lunes, 20 de abril de 2020
EL ENEMIGO INTERIOR. EL CASTILLO DRACHENFELS. Sesión 13
Según iba quitando los tapices del pasillo sus ojos no podían evitar mirar las imágenes que allí había, en ellas empezó a distinguir escenas donde la gente incitada por los sacerdotes llevaba a los hechiceros hasta la hoguera, la ira le iba embargando dándose cuenta de lo que le deparaba de Ogmund y Erwin, o acababa con ellos o ellos lo terminarían matando por la espalda, con determinación empezó a conjurar unos de sus hechizos mientras Ogmund le daba la espalda...
Delante de ellos tenían la esfera de oscuridad, sin saber que hacer con ella o que podría pasar si penetraban en su oscuridad probaron a conjurar las bolas de fuego de Ramkir al centro de la habitación, las bolas cruzaron toda la estancia sin toparse con nada tangible hasta estrellarse en la pared de enfrente oscureciéndola de negro por culpa de los impactos, sin nada más que hacer sin correr riesgos decidieron descender por la torre y volver al castillo para volver al pasillo donde se teletransportaron, pero antes tenían que pasar por el largo pasillo con tapices colgados donde Erwin había intentado atacar a Ramkir, tras plantear varias ideas al final decidieron que Erwin no entrara mientras Ogmund y Ramkir iban descolgando tapices por si eran la causa de la locura de Erwin, pero según estaban descolgando tapices la ira se apoderó de Ramkir empezando a conjurar uno de sus hechizos haciendo que tres bolas de fuego impactaran en el cuerpo de Ogmund, por suerte Ogmund aguantó el envite y mal herido retrocedió por el pasillo escondiéndose junto a Erwin en la habitación de los relojes, por suerte Ramkir al abandonar el pasillo volvió a tomar el control de si mismo y así se lo hizo saber a sus compañeros, tenían que encontrar alguna manera de poder atravesar el pasillo que tenían delante sin que se mataran entre ellos, al final se vendaron los ojos para evitar ver los tapices y manteniendo el contacto entre ellos empezaron a atravesar el pasillo lentamente, al poco de entrar en él escucharon como se abría una puerta delante de ellos, unos pasos se arrastraron por el pasillo en su dirección hasta que de golpe se pararon, Erwin pregunto por Bardul a la par que retrocedían por el pasillo hasta salir de él, efectivamente Bardul había aparecido por el otro lado del pasillo con un cubo y una escoba, al verlos se quedó bastante sorprendido por volverlos a ver y más de la forma en que iban con los ojos vendados, entre todos lo tranquilizaron, primero por lo que se acordaba de Erwin cuando intentó matar a Ramkir y por otro lado al ver los tapices del pasillo enrollados en el suelo, el temor al amo ante aquel desaguisado le tenía atenazado de miedo, pero ante la promesa que luego le ayudarían a poner todo en su sitio les llevo cogidos de la mano hasta el pasillo de teletransporte y de allí subiendo unas escaleras hasta su habitación, esta estaba ubicada al principio de un pasillo donde en el ala Este había varias puertas, como luego Erwin vio en este orden están correspondían a la propia habitación de Bardul, la habitación donde en teoría Drachenfels eliminaba a sus prisioneros, una despensa con una gran cantidad de aceite de lámpara, una cocina pequeña con un hornillo donde había una rata abierta a medio cocinar y al fondo el agujero de la chimenea que hacia la función de cagadero, y la última habitación debería pertenecer a la del bibliotecario, en cambio en el ala Oeste solo había una puerta al principio del pasillo, según Bardul en ella su amo entraba con algún prisionero al que ya no se volvía a ver, su amo le dijo que en ellas había una gran magia y que no entrara en ellas, al igual que por donde habían venido, en vez de subir por las escaleras podían bajar y llegar hasta un pasillo con niebla que acababa en una puerta, aquel lugar también le había dicho su amo que era muy peligrosa y no debía acercarse, al hablar de ambos lugares se podía apreciar el miedo que le inspiraba su sola mención, durante el almuerzo estuvieron amablemente hablando con Bardul de las tierras del Imperio mientras ganaban su confianza y le iban sacando todo la información que podían, tras el almuerzo y acompañados por su nuevo amigo se acercaron hasta el fondo del pasillo a visitar al bibliotecario...
lunes, 13 de abril de 2020
EL ENEMIGO INTERIOR. EL CASTILLO DRACHENFELS. Sesión 12
La cólera no le permitía pensar con claridad, el enfrentamiento con esa monstruosidad había conseguido que hasta la sangre le hirviera, ahora solo sentía deseos de destruir todo aquello que se le pusiera por delante, abajo de la torre se encontraban sus compañeros pero no los necesitaba, nunca los había necesitado, sus poder era más que suficiente para enfrentarse a cualquier cosa, con paso firme y haciendo oídos sordos a sus consejos se volvió a internar en la torre...
De repente ya no estaba en el pasillo, Ramkir miró a su alrededor y pudo comprobar que ya no estaba junto a sus compañeros, volvía a estar en alguna de las torres del castillo, había una escalera de caracol que ascendía y una trampilla en el suelo que bajaría al sótano, había también una puerta que daba al exterior, pero podía sentir que había alguna protección sobre ella por lo que descarto salir a través de ella, con cautela fue bajando al sótano, estaba vacío, salvo un dibujo de Tzeentch en el suelo por lo que decidió empezar a ascender por los diferentes pisos de la torre, en el siguiente nivel salvo algún virote de ballesta poco más había, pero en el segundo nivel se podían ver dos puertas cerradas que deberían de dar a las almenas de la muralla, pero lo que más le preocupó fue lo que había en el suelo, estaba lleno de un légamo resbaladizo y cuerpos muertos, antes de entrar aprovechando la manta se enrolló las piernas y los brazos para así tener mejor agarre para no resbalarse con el légamo, con cautela entró en la habitación en dirección hacia una de las puertas, pero en cuanto entró en la habitación cuatro de los cuerpos que estaban en el légamo se levantaron y empezaron a caminar hacia él, parecían humanoides pero sus caras iban cambiando de forma cada segundo, por suerte Ramkir pudo ir acabando poco a poco con cada uno de ellos mientras se encaminaba a la puerta que daba al Sur, pero en ese momento pudo ver una sombra en la escalera que seguía subiendo por la torre, por el hueco había salido un ser monstruoso, sus piernas eran como tentaculares, con ellas se mantenía pegado en el techo desplazándose con una rapidez endiablada, su cara también cambiaba de forma cada segundo, Ramkir al ver a la criatura abalanzándose sobre él en un último esfuerzo concentró su magia sobre la criatura que tenía delante de la puerta para poder derribarla y abriendo la puerta se lanzó al exterior, al atravesarla noto que algún encantamiento ligado a ella se había roto, su esperanza era que la criatura no saliera de la torre pero su esperanza duró poco, la criatura salió por detrás de Ramkir y saltando se puso delante de él mientras por detrás avanzaba la última criatura que había sobrevivido de las que se habían levantado del légamo, Ramkir tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para concentrar los vientos de la magia para así poder lanzar un conjuro con el que acabar con aquella monstruosidad del Caos, por suerte tras varios intentos y estando a punto de caer por las heridas sufridas pudo invocar con acierto el hechizo y acabar con sus oponentes envolviéndolos en ambas bolas de fuego, justo en ese momento Ogmund y Erwin llegaron hasta la base de la torre, habían decidido salir fuera del castillo para buscar a Ramkir por si había aparecido en alguna de las torres, por suerte para todos así había ocurrido.
Erwin y Ogmund empezaron a preparar una cuerda para poder bajar a Ramkir pero este haciendo oídos sordos a sus palabras entró de nuevo en la torre, se le notaba bastante enfurecido y raro en él fuera de sí, ante aquella actitud Erwin y Ogmund decidieron entrar en la torre por la puerta de abajo, Erwin abrió la puerta y entró en ella, en su interior no se veía nada extraño, justo en ese momento Ogmund se percató de que si no había nada extraño y Ramkir no había salido por allí algo extraño podía ocurrir, por lo que recomendó a Erwin salir y esperar fuera, al cabo de cinco minutos Ramkir volvió a salir a las murallas, con la ayuda de la cuerda consiguió bajar hasta ellos, ya se le veía mucho más tranquilo, les contó que en el piso superior de la torre había encontrado un par de cofres, en uno de ellos había varias armas normales y una armadura del Caos seguramente del ser con el que había acabado hacía unos minutos, todo aquello lo había dejado sin tocar, en cambio en el otro cofre había un collar de oro con diez dientes de dragón, un par de botellas de vodka kislevita y una bolsa que contenía cuatro coronas de oro acuñadas en Kislev relativamente recientes, en uno de sus lados se podía ver al actual Zar Radii Bohka, tambien en su interior había una nota escrita en kislevita, la bolsa además tenía propiedades mágicas, había conseguido meter una de las botellas de vodka dentro siendo la bolsa más pequeña que la botella, la nota dejaba entrever que para poder acceder a las mazmorras solo se podía a través de un portal en la torre del diablo, justo desde el patio se podía ver una veleta con forma de diablo que también hacia de pararrayos en la cúspide de la torre central que estaba en la parte superior del castillo, la tarde ya estaba bastante avanzada por lo que decidieron refugiarse en las habitaciones de invitados, en la habitación que consagró el clérigo y que les daba algo más de seguridad, de camino hacia ella tanto Ogmund como Ramkir pudieron sentir como en la torre central del lado Este se notaba un flujo de magia mucho mayor, por lo que decidieron que al día siguiente investigarían aquella torre antes de volver a entrar en el castillo.
