalactitas se desprendieron del techo impactando por suerte sobre sus escudos, los cuales quedaron inservibles ya que se deshicieron, tras aquella sala anduvieron por un sinuoso corredor que cada vez se estrechaba más, hasta por fin  llegar a una sala cuadrada, en ella al fondo había una puerta de dos hojas idénticas, fabricadas con algún extraño metal negro y con un detalle asombroso, mostrando en sus relieves a guerreros enanos, flanqueando las puertas había dos estatuas de dos guerreros enanos...



Tanto Ramkir como Ogmund pudieron sentir que muy cerca de allí había un gran poder, incluso Leopold y Erwin tenían una sensación extraña, su sexto sentido les alertaba de algo extraño...

viernes, 27 de enero de 2023

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 44

Una luz, aquello era el tenue color de una luz, cuanto tiempo había pasado sin ver algo parecido, apenas lo recordaba, solo la oscuridad más absoluta le había acompañado todos estos años. Aunque su cuerpo era traslucido no dejo de esconderse para ver quien o que venía al templo, un grupo de cuatro hombres, pero uno de ellos era especial, apenas podía recordar los días de antaño, pero quizás tenía ante si a aquel que ya vino en sus momentos más difíciles, su pelo y ser amigo de los enanos se lo confirmaba...


Por suerte para el grupo decidieron permanecer en el pasillo y no entrar a la estancia, los dos espíritus enanos se dirigieron hacía ellos pero al parecer no podían ir más allá de la estancia, aunque Ogmund intento comunicarse con ellos esto no resulto, sus caras mostraban tanto odio que dudaba que fueran capaces de escuchar, cerraron la puerta tras de si y continuaron por el pasillo, la siguiente puerta les fue imposible abrirla, su cerradura estaba echada y protegida mediante magia, Ogmund probo a golpearla pero pronto desistió al recibir un fuerte dolor al golpearla, en ese momento Mankir volvió a aparecer instándolos a abandonar el lugar, pero viendo que sus palabras no surtían efecto les informo que lo que buscaban estaba en el cementerio que estaba al Noroeste, tras sus palabras igual que había aparecido desapareció, con rapidez desandaron el camino y se encaminaron hacía esa parte del complejo, no les resulto muy complicado encontrar la zona del cementerio, el lugar parecía que había sido saqueado y vandalizado, lápidas rotas, huesos esparcidos por el suelo y los frescos de las paredes rotos, pero cuando estaban empezando a buscar varios esqueletos empezaron a levantarse para ir hacia ellos, pero eso no fue todo, de las lápidas salieron dos espectros y dos apariciones, y varias figuras de Mankir empezaron a parecer por el lugar, el combate fue duro, Leopold sufrió los toques helado del espectro y de la aparición que se abalanzaron sobre él, mientras Ogmund y Erwin se encargaban de los esqueletos, Ramkir por suerte pudo hacer acopio de los vientos de la magia y eliminar al otro espectro y aparición que se habían formado a su alrededor, si tenían alguna duda de si Mankir les había mandado a una emboscada pronto se les aclaro, Mankir haciendo uso de su bastón rúnico hizo que la tierra se abriera para que de su interior saliera un tumulario del que se encargaría Erwin, pero poco poco fueron acabando con todos sus enemigos, y Ramkir con su magia acabo con Mankir, tras aquel encuentro y tras comprobar que allí no había nada que buscar decidieron volver a la estancia que no habían podido abrir, no sin antes encontrar en el cuerpo calcinado de Mankir dos llaves idénticas a las que ya llevaban.


Ante la imposibilidad de poder abrirla siguieron inspeccionando el pasillo, en la siguiente estancia encontraron un gran arcón con cuatro cerraduras, las cuales Ogmund se encargo de abrir, en su interior encontraron un gran numero de gemas sin tallar, la siguiente estancia sus puertas estaban entreabiertas, daban paso a una gran sala con techos altos y en forma de bóveda, varias filas de bancos desordenados daban paso a un estrado donde había un gran trono y a sus lados sendas estatuas medio derruidas del dios enano Grungni, en una de ellas, aplastado por el derrumbe se podía apreciar los restos de un enano, eran los restos de Khanna Manohelada, su espíritu aun estaba ligado a la estancia del templo, en cuanto entraron el espíritu de Khanna se abalanzo sobre ellos, pidiendo a Leopold ayuda, ayuda para que dieran sepultura a su cuerpo y el de sus hermanos, y para restaurar el templo, Khanna en todo momento le hablo en khazalid, pero por alguna extraña razón Leopold lo entendía y podía comunicarse con él, Khanna no recordaba mucho de los días antiguos, recordaba que Sigmar se encerró con el Maestro del Saber Wulfan Merglord para frenar el gran mal que había sido despertado, se habían encerrado tras las puertas que no habían podido abrir, ante la pregunta de Leopold  recordaba que las puertas se abrían con alguna palabra, pero su memoria ya no recordaba cual era.


