Sus día habían llegado a su fin, lo habían engañado, como podía haber sido tan ciego, aquel hombre, el hermano Karl le había utilizado para sus propósitos, la pólvora no era para la lucha de sus hermanos de Talabecland como bien le había prometido, sus puños se crisparon de rabia mientras recordaba esas palabras, apenas se sentía los dedos, pronto no sentiría nada tumbado en aquel colchón, en aquella tétrica habitación, pronto dejaría de respirar en una larga agonía antes de poder por fin descansar
Después de comer se dirigieron a la calle de las cien tabernas, allí no les costo mucho encontrar la taberna de los Senos de Myrmidia, su dueña, una joven de buen ver hacía honor a tal titulo, en su interior había toda clase de gente disfrutando de distintos brebajes y otras sustancias no del todo legales, entre sus ocupantes les llamo la atención un hombre demacrado que deambulaba por las mesas intercambiando algo a cambio de dinero, tras estar observándolo durante un buen rato salieron detrás de él cuando abandono la taberna, Erwin y Ramkir lo siguieron a una distancia prudencial, mientras que Ogmund y Leopold caminaban por delante de él, cuando este abandono la calle principal y se interno por el laberinto de calles que se alejaban de la calle de las cien tabernas, Ogmund y Leopold se apostaron en una esquina preparados para sorprenderle cuando llegara hasta ellos, y así fue, Ogmund se abalanzo sobre él sujetándolo con firmeza, mientras Leopold le golpeaba con la parte plana de su arma para dejarlo aturdido, pero quizás por mala suerte o por algún otra oscura intención Leopold tras varios intentos no consiguió su propósito, Ogmund hastiado ante lo que estaba ocurriendo soltó a aquel hombre para coger su martillo y descargar su furia contenida, pero otra vez Leopold se interpuso en su camino, haciéndole tropezar y dejando caer su martillo al suelo, aquello fue suficiente para que aquel hombre corriera mientras no paraba de gritar pidiendo auxilio, en apenas unos segundos Erwin y Leopold corrían detrás de él intentando darle alcance, mientras Ramkir utilizando su magia se desplazo con rapidez al otro lado de la calle para interceptarlo, aunque no fue necesario, Erwin lo alcanzo antes reduciéndolo mientras Leopold sin pensárselo dos veces le hizo un buen corte con su espada dejándolo al borde de la muerte, alrededor varias ventanas se mantenían entreabiertas observando la escena, con rapidez el grupo recogió el cuerpo inerte y se marcharon de allí mientras Íñigo mas rezagado entretenía a quien se acercaba a ver que pasaba, se encaminaron hacia una zona tranquila del puerto, allí Ogmund consiguió curar la herida que Leopold le había causado a aquel hombre, tras recobrar la conciencia y con los ojos tapado fue contestando a sus preguntas, él no era Otto, Otto Bebel había muerto hacía varios días, se encontró su cuerpo en su casa, por lo visto el muy estúpido murió probando su propia droga, la droga en esta parte de la ciudad la proporcionaba Vesper Klasst y nadie en su sano juicio vendería otra que no fuera la de Vesper, tras ver que poco más podrían sacar Ogmund acabo con su vida de un fuerte golpe en la cabeza, después lo tiraron la río con algo de peso atado a su cuerpo para que tardara en salir a flote.
A primera hora de la mañana Ogmund se reunió con el resto del grupo para reunirse con la Sacerdotisa de Morr Inga, le contaron todo lo que habían averiguado y sus sospechas, ella tomo buena nota de todo, por su parte intentaría formalizar una entrevista con una de las dos personas que tenían contacto con el Emperador, el Lector de la Corte Lothar von Metternich, en cuanto supiera algo se los haría saber, también les conto que una de las ultimas personas de fuera de la Corte o consejeros que había visto al Emperador había sido Doktor Fassbinder, ejercía en la Universidad.
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