La noche paso tranquila hasta unas horas antes de amanecer, de repente en la puerta empezaron a escuchar como si alguien la estuviera arañando a la vez que la temperatura bajaba creando escarcha alrededor de la puerta, un grito escalofriante recorrió el pasillo para volver de nuevo el más absoluto silencio, con cautela salieron de la habitación en cuanto las primeras luces del día aparecieron por el Este, aunque la tormenta seguía azotando el castillo, como habían decidido el día siguiente se encaminaron hacia la torre central del lado Este del castillo, su puerta estaba abierta, con cautela empezaron a subir, la torre era más alta que el resto por lo que tenía que tener algún nivel más, los tres primeros niveles estaban vacíos a excepción de algún mueble roto o algún virote oxidado, el acceso al cuarto nivel de la torre era a través de una trampilla, lo primero que notaron fue que a la luz le costaba penetrar la oscuridad, cuando penetraron en ese piso de las sombras empezaron a surgir espectros que se abalanzaron sobre ellos atravesando sus cuerpos mientras les causaban un gran dolor, por suerte entre el martillo de Ogmund y la magia de Ramkir pudieron acabar con ellos, ya que el mandoble de Erwin por alguna extraña razón había perdido su poder mágico, en el techo pudieron ver otra trampilla, con cautela Ogmund subió al siguiente piso, aquel era el último de la torre, una esfera de oscuridad ocupaba la mayor parte del quinto piso de la torre, la visibilidad era nula dentro de ella y en toda la habitación reinaba un aire gélido, de ella emanaba la magia que habían percibido desde abajo además de una energía emocional negativa...
De repente ya no estaba en el pasillo, Ramkir miró a su alrededor y pudo comprobar que ya no estaba junto a sus compañeros, volvía a estar en alguna de las torres del castillo, había una escalera de caracol que ascendía y una trampilla en el suelo que bajaría al sótano, había también una puerta que daba al exterior, pero podía sentir que había alguna protección sobre ella por lo que descarto salir a través de ella, con cautela fue bajando al sótano, estaba vacío, salvo un dibujo de Tzeentch en el suelo por lo que decidió empezar a ascender por los diferentes pisos de la torre, en el siguiente nivel salvo algún virote de ballesta poco más había, pero en el segundo nivel se podían ver dos puertas cerradas que deberían de dar a las almenas de la muralla, pero lo que más le preocupó fue lo que había en el suelo, estaba lleno de un légamo resbaladizo y cuerpos muertos, antes de entrar aprovechando la manta se enrolló las piernas y los brazos para así tener mejor agarre para no resbalarse con el légamo, con cautela entró en la habitación en dirección hacia una de las puertas, pero en cuanto entró en la habitación cuatro de los cuerpos que estaban en el légamo se levantaron y empezaron a caminar hacia él, parecían humanoides pero sus caras iban cambiando de forma cada segundo, por suerte Ramkir pudo ir acabando poco a poco con cada uno de ellos mientras se encaminaba a la puerta que daba al Sur, pero en ese momento pudo ver una sombra en la escalera que seguía subiendo por la torre, por el hueco había salido un ser monstruoso, sus piernas eran como tentaculares, con ellas se mantenía pegado en el techo desplazándose con una rapidez endiablada, su cara también cambiaba de forma cada segundo, Ramkir al ver a la criatura abalanzándose sobre él en un último esfuerzo concentró su magia sobre la criatura que tenía delante de la puerta para poder derribarla y abriendo la puerta se lanzó al exterior, al atravesarla noto que algún encantamiento ligado a ella se había roto, su esperanza era que la criatura no saliera de la torre pero su esperanza duró poco, la criatura salió por detrás de Ramkir y saltando se puso delante de él mientras por detrás avanzaba la última criatura que había sobrevivido de las que se habían levantado del légamo, Ramkir tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para concentrar los vientos de la magia para así poder lanzar un conjuro con el que acabar con aquella monstruosidad del Caos, por suerte tras varios intentos y estando a punto de caer por las heridas sufridas pudo invocar con acierto el hechizo y acabar con sus oponentes envolviéndolos en ambas bolas de fuego, justo en ese momento Ogmund y Erwin llegaron hasta la base de la torre, habían decidido salir fuera del castillo para buscar a Ramkir por si había aparecido en alguna de las torres, por suerte para todos así había ocurrido.
Erwin y Ogmund empezaron a preparar una cuerda para poder bajar a Ramkir pero este haciendo oídos sordos a sus palabras entró de nuevo en la torre, se le notaba bastante enfurecido y raro en él fuera de sí, ante aquella actitud Erwin y Ogmund decidieron entrar en la torre por la puerta de abajo, Erwin abrió la puerta y entró en ella, en su interior no se veía nada extraño, justo en ese momento Ogmund se percató de que si no había nada extraño y Ramkir no había salido por allí algo extraño podía ocurrir, por lo que recomendó a Erwin salir y esperar fuera, al cabo de cinco minutos Ramkir volvió a salir a las murallas, con la ayuda de la cuerda consiguió bajar hasta ellos, ya se le veía mucho más tranquilo, les contó que en el piso superior de la torre había encontrado un par de cofres, en uno de ellos había varias armas normales y una armadura del Caos seguramente del ser con el que había acabado hacía unos minutos, todo aquello lo había dejado sin tocar, en cambio en el otro cofre había un collar de oro con diez dientes de dragón, un par de botellas de vodka kislevita y una bolsa que contenía cuatro coronas de oro acuñadas en Kislev relativamente recientes, en uno de sus lados se podía ver al actual Zar Radii Bohka, tambien en su interior había una nota escrita en kislevita, la bolsa además tenía propiedades mágicas, había conseguido meter una de las botellas de vodka dentro siendo la bolsa más pequeña que la botella, la nota dejaba entrever que para poder acceder a las mazmorras solo se podía a través de un portal en la torre del diablo, justo desde el patio se podía ver una veleta con forma de diablo que también hacia de pararrayos en la cúspide de la torre central que estaba en la parte superior del castillo, la tarde ya estaba bastante avanzada por lo que decidieron refugiarse en las habitaciones de invitados, en la habitación que consagró el clérigo y que les daba algo más de seguridad, de camino hacia ella tanto Ogmund como Ramkir pudieron sentir como en la torre central del lado Este se notaba un flujo de magia mucho mayor, por lo que decidieron que al día siguiente investigarían aquella torre antes de volver a entrar en el castillo.
La noche paso tranquila hasta unas horas antes de amanecer, de repente en la puerta empezaron a escuchar como si alguien la estuviera arañando a la vez que la temperatura bajaba creando escarcha alrededor de la puerta, un grito escalofriante recorrió el pasillo para volver de nuevo el más absoluto silencio, con cautela salieron de la habitación en cuanto las primeras luces del día aparecieron por el Este, aunque la tormenta seguía azotando el castillo, como habían decidido el día siguiente se encaminaron hacia la torre central del lado Este del castillo, su puerta estaba abierta, con cautela empezaron a subir, la torre era más alta que el resto por lo que tenía que tener algún nivel más, los tres primeros niveles estaban vacíos a excepción de algún mueble roto o algún virote oxidado, el acceso al cuarto nivel de la torre era a través de una trampilla, lo primero que notaron fue que a la luz le costaba penetrar la oscuridad, cuando penetraron en ese piso de las sombras empezaron a surgir espectros que se abalanzaron sobre ellos atravesando sus cuerpos mientras les causaban un gran dolor, por suerte entre el martillo de Ogmund y la magia de Ramkir pudieron acabar con ellos, ya que el mandoble de Erwin por alguna extraña razón había perdido su poder mágico, en el techo pudieron ver otra trampilla, con cautela Ogmund subió al siguiente piso, aquel era el último de la torre, una esfera de oscuridad ocupaba la mayor parte del quinto piso de la torre, la visibilidad era nula dentro de ella y en toda la habitación reinaba un aire gélido, de ella emanaba la magia que habían percibido desde abajo además de una energía emocional negativa...
martes, 7 de abril de 2020
EL ENEMIGO INTERIOR. EL CASTILLO DRACHENFELS. Sesión 11
Quien se creía que era aquel hechicero del tres al cuarto, llevaba unos días con ellos y ya creía que podía decirle cómo tenía que hacer las cosas, tan arrogante era que creía que su magia lo mantendría vivo, sin una buena espada no duraría ni un día en el castillo, aún resonaban en su cabeza las palabras del día anterior, si no hubiera sido por Ogmud allí mismo le hubiera volado su cabeza de un tiro, pero cada vez lo veía con más claridad, quería dividirlos para conseguir el poder que el castillo escondía y después matarlos, pero no estaba dispuesto a que lo hiciera, con fuerza aferró la empuñadura de su pistola y levantando su brazo apuntó a la cabeza del hechicero mientras accionaba el gatillo...