Pero no estaban solos en aquella estancia, en cuanto empezaron a quitar los escombros que mantenían sepultados los huesos del enano un elemental de tierra empezó a formarse, un elemental mucho más grande que los que habían destruido en la gran sala...



viernes, 20 de enero de 2023

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 43

Se sabe que los enanos san grandes orfebres, que cuando se proponen algo no cejan en su empeño hasta conseguirlo, cabezotas, orgullosos, recelosos, incluso avaros, pero si de algo se orgullecen es de su palabra, su honor y el de su familia depende de ello, pues su amistad no le ata solo a él, sino que esa amistad engloba a toda su familia, tanto presente como futura, ese es el valor de la amistad dada por un enano...



Bajaron tres largos tramos de escaleras, seguían adentrándose en la montaña, al final de las escaleras dos grandes puertas negras les impedían el paso, apenas estaban abiertas un par de dedos desde donde se podía apreciar un oscuro y silencioso pasillo, con cautela empujaron una de las puertas lo suficiente para poder pasar, sus bisagras oxidadas por el paso del tiempo se quejaron en forma de chirrido, ante ellos tenían un pasillo con varias puertas a ambos lados, al fondo una intersección y una puerta doble, como pudieron ir comprobando las puertas a ambos lados del pasillo eran pequeñas viviendas, los muebles ya hacía años que se habían desecho y estaban vacías.


En aquel lugar se notaba el frío de no estar habitado, además del completo silencio que lo inundaba todo un sentimiento de melancolía recorría sus estancias, fuera la noche ya había caído y antes de seguir internándose más en aquel lugar decidieron que sería mejor descansar y pasar la noche en alguna de las habitaciones que habían registrado,  cuando de repente un enano apareció en un extremo del pasillo, para acto seguido otro exactamente igual apareció por el otro extremo, Mankir Vistaguda se hacía llamar, su aspecto no presagiaba que tuviera muy buena salud, su piel acartonada y casi pegada a los huesos y sus ojos hundidos y oscuros así lo atestiguaban, en todo momento sus palabras fueron para que se fueran de aquel lugar maldito, antes de que el mal que allí había acabara con ellos y con sus almas, tras lo cual desapareció mientras sus palabras resonaban en sus cabezas, pero esa no fue la única visita que tuvieron esa noche, tuvieron que lidiar con dos espectros enanos que se abalanzaron sobre Erwin y al que consiguieron atravesar con sus gélidas manos antes de que acabaran con ellos, por suerte el resto de la noche no ocurrió nada más.

Después de descansar decidieron inspeccionar las dobles puertas que habían en la intercesión del final del pasillo, una gran sala se abría ante ellos, un camino empedrado flaqueado por columnas de piedra desembocaba en un estrado elevado de piedra sobre el que había tres tronos, de los cuales se empezaron a formar tres elementales de piedra en cuanto Erwin piso el estrado, los tres elementales atacaron a Erwin y a Ogmund, ignorando a Ramkir y a Leopold, el combate fue duro, pues aunque con cada golpe trozos de piedra se desprendían de aquellos seres estos seguían inmutables, pero la fuerza del martillo de Ogmund junto con la ayuda del resto los fue doblegando y acabando con ellos, en la sala no encontraron nada que les llamara la atención, pero en las habitaciones de la pared que había detrás de los tronos encontraron dos llaves negras, volviendo sobre sus pasos regresaron al pasillo del principio para empezar a inspeccionar la zona del este, no sin antes volver a tener la visita del Mankir Vistaguda volviendo a apremiarles para abandonar el lugar, incluso prometiéndoles oro y objetos mágicos, aunque igual que la primera vez sus palabras fueron ignoradas por el grupo...

sábado, 14 de enero de 2023

EL ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 42

Escrotoderrata Tragalodo era un goblin inteligente dentro de los cánones de su raza, o por lo menos eso se creía él, en su mesa tenía aquellos libros de poder, no entendía aquellas extrañas palabras, pero estaba seguro que con ellos su poder aumentaría, siendo el temor y envidia de todos los clanes, lo había visto en sus visiones, con un movimiento rápido aparto el trapo mugriento con el que ocultaba aquella esfera negra, una delirante sonrisa se dibujaba en su cara, poso sus manos sobre la esfera, las vetas blancas parecían que cobraban vida moviéndose por el interior de la esfera mientras Escrotoderrata abría los ojos extasiado....