Ogmund fue ascendiendo con cautela hasta el siguiente piso de la torre, allí solo había muebles rotos por el paso del tiempo y alguna saeta inservible por lo que siguió ascendiendo hasta el segundo piso, antes de entrar en él pudo ver una puerta a cada lado y en el suelo grabados extraños signos, los cuales al prestarles mayor atención pudo darse cuenta de que se trataban de los cuatro Dioses principales del Caos interpuestos unos sobre otros y rodeados por un circulo plateado, con sumo cuidado y pegado a la pared fue bordeando la torre sin entrar dentro del circulo plateado hasta llegar a una de las puertas, por suerte esta estaba abierta por lo que pudo salir al exterior de la torre, estaba en la parte trasera del castillo y desde donde estaba no se veía a nadie, en ese momento de la torre emergió una figura fantasmal que atravesó el cuerpo de Ogmund causándole un gran dolor y haciendo que se alejara de la torre horrorizado, con paso rápido se acercó hasta la torre del Oeste, por suerte justo cuando estaba a punto de entrar en ella pudo ver a Erwin y a Ramkir salir de otra de las torres, gritando sus nombres y moviendo el candil pudo hacer que lo vieran y se volvieran a juntar...
Ramkir y Erwin entraron dentro de la estancia del segundo piso, en ese momento pudieron ver como de unos de los cuerpos muertos en el suelo se levantaba un espíritu, el cual se deslizó hasta donde ellos estaban pidiendo ayuda, suplicaba para que sus cuerpos fueran enterrados fuera del castillo, cuando Ramkir accedió a ello el espíritu desapareció dejando la estancia en silencio, mediante una manta fueron cargando los huesos de los quince cuerpos que allí había y los dejaron amontonados en el patio de armas hasta ver que hacían con ellos, mientras hacían un segundo viaje para dejar los cuerpos escucharon los gritos de Ogmund, los llamaba desde la parte trasera del castillo, con rapidez avanzaron hasta allí, la torre del Noroeste los separaba, con cautela abrieron las puertas, dentro se podían ver varios cadáveres cubiertos por una gruesa capa de légamo maloliente, volvieron a cerrar las puertas y mediante una cuerda consiguieron bajar hasta el patio de armas sin ningún percance, una vez abajo decidieron recoger los huesos que Erwin y Ramkir habían dejado y bajar hasta el bosque a enterrarlos y que Ogmund les diera una sepultura digna, prácticamente eso les llevo toda la mañana, después de comer volvieron al castillo, volviendo a pasar por el pasillo de las estatuas que sobresalían de las paredes, a Ogmund le entro un ataque de pánico pero Ramkir consiguió calmarlo y al final lo convenció para entrar al castillo, mientras tanto Erwin esperaba al fondo del pasillo y desde allí escuchó el ruido amortiguado por la distancia de como se cerraba una puerta, así que con sumo cuidado se dirigieron hacia el Este, en la habitación de los seis cuerpos despellejados cuando entraron empezaron a contraer sus músculo al igual que a mover sus mandíbulas, algunos de las sujeciones se soltaron pero no ocurrió nada más y pudieron pasara hasta el pasillo, en él, en la habitación de los relojes encontraron a un habitante del castillo, a Bardul, un enano de edad avanzada con una barba descuidada y con restos de porquería, estaba escondido entre los relojes pero en cuanto fue descubierto se presentó como un criado del amo, se encargaba de mantener limpia las estancias de esta parte del castillo, tras hablar un poco con él pudieron averiguar que no conocía donde descansaba su amo, por lo visto en las mazmorras, pero desconocía el como llegar a ellas, también les hablo de su amigo el bibliotecario, pero les advirtió que no le dijeran que estaba muerto, eso le enfurecía mucho, así que les animo a que fueran con el al piso superior donde tenia sus habitaciones y donde podría invitarlos a un té mientras dialogaban, le siguieron hacía el Norte, pero en el pasillo largo Erwin volvió a girarse hacía Ramkir empezando a recriminarle sus formas mientras empezaba a sacar su espada, Ramkir reculo saliendo del pasillo pero Erwin deshaciéndose de Ogmund lo siguió, por suerte cuando abandono el pasillo la cólera hacía Ramkir desapareció volviendo a ser dueño de sus actos, mientras tanto Bardul asustado había corrido abandonando el pasillo por la puerta del Norte, Ogmund se asomó y lo pudo ver acurrucado en el pasillo donde se habían teletrasportado por la mañana, llevándose un dedo a la boca indico a Ogmund que guardara silencio, de la habitación de al lado en ocasiones había escuchado fuertes golpes y por su cara parecía que le tenía bastante miedo, por lo visto era una de las habitaciones del amo, mientras Ramkir avanzo por el pasillo hasta llegar hasta Ogmund, Erwin fue el último en atravesarlo por si volvía a no ser consciente de sus actos, avanzo por él hasta llegar junto a sus compañeros, en ese momento y sin mediar palabra saco su pistola y disparo hacía Ramkir, el cual vio como la bala pasaba a escasos centímetros de su cabeza, con rapidez retrocedió hasta donde estaba Bardul, detrás Erwin había desenvainado su espada mientras Ogmund conseguía de momento retenerle, Ramkir siguió retrocediendo hasta que de repente desapareció, Erwin y Ogmund se quedaron mirando el pasillo vacío, Bardul seguía allí pero no sabían donde podía haber ido Ramkir, Bardul les encomio a que le dieran la mano para poder ir con el al piso superior, a sus habitaciones, pero Ogmund y Erwin no accedieron, querían antes buscar a Ramkir, de repente también el enano desapareció al atravesar la puerta del Oeste del pasillo, cuando ellos la atravesaron entraron en una habitación con distintos estantes con comida seca y podrida además de tinajas pasadas, detrás de ellos tenían una puerta cerrada, cuando la abrieron vieron que daba a la cocina donde estaban los cuerpos de los zombis que se habían convertido en Nikkit y Johan, sus cuerpos estaban descuartizados por toda la cocina, mientras sus cabezas aun seguían castañeando los dientes mientras sus ojos les miraban con una mirada de odio, con rapidez abandonaron la habitación para dirigirse a la parte de Este del castillo....
Ogmund fue ascendiendo con cautela hasta el siguiente piso de la torre, allí solo había muebles rotos por el paso del tiempo y alguna saeta inservible por lo que siguió ascendiendo hasta el segundo piso, antes de entrar en él pudo ver una puerta a cada lado y en el suelo grabados extraños signos, los cuales al prestarles mayor atención pudo darse cuenta de que se trataban de los cuatro Dioses principales del Caos interpuestos unos sobre otros y rodeados por un circulo plateado, con sumo cuidado y pegado a la pared fue bordeando la torre sin entrar dentro del circulo plateado hasta llegar a una de las puertas, por suerte esta estaba abierta por lo que pudo salir al exterior de la torre, estaba en la parte trasera del castillo y desde donde estaba no se veía a nadie, en ese momento de la torre emergió una figura fantasmal que atravesó el cuerpo de Ogmund causándole un gran dolor y haciendo que se alejara de la torre horrorizado, con paso rápido se acercó hasta la torre del Oeste, por suerte justo cuando estaba a punto de entrar en ella pudo ver a Erwin y a Ramkir salir de otra de las torres, gritando sus nombres y moviendo el candil pudo hacer que lo vieran y se volvieran a juntar...
Ramkir y Erwin entraron dentro de la estancia del segundo piso, en ese momento pudieron ver como de unos de los cuerpos muertos en el suelo se levantaba un espíritu, el cual se deslizó hasta donde ellos estaban pidiendo ayuda, suplicaba para que sus cuerpos fueran enterrados fuera del castillo, cuando Ramkir accedió a ello el espíritu desapareció dejando la estancia en silencio, mediante una manta fueron cargando los huesos de los quince cuerpos que allí había y los dejaron amontonados en el patio de armas hasta ver que hacían con ellos, mientras hacían un segundo viaje para dejar los cuerpos escucharon los gritos de Ogmund, los llamaba desde la parte trasera del castillo, con rapidez avanzaron hasta allí, la torre del Noroeste los separaba, con cautela abrieron las puertas, dentro se podían ver varios cadáveres cubiertos por una gruesa capa de légamo maloliente, volvieron a cerrar las puertas y mediante una cuerda consiguieron bajar hasta el patio de armas sin ningún percance, una vez abajo decidieron recoger los huesos que Erwin y Ramkir habían dejado y bajar hasta el bosque a enterrarlos y que Ogmund les diera una sepultura digna, prácticamente eso les llevo toda la mañana, después de comer volvieron al castillo, volviendo a pasar por el pasillo de las estatuas que sobresalían de las paredes, a Ogmund le entro un ataque de pánico pero Ramkir consiguió calmarlo y al final lo convenció para entrar al castillo, mientras tanto Erwin esperaba al fondo del pasillo y desde allí escuchó el ruido amortiguado por la distancia de como se cerraba una puerta, así que con sumo cuidado se dirigieron hacia el Este, en la habitación de los seis cuerpos despellejados cuando entraron empezaron a contraer sus músculo al igual que a mover sus mandíbulas, algunos de las sujeciones se soltaron pero no ocurrió nada más y pudieron pasara hasta el pasillo, en él, en la habitación de los relojes encontraron a un habitante del castillo, a Bardul, un enano de edad avanzada con una barba descuidada y con restos de porquería, estaba escondido entre los relojes pero en cuanto fue descubierto se presentó como un criado del amo, se encargaba de mantener limpia las estancias de esta parte del castillo, tras hablar un poco con él pudieron averiguar que no conocía donde descansaba su amo, por lo visto en las mazmorras, pero desconocía el como llegar a ellas, también les hablo de su amigo el bibliotecario, pero les advirtió que no le dijeran que estaba muerto, eso le enfurecía mucho, así que les animo a que fueran con el al piso superior donde tenia sus habitaciones y donde podría invitarlos a un té mientras dialogaban, le siguieron hacía el Norte, pero en el pasillo largo Erwin volvió a girarse hacía Ramkir empezando a recriminarle sus formas mientras empezaba a sacar su espada, Ramkir reculo saliendo del pasillo pero Erwin deshaciéndose de Ogmund lo siguió, por suerte cuando abandono el pasillo la cólera hacía Ramkir desapareció volviendo a ser dueño de sus actos, mientras tanto Bardul asustado había corrido abandonando el pasillo por la puerta del Norte, Ogmund se asomó y lo pudo ver acurrucado en el pasillo donde se habían teletrasportado por la mañana, llevándose un dedo a la boca indico a Ogmund que guardara silencio, de la habitación de al lado en ocasiones había escuchado fuertes golpes y por su cara parecía que le tenía bastante miedo, por lo visto era una de las habitaciones del amo, mientras Ramkir avanzo por el pasillo hasta llegar hasta Ogmund, Erwin fue el último en atravesarlo por si volvía a no ser consciente de sus actos, avanzo por él hasta llegar junto a sus compañeros, en ese momento y sin mediar palabra saco su pistola y disparo hacía Ramkir, el cual vio como la bala pasaba a escasos centímetros de su cabeza, con rapidez retrocedió hasta donde estaba Bardul, detrás Erwin había desenvainado su espada mientras Ogmund conseguía de momento retenerle, Ramkir siguió retrocediendo hasta que de repente desapareció, Erwin y Ogmund se quedaron mirando el pasillo vacío, Bardul seguía allí pero no sabían donde podía haber ido Ramkir, Bardul les encomio a que le dieran la mano para poder ir con el al piso superior, a sus habitaciones, pero Ogmund y Erwin no accedieron, querían antes buscar a Ramkir, de repente también el enano desapareció al atravesar la puerta del Oeste del pasillo, cuando ellos la atravesaron entraron en una habitación con distintos estantes con comida seca y podrida además de tinajas pasadas, detrás de ellos tenían una puerta cerrada, cuando la abrieron vieron que daba a la cocina donde estaban los cuerpos de los zombis que se habían convertido en Nikkit y Johan, sus cuerpos estaban descuartizados por toda la cocina, mientras sus cabezas aun seguían castañeando los dientes mientras sus ojos les miraban con una mirada de odio, con rapidez abandonaron la habitación para dirigirse a la parte de Este del castillo....
miércoles, 1 de abril de 2020
EL ENEMIGO INTERIOR. EL CASTILLO DRACHENFELS. Sesión 10
La profecía se había cumplido y con ella su vuelta, las fuerzas de la oscuridad volverían a reinar en el Viejo Mundo, los débiles humanos serían sus esclavos, los codiciosos enanos sucumbirian de codicia y los arrogantes elfos se convertirían en polvo, todo aquello sería lo que acontecería en cuanto recuperara sus fuerzas, cada vez se sentia mas fuerte, notaba como iba recuperando parte de su poder y con ello el fin del Imperio se iba acercando cada vez mas...
Tras hablar que hacer decidieron realizar la misma operación que usaron para sacar los mandobles de la habitación, con la cuerda de Ogmund consiguieron enganchar uno de los cuerpos que había cerca de la entrada, mientras Erwin y Ramkir permanecían atentos Ogmund se dispuso a tirar de la cuerda, pero por mas que empujó apenas pudo mover el cuerpo, era demasiado pesado por lo que Erwin se dispuso a ayudarlo, entre ambos empujaron con todas sus fuerzas, de repente se escuchó un fuerte ruido como si algo reseco se desgarrara , el cuerpo literalmente se abrió por la mitad y de él empezaron a salir sanguijuelas tan grandes que casi median dos palmos, los demás cuerpos empezaron a temblar hasta que de su interior empezaron a salir mas sanguijuelas, mediante un hechizo de Ramkir pudieron percatarse que huían del fuego y que se las podía matar, aunque prácticamente toda la estancia estaba llena de ellas, si querían los tan codiciados objetos tendrían que buscar alguna forma de entrar a por ellos.
Ogmund fue quien entró, con una antorcha en una mano y el martillo en la otra fue ahuyentando a las sanguijuelas, ayudándose del fuego las mantenía lo suficientemente alejadas de él, ahora que las tenia mas cerca pudo ver algo horrible, cada una de ellas tenía el rostro del muerto del que había salido, y todas le miraban con una sonrisa maliciosa, con rapidez avanzó hacia donde estaban los objetos pero por desgracia cuando llegó hasta ellos estos desaparecieron de su vista, en su lugar quedó una tarima cubierta de polvo, al llegar a ella noto como parte del suelo cedía unos centímetros al apoyar su pie, justo cuando lo levanto para volverse y salir de la habitación se escuchó un crujido y un muro de piedra cayó a plomo tapando la puerta, por suerte mientras tuviera la antorcha podría mantener a las sanguijuelas apartadas, pero como mucho disponía de una hora para salir de allí antes que la antorcha se agotase, fuera Erwin y Ramkir se dispusieron a ayudarle para sacarlo, rápidamente sus ojos miraron por la habitación, por suerte allí había varias armas contundentes que les podrían servir para intentar tirar la pared abajo, pero Ramkir aconsejo a Erwin que no tocara nada antes de que mirase si había alguna que pudiera tener algún encantamiento y pudiera ponerles peor las cosas, pero Erwin haciendo oídos sordos de lo que Ramkir le había dicho cogió un arma y empezó a golpear con fuerza la pared, Ramkir le recrimino no haberse esperado a que el comprobará que no había ningún peligro por coger dicha arma, lo cual hizo que ambos se enzarzaron en una disputa verbal que a punto estuvo de llegar a algo mucho mas personal, por suerte para ambos el que Ogmund estuviera en el otro lado y que el tiempo apremiaba hizo que la cosa no fuera a mayores, por lo menos de momento, quizás lo ocurrido anteriormente en el pasillo no se había olvidado del todo, dejando de lado sus diferencias ambos empezaron a golpear la pared haciendo saltar trozos de piedra con cada golpe, hasta que un frío atroz que emanaba del suelo les hizo retorcerse de dolor, era lo mismo que le había sucedido a Ogmund cuando abrió a golpes las dobles puertas del Gran Salón, era como si el propio castillo se defendiera de los golpes, tenían que encontrar otra forma de poder liberar a Ogmund, por suerte Ramkir encontró en la pared una piedra que tenia movimiento hacía ambos lados, probo a girarla hacía la derecha, se escucho un ruido seco y de repente la pared de piedra empezó a subir escondiéndose por encima de la puerta de entrada, Ogmund salio de la estancia aliviado de dejar atrás aquel lugar, Ramkir movió la piedra hacia el otro lado, entonces se escucho como si algo se rompiera haciendo caer la pared de piedra de golpe y dejando la habitación sellada para siempre.
La noche ya estaba avanzada y desde primera hora de la mañana llevaban inspeccionando el castillo, estaban cansados, así que se prepararon a pasar la noche en la habitación, atrancaron la puerta de entrada con las armaduras y escudos que allí había, se dispusieron a hacer guardias y pasar la noche lo mejor posible, fuera se escuchaban ruidos extraños, incluso de alguna puerta, hasta ellos llegaba el ruido de la lluvia y los truenos de la tormenta, pero las guardias fueron pasando, hasta que en la última, Ogmund de repente vio que a través de la puerta de entrada se empezaba a formar algo extraño, un fantasma, vestido con harapos y con cara de lunático empezó a levitar hacia Ogmund empezando a chillar un grito aterrador, el grito hizo despertarse a Erwin y a Ramkir, Erwin ante tal visión se quedó paralizado donde estaba, mientras Ramkir conseguía realizar un hechizo de fulgor iluminando la habitación, Ogmund invoco a su Dios para que bendijera su martillo lanzándose sobre el fantasma, el cual al sentir el contacto del martillo bendecido abandonó la habitación atravesando la puerta, expectantes y en guardia esperaron durante unos minutos haber que sucedía, pero al ver que no sucedía nada decidieron ponerse ya en marcha y seguir investigando el castillo, con cautela salieron al pasillo, pero estaba desierto, se encaminaron a la puerta que había al Norte del pasillo, esta daba a un largo pasillo, hacia el Oeste terminaba en un puerta y hacia el Este en un recodo que giraba hacia el Norte, con Ogmund en cabeza avanzaron primero hacia el Este, pero justo cuando llegaron al recodo este desapareció y en cambio delante de Ogmund había unas escaleras que descendían, justo unos instantes antes de eso Ogmund desapareció de la vista de Erwin y Ramkir, estos ante lo que había pasado tantearon con el bastón delante de ellos, pero en principio nada extraño ocurrió, con cautela avanzaron hasta el recodo, este giraba hacia el Norte donde acababa en una pared y pudieron ver una puerta en la pared del Oeste, antes de seguir por allí volvieron sobre sus pasos y caminaron por el pasillo hasta la puerta que había en el Oeste, al abrirla vieron que daba a otro pasillo y en el se veían unas escaleras que descendían, cerraron la puerta y al girar vieron alarmados que ya no estaban en el pasillo, se encontraban en una sala circular, en ella había distintos mueblas rotos y varias ballestas y virotes inservibles a causa del tiempo que tendrían, parecía que se encontraban en una de las torres exteriores del castillo, en un lateral había una escalera de caracol que ascendía y en el centro una trampilla daba paso a unas escaleras de madera que descendían, bajaron por ellas, daban a un sótano pero lo único que se veía era un agua de color verde oscuro, abandonaron el sótano y decidieron subir por las caleras hasta el piso superior, en el encontraron los mismo que en el de abajo, muebles y algún virote de ballesta en mal estado, las escaleras seguían subiendo, en el siguiente piso la escena era muy diferente, se veían dos puertas cerradas y en el suelo por lo menos había diez cadáveres amontonados, todos vestían con túnicas negras y en su mano agarraban una daga, ante aquella visión pararon de subir los escalones pensando que hacer...