Sin tiempo que perder siguieron avanzando por el pasillo que subía hacía el Norte, con cuidado fueron inspeccionando todas las habitaciones que fueron encontrando, el mapa que les había dibujado Yodri era bastante fidedigno a lo que iban encontrando, aunque las estancias estaban cambiadas por el uso que de ellas habían hecho los goblins, de todas las estancias dos de ellas les llamaron la atención, la primera estaba cerrada con llave, pero Ogmund se encargo de abrirla recordando sus dotes de latrocinio, la antigua capilla había sido profanada con extraños símbolos que parecían representar signos arcanos, la otra estancia también se encontraba cerrada, y aunque Ogmund también consiguió forzar la cerradura esta no se abría, estaba cerrada por medios mágicos, Ramkir se encargo de neutralizar esa magia y pudieron acceder a lo que parecía ser la habitación del chaman goblin, aparte de ropa estrafalaria y unos cuantos libros que más tarde pudieron deducir que habían sido robados a algún comerciante de Nulm, y que no les aportaba ninguna información, encontraron una extraña bola negra con vetas blancas del tamaño de una cabeza, formada de algún extraño material parecido al alabastro, en un examen más minucioso Ramkir pudo observar que tenía tallados pequeños símbolos arcanos, con cuidado y sin tocarla la volvieron a tapar dejándola en aquella estancia, antes de encaminarse a las grandes puertas que en teoría daba a la gran sala decidieron acabar con los goblins que habían huido y se habían atrincherado en una de las estancias del Este, una vez derribada la puerta acabar con ellos fue rápido, casi tan rápido como lo que habían tardado Ogmund y Leopold en acabar con las mujeres goblins que habían encontrado en otra de las estancias del Este, solo un pequeño grupo de esclavos snotlings habían conseguido permanecer con vida.


Ante ellos tenían la doble puerta reforzada, estaba cerrada con llave y en ella los goblins habían escrito palabras de peligro, Ramkir utilizando los vientos de la magia transformo la madera en polvo para que luego Ogmund forzara la cerradura, la lamina de metal que quedaba de ellas se abrieron de par en par golpeando contra las paredes de piedra creando un fuerte gong, descendieron las escaleras hasta llegar a una gran sala, esta estaba iluminada por la luz del atardecer que entraba por un gran agujero ovalado que había en el alto techo, toda la estancia estaba llena de piedras provenientes del derrumbe del techo, a mitad de sala y casi de lado a lado de ella parecía como si hubiesen tallado una larga cresta rocosa parecida a un Cordillera, pero no era así, Ramkir fue el primero en darse cuenta, un ojo se abrió de lo que parecía ser una roca, en la cara de Ramkir se dibujaba el terror que le embargaba, con pasos vacilantes fue retrocediendo mientras con palabras entrecortadas decía, -dragón-, en ese momento el resto de compañeros pudieron apreciar con esa cresta se movía y pudieron apreciar con claridad el contorno del dragón, a Erwin y Leopold también les aterro aquella imagen y en su cabeza solo pensaban en alejarse lo más rápido posible, solo Ogmund pudo armarse de valor y quedarse plantado allí, pudo ver como como la imagen traslucida de Yodri caminaba entre las piedras hasta llegar al dragón, acariciándolo hasta que este volvió a cerrar los ojos, tras lo cual el enano antes de desvanecerse le señalo las puertas que había al otro lado de la gran sala, pero para llegar hasta ellas deberían de bordear al dragón que parecía otra vez dormido, Ogmund pudo imbuir de coraje a sus aterrados compañeros para que vencieran sus miedos y junto a él bordearan la gran sala hasta llegar a las puertas que había en el norte, están daban a unas escaleras que descendían a un nivel inferior de Kadar-Khalizad...

lunes, 5 de diciembre de 2022

El ENEMIGO INTERIOR. EL IMPERIO EN LLAMAS. Sesión 41

"Los dragones recolectan tesoro para conseguir una pareja. Mientras mayor sea el tamaño de su tesoro, mejores serán las posibilidades que tendrá un dragón de conseguir una compañera. Los grandes tesoros se consiguen gracias a la fuerza o a habérselo ganado. Sí, habéis oído bien. Es cierto que muchos dragones se hicieron con su tesoro gracias a la fuerza bruta, sobre todo robándolo de nuestra gente, pero hace mucho los dragones fueron nuestros amigos y aliados. Ayudaron a excavar algunas de nuestras salas y auxiliaron a los herreros rúnicos a forjar cierto número de runas magistrales, y a cambio les hicimos tesoros de belleza incomparable que eran de agrado para los suyos. Sin duda habrás escuchado que nosotros los enanos perdimos el conocimiento de hacer algunas de las runas más poderosas. Basura. ¿Cuándo ha perdido un enano algo de valor? No, aún sabemos cómo hacerlas, pero cierto número de las mayores runas precisan de fuego de dragón para grabarlas en gromril, y tras las muchas traiciones que hemos sufrido, ya no confiamos en los Drakk."