Mientras Ogmund al encontrarse de repente las escaleras se giró hacia Erwin para ver que hacían, pero cuál fue su sorpresa, primero al no ver a sus compañeros y segundo al ver que detrás suyo ya no estaba el pasillo si no que se encontraba en una sala circular, al mirar por las troneras pudo ver la casa de huéspedes, por lo que pudo deducir que se encontraba en una de las torres exteriores que estaba al fondo del castillo, donde se encontraba había una escalera de caracol que subía hasta el piso superior, una puerta que aunque probó abrirla no pudo al estar como atrancada, y también había una trampilla que daba a unas escaleras que descendían hacia el sótano, con cuidado fue bajando por dichas escaleras hasta que llegó al fondo, allí en medio del sótano podían verse varios esqueletos tirados y entre ellos distintas piezas de oro que brillaban ante la luz de la antorcha, de las paredes colgaban tapices negros representando ejércitos de no muertos, de repente empezó a sentirse un frío sobrenatural y de los tapices empezaron a salir esqueletos que se dirigían hacia él, aunque Ogmund era consciente de que aquello no era real y que todo era una ilusión decidió abandonar con rapidez el sótano, empezando a subir al piso superior...
Tras hablar que hacer decidieron realizar la misma operación que usaron para sacar los mandobles de la habitación, con la cuerda de Ogmund consiguieron enganchar uno de los cuerpos que había cerca de la entrada, mientras Erwin y Ramkir permanecían atentos Ogmund se dispuso a tirar de la cuerda, pero por mas que empujó apenas pudo mover el cuerpo, era demasiado pesado por lo que Erwin se dispuso a ayudarlo, entre ambos empujaron con todas sus fuerzas, de repente se escuchó un fuerte ruido como si algo reseco se desgarrara , el cuerpo literalmente se abrió por la mitad y de él empezaron a salir sanguijuelas tan grandes que casi median dos palmos, los demás cuerpos empezaron a temblar hasta que de su interior empezaron a salir mas sanguijuelas, mediante un hechizo de Ramkir pudieron percatarse que huían del fuego y que se las podía matar, aunque prácticamente toda la estancia estaba llena de ellas, si querían los tan codiciados objetos tendrían que buscar alguna forma de entrar a por ellos.
Ogmund fue quien entró, con una antorcha en una mano y el martillo en la otra fue ahuyentando a las sanguijuelas, ayudándose del fuego las mantenía lo suficientemente alejadas de él, ahora que las tenia mas cerca pudo ver algo horrible, cada una de ellas tenía el rostro del muerto del que había salido, y todas le miraban con una sonrisa maliciosa, con rapidez avanzó hacia donde estaban los objetos pero por desgracia cuando llegó hasta ellos estos desaparecieron de su vista, en su lugar quedó una tarima cubierta de polvo, al llegar a ella noto como parte del suelo cedía unos centímetros al apoyar su pie, justo cuando lo levanto para volverse y salir de la habitación se escuchó un crujido y un muro de piedra cayó a plomo tapando la puerta, por suerte mientras tuviera la antorcha podría mantener a las sanguijuelas apartadas, pero como mucho disponía de una hora para salir de allí antes que la antorcha se agotase, fuera Erwin y Ramkir se dispusieron a ayudarle para sacarlo, rápidamente sus ojos miraron por la habitación, por suerte allí había varias armas contundentes que les podrían servir para intentar tirar la pared abajo, pero Ramkir aconsejo a Erwin que no tocara nada antes de que mirase si había alguna que pudiera tener algún encantamiento y pudiera ponerles peor las cosas, pero Erwin haciendo oídos sordos de lo que Ramkir le había dicho cogió un arma y empezó a golpear con fuerza la pared, Ramkir le recrimino no haberse esperado a que el comprobará que no había ningún peligro por coger dicha arma, lo cual hizo que ambos se enzarzaron en una disputa verbal que a punto estuvo de llegar a algo mucho mas personal, por suerte para ambos el que Ogmund estuviera en el otro lado y que el tiempo apremiaba hizo que la cosa no fuera a mayores, por lo menos de momento, quizás lo ocurrido anteriormente en el pasillo no se había olvidado del todo, dejando de lado sus diferencias ambos empezaron a golpear la pared haciendo saltar trozos de piedra con cada golpe, hasta que un frío atroz que emanaba del suelo les hizo retorcerse de dolor, era lo mismo que le había sucedido a Ogmund cuando abrió a golpes las dobles puertas del Gran Salón, era como si el propio castillo se defendiera de los golpes, tenían que encontrar otra forma de poder liberar a Ogmund, por suerte Ramkir encontró en la pared una piedra que tenia movimiento hacía ambos lados, probo a girarla hacía la derecha, se escucho un ruido seco y de repente la pared de piedra empezó a subir escondiéndose por encima de la puerta de entrada, Ogmund salio de la estancia aliviado de dejar atrás aquel lugar, Ramkir movió la piedra hacia el otro lado, entonces se escucho como si algo se rompiera haciendo caer la pared de piedra de golpe y dejando la habitación sellada para siempre.
La noche ya estaba avanzada y desde primera hora de la mañana llevaban inspeccionando el castillo, estaban cansados, así que se prepararon a pasar la noche en la habitación, atrancaron la puerta de entrada con las armaduras y escudos que allí había, se dispusieron a hacer guardias y pasar la noche lo mejor posible, fuera se escuchaban ruidos extraños, incluso de alguna puerta, hasta ellos llegaba el ruido de la lluvia y los truenos de la tormenta, pero las guardias fueron pasando, hasta que en la última, Ogmund de repente vio que a través de la puerta de entrada se empezaba a formar algo extraño, un fantasma, vestido con harapos y con cara de lunático empezó a levitar hacia Ogmund empezando a chillar un grito aterrador, el grito hizo despertarse a Erwin y a Ramkir, Erwin ante tal visión se quedó paralizado donde estaba, mientras Ramkir conseguía realizar un hechizo de fulgor iluminando la habitación, Ogmund invoco a su Dios para que bendijera su martillo lanzándose sobre el fantasma, el cual al sentir el contacto del martillo bendecido abandonó la habitación atravesando la puerta, expectantes y en guardia esperaron durante unos minutos haber que sucedía, pero al ver que no sucedía nada decidieron ponerse ya en marcha y seguir investigando el castillo, con cautela salieron al pasillo, pero estaba desierto, se encaminaron a la puerta que había al Norte del pasillo, esta daba a un largo pasillo, hacia el Oeste terminaba en un puerta y hacia el Este en un recodo que giraba hacia el Norte, con Ogmund en cabeza avanzaron primero hacia el Este, pero justo cuando llegaron al recodo este desapareció y en cambio delante de Ogmund había unas escaleras que descendían, justo unos instantes antes de eso Ogmund desapareció de la vista de Erwin y Ramkir, estos ante lo que había pasado tantearon con el bastón delante de ellos, pero en principio nada extraño ocurrió, con cautela avanzaron hasta el recodo, este giraba hacia el Norte donde acababa en una pared y pudieron ver una puerta en la pared del Oeste, antes de seguir por allí volvieron sobre sus pasos y caminaron por el pasillo hasta la puerta que había en el Oeste, al abrirla vieron que daba a otro pasillo y en el se veían unas escaleras que descendían, cerraron la puerta y al girar vieron alarmados que ya no estaban en el pasillo, se encontraban en una sala circular, en ella había distintos mueblas rotos y varias ballestas y virotes inservibles a causa del tiempo que tendrían, parecía que se encontraban en una de las torres exteriores del castillo, en un lateral había una escalera de caracol que ascendía y en el centro una trampilla daba paso a unas escaleras de madera que descendían, bajaron por ellas, daban a un sótano pero lo único que se veía era un agua de color verde oscuro, abandonaron el sótano y decidieron subir por las caleras hasta el piso superior, en el encontraron los mismo que en el de abajo, muebles y algún virote de ballesta en mal estado, las escaleras seguían subiendo, en el siguiente piso la escena era muy diferente, se veían dos puertas cerradas y en el suelo por lo menos había diez cadáveres amontonados, todos vestían con túnicas negras y en su mano agarraban una daga, ante aquella visión pararon de subir los escalones pensando que hacer...
Mientras Ogmund al encontrarse de repente las escaleras se giró hacia Erwin para ver que hacían, pero cuál fue su sorpresa, primero al no ver a sus compañeros y segundo al ver que detrás suyo ya no estaba el pasillo si no que se encontraba en una sala circular, al mirar por las troneras pudo ver la casa de huéspedes, por lo que pudo deducir que se encontraba en una de las torres exteriores que estaba al fondo del castillo, donde se encontraba había una escalera de caracol que subía hasta el piso superior, una puerta que aunque probó abrirla no pudo al estar como atrancada, y también había una trampilla que daba a unas escaleras que descendían hacia el sótano, con cuidado fue bajando por dichas escaleras hasta que llegó al fondo, allí en medio del sótano podían verse varios esqueletos tirados y entre ellos distintas piezas de oro que brillaban ante la luz de la antorcha, de las paredes colgaban tapices negros representando ejércitos de no muertos, de repente empezó a sentirse un frío sobrenatural y de los tapices empezaron a salir esqueletos que se dirigían hacia él, aunque Ogmund era consciente de que aquello no era real y que todo era una ilusión decidió abandonar con rapidez el sótano, empezando a subir al piso superior...
martes, 24 de marzo de 2020
EL ENEMIGO INTERIOR. EL CASTILLO DRACHENFELS. Sesión 9
Los golpes se volvían a oír por todo el castillo, en un primer momento se había asustado llevándose las manos a la cabeza para así poder amortiguar el ruido, pero por mucho que se tapase los oídos los ruidos seguían oyendo, golpes continuos como si estuviesen derribando el castillo, de golpe igual que habían aparecido los golpes se desvanecieron, poco a poco fue saliendo de donde estaba acurrucado, acercándose a la puerta y asomándose con cautela al pasillo...
Ogmund se acercó a las dobles puertas que estaban en la parte Oeste del pasillo, con cautela tanteo las puertas pero estas se encontraban cerradas con llave, cogiendo su martillo con fuerza se dispuso a abrirlas a base de golpes, el ruido al golpearlas retumbaba por los pasillos mientras iban cediendo poco a poco, pero de repente empezó a sentir como sus piernas empezaban a estar como entumecidas causándole un gran dolor, con determinación lanzó un último golpe que hizo abrir las puertas a la vez que un gran dolor le recorría todo el cuerpo haciéndole escupir sangre por su boca, detrás de las puertas ante ellos se abría una gran sala con varios altares menores en la pared del Sur, había altares de todos los Dioses del Caos conocidos y varios altares que les resultaban desconocidos, delante de ellos colgando del techo se encontraba una jaula dorada y en su interior una arpía que aferrada a los barrotes les miraba con rabia y mirada hambrienta, en la pared del Norte pudieron ver una gran vidriera donde se podía ver al Dios del Caos Khorne a horcajadas sobre una montaña de cráneos, delante de la vidriera había un gran trono de madera esculpido con caras deformadas y delante del trono había lo que parecía un gran cristal de forma esférica, a ambos lados cortinas negras que representaban distintas imágenes de Constant Drachenfels, con cuidado Erwin se acercó a las cortinas rodeando el espejo esférico por detrás, detrás de las cortinas no había nada escondido y las imágenes solo representaban a Constant Drachenfels cometiendo atrocidades, mientras Ogmund le lanzo una de sus raciones a la arpía esperando poder hablar con ella, pero aparte de miradas de odio y chillidos no pudo sonsacarle mucho más, por miedo a que aquello fuera un portal o algo peor decidieron entornar las puertas y abandonar la gran sala, avanzaron por el pasillo hasta la puerta que había en la pared del Este, esta se abrió sin ningún esfuerzo, dentro había distintas armas y escudos con los emblemas de Bretonia, El Imperio, Tilea y Kislev, en ellos había grabados distintos simbolos de los Dioses del Caos, incluso en alguno había varios simbolos interpuestos, al fondo de la habitación se podía ver otra puerta cerrada, con cautela pasaron al interior avanzando hasta el fondo para ver que se escondía detrás de dicha puerta pero antes de poder llegar dos armaduras ornamentales que se encontraban en la pared del Oeste empezaron moverse avanzando hasta donde se encontraban Ogmund y Erwin, Erwin esgrimió su mandoble mágico dando fuertes golpes a su enemigo e ignorando su armadura con el poder del que estaba imbuido, pero la armadura parecía no notar los golpes, ante aquello Erwin y Ogmund decidieron retroceder hasta salir al pasillo haciéndose fuertes allí, pero las armaduras una vez abandonaron la habitación volvieron a su posición permaneciendo quietas, Ramkir utilizo su poder creando tres bolas de fuego que hizo impactar sobre una de las armaduras, esta cayó al suelo desmontándose en distintas partes, con la otra hicieron lo mismo y mediante una cuerda sacaron los mandobles fuera de la habitación, preparados, Erwin y Ogmund volvieron a entrar en la habitación, Ogmund corrió hacia la puerta del fondo para ver si estaba abierta mientras Erwin le cubría las espaldas, en el momento que entraron las armaduras se empezaron a rehacerse, pero esta vez entre Erwin y Ogmund acabaron con ellas antes de que se terminaran de formarse mientras que Ramkir lanzaba lejos del pasillo los dos mandobles que también intentaban unirse a las armaduras.
Ya sin el peligro de aquellas dos armaduras animadas miraron con detenimiento lo que la nueva habitación les deparaba, era una habitación mucho más grande de la que estaban ahora, en ella se podía ver suciedad por varias partes y sobre todo diez cuerpos momificados cada cual en una muerte más horrenda, había un cuerpo de una persona obesa con la boca abierta llena de lo que en su día sería comida, otro con medio cuerpo metido en un recipiente que bien podía haber sido coñac, cerca había otro cuerpo medio desfigurado con miles de cortes y a su alrededor monedas con un gran filo en sus cantos, manchadas de sangre seca, pero aparte de los diferentes cuerpos lo que les llamó la atención fue lo que al fondo de la habitación vieron, sobre un pedestal había varios objetos y distintas joyas, entre esos objetos tres sobresalían claramente sobre el resto, una espada de acero bendita, su filo así lo atestiguaba, pocas de esas espadas quedaban en el Viejo Mundo, ya hacía mucho que nadie había podido volver a crear una de esas devastadoras armas, a su lado un bastón con los emblemas de algún alto cargo de los Colegios de la Magia y a su lado un sudario con un grabado, el emblema de Magnus el Piadoso, con suspicacia ante el miedo de entrar y que aquellos cuerpos cobrarán vida como las armaduras de antes, decidieron probar suerte como antes con los mandobles, con la cuerda intentaron lanzarla para poder coger los objetos, pero por una extraña razón la cuerda no llegaba hasta donde se encontraban, si los querían coger no les quedaría otro remedio que entrar a por ellos....
miércoles, 18 de marzo de 2020
EL ENEMIGO INTERIOR. EL CASTILLO DRACHENFELS. Sesión 8
De repente el silencio fue roto por el ruido de un golpe, un ruido amortiguado por la distancia, pero tras ese primer golpe vinieron otros, en su cabeza sonaban como si estuvieran golpeando justo a su lado, cada golpe causaba un dolor lacerante en su cabeza, aquella sensación le resultaba desagradable a la vez que le traía recuerdos de un pasado ya lejano, con determinación intentó mover sus manos, incluso mover los párpados, pero aunque notaba que poco a poco iba recuperando las fuerzas estaba tan débil que incluso aquello solo le causaba dolor..., de repente los golpes cesaron y otra vez la calma reinó en el lugar, poco a poco volvió a caer en un sueño en el que el Viejo Mundo sucumbía ante él.....