ULTHER HARGINSSON, SEÑOR DEL CONOCIMIENTO ENANO




Cuando la niebla despareció vieron que se encontraban dentro de la fortaleza enana, con rapidez y en silencio acabaron con los dos guardias goblins que estaban a ambos lados del pasillo  medio dormidos,  al frente el pasillo desembocaba en una gran sala llena de escombros y muebles rotos, en ella acabaron con rapidez con otros dos goblins que estaban discutiendo, aunque no lo suficientemente rápido para que uno de ellos gritara dando la alarma, al fondo de la gran sala, en el lado izquierdo un pasillo seguía internándose en la fortaleza, por ese pasillo vio Leopold a un goblin correr como si su vida fuera en ello, con rapidez el grupo avanzo tras él, ese pasillo avanza unos metros hacía el oeste para luego girar hacía el norte, ante ellos el pasillo seguía varios metros, en su recorrido tenían varias puertas, dos a su izquierda y una a su derecha, mientras avanzaban les llegaban ruidos amortiguados, de una puerta de la izquierda salió un orco sudoroso, armado con un hierro con la punta al rojo vivo, pero antes de que pudiera atacar cayo ante las espadas de Erwin y Leopold, detrás suyo salió otro orco con una obesidad fuera de lo normal,  y aunque conseguían atravesar su cuerpo parecía que aquella grasa absorbía todo el daño de sus armas, mientras por la retaguardia fueron atacados por un orco y una medio ogra, Ramkir utilizo su magia para ayudar a Ogmund en esa lucha, pero Ogmund se encargo de repartir justicia con su martillo, causando estragos entre aquellos dos enemigos, mientras en el otro lado entre Erwin y Leopold consiguieron cercenarle la cabeza a aquella aberración de orco, mientras recuperaban el aliento por fin pudieron escuchar un ruido que se acercaba con rapidez, de repente por el pasillo un jabalí venia a toda velocidad hacía Erwin a la vez que otro aparecía por el pequeño pasillo que tenia a su derecha, este ultimo lo consiguió esquivar, pero el otro jabalí impacto contra él, por suerte el golpe no fue muy fuerte y su armadura pudo absorber parte de aquel daño, lo siguiente que ocurrió fue rápido, primero cayeron los jabalís para seguidamente los goblins que los montaban, como pudieron observar la mayoría con los que habían combatido presentaban alguna mutación del caos, todo aquel combate había propiciado que el resto de la tribu le hubiera dado tiempo a prepararse, por el norte bajaban un grupo de orcos comandados por su líder, mientras de la puerta del este una gran cantidad de goblins avanzaba.


Leopold se encargo de taponar el pasillo por donde venían los goblins, mientras Erwin hacia frente a los orcos que bajaban por el pasillo del norte, el primero en golpear fue Ramkir, que recurriendo a su magia creo una llamarada parecida a la de un dragón que envolvió todo el pasillo, aquello dejo malherido a varios de sus enemigos, acabando incluso con uno de los orcos, del resto fue encargándose primero Erwin, y luego ayudado por Leopold, ya que los goblins al ver aquella llamarada decidieron abandonar el combate y correr a un sitio más seguro, poco a poco fueron acabando con los orcos para seguidamente acabar con el líder y una ogra que entro en un estado de furia cuando acabaron con el líder, pero mientras esto ocurría un pequeño goblin que iba tras ellos y que no paraba de gesticular y dar pequeños saltitos en forma de baile imploro la ayuda de Morko y Gorko, un enorme pie de color verde apareció sobre las cabezas de Erwin y Ogmund, cayendo sobre ellos, dejándolos muy mal heridos pero con vida, y aunque volvió a intentar algo con Leopold este lo atravesó cuando arrodillado en el suelo pedía clemencia, una vez terminado el combate solo les quedaba por ver que se escondía detrás de la segunda puerta que había a su izquierda, de la cual habían escuchado pequeños chillidos, en ella había una docena de sprogs, niños goblins, junto a un goblin anciano, algo que era muy raro de ver, ya que pocos goblins llegaban a esa edad, -que podían hacer con aquellos pequeños pieles verdes?, desde luego no se lo pensaron mucho y sin ninguna piedad acabaron con ellos entre pequeños gritos de terror, incluso se podría decir que se deleitaron en ello, dejando al viejo goblin en el último lugar para que viera como acababan con los pequeños...




Así de cruel era la vida en el Viejo Mundo, los pieles verdes también habrían matado o esclavizado a los niños humanos, al final quizás no había tantas diferencias entre los distintos habitantes de aquel cruel mundo...