Tras haber inspeccionado el Gran Salón nuestros héroes se encaminaron hacia la primera de las puertas que había en la pared del Oeste, tras abrirla con cuidado pudieron ver que daba a una habitación grande, en ella pudieron ver lo que sería la cocina del castillo, una gran mesa con restos de tubérculos, ollas y demás utensilios de cocina estaban esparcidos por la mesa y el suelo, también había una gran chimenea donde se podían apreciar gran cantidad de excrementos humanos, tanto resecos como recientes, pero lo que mas alerto a Erwin fue dos cuerpos a los que les faltaban trozos de carne, con rostros cadavéricos, se giraron hacia su dirección y con movimientos torpes empezaron a andar hacia la puerta, en sus manos portaban grandes cuchillos de carnicero, decidieron hacerse fuerte en la puerta y esperar a que los zombis llegarán hasta ellos, pero lo que paso entonces dejó desconcertado a Erwin, de repente cuando los dos zombis estaban a unos pasos empezaron a cambiar, sus cuerpos empezaron a recomponerse hasta convertirse en la viva imagen de dos amigos suyos, Johan al que perdieron en Bögenhafen y a Nikkit al que dejaron hace unos días en Bolgasgrad, pero aun no había terminado de asimilar aquello cuando entre ellos empezaron a lanzarse cuchilladas, con cada una de ellas un trozo de carne salía despedido rociando el suelo de sangre, parte de esa sangre salpicó a Erwin, horrorizado pudo ver como esa sangre se convertía en gusanos que se metían entre su armadura, con rapidez retrocedía mientras Ogmund cerraba la puerta y sujetaba su picaporte para que nadie desde el interior pudiera abrirla, de dentro se podían oír el típico ruido de cuchillos cortando carne y grandes gritos de dolor, al cabo de un rato los gritos cesaron produciendo un tenso silencio, mientras tanto Erwin se había desprovisto de su armadura para eliminar a aquellos malsanos gusanos que recorrían todo su cuerpo, tras volverse a vestir y con pocas ganas de volver a abrir aquella puerta decidieron probar suerte con la que había mas al Norte en la pared del Este, la puerta daba a un largo pasillo que acababa con un recodo hacia el Norte y un puerta hacia el Sur, pero a Ogmund no le cuadraba lo que veía, Ramkir colaboro lo que Ogmund ya había percibido, el pasillo parecía mucho mas largo de lo que debería ser, por magia o por algún otro truco no cuadraba con las dimensiones del castillo, temerosos de lo que les pudiera acontecer decidieron cerrar la puerta e inspeccionar la puerta que les quedaba mas al Norte en la pared del Oeste, abrieron con cuidado la puerta, era una habitación pequeña, la oscuridad reinaba en su interior, gruesas cortinas negras colgaban de todas sus paredes y al fondo una mesa con una tela con el emblema de Catai ocultaba algo, frente a la mesa un había gran sillón vacío, con sumo cuidado entraron Erwin y Ogmund, este último fue retirando la tela que cubría la mesa, sobre ella había una docena de instrumentos de musica de viento y cuerda, eran instrumentos muy extraños, nunca habían visto esa clase de instrumentos, ni en el Imperio ni en Kislev, en el momento que levanto la tela en la estancia empezó a sonar unos compases de musica atonal nipona y dos espíritus con la apariencia de un par de monjes nipones con túnicas de color azafrán empezaron a levitar por encima de ellos, con cuidado volvieron a tapar los instrumentos y abandonaron la sala, entre esta sala y la de la cocina había un espacio lo suficiente grande como para poder albergar otra habitación, pero por mas que buscaron no encontraron ningún indicio de alguna puerta oculta. Tras ello volvieron sobre sus pasos hasta la primera habitación que abrieron, en ella aun estaban los seis cadáveres que atados a sus butacones les habían arrancado la piel, con cuidado Erwin paso dirigiéndose hacia la puerta que había al Norte de la habitación, a medio camino se escuchó como un chasquido seguido de un latigazo al romperse uno de los músculos de uno de los muertos, este abrió la boca como para lanzar un grito, pero así quedo, con la boca exageradamente abierta en un grito silencioso, sin mas sobresaltos Erwin y el resto avanzaron hacia la puerta que daba a un pequeño pasillo, primero inspeccionaron una puerta a mitad de pasillo, daba a una habitación del Este del castillo, la habitación estaba inusualmente limpia, en su interior había toda clase de relojes, algunos funcionando y otros desmontados, con piezas esparcidas por todos lados, sin nada mas que les llamara la atención siguieron por el pasillo hasta llegar al otro lado, en la parte Norte, al abrir la puerta vieron un gran pasillo en forma de ele, era el mismo pasillo que habían visto desde el Gran Salón, hacia el Oeste daba a esa puerta, pero hacia el Norte había cuatro puertas, dos en la pared del Este, una en la del Oeste y otra al Norte al final del pasillo, decidieron ir primero a la primera puerta de la pared del Este, cuando entraron en el pasillo pudieron ver que todo el estaba repleto de tapices con distintas imágenes tanto al aire libre como dentro de edificios de gente relacionándose, justo cuando Erwin llegó a la puerta paro en seco y girándose hacia Ramkir le empezó a cuestionar y recriminar sus intenciones hacia ellos, su tono fue subiendo de intensidad hasta que con decisión sacó su espada a relucir, Ramkir retrocedió lo mas deprisa posible mientras concentraba los vientos de la magia a su alrededor intentando disolver la magia si allí había algún encantamiento, desde luego no lo consiguió ya que Erwin se abalanzó sobre el atándolo con todas sus fuerzas, su primer golpe fue certero pero Ramkir pudo interponer su bastón en el ultimo instante, en ese momento Ogmund se abalanzo por la espalda de Erwin y ayudándose con su martillo intento inmovilizarlo, y aunque en un primer momento lo consiguió el ímpetu y la fuerza de Erwin lo hizo liberarse para lanzar un último ataque que si que consiguió herir a Ramkir, este siguió retrocediendo saliendo del pasillo y volviendo a concentrar los vientos de la magio intento que Erwin cayera dormido, pero la voluntad de Erwin era tan fuerte que el hechizo no causo ningún efecto sobre el, por suerte en el momento que Erwin se disponía a atacar en vez de ello cayo de rodillas dejando caer su espada al suelo, aun perplejo por lo que había hecho y sin apenas poder dar una explicación por lo que había pasado pidió perdón a Ramkir, tras lo sucedido decidieron que entraría solo uno de ellos en el pasillo, en este caso fue Ogmund el que se dirigió hacia la puerta, nada extraño sucedió, la puerta estaba cerrada con llave, pero no hay nada que un buen martillo no consiga, o eso por lo menos pensó Ogmund, y con varios golpes consiguió que la cerradura de la puerta ya no fuera un estorbo, con miedo a lo que pudiera volver a pasar cruzaron por el pasillo Erwin y Ramkir hacia la habitación pero nada extraño ocurrió, la habitación parecía una pequeña biblioteca, pero en ella apenas quedaban unos cuantos libros aun en condiciones de poder ser leídos, y trataban sobre temas mundanos, detrás de la biblioteca hacia una gran cantidad de moho rojo lleno de esporas pero Ramkir lo vio a tiempo y no se acerco a él, en la mesa había también papeles, pero por la humedad nada se podía leer en ellos, por ultimo en la pared del Norte había colgadas cinco mascaras de distintos materiales, desde hierro hasta papel, pero prefirieron no acercarse a ellas, en la pared del Este había una puerta al igual que la de la habitación estaba cerrada con llave, Ogmund intento forzarla con las ganzúas pero su intento fue en vano, así que martillo en mano intento abrirla como anteriormente, pero aunque su golpe fue de verdad poderoso ni siquiera toco la madera, una barrera azulada absorbió el golpe lanzando pequeños destellos azulados hacia los lados, si querían saber que guardaba esa puerta necesitarían la llave para poder abrirla, sin nada mas que hacer allí volvieron hacia el pasillo mientras se dirigían al resto de puertas que en él había...
martes, 10 de marzo de 2020
EL ENEMIGO INTERIOR. EL CASTILLO DRACHENFELS. Sesión 7
Le quedaba poco tiempo, ya tenía que haber ido junto a su señor, la cena estaba a punto de celebrarse, desde que habían partido de Altdorf un terrible presentimiento lo había acompañado, pero nadie quería escuchar los miedos de un simple iniciado de Sigmar, con rápidos movimientos trazo palabras casi ilegibles en un trozo de papel y lo enrollo para poder introducirlo en un frasco de cobre, escondiéndolo debajo de una piedra suelta del suelo de su humilde habitación, para mas seguridad de que no sería encontrado apoyo una pata del camastro sobre la piedra, aterrado ante lo que podría pasar se arrodilló junto al camastro rezando para que Sigmar protegiera sus almas y le diera fuerzas ante lo que habría de venir, después con paso firme abandonó su habitación cerrando la puerta tras de si...
Erwin, Ogmund y Ramkir estaban junto a la puerta de entrada del castillo Drachenfels, la tarde ya estaba bastante avanzada y apenas quedarían un par de horas de luz, antes de entrar decidieron que comprobarían que había alrededor del castillo, con cautela se dirigieron a la parte Este del patio de armas, desde allí fueron rodeando el castillo, seis torres lo circundaba interconectadas por las altas murallas, la otra torre se alzaba desde la parte trasera del propio castillo, justo en la parte trasera había un edificio de un tamaño considerable que por lo que pudo deducir Erwin sería una casa de huéspedes, en el patio de armas había un pozo, en su interior flotando en el agua vieron huesos y trozos de carne humana tanto en estado de descomposición como carne fresca, en la otra parte del patio de armas se alzaba una fuente de dos metros de altura que representaba a dos jóvenes entrelazados, los jóvenes tenían distintas mutaciones y pústulas por todo sus cuerpo, como mínimo resultaba una imagen angustiosa y perturbadora.
Como la noche no tardaría en llegar y la tormenta ya amenazaba con llegar hasta el castillo decidieron que investigarían la casa de huéspedes para así poder descansar allí y a primera hora del dia siguiente entrarían al castillo, una doble puerta de roble macizo era su única entrada, su interior estaba en la mas absoluta oscuridad, Ogmund encendió su farol y con el fueron investigando las habitaciones, algunas de ellas estaban en buen estado mientras otras habían sido saqueadas, en el ala Este en una habitación encontraron un Orco muerto con su hacha oxidada en la mano, sin ningún rastro de haber recibido una herida y una expresión de terror en la cara, en el ala Oeste una de las habitaciones era especial, su mobiliario era el mas austero pero en su interior se respiraba cierta tranquilidad, para Ogmund era como si Sigmar estuviera allí, al registrar la habitación Erwin se percató de que un adoquín del suelo estaba suelto, tras apartarlo descubrió un frasco de cobre con una nota dentro, en ella un joven iniciado de Sigmar relataba sus malos auspicios sobre las intenciones del dueño del castillo, decidieron que descansarían en esa habitación, cenaron y se prepararon para pasar la noche, Ramkir realizó la primera guardia sin que nada extraño sucediera, Erwin cogio el relevo y justo cuando estaba a punto de despertar a Ogmund para revelarlo se escuchó un terrible grito de mujer del ala Este del edificio, el grito desperto a Ogmund y ambos se miraron con cierto temor en sus caras, unos segundos mas tarde pudieron escuchar un fuerte golpe, como si las puertas de entrada se hubieran abierto y golpean las paredes al ritmo del aire que junto a la tormenta reinaba fuera del edificio, preocupados y en guardia terminaron de pasar la noche, a la mañana siguiente la tormenta seguía sobre ellos, con cautela abandonaron la habitación, en la puerta Ramkir pudo ver pequeños arañazos que la cruzaban de lado a lado.
Desandando sus pasos llegaron hasta la entrada al castillo, dentro entraron por un largo pasillo con una puerta al final, el pasillo estaba esculpido con garras, cabezas y como cuerpo saliendo de sus paredes, varias garras y cabezas estaban rotas en el suelo, con cautela avanzaron en fila para mantenerse alejados de las garras, llegaron al otro extremos del pasillo sin que nada ocurriera, pero en ese momento Erwin que iba en cabeza dio un paso atrás, la idea de atravesar esa puerta no era muy buena, lo mejor era dar media vuelta ahora que estaban a tiempo, Ogmund tambien empezo a pensar de esa forma, en cambio Ramkir no pensaba lo mismo y adelantándose a Erwin decidió abrir la puerta y ver que había al otro lado, en la puerta noto que había magia, pero sin poder hacer mucho mas decidió abrirla, no ocurrió nada, al otro lado había una sala pequeña y cuadrada con un a puerta a cada lado, Erwin avergonzado porque un mago demostrara mas valor que el se rehizo y siguió a Ramkir al otro lado, Ogmund tras unos segundos de duda tambien atravesó la puerta, primero decidieron abrir la puerta del Este, esta daba a una gran sala donde había seis cómodas butacas y sobre cada butaca un muerto sentado y amordazado, en una esquina de la habitación sobre un carrito con ruedas había distintos bisturís y tiras de piel secas, cerraron la puerta y probaron a brir la del Norte, esta daba a un gran salón sobre el que había dispuesta una gran mesa, sus comensales aun seguian alli, o mejor dicho sus huesos, los esqueletos de hombres y mujeres estaban sentados en sus asientos como si estuvieran a punto de ponerse a cenar, sus ropas estaban en muy mal estado, desde donde estaban poco mas podían descubrir de los allí presentes, aunque el oro lanzaba destellos con la luz del farol, cerraron la puerta y abrieron la del Oeste, esta daba acceso a una gran sala, decidieron entrar y ver que habia alli, en el Sur había dos puertas, una de ellas daba a un ropero donde había varias capas deshilachadas por el tiempo, la otra puerta era un servicio con cierto lujo, en la parte Norte de la sala habia un escenario y delante de el habia dispuestas sillas para presenciar lo que alli se hubiera reprfoducido, en la parte Oeste de la sala habia un apuerta, hacia alli se dirijieron con suma cautela, de momento no habian encontrado ninguna amenza, aunque la maldad que el propio castillo emanaba les hacia estar atentos y precabidos...
Erwin, Ogmund y Ramkir estaban junto a la puerta de entrada del castillo Drachenfels, la tarde ya estaba bastante avanzada y apenas quedarían un par de horas de luz, antes de entrar decidieron que comprobarían que había alrededor del castillo, con cautela se dirigieron a la parte Este del patio de armas, desde allí fueron rodeando el castillo, seis torres lo circundaba interconectadas por las altas murallas, la otra torre se alzaba desde la parte trasera del propio castillo, justo en la parte trasera había un edificio de un tamaño considerable que por lo que pudo deducir Erwin sería una casa de huéspedes, en el patio de armas había un pozo, en su interior flotando en el agua vieron huesos y trozos de carne humana tanto en estado de descomposición como carne fresca, en la otra parte del patio de armas se alzaba una fuente de dos metros de altura que representaba a dos jóvenes entrelazados, los jóvenes tenían distintas mutaciones y pústulas por todo sus cuerpo, como mínimo resultaba una imagen angustiosa y perturbadora.
Como la noche no tardaría en llegar y la tormenta ya amenazaba con llegar hasta el castillo decidieron que investigarían la casa de huéspedes para así poder descansar allí y a primera hora del dia siguiente entrarían al castillo, una doble puerta de roble macizo era su única entrada, su interior estaba en la mas absoluta oscuridad, Ogmund encendió su farol y con el fueron investigando las habitaciones, algunas de ellas estaban en buen estado mientras otras habían sido saqueadas, en el ala Este en una habitación encontraron un Orco muerto con su hacha oxidada en la mano, sin ningún rastro de haber recibido una herida y una expresión de terror en la cara, en el ala Oeste una de las habitaciones era especial, su mobiliario era el mas austero pero en su interior se respiraba cierta tranquilidad, para Ogmund era como si Sigmar estuviera allí, al registrar la habitación Erwin se percató de que un adoquín del suelo estaba suelto, tras apartarlo descubrió un frasco de cobre con una nota dentro, en ella un joven iniciado de Sigmar relataba sus malos auspicios sobre las intenciones del dueño del castillo, decidieron que descansarían en esa habitación, cenaron y se prepararon para pasar la noche, Ramkir realizó la primera guardia sin que nada extraño sucediera, Erwin cogio el relevo y justo cuando estaba a punto de despertar a Ogmund para revelarlo se escuchó un terrible grito de mujer del ala Este del edificio, el grito desperto a Ogmund y ambos se miraron con cierto temor en sus caras, unos segundos mas tarde pudieron escuchar un fuerte golpe, como si las puertas de entrada se hubieran abierto y golpean las paredes al ritmo del aire que junto a la tormenta reinaba fuera del edificio, preocupados y en guardia terminaron de pasar la noche, a la mañana siguiente la tormenta seguía sobre ellos, con cautela abandonaron la habitación, en la puerta Ramkir pudo ver pequeños arañazos que la cruzaban de lado a lado.
Desandando sus pasos llegaron hasta la entrada al castillo, dentro entraron por un largo pasillo con una puerta al final, el pasillo estaba esculpido con garras, cabezas y como cuerpo saliendo de sus paredes, varias garras y cabezas estaban rotas en el suelo, con cautela avanzaron en fila para mantenerse alejados de las garras, llegaron al otro extremos del pasillo sin que nada ocurriera, pero en ese momento Erwin que iba en cabeza dio un paso atrás, la idea de atravesar esa puerta no era muy buena, lo mejor era dar media vuelta ahora que estaban a tiempo, Ogmund tambien empezo a pensar de esa forma, en cambio Ramkir no pensaba lo mismo y adelantándose a Erwin decidió abrir la puerta y ver que había al otro lado, en la puerta noto que había magia, pero sin poder hacer mucho mas decidió abrirla, no ocurrió nada, al otro lado había una sala pequeña y cuadrada con un a puerta a cada lado, Erwin avergonzado porque un mago demostrara mas valor que el se rehizo y siguió a Ramkir al otro lado, Ogmund tras unos segundos de duda tambien atravesó la puerta, primero decidieron abrir la puerta del Este, esta daba a una gran sala donde había seis cómodas butacas y sobre cada butaca un muerto sentado y amordazado, en una esquina de la habitación sobre un carrito con ruedas había distintos bisturís y tiras de piel secas, cerraron la puerta y probaron a brir la del Norte, esta daba a un gran salón sobre el que había dispuesta una gran mesa, sus comensales aun seguian alli, o mejor dicho sus huesos, los esqueletos de hombres y mujeres estaban sentados en sus asientos como si estuvieran a punto de ponerse a cenar, sus ropas estaban en muy mal estado, desde donde estaban poco mas podían descubrir de los allí presentes, aunque el oro lanzaba destellos con la luz del farol, cerraron la puerta y abrieron la del Oeste, esta daba acceso a una gran sala, decidieron entrar y ver que habia alli, en el Sur había dos puertas, una de ellas daba a un ropero donde había varias capas deshilachadas por el tiempo, la otra puerta era un servicio con cierto lujo, en la parte Norte de la sala habia un escenario y delante de el habia dispuestas sillas para presenciar lo que alli se hubiera reprfoducido, en la parte Oeste de la sala habia un apuerta, hacia alli se dirijieron con suma cautela, de momento no habian encontrado ninguna amenza, aunque la maldad que el propio castillo emanaba les hacia estar atentos y precabidos...
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